La asfixia de la cooperación al desarrollo autonómica y local

coordinadora ongd

El ataque sistemático a la política de cooperación descentralizada hiere de gravedad un trabajo construido durante más de 20 años con las ONGD
Madrid, 27 de julio de 2012. El anuncio del cierre de subvenciones a proyectos de cooperación y educación para el desarrollo de la Generalitat Catalana, viene a sumarse al ataque sistemático sufrido, desde 2009, por las políticas públicas de solidaridad de Comunidades Autónomas y Ayuntamientos. Una situación que también vivían recientemente Canarias, Castilla La Mancha y Murcia.

Este ataque pone en serio peligro actuaciones que se realizan desde la década de los 90, con una valoración positiva a nivel internacional y que han llegado a convertirse en una seña de identidad de la cooperación española. Leer más

LA DIVINIDAD DE JESÚS

FE ADULTA

La divinidad de Jesús nunca fue un tema fácil de tratar. El problema radica en el lenguaje. El Nuevo Testamento al ser escrito en griego fue interpretado «a la griega», pero el trasfondo es judío. Y aquí es donde se enredan las cosas. Si hablamos «a la griega» la divinidad de Jesús está clara en el Nuevo Testamento. Pero si pensamos «a lo judío», hay que enfocar el tema desde otro punto de vista.

El griego pregunta: ¿qué es Dios?

El judío pregunta; ¿dónde encuentro a Dios? Leer más

Jesús Sanz: «Las personas que se han lanzado a la especulación son gente inmoral»

El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha destacado denunciado que, en esta crisis, «las personas que se han lanzado a la especulación son gente inmoral», al tiempo que ha agradecido la «generosidad admirable» de los asturianos que, pese a la incertidumbre y la crisis, «aportan generosamente más que nunca» a Cáritas «que es la respuesta de la Iglesia a quienes más están sufriendo».

Iglesia Viva llega a los 250 números con una reflexión sobre los 50 años del Concilio

Iglesia Viva llega a su número 250. Una cifra redonda que coincide con la celebración de los 50 años de la inauguración del Concilio. La revista -de carácter trimestral- ha elaborado un número especial en el que reflexiona «sobre su propia historia y la historia del Vaticano II. «A los 50 años del Concilio, ¿qué celebramos, es el título de la revista.

A lo largo de sus páginas, distintos autores (Duato, Joaquín Perea, Javier Vitoria, Hilari Raguer o José Andrés Torres Queiruga) defienden la fidelidad de esta revista a los principios del Concilio, y cómo la operación de restauración pergeñada por algunos de los actuales dirigentes de la Iglesia católica amenaza con ahogar la letra y el espíritu.

DOMINGO XVII T.O., 29 de Julio de 2012, Jn. 6, 1-15

SOMOS PAN DE VIDA

ENRIQUE MARTÍNEZ LOZANO

Jn 6, 1-15

Con este relato, el autor del cuarto evangelio introduce una de sus afirmaciones fuertes sobre Jesús: «Yo soy el pan de vida» (6,35.48), «el pan bajado del cielo» (6.41.50.51.58). Y desarrolla extensamente lo que se conoce como un doble discurso, acerca del «pan de vida» (6,33-50) y de la «eucaristía» (6,51-58).

En el primero de esos discursos –así como en los signos que lo preceden: la multiplicación de los panes y el caminar sobre el agua-, Jesús es presentando como el «nuevo Moisés», que ofrece el «verdadero maná» y que cruza el lago (como si de un nuevo «mar Rojo» se tratara), para conducir al pueblo, a través de un «nuevo éxodo», a la tierra de la libertad y de la vida.

Con el segundo, el autor del evangelio sustituye nada menos que el relato de la institución de la eucaristía. En su lugar, como es sabido, introducirá la narración sobre el lavatorio de los pies (13,1-20).

El texto que leemos hoy constituye, como decía, una especie de introducción al mensaje que vendrá a continuación. En ese sentido, podría decirse que se trata de un «pre-texto», en forma de catequesis, dotado de un profundo simbolismo.

De hecho, comienza con una pregunta que el propio evangelista reconoce que es retórica (pues «bien sabía él lo que iba a hacer»). Pero, aun retórica, sirve para enmarcar adecuadamente la narración completa, al hacerla arrancar de un objetivo claro: «que coman estos».

En otro lugar de este mismo evangelio, se ponen en labios de Jesús estas palabras: «He venido para que tengan vida, y vida en abundancia» (10,10). Las que hoy comentamos van en la misma dirección.

«Que coman»: si se refiere al pueblo judío, al lector no le resulta difícil evocar la historia del éxodo y del maná, como muestra del cuidado de Yhwh. Aquí nos encontramos a Jesús, preocupado también por el cuidado de su pueblo, hasta el punto de que será ese cuidado el que desencadenará toda la acción.

Sin embargo, desde nuestra perspectiva, es legítimo referir estas palabras al conjunto de la humanidad. Con ello, indudablemente, los destinatarios de la catequesis se han multiplicado, hasta el punto de que a todos ellos alcanza el interés que Jesús manifiesta: «que coman».

Y aquí es donde empieza a desplegarse todavía más la riqueza de simbolismo que encierra el relato, y que es susceptible de varios niveles de lectura.

Uno de ellos es el ético, que nace del amor y nos pone en movimiento para favorecer que «todos coman». Se suele decir que la ética es el criterio de verificación de toda religión y de la misma espiritualidad. No porque se priorice ningún tipo de voluntarismo, sino porque constituye el test donde se muestra la calidad del amor y, paralelamente, la desegocentración. Sin esta referencia ética, alguien podría pensar que se halla en algún elevado peldaño espiritual cuando en realidad estaría solo en un autocomplaciente paraíso narcisista.

Pero hay también otro nivel específicamente espiritual. (Nuestro lenguaje es limitado, y nos vemos obligados a separar para poder analizar; la realidad, sin embargo, es una, y aquel compromiso ético es ya, en sí mismo, espiritual). Será en este donde se presente a Jesús como «pan de vida». ¿Qué es lo que eso significa?

La imagen es clara: Jesús constituye el alimento que nos hace vivir. Lo que cambia es el modo como la comprendamos.

En un nivel de conciencia mítico (con restos aún del nivel mágico), era normal que Jesús fuera visto como alguien capaz de multiplicar los panes, en un sentido literal. Del mismo modo, y desde un modelo dual de conocer, tenían que verlo como el «salvador» que, desde fuera, proporciona alimento para nuestra vida, en cuanto se creyera en él.

En ese marco, creer tenía un marcado componente mental; se trataba de una adhesión a la creencia de que Jesús era el Salvador divino y de que, en virtud de esa adhesión, éramos ya salvados.

Al modificarse tanto el nivel de conciencia como el modelo de cognición, se hace necesaria una «traducción» de aquellas afirmaciones al nuevo «idioma». Y empezamos a reconocer que Jesús no salva «desde fuera» ni es alguien «separado» de nosotros. Por tanto, lo que realmente alimenta no es la adhesión mental a su mensaje, ni siquiera el seguimiento a su persona.

Jesús salva y alimenta porque es pan. Y eso es lo que, en el nivel más profundo, somos todos. No somos convocados, por tanto, a «creer» que Jesús es el que alimenta a la humanidad, sino a reconocer que el Fondo último de todo lo real es ya alimento, pan de vida. Y si queremos alimentarnos, debemos acercarnos y vivir conectados con ese Fondo que compartimos con él y con todos los seres.

Quien ha «visto», sabe que la Realidad es una. Lo que ocurre es que nuestra mente –no puede hacerlo de otro modo- la «lee» desde diferentes perspectivas, y como consecuencia de esa lectura, la fractura y le coloca nombres diferentes, que nos producen la sensación de que estamos hablando de «varias realidades», no solo diversas, sino incluso enfrentadas.

Así, a la «realidad interior», la llama «yo»; a la «realidad externa», la llama «mundo» o «sociedad»; y a la «realidad superior», la llama «Dios». A continuación, esa lectura mental es tomada literalmente, como si correspondiera a la realidad en cuanto tal, y quedamos atrapados en ese engaño dualista.

La Realidad es Una, y Uno es el Fondo que sostiene todo: «mi» Fondo es el mismo y único Fondo de Dios, de los otros y del cosmos. Y ese Fondo es el que alimenta; ese Fondo es el «pan de vida». Estamos vivos en la medida en que permanecemos conscientemente conectados a él y nos dejamos vivir desde él, desde la conciencia clara de que constituye nuestra Identidad última.

Jesús decía con toda verdad: «yo soy el pan de vida», porque también sabía decir: «el Padre y yo somos uno». Viviendo en la consciencia clara de su identidad («Yo Soy»), él se reconocía como el Fondo del que toda vida brota.

Y es ahí, al entrar en conexión con ese Fondo, cuando descubrimos que lo estamos compartiendo también con el propio Jesús. Y que lo que él era, lo somos todos, aunque lo ignoremos. Todos somos Vida, todos somos «pan de vida».

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

XVII. IGANDEA URTEAN ZEHAR-DOMINGO XVII T.O, GAZTE BATEN KEINUA-EL GESTO DE UN JOVEN

Gazte baten keinua/El gesto de un joven

2012ko uztailaren 29a

Jn.  6, 1-15

Jose Antonio Pagola

Jesusek bere jarduera profetikoan buruturiko seinale guztien artean, lehen kristau-elkarteek gehienik gogoratu ohi zutena, segur aski, hark landan, Galileako aintzira inguruan, antolatutako jendetza-otordu bat izan zen. Ebanjelio guztiek jaso duten pasadizo bakarra da.

Benetan aberatsa da kontakizunaren edukia. Bere ohiturari jarraiki, Joanen ebanjelioak ez dio deitzen «miraria», baizik «seinalea». Horrenbestez, kontatzen diren egintzekin ez gelditzeko esan nahi digu, baizik eta fedeaz esanahi sakon baten bila jarduteko.

Jesus dago pasadizoaren erdigunean. Inork ez dio eskatu ezer egiteko. Berak sumatu du jende hura goseak, eta jaten eman beharra planteatu du. Harrigarria da ikustea Jesus ez dela arduratzen jendeari Jainkoaren Berri Ona emateaz bakarrik, baizik eta bere seme-alaben goseak ere kezkarazten duela.

Nola elikatu, ordea, landa zabalean jendetza handi hura? Ikasleei ez zaie etorri inolako aterabiderik. Felipek dio ezin dela pentsatu ere egin guztientzat ogia erostea, ez baitute dirurik. Andresek uste du partekatu litekeela eskura dutena, baina mutiko batek bakarrik ekarri ditu bost ogi eta arrain-pare bat. Zer da hori hainbeste jenderentzat?

Jesusentzat, aski da. Gazte horrek, izenik eta aurpegirik gabe horrek, ahalbidetuko du ezina dirudiena. Eskura duena partekatzeko duen jarrera izan da jende hari guztiari jaten emateko bidea. Jesusek egingo du gainerako guztia. Gaztearen ogiak eskuetan hartu, Jainkoari eskerrak eman eta guztien artean «banatzen» hasi da.

Zoragarria da eszena. Egundoko jendetza, landako belar berdean eseria, doako otordua partekatzen, udaberriko egun batean. Ez da aberatsen jai-otordua. Ez da ardorik, ez haragirik. Aintzira inguruan bizi den jendearen janari xumea da: garagar-ogia eta arrain keztatua. Anai-arreba arteko otordua, Jesusek guztiei emana, gazte baten keinu eskuzabal bati esker.

Otordu partekatu hau sinbolo erakargarria izan zen lehen kristauentzat, gizadi berri eta anai-arreba arteko bat eraikitzeko Jesusengandik jaiotako elkartearen sinboloa. Aldi berean, Jaunaren egunean ospatu ohi zuten eukaristia iradokitzen zien, hau da, Jesusen, Jainkoagandik etorritako Ogi bizi haren, espirituaz eta indarraz elikatzeko ospatu ohi zuten eukaristia.

Baina ez ziren ahaztu sekula gazte haren keinuaz ere. Munduan gosea badago, ez da janaria eskas delako, baizik solidaritatea delako eskas. Bada guztientzako ogirik; partekatzeko eskuzabaltasuna da falta dena. Munduaren joan-etorria finantza-boterearen esku utzi dugu, beldurra ematen digu eskura duguna partekatzeak, eta jendea goseak hiltzen ari da gure egoismo irrazionala dela medio.

El gesto de un joven / Gazte baten keinua

29 de Julio de 2012

Jn.  6, 1-15

Jose Antonio Pagola

De todos los gestos realizados por Jesús durante su actividad profética, el más recordado por las primeras comunidades cristianas fue seguramente una comida multitudinaria organizada por él en medio del campo, en las cercanías del lago de Galilea. Es el único episodio recogido en todos los evangelios.

El contenido del relato es de una gran riqueza. Siguiendo su costumbre, el evangelio de Juan no lo llama «milagro» sino «signo». Con ello nos invita a no quedarnos en los hechos que se narran, sino a descubrir desde la fe un sentido más profundo.

Jesús ocupa el lugar central. Nadie le pide que intervenga. Es él mismo quien intuye el hambre de aquella gente y plantea la necesidad de alimentarla. Es conmovedor saber que Jesús no solo alimentaba a la gente con la Buena Noticia de Dios, sino que le preocupaba también el hambre de sus hijos e hijas.

¿Cómo alimentar en medio del campo a una muchedumbre numerosa? Los discípulos no encuentran ninguna solución. Felipe dice que no se puede pensar en comprar pan, pues no tienen dinero. Andrés piensa que se podría compartir lo que haya, pero solo un muchacho tiene cinco panes y un par de peces. ¿Qué es eso para tantos?

Para Jesús es suficiente. Ese joven, sin nombre ni rostro, va hacer posible lo que parece imposible. Su disponibilidad para compartir todo lo que tiene es el camino para alimentar a aquellas gentes. Jesús hará lo demás. Toma en sus manos los panes del joven, da gracias a Dios y comienza a «repartirlos» entre todos.

La escena es fascinante. Una muchedumbre, sentada sobre la hierba verde del campo, compartiendo una comida gratuita, un día de primavera. No es un banquete de ricos. No hay vino ni carne. Es la comida sencilla de la gente que vive junto al lago: pan de cebada y pescado ahumado. Una comida fraterna servida por Jesús a todos gracias al gesto generoso de un joven.

Esta comida compartida era para los primeros cristianos un símbolo atractivo de la comunidad nacida de Jesús para construir una humanidad nueva y fraterna. Les evocaba, al mismo tiempo, la eucaristía que celebraban el día del Señor para alimentarse del espíritu y la fuerza de Jesús, el Pan vivo venido de Dios.

Pero nunca olvidaron el gesto del joven. Si hay hambre en el mundo, no es por escasez de alimentos sino por falta de solidaridad. Hay pan para todos, falta generosidad para compartir. Hemos dejado la marcha del mundo en manos del poder financiero, nos da miedo compartir lo que tenemos, y la gente se muere de hambre por nuestro egoísmo irracional.

¿Comulgando con ruedas de molino?

Eloy Isorna,

ATRIO

En esta tarde en que como ayer está saliendo la gente a la calle porque no puede más de indignación, cuando nos estamos pareciendo cada vez a Grecia (el presidente del Bundesbank aconseja pedir rescate total, no solo de la banca), cuando alguna persona en el perlamento insulta a los parados, Eloy Isorna nos ofrece una vez más una reflexión llena de conocimientos y de sensatez.

I

Hay actos y actitudes que, producidas en determinadas circunstancias, se erigen, aún sin pretenderlo, en todo un símbolo. Suponen en ocasiones la gota que rebasa el vaso y/o la clave para la compresión diáfana, de lo que hasta ese momento se nos mostraba oculto o de confusa y difícil interpretación.

Pero, en estos últimos meses, tengo la impresión, de que las gotas que rebasan al agua, más que producir indignación (como debieran) producen tristeza; y que las claves de interpretación que clarifican la realidad o muestran lo que estaba oculto, más que asombro y propósitos de acción, refuerzan en muchos la sensación de impotencia.

No tenemos ya esperanza de que el puntual descubrimiento y detección de comportamientos deshonestos en el ámbito de la política, la economía y finanzas, la justicia o cualquier otro ámbito social de relevancia, contribuya a erradicarlos definitivamente saneando nuestro entramado institucional. Leer más

El dinero y el Evangelio: insensibles al sufrimiento

José Mª Castillo

ATRIO

Este artículo de José Mª Castillo, tan ceñido al evangelio como a la actualidad, es la segunda parte del que publicó en su blog el 10 de julio: El dinero y el Evangelio: lavado de dinero. Me temo que “el clamor que le arrancan a mi pueblo sus capataces” no lo van a oír los autoproclamados representantes de Dios, más atentos a otras voces alagüeñas en San Justo o Castelgandolfo. Gracias, José María, por hacer resonar con libertad la voz del pueblo y de Jesús. AD.

El efecto más perverso que seguramente produce la abundancia de dinero (“chrêma”) (Mc 10, 23; Lc 18, 24) es que, en un número de casos muy alto y muy alarmante, al rico, al que disfruta de patrimonio y fortuna (“hypárchonta”) (Lc 8, 3; 11, 21; 12, 15. 33. 44; 14, 33; 16, 1. 14; 19, 8), lo hace insensible ante el sufrimiento de los demás. Leer más

El Papa vuelve a internacionalizar la Curia

Los italianos pierden peso en la confianza de Ratzinger. Ha sido una ronda de nombramientos bajo la bandera de una mayor internacionalización la que ha realizado Benedicto XVI en la curia romana en el transcurso de las últimas semanas.
En consecuencia, luego de estos cambios, en los cargos más encumbrados de la curia romana propiamente dicha (Secretaria de Estado, Congregaciones, Tribunales, Pontificios Consejos y tres secciones) los italianos mantienen una sólida mayoría. Son 13 sobre 28, lo que representa el 46%, cuando al comienzo del pontificado, en el 2005, eran 7 sobre 27, el 25,9%.
Pero si se cuentan también las figuras de los números dos (secretarios y afines) el porcentaje de los italianos ha caído significativamente. Ahora son 21 sobre 58, el 36%, mientras que en el 2005 eran 42 sobre 58, el 41,8%. Y ha descendido también si se observan las figuras dirigenciales menores (subsecretarios y afines): hoy son 36 sobre 88, el 40%, mientras que en el 2005 eran 42 sobre 83, el 50,6%.