«El verdadero poder es el servicio» y «el Papa, para ejercer el poder, tiene que «servir» . Comienza la «primavera» del Papa Francisco en la Iglesia católica. Ternura, bondad, confianza, comprensión, amor… son el camino. «El odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida».
Dios, que buen vassallo, si oviese buen señore!
RESDES CRISTIANAS
A la vista de lo que está ocurriendo en estos últimos días en Roma, me viene constantemente a la memoria la situación de quien, en la estación, espera impacientemente la llegada del tren. Las horas se hacen eternas y los minutos son de plomo. El retraso, sin poder acelerar el viaje, se torna angustioso. No obstante, a pesar de la espera, el viajero no renuncia a la esperanza.
Esta imagen, entre la espera y la esperanza, puede reflejar la actitud de muchos cristianos y cristianas que, con la ilusión de acercar la Iglesia al momento que estamos atravesando, han venido consumiendo muchas energías en una reforma que no acaba de llegar. En este noble y generoso empeño se han topado siempre con el vacío, el silencio, la oposición y aun la descalificación de sus máximos responsables. ¡Un tren que no acaba de llegar a la estación! Leer más
Comentario de Gonzalez Faus sobre la personalidad del actual Papa
En su blog en Religión Digital
Tengo mis quejas contra los medios de comunicación: me han traicionado algunas veces, creo que también ellos son servidores del Capital y que, por tanto, el buen titular o la defensa de la propia ideología pasarán por delante de la verdad; lo que engresca les gustará más que lo que construye; y muchas veces compiten indignamente porque parece que más importante que comunicar una verdad es ser el primero en hacerlo, o darla en exclusiva. Leer más
Primera homilía en la Sixtina ante los 114 hombres que lo eligieron Papa
«Caminar, edificar, construir, confesar», claves del nuevo pontificado de Francisco«. Las cosas están comenzando a cambiar. En el fondo y en la forma. Así se ha visto en la primera homilía de Francisco (cuesta no llamarle don Jorge, o cardenal Bergoglio, aún, menos de 24 horas después de su designación como Obispo de Roma) en la Capilla Sixtina, ante los 114 hombres que lo votaron como sucesor de Benedicto XVI, el Papa que renunció.
Somos Iglesia reclama “un renacimiento completo” del Vaticano
Cree que el Papa debe ser “un primero entre iguales”.
“Los problemas que dejó Juan Pablo II siguen sobre la mesa y con Benedicto XVI han empeorado”.
“Los problemas que dejó Juan Pablo II siguen sobre la mesa y con Benedicto XVI han empeorado”. El movimiento Somos Iglesia, que en casi todo el mundo propugna una reforma a fondo de la institución, presentó ayer en Roma su carta a los cardenales poco antes de que estos se reunieran en el cónclave.
V DOMINGO DE CUARESMA, 17 de Marzo de 2013, Jn. 8, 1-11
¡NINGUNA CONDENA EN NOMBRE DE DIOS!
Escrito por Fray Marcos
FE ADULTA
Jn 8, 1-11
INTRODUCCIÓN
La principal característica de las tres lecturas de hoy es que nos invitan a mirar hacia adelante. Isaías desde la opresión del destierro, promete algo nuevo para su pueblo. Pablo quiere olvidarse de lo que queda atrás y sigue corriendo hacia la meta. Jesús abre a la adúltera un horizonte de futuro que los fariseos estaban dispuestos a cercenar.
El encuentro con el verdadero Dios nos empuja siempre hacia lo nuevo. En nombre de Dios nunca podemos mirar hacia atrás. A Dios no le interesa para nada nuestro pasado. A mí debía interesarme, solo en cuanto me permite descubrir mis verdaderas actitudes del presente y ver lo que tengo que rectificar.
CONTEXTO
El texto que acabamos de leer, está en un contexto artificial. No se encuentra en ningún otro evangelista y, seguramente ha sido añadido al evangelio de Juan. No aparece en los textos griegos más antiguos y ninguno de los Santos Padres lo comenta. Está más de acuerdo con la manera de redactar de Lucas; incluso aparece incorporado a este evangelio en algunos códices.
Está garantizado que es un relato muy antiguo y su mensaje está muy de acuerdo con todos los evangelios, incluido el de Juan. Puede ser que la supresión y los cambios se deban a su increíble mensaje de tolerancia y perdón, que se podía interpretar como lasitud o permisividad, en un tema tan sensible como el sexual.
EXPLICACIÓN
En el relato, se destaca de manera clara el «fariseísmo» de los letrados y fariseos, acusando a la mujer y creyéndose ellos puros. Si con toda certeza saben que es culpable, ¿por qué no la ejecutan ellos? No aceptan las enseñanzas de Jesús, pero con ironía le llaman «Maestro». El texto nos dice expresamente que le estaban tendiendo una trampa. En efecto, si Jesús consentía en apedrearla, no solo perdería su fama de bondad y misericordia, sino que iría contra el poder civil, que desde el año treinta había retirado al Sanedrín la facultad de ejecutar a nadie. Si decía que no, se declaraba abiertamente en contra de la Ley, que lo prescribía expresamente. Como tantas veces, en el evangelio, los jefes religiosos están buscando la manera de justificar la condena de Jesús.
Si los pescaron «in fraganti», ¿dónde estaba el hombre? (La Ley mandaba apedrear a ambos). Hay que tener en cuenta que se consideraba adulterio la relación sexual de un casado con una mujer casada, no la relación de un casado con una soltera. La mujer se consideraba propiedad del marido, con el adulterio se perjudicaba al marido, por apropiarse de algo que era de él (la mujer). Cuando el marido era infiel a su mujer con una soltera, su mujer no tenía ningún derecho a sentirse ofendida. ¡Cómo iba a considerar venida de Dios, una Ley que estaba de acuerdo con esta barbaridad! ¡Qué poco han cambiado las cosas! Hoy seguimos midiendo con distinto rasero la infidelidad del hombre y de la mujer.
Aparentemente, Jesús está dispuesto a que se cumpla la Ley, pero pone una simple condición: que tire la primera piedra el que no tenga pecado. El tirar la primera piedra era obligación o «privilegio» del testigo. De ese modo se quería implicar de una manera rotunda en la ejecución y evitar que se acusara a la ligera a personas inocentes. Tirar la primera piedra era responsabilizarse de la ejecución. Nos está diciendo que aquellos hombres todos acusaban, pero nadie quería hacerse responsable de la muerte de la mujer.
En contra de lo que nos repetirán hasta la saciedad durante estos días, Jesús perdona a la mujer, antes de que se lo pida; no exige ninguna condición. No es el arrepentimiento ni la penitencia lo que consigue el perdón, sino que es el descubrimiento del amor incondicional lo que debe llevar a la adúltera al cambio de vida. Tenemos aquí otro gran margen para la reflexión. El perdón por parte de Dios es lo primero. Cambiar de perspectiva será la consecuencia de haber tomado conciencia de que Dios es Amor y está en mí.
APLICACIÓN
Es incomprensible e inaceptable que después de veinte siglos, siga habiendo cristianos que se identifiquen con la postura de los fariseos. Sigue habiendo «buenos cristianos» que ponen el cumplimiento de la «Ley» por encima de las personas. La base y fundamento del mensaje de Jesús es precisamente que, para el Dios de Jesús, el valor primero es la persona de carne y hueso, no la institución ni la «Ley». El PADRE estará siempre con los brazos abiertos para el hermano menor y para el mayor.
La cercanía que manifestó Jesús hacia los pecadores, no podía ser comprendida por los jefes religiosos de su tiempo porque se habían hecho un Dios justiciero. Para ellos el cumplimiento de la Ley era el valor supremo. La persona estaba sometida al imperio de la Ley. Por eso no tienen ningún reparo en sacrificar a la mujer en nombre de ese Dios inmisericorde. Por el contrario, Jesús nos dice que la persona es el valor supremo y no puede ser utilizada como medio para conseguir nada. Todo tiene que estar al servicio de los individuos.
Desde el Paleolítico, los seres humanos buscaron verse libres de sus culpas por medio de un «chivo expiatorio». En todas las religiones, podemos encontrar esta exigencia de los dioses. El colmo de esta servidumbre fue el sacrificio de un ser humano como medio de aplacar al dios. Una persona «elegida» como instrumento de propiciación y sacrificada, garantizaba la supervivencia y el bienestar del resto del pueblo.
Jesús nos dice que lo más preciado para Dios es precisamente la persona concreta. Que la causa de Dios es la causa de cada ser humano. Lo más contrario a Dios es machacar a un ser humano, sea con el pretexto que sea. Explicar la muerte de Jesús como sacrificio exigido por Dios para poder amarnos, va en contra de la esencia del mensaje del mismo Jesús.
Ni siquiera debemos estar mirando a lo negativo que ha habido en nosotros. El pecado es siempre cosa del pasado. No habría pecado ni arrepentimiento si no tuviéramos conciencia de que podemos hacer las cosas mejor de lo que las hemos hecho. Con demasiada frecuencia la religión nos invita a revolver en nuestra propia mierda, sin hacernos ver la posibilida¬d de lo nuevo, que seguimos teniendo, a pesar de nuestros fallos. Dios es plenitud y nos está siempre atrayendo hacia Él. Esa plenitud hacia la que tendemos, siempre estará más allá. Será como un anhelo que nos dejará sin aliento por lo no conseguido.
En la relación con el Dios de Jesús tampoco tiene cabida el miedo. El miedo es la consecuencia de la inseguridad. Cuando buscamos seguridades, tenemos asegurado el miedo. Miedo a no conseguir lo que deseamos, o miedo a perder lo que tenemos. Una y otra vez Jesús repite en el evangelio: «no tengáis miedo». El miedo paraliza nuestra vida espiritual, metiéndonos en un callejón sin salida. El acercamiento al verdadero Dios tiene que ser siempre liberador. La mejor prueba de que nos relacionamos con un ídolo, y no con Dios, es que nuestra religiosidad produce miedos.
El evangelio nos descubre la posibilidad que tiene el ser humano de enfocar su vida de una manera distinta a la habitual. La «buena noticia» consiste en que el amor de Dios al hombre es incondicional, es decir no depende de nada ni de nadie. Me ama porque es amor. Su esencia es el amor y no puede dejar de amar sin destruirse a sí mismo. Pero nosotros seguimos empeñados en mantener la línea divisoria entre el bueno y el malo. Fijaros que Jesús lo que hace es destruir esa línea divisoria. ¿Quién es el bueno y quien es el malo? ¿Puedo yo dar respuesta a esta pregunta? ¿Quién puede sentirse capacitado para acusar a otro hasta la muerte? El fariseísmo sigue arraigado en lo más hondo de nuestro ser.
Recordemos el evangelio del domingo pasado. La adúltera ha desplegado su hermano menor y se cree digna de condena. Los fariseos actúan desde su hermano mayor y se creen con derecho a condenar. Jesús está ya identificado con el Padre y unifica los tres. Tanto el menor como el mayor tienen que ser superados. Una vez más descubrimos que el menor está dispuesto a cambiar con más facilidad que el mayor. Seguimos empeñados en echar la culpa al otro, y naturalmente es el otro el que tiene que cambiar.
Meditación-contemplación
Tampoco yo te condeno.
Jesús nos dice, sin paliativos, que Dios no condena.
Todo aquel que se atreve a condenar, no habla en nombre de Dios.
Mientras esto no lo tenga claro, no daré un paso en la vida espiritual.
………………………..
Si uno te ayuda a descubrir tus fallos,
te está ayudando a encontrar el camino de tu plenitud.
Si alguien te convence de que eres una piltrafa,
te está metiendo por un callejón sin salida.
…………………….
Dios no es un ser que ama. DIOS ES AMOR y solo amor.
Cuando atribuimos cualidades a Dios, lo ridiculizamos.
Si descubro ese AMOR en lo más hondo de mí,
todo mi ser quedará empapado, trasformado en amor.
……………………..
Fray Marcos
Iglesia Católica sin Papa, es Posible?
Eduardo Hoornaert
REDES CRISTIANAS
Reflexión y Liberación
El papado no está presente en el origen del cristianismo. El término ‘Papa’, por ejemplo, no aparece en el nuevo testamento…
El anuncio de la renuncia de Benedicto XVI me sorprendió, como a muchas personas. Me impresionó la sencillez con la que expone sus sentimientos y pienso que, de esta forma, el desbloquea la visión estática que tenemos sobre el papado y abre un espacio para las discusiones sobre el gobierno de la iglesia católica. Es lo que pretendo hacer en este texto. Mi pregunta es la siguiente: ¿Será que la iglesia católica necesita realmente de un Papa?
Jorge Mario Bergoglio, nuevo Papa
- Tiene raíces italianas y se graduó como ingeniero químico antes de ser sacerdote.
- Dialogante, sencillo y sumamente austero, no le gusta que le llamen eminencia.
El cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio es el Papa número 266 de la historia. Será pontífice con el nombre de Francisco I. Es el primer Papa miembro de la Compañía de Jesús y también el primer latinoamericano en alcanzar la Silla de Pedro. Leer más
Jorge Mario Bergoglio, ¿el nuevo Roncalli?
Papable fiable, con experiencia , decidido, de los que no le tiemblan el pulso, «limpio» y con agallas para terminar la limpieza que no pudo o no le dejaron hacer a Benedicto XVI : el IOR, banco vaticano, y la Curia. Joven, con buena salud y reformador. Hasta ahora, ésas parecían ser las premisas ineludibles para comenzar a buscar al nuevo Papa. Pero al final la primera condición parece haber perdido importancia y gana puntos la tríada de reformador, mayor y con no demasiados achaques. Se busca un nuevo Roncalli, papel que puede encarnar el nuevo Papa, Francisco I, el argentino Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, que se parece en muchas cosas al Papa Bueno menos en su aspecto.
GARIZUMAKO V. IGANDEA, GUZTIOK DUGU BARKAZIO BEHARRA – TODOS NECESITAMOS PERDÓN
Jn. 8, 1-11
2013ko martxoaren 17a
José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain
ECLESALIA, 13/03/13.- Ohitura duenez, Oliamendin eman du Jesusek gaua, bakarrik, bere Aita kutunarekin. Jainkoaren Espirituaz beterik hasi nahi du egun berria; hark bidali du «gatibuei liberazioa hots egitera… eta zapalduak askatzera». Laster inguratuko zaio jendetza handi bat, tenpluaren zelaigunera hari entzutera etorria.
Bat-batean, idazkari- eta fariseu-talde bat etorri da, «adulterioan harrapatu duten emakume bat» dakartela. Ez zaie axola emakumearen zori izugarria. Emakumeari inork ez dio galderarik egin. Jada heriotzara galdua da. Salatzaileek argi utzi dute: «Moisesen legeak emakume adulteriogileak harrika hiltzeko agindua eman digu. Zuk, zer diozu?»
Dramatikoa da egoera: fariseuak urduri daude, emakumea estu, jendea zer gertatuko. Jesus isilik harrigarriro. Bere aurrean du emakume umiliatu hura, guztiek gaitzetsia. Laster hilko dute. Hau ote da Jainkoaren azken hitza bere alaba honetaz?
Jesus eseria dago, eta lurrerantz makurtu da, eta lurrean zirriborroak idazten hasi. Segur aski, argi bila dabil. Akusatzaileek erantzun bat eskatzen diote Legearen izenean. Jainkoaren errukiaz duen esperientziatik erantzungo die: emakumea eta akusatzaileak, guztiak dira Jainkoaren barkazioaren beharrean.
Alabaina, akusatzaileak, soilik, emakumearen bekatua dute buruan eta Legearen kondena. Jesusek aldatu egingo du ikusmira. Beren bekatua jarriko die begi aurrean akusatzaileei. Jainkoaren aurrean, guztiek aitortu behar dute bekatari direla. Guztiak dira haren barkazio-beharrean.
Gero eta gehiago eskatzen diotelako, zutik jarri eta esaten die Jesusek: «Zuetan bekaturik ez duenak, bola diezaiola lehen harria». Zein zarete zuek emakume hau heriotzara galtzeko, zeuen bekatuaz eta Jainkoaren barkazio- eta erruki-beharraz ahaztuz?
Akusatzaileek, orduan, «alde egin dute batak bestearen ondoren». Jesusek elkar bizitza iradokitzen du; hartan, pertsona bati dagokionez, azken hitza ez du izango heriotza-zigorrak. Geroago, goraki esango du: «Ni ez naiz etorri mundua juzgatzera, salbatzera baizik».
Jesusek emakumearekin izan duen solasak beste argi bat eskaini digu haren jardueraz. Akusatzaileak joan dira, baina emakumea ez da mugitu. Ematen du, Jesusen azken hitza entzun beharra duela. Artean ez da sentitu guztiz liberatua. Jesusek diotso: «Nik ere ez zaitut gaitzesten. Zoaz eta, aurrerantzean, ez gehiago bekaturik egin».
Bere barkazioa eskaini dio; aldi berean, gehiago bekaturik ez egitera gonbidatu du. Jainkoaren barkazioak ez du desegiten erantzukizuna, bihotz-berritzea eskatzen du. Jesusek badaki «Jainkoak ez duela nahi bekataria hiltzea, baizik eta bihotz-berritu eta bizi dadin nahi du».
5 Cuaresma (C) Juan 8, 1-11
TODOS NECESITAMOS PERDÓN
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
ECLESALIA, 13/03/13.- Según su costumbre, Jesús ha pasado la noche a solas con su Padre querido en el Monte de los Olivos. Comienza el nuevo día, lleno del Espíritu de Dios que lo envía a «proclamar la liberación de los cautivos… y dar libertad a los oprimidos». Pronto se verá rodeado por un gentío que acude a la explanada del templo para escucharlo.
De pronto, un grupo de escribas y fariseos irrumpe trayendo a «una mujer sorprendida en adulterio». No les preocupa el destino terrible de la mujer. Nadie le interroga de nada. Está ya condenada. Los acusadores lo dejan muy claro: «La Ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras. Tú, ¿qué dices?
La situación es dramática: los fariseos están tensos, la mujer angustiada, la gente expectante. Jesús guarda un silencio sorprendente. Tiene ante sí a aquella mujer humillada, condenada por todos. Pronto será ejecutada. ¿Es esta la última palabra de Dios sobre esta hija suya?
Jesús, que está sentado, se inclina hacia el suelo y comienza a escribir algunos trazos en tierra. Seguramente busca luz. Los acusadores le piden una respuesta en nombre de la Ley. Él les responderá desde su experiencia de la misericordia de Dios: aquella mujer y sus acusadores, todos ellos, están necesitados del perdón de Dios.
Los acusadores sólo están pensando en el pecado de la mujer y en la condena de la Ley. Jesús cambiará la perspectiva. Pondrá a los acusadores ante su propio pecado. Ante Dios, todos han de reconocerse pecadores. Todos necesitan su perdón.
Como le siguen insistiendo cada vez más, Jesús se incorpora y les dice: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra». ¿Quiénes sois vosotros para condenar a muerte a esa mujer, olvidando vuestros propio pecados y vuestra necesidad del perdón y de la misericordia de Dios?
Los acusadores «se van retirando uno tras otro». Jesús apunta hacia una convivencia donde la pena de muerte no puede ser la última palabra sobre un ser humano. Más adelante, Jesús dirá solemnemente: «Yo no he venido para juzgar al mundo sino para salvarlo».
El diálogo de Jesús con la mujer arroja nueva luz sobre su actuación. Los acusadores se han retirado, pero la mujer no se ha movido. Parece que necesita escuchar una última palabra de Jesús. No se siente todavía liberada. Jesús le dice «Tampoco yo te condeno. Vete y, en adelante no peques más».
Le ofrece su perdón, y, al mismo tiempo, le invita a no pecar más. El perdón de Dios no anula la responsabilidad, sino que exige conversión. Jesús sabe que «Dios no quiere la muerte del pecador sino que se convierta y viva». (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).