DOMINGO XVIII T.O., 5 de agosto de 2012, Jn. 6, 24-35

JESÚS, PAN DE DIOS

JOSÉ ENRIQUE GALARRETA

FE ADULTA

Jn 6, 24-35

Se continúa lo narrado el domingo anterior. La gente vuelve a Cafarnaún y encuentra de nuevo a Jesús. Jesús les reprocha que no le sigan más que porque la víspera se han hartado de pan y pescado. Y de este tema del alimento físico se eleva al mensaje, a propósito del maná, que sus interlocutores han aducido como muestra de que Dios estaba con Moisés.

Este fragmento plantea pues un tema que debió de tener enorme importancia para los oyentes de Jesús y para las comunidades cristianas posteriores, aún en pugna con el judaísmo. Jesús es presentado a veces (en Mateo explícitamente) como «el nuevo Moisés, el que proclama la Nueva Ley». ¿Con qué garantías? A Moisés le avalan los «signos y prodigios» del mar y el desierto. ¿Qué signos aduce Jesús?

El tema de fondo por tanto es el desafío que Jesús plantea a sus contemporáneos: ¿por qué le han de creer, hasta el punto de corregir, y aun arrinconar, la Ley?

REFLEXIÓN

¿Qué motivos pudieron tener los que conocieron a Jesús para seguirle, hasta el extremo de abandonar costumbres tan seculares y sagradas? No solemos reparar en la enorme violencia del cambio. ¿Cómo pudieron prescindir de la circuncisión, la señal de la Alianza, del descanso de Sabbat, la abstinencia de alimentos prohibidos, el templo…? Por esas cosas se habían dejado matar sus antepasados, que por ello eran considerados mártires. ¿En nombre de quién debían ahora abandonarlas?

Jesús puntualiza la afirmación de la gente: Moisés proporcionó un pan de tierra, para alimentar el cuerpo mortal. Pero ahora, el Padre está dando un alimento celestial, para vida eterna. Sus interlocutores siguen pensando en categorías completamente terrenales (como su propio mesianismo) y piden ese pan maravilloso. Jesús se define entonces como pan de Vida. El pasaje es llamativamente paralelo con el de la Samaritana. También a ella le ofrece Jesús un agua que quita para siempre la sed; también ella pide de esa agua maravillosa; y Jesús se define como Agua Viva.

El paralelismo nos lleva a comprender que la reducción de este mensaje a la eucaristía (aun siendo válido) no es suficiente. Es un gran símbolo como Jesús: Jesús pan, Jesús agua, Jesús luz, son los tres grandes símbolos de Jesús en el cuarto evangelio, en la misma línea metafórica de los evangelistas.

Nosotros hemos preferido invertir el sentido de las palabras de Jesús para afirmar que el pan eucarístico es Jesús, cuando el sentido original es que Jesús es pan. También hemos unido la imagen de Jesús/pan con la imagen Jesús/grano de trigo que muere para poder ser fecundo. Y todas esas afirmaciones son sin duda válidas, pero deberíamos sacar provecho de las imágenes del cuarto evangelio desde su significado primitivo, tan válido y significativo.

Israel en el desierto recibió de Dios tres dones radicales: la luz, el alimento, el agua, porque esos eran los tres peligros mortales que le acechaban: perderse en el desierto, morir de hambre, morir de sed. Desde entonces, la imagen de Dios se viste con estos símbolos.

El cuarto evangelio está aplicando esos mismos símbolos a Jesús, no a Dios sino a Jesús. Así pues, estos símbolos, antes que eucarísticos y más que eucarísticos, son dogmáticos, cristológicos: se está proponiendo una fe en Jesús que estaba fuera de todo lo imaginable para aquellas comunidades: Jesús es verdaderamente el Ungido, la Palabra, el pan: a él hay que escuchar, de él hay que alimentarse.

Aquí tenemos la solución a la pregunta que nos formulábamos antes. ¿Qué razón tan poderosa tuvieron aquellas personas para arrinconar las creencias y ritos que habían conformado durante siglos la fe de sus padres?Respuesta: la fe en Jesús, admitido como Palabra de Dios hecha carne.

Este evangelio nos está acercando por tanto a una situación dramática de las primeras comunidades de creyentes en Jesús, y nos enfrenta hoy a un desafío radical: ¿cuál es mi luz, mi alimento, mi agua? Dicho de otra manera ¿quién es el Señor de mi vida?

Solemos caminar a la luz de valores que dirigen nuestras elecciones. Se nos propone otra luz, otros valores para iluminar el camino.

Solemos alimentarnos de las satisfacciones que encontramos en lo que llamamos éxitos, personales, económicos, sociales. Solemos tener sed de poseer, de gastar, de comprar, de prosperar, de destacar … Pero ese hambre y esa sed no se sacian nunca. En todos esos ámbitos la satisfacción del deseo no lo sacia sino que despierta otro deseo mayor.

El pan y el agua del Reino son otros valores, ante los cuales los valores habituales pierden su encanto. Cuando Jesús llama a los pobres, a los que saben sufrir, a los misericordiosos, a los limpios de corazón… «dichosos», está diciendo que su modo de vida hace desaparecer el hambre y la sed de otras cosas de tierra. Podríamos añadir a las Bienaventuranzas ésta última como resumen: «Dichosos los que viven los valores del Reino, porque ya nunca tendrán sed de los valores de la tierra».

PARA NUESTRA ORACIÓN

¿Qué señales das para que creamos en ti? En otra ocasión se le preguntó eso mismo a Jesús, cuando el Bautista le envió a sus discípulos con una pregunta semejante. Jesús contestó que su señal era que la gente se curaba, los poseídos quedaban libres y la Buena Noticia se anunciaba a los pobres.

Extraña señal, para todos los que esperan resplandores divinos o demostraciones espectaculares. Y profunda enseñanza para nosotros: la señal de la Iglesia, nuestra señal, por la cual al vernos alguien pueda creer en Jesús, en el Padre, en el Reino, no será otra que la misma de Jesús: que trabajamos por la salud, por la dignidad de todos, muy especialmente de los más pobres. Solamente así «viendo vuestras obras reconocerán al Padre de los Cielos».

José Enrique Galarreta

Llamamiento de ATTAC a la movilización social permanente

Attac

Comunicado de Attac España apoyando la convocatoria del 19 de julio
Este pasado día 11 de julio los ciudadanos pudimos constatar de nuevo la distancia existente entre el gobierno (arropado por una amplia mayoría parlamentaria) y el pueblo español. Pudimos oír cómo se desgranaban, con una desvergüenza insultante y entre aplausos, una tras otra cada medida que el Gobierno actual (como también el anterior) dijo que no tomaría, y por lo cual pudo acceder a una confianza del electorado basada en promesas que hoy todos sabemos falaces. Entre las medidas aprobadas, ATTAC resalta: Leer más

Mariápolis en Javier (Navarra) del 2 al 6 de agosto

El encuentro, organizado por el Movimiento de los Focolares, comenzará en la mañana del 2 de agosto. Durante cinco días, los participantes profundizarán en el tema propuesto para este año: ‘Palabras que construyen». Una propuesta que les hará constructores de solidaridad y fraternidad, ya que Mariápolis se propone como un estilo de vida.

 

El ‘caso Pagola’, en manos del nuevo Prefecto de Doctrina de la Fe

Benedicto XVI ha nombrado al alemán Gerhard Ludwig Müller nuevo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el exSanto Oficio. Entre las numerosas causas pendientes sobre las que tendrá que decidir ahora el arzobispo de Ratisbona se encuentra la que atañe al libro de José Antonio Pagola ‘Jesús. Aproximación histórica’, envuelto en una polémica desde hace cinco años.

Roma ya le pidió matizaciones y el teólogo respondió enviando sus precisiones. La causa no está dormida, pero son muchos los que consideran que se dejará apagar. Y pocos son los que creen que habrá condena.

La Iglesia no quiere ruinas

Carmen Morán

EL PAIS

La diócesis navarra devuelve tres templos inservibles a tres pueblos a cambio de que les perdonen la deuda contraída.

La Iglesia no quiere ruinas. No dan dinero, más bien al contrario. El arzobispado de Navarra ha devuelto al Ayuntamiento de Leoz tres iglesias que tenía a su nombre a cambio de que el consistorio le perdone la deuda contraída con él, que al cabo de varios meses ya sumaba 45.000 euros. Una solución peculiar por la que el pueblo consigue para sí los tres templos, o sea, las tres ruinas. El Ayuntamiento lo conforman 12 pueblos y un señorío, pero no llegan a 300 habitantes. Un buen día se decidió comprobar el estado de todos los edificios del caserío y varios fueron declarados ruinosos, algunos de particulares, otros del propio Ayuntamiento y varios de la Iglesia. «Se les informó a todos de lo que tenían que hacer, para empezar, vallarlos, por cuestiones de seguridad, y les pedimos que le dieran una solución. Todo el mundo hizo lo que debía, menos la Iglesia. Hasta el vallado lo tuvimos que poner nosotros en un principio», dice el alcalde, Ramón Muruzábal. Leer más

XVIII. IGANDEA URTEAN ZEHAR-DOMINGO XVIII T.0. BIZI OGIA – PAN DE VIDA, Jn. 6, 24-35

BIZI OGIA
2012ko abuztuaren 5a

José Antonio Pagola

Zer dela eta jarraitu Jesus kontuan hartzen hogei menderen ondoren? Zer espero dezakegu harengandik? Zer ekarpen egiten ahal digu gure aldi honetako gizon-emakumeei? Axola handiko elkarrizketa batez mintzo da Joanen ebanjelioa: Galileako aintzira ondoan Jesusek jendetza handi batekin izandakoaz.

Bezperan otordu harrigarri eta doakoa partekatu dute Jesusekin. Ase arte jan dute. Nolatan utzi hari alde egiten? Nahi dutena, Jesusek keinu bera egin dezan da eta berriro jaten eman diezaien doan. Ez dute buruan beste ezer.

Alabaina, nahasgarri gertatu zaie Jesusen ustekabeko planteamendu hau: «Lan egizue, ez galtzen den janari baten bila, baizik betiko biziraino irauten duenaren bila». Baina nolatan ez gara arduratuko, ba, eguneroko ogiaz? Premiazkoa da ogia, bizitzeko. Beharrezkoa dugu eta lan egin beharra inori inoiz falta ez dakion.

Badaki hori Jesusek. Ogia da lehenengo gauza. Jan gabe ezin bizi gara. Horregatik arduratu da horrenbeste goseak direnez eta eskekoez, aberatsengandik mahaitik erortzen diren apurrak ere hartu ezin dituztenez. Horregatik madarikatu ditu lurjabe zoroak, alea mandioan pilatzen dutenez, pobreez axolatu gabe. Horregatik irakatsi die bere jarraitzaileei Aitari seme-alaba guztientzat eguneroko ogia eskatzen.

Alabaina, beste gose bat ernearazi nahi du haiengan Jesusek. Gosea asetzen duen ogiaz hitz egin nahi die, ez egun batekoa soilik, baizik gizakiak bere baitan dituen gose-egarriak asetzen dituenaz. Ez gaitezen ahaztu. Gugan bada beste gose bat: justiziarena, askatasun, bake eta egiarena. Aitagandik datorkigun Ogi hori bezala aurkeztu zaigu Jesus, ez janariaz asetzeko, baizik «munduari bizia emateko».

Ogi horrek, Jainkoagandik etorria den horrek, «betiko biziraino irauten du». Eguneroko janariak urtetan eusten digu bizirik, baina heriotzatik libratu ezin gaituen une bat iristen zaio. Alferrik da orduan jaten segitzea. Ezin eman digu bizirik heriotzatik hara.

Betiko biziaren Ogi bezala aurkeztu zaigu Jesus. Bakoitzak erabaki behar du nola nahi duen bizi eta nola nahi duen hil. Baina Kristogan sinestea, geuregan indar suntsiezin bat elikatzea da, gure heriotzarekin amaituko ez den zerbait bizitzen hastea. Jesusi jarraitzea, heriotzaren misterioan murgiltzea da, haren indar berpizgarria sostengu dugula.

Jesusen hitzak entzutean, Kafarnaumeko jende hark beren bihotz hondotik egiten dio oihu: «Jauna, emaguzu beti ogi horretatik». Koloka dugun geure fedetik, ez gara ausartzen, agian, horrelakorik eskatzera. Eguneroko ogia dugu, agian, kezka bakarra. Eta, batzuetan, geurea soilik.

PAN DE VIDA
5 de agosto de 2012

18 Tiempo ordinario (B)

José Antonio Pagola

¿Por qué seguir interesándonos por Jesús después de veinte siglos? ¿Qué podemos esperar de él? ¿Qué nos puede aportar a los hombres y mujeres de nuestro tiempo? ¿Nos va a resolver acaso los problemas del mundo actual? El evangelio de Juan habla un diálogo de gran interés, que Jesús mantiene con una muchedumbre a orillas del lago Galilea.

El día anterior han compartido con Jesús una comida sorprendente y gratuita. Han comido pan hasta saciarse. ¿Cómo lo van a dejar marchar? Lo que buscan es que Jesús repita su gesto y los vuelva a alimentar gratis. No piensan en nada más.

Jesús los desconcierta con un planteamiento inesperado: “Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el que perdura hasta la vida eterna”. Pero ¿cómo no preocuparnos por el pan de cada día? El pan es indispensable para vivir. Lo necesitamos y debemos trabajar para que nunca le falte a nadie.

Jesús lo sabe. El pan es lo primero. Sin comer no podemos subsistir. Por eso se preocupa tanto de los hambrientos y mendigos que no reciben de los ricos ni las migajas que caen de su mesa. Por eso maldice a los terratenientes insensatos que almacenan el grano sin pensar en los pobres. Por eso enseña a sus seguidores a pedir cada día al Padre pan para todos sus hijos.

Pero Jesús quiere despertar en ellos un hambre diferente. Les habla de un pan que no sacia solo el hambre de un día, sino el hambre y la sed de vida que hay en el ser humano. No lo hemos de olvidar. En nosotros hay un hambre de justicia para todos, un hambre de libertad, de paz, de verdad. Jesús se presenta como ese Pan que nos viene del Padre, no para hartarnos de comida sino “para dar vida al mundo”.

Este Pan, venido de Dios, “perdura hasta la vida eterna”. Los alimentos que comemos cada día nos mantienen vivos durante años, pero llega un momento en que no pueden defendernos de la muerte. Es inútil que sigamos comiendo. No nos pueden dar vida más allá de la muerte.

Jesús se presenta como ese Pan de vida eterna. Cada uno ha de decidir cómo quiere vivir y cómo quiere morir. Pero, creer en Cristo es alimentar en nosotros una fuerza indestructible, empezar a vivir algo que no terminará con nuestra muerte. Seguir a Jesús es entrar en el misterio de la muerte sostenidos por su fuerza resucitadora.

Al escuchar sus palabras, aquellas gentes de Cafarnaún le gritan desde lo hondo de su corazón: “Señor, danos siempre de ese pan”. Desde nuestra fe vacilante, nosotros no nos atrevemos a pedir algo semejante. Quizás, solo nos preocupa la comida de cada día. Y, a veces, solo la nuestra

Obispos catalanes: “Pedir responsabilidades a los que han provocado desórdenes financieros y especulación”

“Hay que combatir decididamente los brotes de corrupción en instituciones y administraciones”.
“Convencidos de la capacidad de nuestro pueblo para afrontar y superar los retos que la crisis plantea”
Se hace patente el desencanto hacia la acción política y financiera, el rechazo ante la dudosa moralidad de algunas personas e instituciones . Hay que pedir responsabilidades a los  que han provocado desórdenes financieros y especulación.

LA INTERIORIDAD

InterioridadJesúsSilencioVacaciones

LA INTERIORIDAD
JAUME PATUEL i PUIG, jpatuel@copc.es
MATARÓ (BARCELONA).

ECLESALIA. La interioridad más que definirla como un concepto, es una vivencia. Se experimenta y en tanto que se hace experiencia, se aprende a reconocer. Por contra si tan solo se intelectualiza o nos quedamos con su noción, entonces acaba reduciéndose a una cuestión puramente teórica. Es curioso notar que cuando queremos explicar qué es la interioridad, nuestra mano se va espontáneamente hacia el corazón, hacia los pulmones, hacia dentro del cuerpo. Lo que hay en nuestro interior corporal. En otras ocasiones también se ponen en juego las dos manos. La interioridad es algo que se quiere abarcar, que se quiere expresar o señalar dónde está, pero resulta que en el fondo la explicación funciona al revés; la interioridad nos tiene a nosotros. Nosotros estamos en ella. Nos engloba. Nos globaliza. Leer más

El dinero y el Evangelio (III): No tengáis miedo

atrio
José Mª Castillo

El miedo tiene mucho que ver con la economía. Por eso ahora, en tiempos de crisis económica, hay demasiada gente que, más que asustada, vive dominada por el miedo.

Me refiero, no sólo a quienes han perdido el trabajo o temen perderlo, a los que no pueden pagar la hipoteca o no llegan a fin de mes, etc. Hablo, además, de las personas que no se fían de los bancos, suelen sacar de ellos su dinero y lo ocultan donde pueden o lo ingresan en “paraísos fiscales”. Ya nadie puede contar las asombrosas cantidades de “dinero negro” que circulan por el mundo. Dinero, en definitiva, que no suele ser productivo y que sólo sirve para engrosar más y más los bolsillos de los más ricos.

Aparte otras consideraciones, es importante caer en la cuenta de que el motor, que mueve este repugnante mecanismo de la economía actual, es el miedo. El miedo a perder lo que se tiene. O el miedo a no ganar todo lo que se codicia. Con razón esta economía ha sido denominada “la economía del miedo” (J. Estefanía). Leer más