LA EVOLUCIÓN SEGÚN JESÚS

FE ADULTA

Sumisos a la ley del crecimiento, todos los vivientes del planeta Tierra se van realizando por etapas, a menudo sin choques y a veces por saltos y aún explosiones.

Desde un principio, la persona adulta se encuentra en la niña o en el niño que una vez fue, pero aparece «hecha» por completo sólo tras una serie de transformaciones largas y profundas. Desde el vientre materno hasta la tumba, la persona se convierte poco a poco en otra, sin, por eso, dejar nunca de ser la misma.

Algo parecido sucede con la humanidad entera. Tratándose de una entidad inmensa cargada de vida, ella también está en crecimiento permanente. Como el individuo, la humanidad surge de la noche profunda de una infancia inconsciente y se dirige a través de múltiples crisis hacia la plena conciencia de la madurez. Leer más

«Cuidar la vida. Cuestiones bioéticas», primer libro de Juan Masiá en la colección Religión Digital-Herder

«Cuidar la vida. Cuestiones bioéticas«, de Juan Masiá, sj., es el primer título de la nueva colección de libros que lanzan el principal portal de información socio-religiosa en castellano, Religión Digital y la prestigiosa Herder Editorial, referente en filosofía y religión. El libro se presentará este jueves 20 de septiembre, a las 19 horas, en el Colegio Mayor Chaminade (Paseo Juan XXIII, 9 de Madrid, Metro Metropolitano).

Más de un millón de ciudadanos colapsan Madrid para exigir que Rajoy dimita o convoque un referéndum

El Gobierno blinda la sede del PP en la calle Génova con cordones policiales que impiden el acceso desde las vías adyacentes. Más de un millón de personas han salido este sábado a las calles de Madrid para protestar ante las últimas medidas económicas adoptadas por el Gobierno de Mariano Rajoy. 900 organizaciones y entidades sociales están detrás de esta convocatoria que ha unido a la práctica totalidad de los sindicatos de clase, partidos políticos de izquierdas, organizaciones sociales, el 15-M y colectivos progresistas.

El «no» de los lefebvrianos

No fue posible coronar este aniversario con la integración canónica de la Fraternidad de San Pío X. Que Roma vuelva a la Tradición.

La Iglesia brasileña pide que no se utilice la religión en las elecciones

El jefe de la Iglesia Católica de Brasil, cardenal Raymundo Damasceno, afirmó hoy que las religiones no deben usarse para ganar votos, en el marco de la polémica abierta con la evangélica Iglesia Universal, que domina el partido del candidato favorito a ganar las elecciones municipales del 7 de octubre en Sao Paulo.

Como si fuera Dios

José Luis Vilanova Alonso

FE ADULTA

«Os lo aseguro, están en el infierno.» Lapidario. Como si fuera Dios. El que ellos entienden, claro. La frasecita es de uno de los prelados españoles, no hace todavía demasiados meses, en referencia a los homosexuales. Con todo, lo más triste es que ni uno solo de sus «colegas» saltó a los medios para decir: mire usted, pues yo no estoy de acuerdo, porque lo veo de otra forma… Corporativismo, le llaman.

Supongo que no importa amar ni sentirse amado. Ni la soledad cósmica que nos rodea. No cuentan los corazones hechos trizas, ni la limpieza interior, ni la honradez personal, ni la tendencia natural de conciliar el propio instinto. Basta una simple condición para ir al infierno: simple, monocolor y despiadada. Leer más

MENSAJE DEL XXXII CONGRESO DE TEOLOGÍA “CRISTIANISMO, MERCADO Y MOVIMIENTOS SOCIALES”

Celebrado en Madrid del 6 al 9 de septiembre de 2012

MADRID.

ECLESALIA.- Del 6 al 9 de septiembre de 2012 nos hemos reunidos en Madrid cristianos y cristianas de las diferentes tradiciones eclesiales y de todos los continentes para reflexionar sobre Cristianismo, mercado y movimientos sociales, intercambiar experiencias y buscar alternativas. Queremos compartir el siguiente mensaje

1 El mercado-centrismo es la institución suprema del neoliberalismo que convierte a los seres humanos en mercancía y en piezas subalternas del sistema, identifica la justicia con el cumplimiento de la legalidad, dictada por el mercado, y reduce los derechos humanos al derecho de propiedad. El mercado genera situaciones de muerte para millones de seres humanos y para la naturaleza.

2. Vemos con especial preocupación y nos provocan indignación las consecuencias de la crisis, provocada por los poderes financieros, que castiga injustamente a los sectores más vulnerables de la sociedad en todo el mundo, y de manera especial en algunos países de Europa como Grecia, Portugal y España, donde se está produciendo un espectacular incremento de la pobreza en una sociedad con recursos suficientes para satisfacer las necesidades de la población. Leer más

24 DOMINGO T.O., 16 de septiembre de 2012, Mc. 8, 27-35

J.E. GALARRETA

FE ADULTA

Mc 8, 27-35

En los capítulos 7 al 11 del evangelio de Marcos podemos reconstruir (siempre con reservas) un itinerario de Jesús con profundo significado. Según Marcos, Jesús predica en Galilea (capítulos 2-7), hace un recorrido por Fenicia (7,24 -8), regresa a Galilea, a los alrededores del lago (8 y 9), y va recorriendo los lugares de Galilea, alternando la predicación con las curaciones, pero «no quería que nadie lo supiese» (9,30). Desde allí, comienza una «subida a Jerusalén», pasando por Jericó (10,46), por Betfagé y Betania, hasta llegar a la ciudad (11 y ss.) donde terminará su vida mortal.

Este itinerario exterior es reflejo de un «itinerario interno», motivado por la reacción de la gente de Galilea y por la propia conciencia mesiánica de Jesús. Se ha producido la crisis galilea, el apartamiento de la gente y algunos de sus discípulos, reflejada en Marcos y expresada más crudamente en Juan 6.

Este apartamiento se produce porque Jesús defrauda intencionadamente la esperanza mesiánica tal como se daba en la gente, alentada por la interpretación oficial de los líderes religiosos. Jesús deja de mostrarse tan generosamente como antes, esquiva la popularidad, se dedica al adoctrinamiento intenso de sus discípulos y va asumiendo la convicción profunda de su destino: subir a Jerusalén para ser allí llevado a la muerte por la radical oposición de los jefes del pueblo.

Éste es el contexto del pasaje que hoy leemos. En él aparece la pregunta clave: «Quién es este hombre». La respuesta muestra las opiniones, tan poco aceptables, de la gente, y la opinión de los discípulos, expresada por Pedro: Jesús es el Mesías. Pero su noción de Mesías no es compatible con el rechazo y mucho menos con la muerte en cruz. Pedro expresa su total oposición a esa noción de Mesías y Jesús reacciona violentamente ante las palabras de Pedro, le llama Satanás y le acusa de tener una idea del Mesías que no proviene de Dios sino de conveniencias humanas.

El evangelio de Marcos aprovecha la situación para poner aquí en labios de Jesús unas máximas morales sobre la cruz y la negación de sí mismo.

REFLEXIÓN

Jesús es el Mesías que no esperaban, el siervo sufriente que carga con los pecados del pueblo, con los pecados del mundo. Difícil de aceptar para todos, incluso para Pedro, al que Jesús llama «Satanás», porque «piensa como los hombres y no como Dios».

Es sorprendente la violencia con que Jesús reacciona ante las palabras de Pedro. Conocemos mejor esas palabras por la redacción de Mateo (16,22): «¡Dios te libre, Señor! No te sucederá tal cosa». Y Jesús le rechaza cono tentador: «Quieres hacerme caer».

Se pueden interpretar esas palabras como reflejo de una verdadera tentación de Jesús, la presencia durante su vida de las tentaciones simbolizadas en la cuarentena del desierto («te daré todos los reinos del mundo…», tentación de poder, de mesianismo davídico exterior). En la misma línea podría interpretarse la reacción de Jesús en Juan 6,15, la sensación de apresuramiento en apartarse de la gente que le quiere hacer rey y su refugio en la oración, en el monte, él solo, como en las grandes ocasiones y dificultades de su vida.

Sea de esta interpretación lo que se quiera, es innegable que esta fisonomía religiosa ha sido y es una profunda tentación para las personas y para la Iglesia. Pero es una tentación completa, no una simple oferta de idolatría en la que se trate descaradamente de «servir a otro dios», sino el mal ofrecido «bajo capa de bien» que diría Ignacio de Loyola, y por eso es más temible.

La tentación consiste en múltiples aspectos, pero todos ellos derivados de lo que Jesús detecta en Pedro: «Tú piensas como los hombres, no como Dios». Hay una manera humana de concebir la vida y la religión, y hay una Palabra que introduce nuevos criterios, no pocas veces incompatibles con los meramente humanos.

Así que, como tantas veces en el evangelio, aquella situación histórica representa una confrontación religiosa permanente en la humanidad (instituciones y personas).

• El reino del mesías como reino exterior, que incluye política, prosperidad y esplendores de culto; el reino de los cielos como conversión manifestada en obras.
• Salvar la vida; perder la vida.
• El Mesías triunfante; Jesús crucificado.
• La iglesia que triunfa como única mediadora entre Dios y los hombres; la iglesia que sirve sufriendo en silencio…

Dos mundos, dos mesianismos, dos mentalidades, dos religiones. Una es la de Jesús, la otra es la que mató a Jesús.

Esa misma mentalidad que mató a Jesús es la que puede matar a la iglesia, y la que puede hacer que nuestra vida se eche a perder. El último párrafo del evangelio de hoy lo expresa con radical claridad:

– El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por el Evangelio la salvará.

Este último párrafo no es un añadido postizo; es una aplicación inteligente y precisa. Para nosotros, hoy, significa el dilema entre salvar nuestro modo de vivir, nuestra manera occidental de entender a Jesús, nuestro concepto de culto, de templo, de jerarquía, de iglesia… salvar todo eso o perder todo eso por el Evangelio, por la Palabra. Y la radicalidad, un tanto estremecedora, acompaña su fundamento, tomando las violentas palabras de Jesús a Pedro:

– ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!

¡Pensar como Dios! ¿Qué puede ser más acertado que pensar como Dios? Pensar como Dios para salvar la vida, para hacerla más útil y sobre todo más feliz. Y, por el contrario, no pensar como Dios, buscar otro guía, fiarse de otros criterios. Terrible peligro, echar a perder la vida, equivocar el camino.

La violencia de la respuesta de Jesús a Pedro nos hace pensar que también Jesús tenía que esforzarse en «pensar como Dios», que incluso él estaba continuamente tentado de pensar con otros criterios y valores… y que esa es la asignatura pendiente más importante de toda vida humana. Pero ¿cómo piensa Dios? Para eso, precisamente para eso es Jesús, para que podamos ver con nuestros ojos, casi diríamos tocar con nuestras manos, cómo es un hombre que piensa como Dios.

El problema está en que en nuestro cristianismo-católico-occidental-consumista-cultual, hay evangelio, hay presencia de Jesús, pero hay también mucho mesianismo davídico, mucho «Dios para nosotros», mucho «pueblo privilegiado», mucho encerrar a Dios en nuestros incuestionados conceptos.

Y, a nivel personal, hay mucho deseo de que la Palabra no cambie demasiado lo que nosotros consideramos vida religiosa, que en resumen es mantener lo más posible de los ideales del mundo (que tienen poco que ver con «pensar como Dios») sin perjudicar definitivamente la vida eterna.

Aun a riesgo de entrar en interpretaciones demasiado concretas y opinables, podríamos señalar aspectos actuales que nos parecen derivados de esa tentación. Pienso que la iglesia y los cristianos de hoy padecen las mismas tentaciones que la Biblia refleja como tentaciones (y pecados) de Israel… y del mismo Jesús.

A nivel institucional la Biblia presenta a Israel como víctima y culpable de un pecado de APROPIACIÓN DE DIOS. «El Dios de Israel». Y todas las naciones deberán aceptar al Dios de Israel y, consecuentemente, a Israel como Pueblo Preferido, embudo por el que hay que pasar para llegar a Dios. Hay que aceptar a Dios como Israel lo ofrece. Israel es el único que conoce a Dios, porque es el único a quien Dios se ha revelado: los demás pueblos deberán conocer a Dios a través de lo que Israel les diga de Él. En consecuencia, Israel es el gran intermediario cultual: todos los pueblos deberán adorar a Dios en Jerusalén y en su templo, según los ritos y a través de los sacerdotes de Israel. Y todo ello fundamentado en la infalibilidad de la palabra de Dios. Todo lo que está en La Ley y Los Profetas es palabra infalible de Dios, y por tanto da seguridad absoluta a Israel y lo convierte en privilegiado entre todas las naciones. La aplicación a nosotros la Iglesia es evidente.

A nivel personal, la religión oficial de Israel se muestra en la Biblia, y muy especialmente en la espiritualidad de los fariseos y letrados que se enfrentan a Jesús, como una espiritualidad de estricto cumplimiento de preceptos en busca de una «justicia ante Dios». Los preceptos incluyen la limosna, pero con la intención de que el limosnero sea más perfecto, como cumplimiento de un deber ordenado a la propia justicia.

Nada de esto tiene que ver con las columnas básicas de «El Reino». El nuevo Israel será levadura en la masa del mundo, haciéndolo fermentar desde dentro, no por sumisión. Dios mismo y su Palabra son levadura y sal; el Dios eterno todopoderoso y juez se presenta como alimento para la vida del mundo. El samaritano que ayuda a su prójimo y el centurión romano que suplica con fe son puestos como ejemplo a los hijos de Abraham observadores de preceptos. «Somos hijos de Abraham – Éste es el Templo del Señor» son expresiones de orgullo expresamente rechazadas por Jesús.

Creo que tenemos – en el momento actual más que nunca – motivos para una larga meditación sobre nuestros parecidos con los pecados de Israel, que mataron a Jesús.

Pero no basta saber, no basta pensar. Es inútil conocer el camino si se va por otra parte. Aquí encaja como anillo al dedo la carta de Santiago. Fe sin obras es saber cómo piensa Dios y no hacerle caso. ¿Es ésta nuestra situación?

Una vez más, se nos invita a ir a Jesús para conocerle y seguirle, tal como Él es, abandonando todo lo demás. Seguimiento de Cristo pobre y crucificado, desde la conversión personal, desde el servicio a todo el mundo, sin poder, sin búsqueda de la justicia ante Dios, sin creerse más que nadie, sin pretender que nuestra metafísica es capaz de definir a Dios, reconociendo la palabra de Dios allí donde resuene, dentro o fuera de la iglesia, reconociéndola en los que sirven a sus hermanos con corazón compasivo…

La iglesia (las personas y la institución) debe salvarse, salvar su vida, no buscando su vida sino entregándola para la vida del mundo. Lo que hay que entregar, lo que no hay que buscar, es el propio prestigio, el éxito exterior, la propia justicia ante Dios, el monopolio de la Palabra, la función de intermediario sagrado, el sentimiento de privilegiados, la preferencia del dogma sobre el servicio, la tranquilidad de estar salvados y ser mejores que otros por pertenecer a la iglesia, el sometimiento de La Palabra a nuestros modos culturales y a nuestro status de vida occidental….

Ni la iglesia como institución ni cada cristiano como persona está salvado por ser iglesia o por ser cristiano: está más invitado que nadie a seguir a Jesús pobre y crucificado, a negarse a sí mismo y no buscar su vida, su éxito, su justicia. Sólo así podrá ser sal, levadura, alimento para la vida del mundo, de todo el mundo, que es el destinatario de la salvación.

S A L M O 4 0

Elevamos a Dios esta oración en nombre de la iglesia entera, presentándole nuestros temores y pidiéndole que nos libre, a nosotros la iglesia, de nuestras oscuridades.

En Dios pongo toda mi esperanza.

Inclina tu oído hacia mí y escucha mi oración.

Salva mi vida de la oscuridad,

afirma mis pies sobre roca

y asegura mis pasos.

Mi boca entona un cántico nuevo

de alabanza al Señor.

Dichoso el que pone en Dios su confianza.

No quieres sacrificios ni oblaciones

pero me has abierto los ojos,

no exiges cultos ni holocaustos,

y yo te digo : aquí me tienes,

para hacer, Señor, tu voluntad.

Tú, Señor, hazme sentir tu cariño,

que tu amor y tu verdad me guarden siempre.

Porque mi errores recaen sobre mí

y no me dejan ver.

¡Socórreme, Señor, ven en mi ayuda!

Que sientan tu alegría los que te buscan.

Tú, mi Dios, mi Salvador, no tardes

José Enrique Galarreta

 

XXIV. IGANDEA URTEAN ZEHAR, JESUS AINTZAKOTZAT HARTU-TOMAR EN SERIO A JESUS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

ECLESALIA

Mc. 7, 27-35

JESUS AINTZAKOTZAT HARTU

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Filiporen Zesareako pasadizoak erdigunea hartzen dut Markosen ebanjelioan. Alditxo bat elkarrekin bizi ondoren, galdera erabakitzailea egin die Jesusek ikasleei: «Zein naizela uste duzue?» Guztien izenean, Pedrok erantzun dio inolako dudarik gabe: «Mesias zara zu». Noizbait ere, badirudi dena argi dagoela. Jainkoak bidali duen Mesias da Jesus eta ikasleak jarraitzaile ditu harekin lan egiteko.

Baina Jesusek badaki gauza ez dela horrela. Garrantzizko zerbait ikastea falta zaie oraino. Aise egiten dute Jesus hitzez aitortzea, baina oraino ez dakite zer den hari hurbiletik jarraitzea, haren egitasmoan eta zorian parte hartuz. Hona zen dioen Markosek: «haiei irakasten hasi zen» Jesus. Ez da ohiko irakaspen bat; zerbait funtsezkoa da, ikasleek pixkana beretu beharko dutena.

Hasieratik «argi eta garbi» mintzo zaie. Ez die ezer ezkutatu nahi. Jakin behar dute ezen sufrimendua bidelagun izango duela beti Jainkoaren erreinuaren bidea urratzeko bere eginkizunean. Azkenean, buruzagi erlijiosoek kondenatu egin dute eta indarrez hilko. Berpiztuko denean bakarrik ikusiko da Jainkoa berekin duela.

Pedrok aurka egin du entzuten duenaren aurrean. Sinetsezina da haren erreakzioa. Jesus berekin hartu eta aparte eraman du «errieta egiteko». Lehenengoa izan zen Jesus Mesiastzat aitortzeko. Orain, lehenengoa da hari uko egiteko. Jesusi ulertarazi nahi dio ezen esaten ari dena zorakeria dela. Ez dago prest bide horri jarraitzeko. Jesusek aldatu beharra du pentsaera hori.

Inork uste ez bezain zakar erreakzionatu du Jesusek. Bat-batean, Satanasen zantzuak ikusi ditu Pedrogan, jendea Jainkoaren borondatetik apartarazi nahi lukeen basamortuko tentatzailearen zantzuak. Ikasleei begira jarri eta hitz hauekin egin dio Pedrori agirika: «Jar zaitez nire atzealdean, Satanas»; har ezazu zeure lekua ikasle bezala. Utziozu ni tentatzeari. «Gizakiek bezala duzu pentsatzen, eta ez Jainkoak bezala».

Ondoren, jendeari eta ikasleei dei egin die, bere hitzak ondo entzun ditzaten. Okasio askotan errepikatuko ditu. Ez dituzte ahaztu behar sekula. «Nirekin etorri nahi duenak, uko egin diezaiola bere buruari, har dezala bere gurutzea eta jarrai diezadala».

Ez da derrigorrezkoa Jesusi jarraitzea. Norberaren esku dago erabakia. Baina Jesus aintzakotzat hartzekoa da. Ez dira aski aitorpen erraz batzuk. Mundua gizatasun handiagoko, duinago eta zoriontsuago egiteko bere zeregin zoragarrian jarraitu nahi badiogu, prest egon behar dugu bi gauza hauetarako. Lehenik, prest egon Jainkoaren erreinuaren kontrako diren egitasmo edo planei uko egiteko. Bigarren, Jesusi jarraitzeagatik eta haren asmoarekin bat egiteagatik etor dakizkigukeen sufrimenduak onartu.

TOMAR EN SERIO A JESÚS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

ECLESALIA, 12/09/12.- El episodio de Cesarea de Filipo ocupa un lugar central en el evangelio de Marcos. Después de un tiempo de convivir con él, Jesús hace a sus discípulos una pregunta decisiva: «¿Quién decís que soy yo?». En nombre de todos, Pedro le contesta sin dudar: «Tú eres el Mesías». Por fin parece que todo está claro. Jesús es el Mesías enviado por Dios y los discípulos lo siguen para colaborar con él.

Jesús sabe que no es así. Todavía les falta aprender algo muy importante. Es fácil confesar a Jesús con palabras, pero todavía no saben lo que significa seguirlo de cerca compartiendo su proyecto y su destino. Marcos dice que Jesús «empezó a instruirlos». No es una enseñanza más, sino algo fundamental que los discípulos tendrán que ir asimilando poco a poco

Desde el principio les habla «con toda claridad». No les quiere ocultar nada. Tienen que saber que el sufrimiento lo acompañará siempre en su tarea de abrir caminos al reino de Dios. Al final, será condenado por los dirigentes religiosos y morirá ejecutado violentamente. Sólo al resucitar se verá que Dios está con él.

Pedro se rebela ante lo que está oyendo. Su reacción es increíble. Toma a Jesús consigo y se lo lleva aparte para «increparlo». Había sido el primero en confesarlo como Mesías. Ahora es el primero en rechazarlo. Quiere hacer comprender a Jesús que lo que está diciendo es absurdo. No está dispuesto a que siga ese camino. Jesús ha de cambiar esa manera de pensar.

Jesús reacciona con una dureza desconocida. De pronto ve en Pedro los rasgos de Satanás, el tentador del desierto que busca apartar a las personas de la voluntad de Dios. Se vuelve de cara a los discípulos e increpa literalmente a Pedro con estas palabras:«Ponte detrás de mí, Satanás»: vuelve a ocupar tu puesto de discípulo. Deja de tentarme. «Tú piensas como los hombres, no como Dios».

Luego llama a la gente y a sus discípulos para que escuchen bien sus palabras. Las repetirá en diversas ocasiones. No las han de olvidar jamás. «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga».

Seguir a Jesús no es obligatorio. Es una decisión libre de cada uno. Pero hemos de tomar en serio a Jesús. No bastan confesiones fáciles. Si queremos seguirlo en su tarea apasionante de hacer un mundo más humano, digno y dichoso, hemos de estar dispuestos a dos cosas. Primero, renunciar a proyectos o planes que se oponen al reino de Dios. Segundo, aceptar los sufrimientos que nos pueden llegar por seguir a Jesús e identificarnos con su causa. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).