¿QUÉ SENTIDO TIENE LA ORACIÓN DE PETICIÓN?

FE ADULTA
A la atención de Fray Marcos.

Buenos días. Todas las semanas leo tus comentarios al Evangelio del domingo, con los que sintonizo plenamente. Después de leer el correspondiente al día 3 de marzo, ha vuelto a surgir en mí el tema de la oración, que cíclicamente me cuestiono. Y por eso me tomo la libertad de consultarte.

Como bien dices en tu comentario: «…Resulta que Dios, por ser «acto puro», por estar haciéndolo todo en todo instante, no puede hacer nada en concreto. No puede empezar a hacer nada, porque una acción es enriquecimiento del ser que actúa, y si Dios pudiera ser más, antes no sería Dios. Tampoco puede dejar de hacer nada de lo que está haciendo, porque perdería algo y dejaría de ser Dios…»

Entonces, ¿qué sentido tiene la oración de petición?

Muchísimas gracias por tu atención.

Mar

Si haces la oración para informar a Dios de alguna carencia, no tiene ningún sentido.

Si la haces para cambiar la actitud de Dios y que se ponga de tu parte, no tiene ningún sentido.

Si la haces pensando que, por ser buena, Dios tiene que hacerte caso, no tiene ningún sentido.

Podíamos seguir poniendo condicionales hasta el infinito, y la respuesta sería siempre la misma.

Pero toda oración, también la oración de petición, es mucho más que una petición. Solo el hecho de acordarnos de Dios es ya algo muy positivo. Pero si además reconocemos nuestras limitaciones y que Él está más allá de nuestra contingencia, si descubrimos que está por encima de nuestras pequeñeces y está siempre de nuestra parte, pero no para sacarnos las castañas de fuego, sino como trasfondo que puede dar sentido a mi sufrimiento, entonces la oración de petición puede ser un apoyo muy importante para seguir creyendo y confiando, a pesar de unas circunstancias adversas.

El contacto con Dios puede ayudarme a afrontar una situación difícil y hacer todo lo que esté de mi parte para superarla. Es más, puede hacerme ver que, pase lo que pase, mi obligación es superarla.

Así, la oración de petición es útil, precisamente porque Dios no responde a mis requerimientos. Esto me puede ayudar a dejar a Dios ser Dios y tratar de conformarme con ser criatura. No tiene ningún sentido pedirle a Dios que me saque de mis limitaciones, porque dejaría de ser criatura.

Si creo que Dios ha escuchado mi oración y me concede esto o aquello, mi actitud materialista ante Él no cambiará, y aunque crea que me ha hecho un favor, mi salud espiritual seguirá siendo infantil.

Sigue rezando, pero, cuando hagas oración, trata de escuchar tu misma lo que dices a Dios. Descubre tus carencias, acepta tu limitación y trata de tomar conciencia de que Él está en ti para que tú puedas superarlas.

Un abrazo,

Marcos