Pues bien, año 2012, parece que casi todos se han unido para “reventar” la fiesta del trabajo. Ni las Iglesias se atreven a recordar a San José ObrerOS, ni los sindicatos parecen dispuestos de verdad a salir a la calle, los políticos no saben qué hacer con el trabajo (¡a no ser despedir más y más obreros!), ni las Iglesias se atreven a recordar a San José Obrero y ellos, los del capital, se han convertido en meros especuladores de dinero.