¡SI QUEREMOS, PODEMOS!

Un silencio inquietante.

Red PAZ PARA EL CONGO
EDITORIAL Congo Actualidad nº166
Traductora: Ana Alonso Grandes

En una entrevista reciente, el periodista franco-camerunés Charles Onana afirma haber comprobado que, «en Europa, es muy difícil hablar de víctimas congoleñas y del saqueo de los recursos naturales de la República Democrática del Congo (DDC), a pesar de los informes emitidos por la ONU sobre estas cuestiones». Según Onana, «los medios y la esfera política europea miran la situación congoleña solo bajo el prisma de las FDLR (grupo rebelde ruandés afincado en el este del Congo) y de los grupos Mai-Mai, sin conocer las fuerzas de ocupación reales en absoluto. Por ejemplo, hablar del papel de Ruanda y de su injerencia en la RDC es un tema tabú para las instituciones europeas e incluso para algunas organizaciones que defienden los derechos humanos. Se trata de una forma de censura que no puede justificarse. Leer más

1º DOMINGO DE CUARESMA, 17 de FEBRERO de 2012, Lc. 4,1-13

JESÚS, MÁS ALLÁ DEL HEDONISMO, DE LA VANAGLORIA Y DEL PODER
FRAY MARCOS

FE ADULTA

Lc 4, 1-13

Debemos superar el enfoque maniqueo de la cuaresma que hemos vivido durante demasiado tiempo. Sin embargo, el sentido profundo de la cuaresma debemos mantenerlo e incluso potenciarlo. En efecto, en ninguna época de la historia el ser humano se había dejado llevar tan masivamente por el hedonismo. A escala mundial el hombre se ha convertido en productor-consumidor. El grito de guerra de las revueltas estudiantiles de hace unos años en Francia, era: «No queremos vivir peor que nuestros padres». No querían ganar menos y consumir menos; para nada hacían alusión a la posibilidad de ser más o menos humanos.

La crisis económica que estamos padeciendo puede abrirnos a la comprensión del dilema: queremos consumir más a toda costa o nos interesa ser cada día más humanos. En teoría no habría problema para responder, pero en la práctica todos nos dejamos llevar por la comodidad a todos los niveles, aún a costa de menor humanidad.

Aquí está la razón de la cuaresma. Todos tenemos la obligación de pararnos a pensar cual es la meta a la que nos dirigimos. Alcanzar plenitud de humanidad exige el esfuerzo de no dejarnos llevar por la comodidad. Par crecer en humanidad debemos ir más allá de la satisfacción de los instintos. Este es el interesante planteamiento de un tiempo de cuaresma para la reflexión.

EXPLICACIÓN

No debemos escandalizarnos cuando los exegetas nos dicen que estos relatos no son historia sino teología. Marcos, que fue el primero que se escribió, reduce el relato a menos de tres líneas. No son crónicas de sucesos, pero son descarnadamente reales. Empleando símbolos conocidos por todos, nos quieren hacer ver una verdad teológica fundamental: la vida humana se presenta siempre como una lucha a muerte entre los dos aspectos de nuestro ser: por una parte lo instintivo o biológico y por otra lo espiritual o trascendente. Si no hay lucha, es que hemos aceptado la derrota.

El mito del mal personificado (diablo), ha atravesado todas las culturas y religiones hasta nuestros días y por lo que se puede adivinar, tiene cuerda para rato. La realidad es que no necesitamos ningún enemigo que nos tiente desde fuera. El diablo nace como necesidad de explicar el mal, que no puede venir de Dios. Sin embargo, el mal no tiene ningún misterio; es inherente a nuestra condición de criaturas. La voluntad solo es atraída por el bien, pero como nuestro conocimiento es limitado, la inteligencia puede presentar a la voluntad un objeto como bueno, siendo en realidad malo.

El mal es consecuencia de una inteligencia limitada. Sin conocimiento, la capacidad de elección sería imposible y no podría haber mal moral. Si el conocimiento fuera perfecto, también sería imposible porque sabríamos lo que es malo, y el mal no puede ser apetecible. Si la voluntad va tras el mal, es siempre consecuencia de una ignorancia. Es decir, creemos que es bueno para nosotros lo que en realidad es malo. Recordar lo que dice el evangelio: «la verdad os hará libres. La libertad de elección solo se puede dar entre dos bienes, Plantear una lucha entre el bien y el mal, es puro maniqueísmo. La lucha se da entre el bien aparente (mal), y el bien real.

La primera observación que deberíamos hacer sobre el relato, es que al empezar se hace mención por dos veces del Espíritu. Lleno del Espíritu Santo quiere decir lleno del Dios. Jesús es un ser humano en el que Dios lo es todo y que actúa como lo haría el mismo Dios. El tiempo de desierto es precisamente un tiempo en que esa presencia de lo divino se activa y se potencia, para que nada de lo sensible, caduco, terreno, tenga la fuerza suficiente para no dejar actuar lo divino en él. Si dejamos actuar al Espíritu, la victoria está asegurada.

Que las tentaciones sean tres, no es casual. Se trata de un resumen perfecto de todas las relaciones que puede desarrollar un ser humano. La tentación consiste en entrar en una relación equivocada con nosotros mismos, con los demás y con Dios. Una auténtica relación humana con los demás, que es lo que se manifiesta en nuestra vida real, depende, querámoslo o no, de una adecuada relación con nosotros mismos y con Dios.

1ª tentación: poner la parte superior de nuestro ser al servicio de la inferior. Si eres Hijo de Dios… No se debe entender desde los conceptos dogmáticos acuñados en el siglo IV. No hace referencia a la segunda persona de la Trinidad. Significa hijo en el sentido semita. Si tú has hecho en todo momento la voluntad de Dios, también Él hará lo que tú quieres. Fíjate bien que la tentación de hacer la voluntad de Dios para que después Él haga lo que yo quiero, no tiene que venir ningún diablo a sugerírnosla; es lo que estamos haciendo todos, todos los días. Jesús no es fiel a Dios porque es Hijo, sino que es Hijo porque es fiel…

Di que esta piedra se convierta en pan. La tentación permanente es dejarse llevar por los instintos, sentidos, apetitos. Es decir hacer en todo momento lo que te apetece. Es negarse a seguir evolucionando y superarse a sí mismo, porque eso exige esfuerzo. Los instintos nos ayudan a garantizar nuestro ser animal. Si ese fuera nuestro objetivo, no habría nada de malo en seguirlos, como hacen los animales. En ellos los instintos nunca son malos. Pero si nuestro objetivo es ser más humanos, sólo a través del esfuerzo lo podremos conseguir, porque debemos ir más allá de lo puramente biológico. El fallo está en utilizar la inteligencia para potenciar nuestro ser animal.

No sólo de pan vive el hombre. El pan es necesario, pero, ni es lo único necesario ni es lo más importante. Para el animal sí es suficiente. Nuestro hedonismo cotidiano demuestra que aún no hemos aceptado estas palabras de Jesús. El dar al cuerpo lo que me pide es para muchos lo primero y esencial, descuidando la preocupación por todo aquello que podría elevar nuestra humanidad. El antídoto de esta tentación es el ayuno. Privarnos voluntariamente de aquello que es bueno para el cuerpo, es la mejor manera de entrenarnos para no ceder, en un momento dado, a lo que es malo.

2ª tentación: Si me adoras, todo será tuyo. El poder, en cualquiera de sus formas, es la idolatría suprema. El poder lleva siempre consigo la opresión, que es el único pecado que existe. Adorar a Dios y darle culto no significa ir en busca del dios exterior que necesita incienso y alabanza. Se trata de descubrir lo que de Dios hay en nosotros y potenciarlo. Nuestro auténtico ser no está en el ego aparente, en nuestra individualidad, sino más a lo hondo. Si descubro mi ser profundo, no me importará desprenderme de mi yo y, en vez de buscar el dominio de los demás, buscaré el servicio a todos. El antídoto es la limosna. Para no caer en la tentación de aprovecharnos de los demás, debemos hacer ejercicios de donación voluntaria de lo que tenemos y de lo que somos.

3ª tentación: Tírate de aquí abajo. Realiza un acto verdaderamente espectacular, que todo el mundo vea lo grande que eres. Todos te ensalzarán y tu (vana) gloria llegará al límite. La respuesta es, que dejes a Dios ser Dios. Acepta tu condición de criatura y desde esa condición alcanza la verdadera plenitud. Dios no tiene que darte nada. Mucho menos podrá tener privilegios con nadie. Ya se lo ha dado todo a todos. Eres tú el que debes descubrir las posibilidades de ser que tienes sin dejar de ser criatura. Ya es hora de que dejemos de acusar a Dios de haber hecho mal su obra y exigirle que rectifique. El antídoto es la oración. Al decir oración no queremos decir «rezos» sino meditación profunda. Descubrir al verdadero Dios, me librará de utilizar al dios ídolo.

No debemos plantearnos la lucha contra el mal desde el voluntaris¬mo, sino desde un mejor conocimiento de la persona, de la realidad y de Dios. El pecado no consiste en la trasgresión de una ley, sino en deteriorar tu propio ser. La ley lo único que puede hacer es advertirte de que esto o aquello puede hacerte daño; pero eres tú el que tienes que descubrir la razón del mal si quieres que la voluntad deje de apetecer lo que te daña.

Meditación-contemplación

Cuaresma es tiempo de desierto.
Camina hacia tu interior repleto de peligros y asechanzas.
Para llegar a tu verdadero ser, hay que atravesar tu propio desierto.
Libérate de todo lo que crees ser, para llegar al centro.

……………………..

Sólo en tu propio desierto afrontarás la verdadera batalla de la vida.
Eso sí, empujados por el Espíritu.
En desierto y solo, tienes que tomar la decisión definitiva.
Confía. La tierra prometida», está ya ahí, al otro lado de tu falso yo.

………………………..

Mantente en el silencio, hasta que se derrumbe el muro que te separa de ti mismo.
Sólo la ignorancia nos mantiene alejados del SER.
Deja que la luz que ya está en tu interior te invada por completo.
Serás feliz y harás felices a los que viven junto a ti.

……………………..

Fray Marcos

GARIZUMAKO I. IGANDEA, EZ DESBIDERATU JESUSENGANDIK- NO DESVIARNOS DE JESÚS

EZ  DESBIDERATU JESUSENGANDIK

Luk 4, 1-13

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Lehen kristau-belaunaldiek arreta handia eskaini zieten Jesusek jasan zituen proba eta tirandurei; alegia, Jainkoari leial izateko eta gizon-emakume guztiek bizitza gizatarragoa eta duinagoa izan dezaten Jainkoak duen egitasmoan parte hartzeagatik jasan zituene

Jesusen tentazioen kontakizuna ez da pasadizo itxi bat, momentu jakin batean eta leku jakin batean gertatua. Lukasek argi ohartarazten digu, tentazio hauek amaitzean, «deabruak alde egin zuela beste okasio bat arte». Tentazioak behin eta berriz itzuliko dira Jesusen eta haren ikasleen bizitzan.

Horregatik, Jesusen jarduera profetikoa kontatu aurretik kokatu dute pasadizo hori ebanjelariek. Jesusen jarraitzaileek ondo ezagutu behar dituzte tentazio horiek hasieratik beretik; zeren mendetan barna berek gainditu beharko dituzten tentazioak baitira, baldin eta Jesusengandik desbideratu nahi ez badira.

Lehenengo tentazioan ogia aipatzen da. Jesusek uko egin dio bere gosea asetzeko Jainkoaz baliatzeari: «gizakia ez da ogitik bakarrik bizi». Lehenengo gauza, Jesusentzat, Jainkoaren erreinua eta haren zuzentasuna bilatzea da: izan dezatela gizon-emakume guztiek ogia. Horregatik joko du egun batean Jainkoagana; baina, soilik, goseak den jendetza bat elikatzeko.

Badugu gaur egun ere tentazio hau: gogoan geure ogia bakarrik izatekoa eta, soilik, geure krisiaz kezkatzekoa. Jesusengandik desbideratu egiten gara ogia izatea geure eskubidetzat hartu, baina guztia falta zaienen dramaz, beldurraz eta sufrimenduaz ahazten garenean.

Bigarren tentazioan botereaz eta aintzaz hitz egiten da. Jesusek uko egin dio horri guztiari. Ez da ahuspeztuko munduko erreinu guztien inperioa eskaintzen dion deabruaren aurrean: «Jauna, zeure Jainkoa, adoratuko duzu». Jesus ez da ibiliko sekula bestek bera zerbitza dezaten bila, baizik berak besteak nola zerbitzatuko.

Gaur ere harrotzen da kristauen artean tentazio hau: iraganean Elizak izan duen botereari, nola edo hala, eutsi nahi izatekoa. Jesusengandik desbideratu egiten gara jendearen kontzientzia estutzen dugunean, geure sinestea indarrez ezarri nahi izatean. Jainkoaren erreinuari bideak ireki, ordea, mundu errukitsuago eta solidarioago baten bila gabiltzanean irekitzen dizkiogu.

Hirugarren tentazioan, jendearen begi-bistan, Jainkoaren aingeruak sostengu dituela, modu miresgarrian jaistea proposatu dio deabruak. Jesus ez da eroriko engainuan: «Ez tentatu Jauna, zeure Jainkoa». Eskatzen badiote ere, ez du egingo sekula zeruko seinale mirakuluzkorik. Soilik, onberatasun-seinaleak egingo ditu, jendearen sufrimendua eta oinazea arintzeko.

Jesusengandik desbideratu egiten gara geure agertu nahi harroa Jainkoaren aintzarekin nahasten dugunean. Gure agertu nahiak ez du agertzen Jainkoaren handitasuna. Soilik, premian direnekiko zerbitzu apal baten bizieraz agertuko dugu Jainkoak bere seme-alaba guztiei dien Maitasuna.

1 Cuaresma (C) Lucas 4, 1-13

NO DESVIARNOS DE JESÚS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 13/02/13.- Las primeras generaciones cristianas se interesaron mucho por las pruebas y tensiones que tuvo que superar Jesús para mantenerse fiel a Dios y vivir siempre colaborando en su proyecto de una vida más humana y digna para todos.

El relato de las tentaciones de Jesús no es un episodio cerrado, que acontece en un momento y en un lugar determinado. Lucas nos advierte que, al terminar estas tentaciones, «el demonio se marchó hasta otra ocasión». Las tentaciones volverán en la vida de Jesús y en la de sus seguidores.

Por eso, los evangelistas colocan el relato antes de narrar la actividad profética de Jesús. Sus seguidores han de conocer bien estas tentaciones desde el comienzo, pues son las mismas que ellos tendrán que superar a lo largo de los siglos, si no quieren desviarse de él.

En la primera tentación se habla de pan. Jesús se resiste a utilizar a Dios para saciar su propia hambre: «no solo de pan vive el hombre». Lo primero para Jesús es buscar el reino de Dios y su justicia: que haya pan para todos. Por eso acudirá un día a Dios, pero será para alimentar a una muchedumbre hambrienta.

También hoy nuestra tentación es pensar solo en nuestro pan y preocuparnos exclusivamente de nuestra crisis. Nos desviamos de Jesús cuando nos creemos con derecho a tenerlo, y olvidamos el drama, los miedos y sufrimientos de quienes carecen de casi todo.

En la segunda tentación se habla de poder y de gloria. Jesús renuncia a todo eso. No se postrará ante el diablo que le ofrece el imperio sobre todos los reinos del mundo: «Al Señor, tu Dios, adorarás». Jesús no buscará nunca ser servido sino servir.

También hoy se despierta en algunos cristianos la tentación de mantener, como sea, el poder que ha tenido la Iglesia en tiempos pasados. Nos desviamos de Jesús cuando presionamos las conciencias tratando de imponer a la fuerza nuestras creencias. Al reino de Dios le abrimos caminos cuando trabajamos por un mundo más compasivo y solidario.

En la tercera tentación se le propone a Jesús que descienda de manera grandiosa ante el pueblo, sostenido por los ángeles de Dios. Jesús no se dejará engañar:«No tentarás al Señor, tu Dios». Aunque se lo pidan, no hará nunca un signo espectacular del cielo. Solo hará signos de bondad para aliviar el sufrimiento y las dolencias de la gente.

Nos desviamos de Jesús cuando confundimos nuestra propia ostentación con la gloria de Dios. Nuestra exhibición no revela la grandeza de Dios. Solo una vida de servicio humilde a los necesitados manifiesta su Amor a todos sus hijos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Citar el Vaticano II

JOSÉ ARREGI

¿Qué queda del Vaticano II 50 años después? La pregunta ha sido formulada y respondida muchas veces, y no volveré sobre ella. O sí, volveré sobre ella, pero desde un enfoque muy particular: cómo se cita el Vaticano II en el Catecismo de la Iglesia Católica.

“Hay que leer el Concilio en clave de continuidad y no en clave de ruptura con la tradición”, declaró Benedicto XVI, y muchos obispos lo han repetido como si fuera un luminoso criterio para la correcta interpretación del Vaticano II. Pero apenas si ilumina algo. “Continuidad”, “ruptura”: depende de lo que se entienda con esos términos. Cuestión de palabras. Leer más

Con la renuncia de Ratzinger, el papado gana en humanidad y pierde en sacralidad

José Manuel Vidal,
Religión Digital

– La «vieja guardia» anhela la «agonía televisada» de Juan Pablo II.
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Con la renuncia de Ratzinger, el papado gana en humanidad y pierde en sacralidad.
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Las corrientes conservadora y progresista de la Iglesia difieren en su análisis del gesto papal.

Después de la sorpresa, surge la polémica. La renuncia del Papa, como todo en la Iglesia, se ve y se enjuicia de diversa forma según el lugar desde el que se contemple. Y es que la cruz, el símbolo del cristianismo, tiene dos palos: El vertical que une a Dios con los hombres y representa la espiritualidad, y el horizontal que hermana a los hombres entre sí y representa el compromiso por la justicia. Leer más

Innovación y renuncia

Benedicto XVI, que llegó con claras banderas conservadoras, chocó contra el inmovilismo.
La renuncia de Benedicto XVI al pontificado es un innovador jalón en la historia del Vaticano. Ninguno de los más de 250 papas que se han sucedido en Roma renunció tan voluntaria y libremente como lo hará Joseph Ratzinger. Tampoco ninguno de ellos se ha retirado con un comunicado tan cargado de dignidad y verdad con el que pondrá fin a un papado corto —de transición, se dijo en su momento—, pero tan intenso, turbulento y, en cierta forma, innovador debido a la necesidad de afrontar uno de los mayores escándalos que ha salpicado a la Iglesia católica moderna: la pederastia. Leer más

Benedicto XVI renuncia al Pontificado

Cayó la bomba. Benedicto XVI ha anunciado personalmente su decisión de abandonar el pontificado «por falta de fuerzas» durante un acto de canonización de los mártires de Otranto, según informa la agencia italiana ANSA. La fecha de renuncia será el 28 de febrero.

Ana María Schlüter: «Hay muchas equivalencias entre la mística cristiana y el zen»

RELIGIÓN DIGITAL

La maestra zen participó en la Semana de Teología Patoral del ISP

«El Vaticano II anima a que promulguemos los bienes espirituales de otras religiones».

El sufrimiento tiene una causa, que es el deseo. Hay una salida, que es el desapego, y los caminos rectos: el recto pensar, el recto hablar, el recto decidir, el recto vivir, el recto recogerse, el recto despertar.

(Jesús Bastante).- Ana María Schlüter es una maestra zen que vive en Guadalajara. Desde el Instituto Superior de Pastoral de la Fundación Pablo VI, donde ha participado en la XXIV Semana de Teología Pastoral, nos habla de la «ceguera maligna» que padecemos en Occidente, «que nos hace pensar que sólo es verdad lo que se entiende con la cabeza, como se dice en la universidad». Leer más