El cardenal Rouco, una decepción en moral social cristiana
José Ignacio Calleja
“No se puede callar sobre estructuras sociales de injusticia”.
Los obispos callan sin ir hasta el fondo de la radicalidad del Evangelio.
“La fe y la caridad se necesitan mutuamente”, decía el Cardenal Rouco en su discurso de apertura ante la Asamblea del Episcopado Español, el 23 de Abril de 2012. Y, añadía, “si no se sigue el camino que hace posible la caridad, no será posible una buena solución de la crisis”. No se asuste el lector todavía. Este es un lenguaje entre cristianos. Nosotros lo entendemos. Leer más
El engaño de los juramentos y votos
JOSÉ Mª RIVAS CONDE, CORIMAYO@telefonica.net
MADRID.
ECLESALIA, La sustitución del juramento en actos cívicos con la “promesa por la propia conciencia y honor”, la valoran muchos como un signo más del secularismo creciente de nuestra época, y su uso lo juzgan propio de un cristianismo como poco cobarde. Sin embargo, para los creyentes en Jesús, debería ser motivo de alegría. Por quedar en eso liberados de antagonismo entre la fidelidad a su palabra y a los deberes patrios. Leer más
Redes Cristianas lanza una “Asamblea Universal del Pueblo Cristiano” a los 50 años del Concilio
Actualidad de Redes Cristianas
Religión Digital
Jesús Bastante
“Los cristianos no somos súbditos, sino personas adultas”.
“No nos interesa un nuevo Concilio, que nos llevaría otra vez a la Edad Media”.
Nosotros abogamos por un proceso horizontal y participativo, en el que todo el que tenga algo que decir sea escuchado.
“Iglesia, ¿qué puedes ofrecerle hoy al mundo?” y “Mundo, ¿qué le exiges hoy a la Iglesia?”. Estas fueron las dos grandes preguntas que flotaron en el aula del Concilio Vaticano II y que hoy, cincuenta años después, siguen latentes en el ambiente.
Se necesitan nuevas respuestas. Una de ellas parece surgir desde Redes Cristianas, que este mediodía ha presentado una iniciativa para convocar una “Asamblea Universal del Pueblo Cristiano” entre 2012 y 2015. Leer más
Comunicado de la HOAC y la JOC
«Privar a los inmigrantes de la tarjeta sanitaria es una injusticia y una inmoralidad». «Hace tiempo que los gobiernos, con el pretexto de la crisis económica, están tomando decisiones que suponen un grave retroceso en los derechos laborales y sociales de personas y familias.
Un silencio injustificable y cómplice
Guillermo Múgica
DIARIO DE NOTICIAS
ME refiero a la crisis socioeconómica, al abordaje sociopolítico de la misma y a sus secuelas; y, salvo contadas excepciones, a nuestro clamoroso silencio ante todo ello como cristianos y cristianas, como Iglesia que nos reclamamos de Jesús de Nazaret. Considero que dicho silencio no tiene justificación alguna, que mina la credibilidad del mensaje evangélico que proclamamos y que, objetivamente, nos hace cómplices de una situación de injusticia manifiesta. Bien sé -me apresuro a reconocerlo- que, inmediatamente, alguien va a hacerme la pregunta: ¿de dónde sacas que la situación es injusta? Me limitaré a contestar con las palabras de un gran profeta y mártir de nuestro tiempo. Uno de esos mártires que, en América Latina, llaman «del Reino» para distinguirlos de los mártires denominados «de la fe», y arzobispo además él. Decía: «A la injusticia le pasa como a las serpientes, sólo pican a quienes van descalzos». Por eso, basta con ver los destrozos en las vidas de los pobres y de los sectores más débiles de esta sociedad para concluir que la causa no puede ser otra ni puede admitir otro diagnóstico que no sea la mordedura de la víbora de la injusticia. Ya es inadmisible que la economía se haya convertido en un territorio de serpientes. Pero, si lo es, resulta inaceptable que se fuerce a tanta gente a caminar con los pies desnudos. Y eso es lo que está ocurriendo. Leer más
UN DESAFÍO APASIONANTE
JULIÁN MELLADO
Fe Adulta
Después del Holocausto, hubo que replantear muchos asuntos de fe y pensamiento. Esto es lo que han intentado hacer pensadores y teólogos. Se dieron cuenta que había que traducir a nuestro lenguaje y a nuestro tiempo aquello que marcó la fe de antaño. La tarea era difícil, pero urgente. Si no, la fe se quedaría obsoleta y no diría nada al hombre moderno. Esto es ciertamente un desafío apasionante.
¿Pero es que nuestros nuevos paradigmas explican realmente a Dios y al hombre? No es cuestión de sustituir unos dogmas por otros. Si solo se hace una propuesta para la reflexión, no hay problema. Pero cuando se afirma con rotundidad, entonces me parece que lo que ocurre es lo mismo, o sea enfrentamos unos dogmas contra otros. Y en el fondo, Dios deja de ser misterio, ya que lo definimos con una claridad, que a mí me deja perplejo. Leer más
Redes Cristianas lanza una “Asamblea Universal del Pueblo Cristiano” a los 50 años del Concilio
“Los cristianos no somos súbditos, sino personas adultas” “No nos interesa un nuevo Concilio, que nos llevaría otra vez a la Edad Media” Nosotros abogamos por un proceso horizontal y participativo, en el que todo el que tenga algo que decir sea escuchado “Iglesia, ¿qué puedes ofrecerle hoy al mundo?” y “Mundo, ¿qué.
Se necesitan nuevas respuestas. Una de ellas parece surgir desde Redes Cristianas, que este mediodía ha presentado una iniciativa para convocar una “Asamblea Universal del Pueblo Cristiano” entre 2012 y 2015.
Una propuesta que, según destacó Raquel Mallavibarrena, “supone una oportunidad para ir avanzando en la idea de Iglesia como Pueblo de Dios”, que ha ido apagándose en lo que algunos denominan Contrarreforma vaticana. “La Iglesia como institución, pasa hoy por momentos delicados, inciertos, y los cristianos no somos súbditos, sino personas adultas, que queremos una Iglesia democrática y participativa”
Por su parte, Evaristo Villar apuntó que, pese a que el Concilio suscitó nuevas esperanzas para la Iglesia y para el mundo, “el pueblo estuvo ausente de las reuniones conciliares”. “Nosotros abogamos por un proceso horizontal y participativo, en el que todo el que tenga algo que decir sea escuchado”.
5º DOMINGO DE PASCUA, 6 de abril, Jn. 15, 1.8
LA SAVIA QUE NOS UNE ES EL AMOR, ES DIOS
Fray Marcos
INTRODUCCIÓN
El texto que leemos hoy es el comienzo del capítulo 15 del evangelio de Juan, incluido en el larguísimo discurso de despedida, después de la última cena. El ambiente es radicalmente distinto del que encontramos el domingo pasado; la agresividad con los “judíos” está sustituida por la más profunda intimidad con sus discípulos.
En esta parte del discurso, se habla de la comunidad y su misión en el mundo. Lo que hoy leemos insiste en que la Vida de Dios debe atravesar a cada miembro para que sea posible el amor que luego se debe manifestar en obras.
El simbolismo de la viña es muy frecuente en el AT, pero no es tan frecuente la imagen de la vid. Con todo, el sentido que le da Juan es completamente original. El doble aspecto de una misma vivencia individual y una proyección a los demás, es la clave de la experiencia pascual. Aunque no se nombra expresamente, la Vida (en Jesús y en sus seguidores) sigue siendo el centro del discurso.
EXPLICACIÓN
Para poder entender esta alegoría, es imprescindible conocer bien los términos de la comparación.
Hay que tener en cuenta que la vid es una de las plantas que no produce fruto de provecho si no se poda severamente. Su capacidad de echar follaje es tan grande que, si no se le aplican fuertes correctivos, se le va toda la fuerza en tallos y hojas.
La poda se realiza en dos etapas. La primera se hace antes de que brote y consiste en eliminar casi todos los sarmientos del año anterior, dejando solo una parte mínima (dos o tres nudos) de los más robustos. La segunda se hace en verde, eliminado todos los tallos que no llevan fruto e incluso desmochando los que lo llevan. Estos cuidados son imprescindibles si queremos que la vid produzca frutos.
Yo soy la vid verdadera. Detrás del símbolo de la vid, se esconde todo un mundo de sugerencias. Se trata de un ser vivo que se manifiesta a través de elementos distintos, pero unificados por una realidad que los trasciende, la vida.
Una vez más es la Vida el centro del discurso. Al añadir “verdadera” (alêthinê), nos está diciendo que puede haber una vid falsa, cuyos sarmientos no están animados por la vida de la cepa.
La vid (cepa y sarmientos) es todo el que se adhiere a Jesús. No hay más pueblo de Dios que el que se desarrolle a partir de Jesús.
Juan ya había hablado de la luz verdadera, contrapuesta a la Ley; del verdadero pan, contrapuesto al maná. En el AT es frecuente que la viña sea improductiva, esté desolada y no agrade a Dios, (falsa).
Mi Padre es el labrador. Como en el AT, es el Padre quien la ha plantado y la cuida. La alusión al Padre labrador, expresa la preocupación y el interés de que los sarmientos den fruto.
Jesús nunca se propone como centro de su mensaje. Él predica el Reino que es Dios. Nunca se interpone entre Dios y el ser humano. Jesús nos dice que lo que Dios es para él, lo es también para cada uno de los hombres.
Todo sarmiento que en mí no produce fruto, lo arranca, y a todo el que produce fruto, lo poda, para que dé más fruto. ¡Ojo a este párrafo! Tenemos un juego de palabras muy curioso: “airei” no significa cortar ni arrancar sino abolir, quitar. “kathairei” no significa podar sino limpiar, purificar. Ni uno ni otro verbo se suele utilizar para designar tareas agrarias. Al emplearlos, nos fuerza a ir más allá del simple significado.
El versículo siguiente nos ayuda a salir del posible error de interpretación: Vosotros estáis ya limpios por el mensaje que os he comunicado. “Limpios” tampoco tiene nada que ver con la pureza legal que se consigue por rituales. Para Juan el único pecado (el pecado del mundo) es la opresión. Como ellos han salido de ese ámbito, están limpios. La purificación se efectúa al optar por el mensaje de Jesús, el amor.
No debemos entender estos versículos como si Dios actuara en nosotros desde fuera y mecánicamente. Para Jesús, Dios es la sabia, la Vida que se comunica a toda la vid. Jesús es el primer sarmiento que vivió plenamente de esa savia divina.
No debemos considerar al hombre Jesús como el Dios cristiano, sino como el primer cristiano que haciendo suya la misma Vida de Dios, nos ha indicado la manera de alcanzar la verdadera plenitud humana. El mensaje de Jesús consiste en que todos vivamos esa Vida divina. El producir fruto no hace referencia a una moralidad, sino a la manifestación del amor que es una exigencia de la identificación con Dios.
Ni cada individuo, ni la comunidad deben considerarse entes estáticos, tienen que dar fruto. Sarmiento improductivo es el que pertenece a la comunidad pero no responde al Espíritu. Incluso el que produce fruto tiene que seguir un proceso que no acaba nunca. Solo el don total de sí mismo permitiría alcanzar la meta. La posesión del Espíritu es un dinamismo que no se detiene.
El sarmiento no tiene vida propia, necesita recibir la savia de la cepa. La ausencia de fruto, delata la falta de unión con Jesús. La presencia de fruto manifiesta que la savia-vida está llegando al sarmiento.
Ni la vid sin sarmientos puede producir frutos, ni los sarmientos separados de la cepa. Los frutos se alcanzan por la unidad de ambos. Esa unión con Jesús no es algo automático, ni ritual, ni externo. Exige la actualización constante por parte del discípulo. Tanto el individuo como la comunidad tienen que estar alerta, tiene que estar constantemente eliminando todo aquello que le impida llegar a la identificación con Jesús y, por lo tanto, con Dios.
Existe una fuerte tendencia a equiparar el “producir fruto” con las buenas obras. En Juan no se hace ninguna distinción entre ser y obrar. Adherirse a Jesús es inseparable de producir el fruto que esa adhesión conlleva, pero el fruto no son directamente las obras, sino la Vida-amor, que necesariamente se manifestará en obras.
De esta manera queda erradicado el peligro de creer que son las obras las que me llevan a la identificación con Jesús. Podemos hacer obras impulsados por una programación que no cambia mi actitud interior; esas obras no salvan. Solo la Vida-Amor nos hace ser y nos capacita para obrar.
Porque sin mí, no podéis hacer nada. Por activa y por pasiva repite una y otra vez la misma idea. El sarmiento que es una sola vida con la cepa produce fruto y hace que la vid sea capaz de dar fruto. El que está separado, no sirve para nada porque no tiene vida. Se trata de participar de la misma Vida de Jesús, que es la del Padre.
Recordad: “El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el padre; del mismo modo el que me coma vivirá por mí”. Estar unido, comer a Jesús es comprometerse con él y participar de su misma Vida. De la misma manera alejarse de Jesús es garantizarse la esterilidad y la muerte. La nueva humanidad no depende de la pertenencia o no a una institución. Es participación de la misma Vida de Jesús que es opción personal permanente.
En esto se ha manifestado la gloria de mi Padre, en que hayáis comenzado a producir mucho fruto por haberos hecho discípulos míos. En este versículo queda claro que no pueden ser palabras pronunciadas por Jesús en la última cena. Los discípulos no comenzaron a dar frutos hasta después de la experiencia pascual. Solo entonces descubrieron al verdadero Jesús y lo vivieron de verdad. No son palabras de Jesús, sino palabras de la comunidad sobre Jesús. Si no hacemos esta composición de lugar, no habrá manera de dar un auténtico sentido al evangelio de Juan.
“La gloria” no es estar sentado en un trono, recibiendo honores y agasajos. Dios no puede ser enriquecido con nada externo a Él. Su gloria es su esencia, es decir, el ser amor; un amor que se manifiesta siempre a favor del hombre. La gloria de Dios es que en Jesús y en los discípulos se manifieste esa esencia de Dios por un Amor auténtico.
Aprendiendo de Jesús, los discípulos llevan a cabo la misma obra que llevó a cabo él, el don total de sí mismo. Se está hablando aquí desde la perspectiva de las primeras comunidades que sí desplegaron ese amor entre sus miembros y con los demás.
APLICACIÓN
El domingo pasado se hablaba de un solo rebaño, hoy nos habla de una sola vid. No dice que Jesús sea la cepa y los discípulos los sarmientos como realidades separadas. Jesús y los discípulos constituyen una sola realidad viva.
Ser vid significa estar unido no solo a Jesús y a Dios, sino a los demás sarmientos. Si me separo de otro sarmiento que está unido a la vid, me tengo que separar de la vid. Esa es la experiencia pascual que tiene que continuar hoy en nosotros.
Todos participamos de la misma Vida de Dios que descubrimos gracias a Jesús. La Vida es una sola; al participar de ella tomamos conciencia de que formamos una unidad con todos los hombres, con todo el cosmos y con Dios. La religión, o nos conduce a esa experiencia de unidad o se queda en programación externa que ni nos enriquece ni nos salva.
Meditación-contemplación
Sin la sabia divina no puede haber fruto de verdadera humanidad.
En el centro de mi ser esta la fuente de Vida.
Si aparto lo que le impide manifestarse,
inundará todo mi ser con esa Vida.
……………
En el orden del Espíritu, todo es Uno.
La aparente diversidad es una ficción de la mente.
Si consigo trascender el mundo de las apariencias,
me encontraré inmerso en la inmensidad del Ser.
………………
En nuestro verdadero ser todo es distinto.
Las contradicciones quedan superadas.
Las limitaciones pierden su sentido negativo.
La armonía y la paz son absolutas y definitivas.
………….
Fray Marcos
DE LO SAGRADO A LO RACIONAL
Eloy Roy
fe adulta
Hemos nacido dentro de lo religioso, de lo sagrado, del agua bendita hasta la coronilla. La divinidad estaba presente hasta en el menor recoveco de nuestras vidas. Éramos piadosos, devotos, supersticiosos, crédulos, dóciles; éramos chicos buenos. También éramos místicos. Sublimábamos todo. El mal, el desorden, las desgracias venían siempre de nuestros pecados.
Había que combatir el pecado en nosotros y alrededor de nosotros a través del sacrificio, de la fuerza de voluntad, la disciplina personal, hasta por la violencia y también por las oraciones y por las misiones. Leer más