De grandes personas y obispos bajo mínimos

Es más importante el Evangelio que la norma. Más de un prelado ha reprochado a Sanz su «persecución» a los religiosos, después de que la Plenaria vetase su nombramiento como responsable de Vida Religiosa de la CEE.  Finalmente, como informamos en RD, las Jornadas de Pastoral de Escuelas Católicas continuarán celebrándose tras el veto del arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz. Lo harán después de que algunos obispos, que esta semana se encontraban de ejercicios espirituales, encontraran una postura de consenso después de «leer la cartilla» al obispo franciscano por su postura unilateral. Que ha afectado, y mucho, a las relaciones internas.

Más de un centenar de sacerdotes y párrocos apoyan cambios en la ley hipotecaria y la dación en pago

DIARIO DE NOTICIAS
A. Ibarra

  • Suscriben la iniciativa legislativa popular en contra de los desahucios por «injustos».
  • Pretenden apoyar el trabajo de estas comunidades en «red» con otras entidades, y ofrecer viviendas vacías de la Iglesia.

PAMPLONA. Más de un centenar de sacerdotes, religiosos y algunos laicos que representan a más de 150 comunidades y parroquias de la diócesis de Pamplona-Tudela han firmado un manifiesto en apoyo de la Iniciativa Legislativa Popular que pretende cambiar la ley hipotecaria y que cuenta con «un amplio respaldo de la sociedad navarra» ya que se han conseguido más de 25.000 firmas. Leer más

EL PROBLEMA DE LAS FUENTES (II)

FE ADULTA

«Un tercer problema importante que presentan esos relatos de la infancia es el de las divergencias -por no decir contradicciones- entre las versiones mateana y lucana de la infancia de Jesús. Naturalmente, algunas de tales divergencias se podrían armonizar con un poco de ingenio. Por ejemplo, en Mateo, sólo José recibe de un ángel el anuncio de la concepción virginal de Jesús; en Lucas, en cambio, es sólo María quien recibe esa revelación. Estrictamente hablando, ninguno de los dos relatos contradice al otro y se podría hacer una mezcla de ambos, como efectivamente se hizo en reelaboraciones cristianas posteriores.

Más difíciles de armonizar son las diferentes noticias que se ofrecen de los viajes de José y María en los dos relatos de la infancia y los dos esquemas «geográficos» que están en la base de esas narraciones. En el caso de Mateo, d primer topónimo que aparece propiamente relacionado con su relato de la infancia (Mt 1,18:.2,23) es Belén de Judea (Mt2,1). Leer más

2º DOMINGO T.O., 20 de ENERO de 2013, JUAN 2, 1-11

HISTORIA Y SÍMBOLO EN EL EVANGELIO DE JUAN

Escrito por José Enrique Galarreta
FE ADULTA

Con este relato Juan empieza lo que se ha llamado «el Libro de los Signos». Juan recoge solamente siete «signos», siete milagros de Jesús, y este es el primero.

Son los siguientes:

• Las bodas de Caná
• El funcionario real
• El paralítico de Betseda
• La multiplicación de los panes
• Camina sobre el mar
• El ciego de nacimiento
• La resurrección de Lázaro.

De ellos, las bodas de Caná, el paralítico de Betseda, el ciego de nacimiento y la resurrección de Lázaro no están en los sinópticos. Encontramos aquí, una vez más, una muestra de cómo cada evangelista ha recogido diversas fuentes, y las ha seleccionado y organizado según su intención.

Juan elige siempre sus relatos porque cuenta con que ya son conocidos los hechos y las palabras de Jesús, y está ofreciendo una gran elaboración teológica. No se trata ya de informar: eso ya está hecho. Se trata de una reflexión, para la cual Juan selecciona lo que más le interesa.

En la narración de sucesos, Juan siempre hace lo mismo: cuenta lo que sucedió como medio de comunicar su mensaje. Lo que sucedió tiene valor por lo que significa. Así, en su narración es inseparable el hecho de su contenido, de su significado y su simbolismo. Y no es que el suceso le da una oportunidad para expresar una idea. Lo que pasa es que Juan «ve» lo que significa lo que sucedió.

Es una antiquísima manera de expresarse de toda la Biblia. Cuando Israel escapa del faraón en el Mar de las Cañas, el suceso que ven los ojos es una fuga con suerte. El suceso verdadero es la acción de Dios liberando a Israel. Ese «suceso» es el que nos cuenta el Libro del Éxodo. Del mismo modo, en Caná nos cuenta Juan lo que sucedió, lo que verdaderamente sucedió aunque no lo vieron los ojos.

En Caná, sobre el hecho de la presencia de Jesús en una boda y la «multiplicación» del vino, se construye toda una elaboración teológica sobre quién es Jesús, los Nuevos tiempos, la Plenitud que Jesús significa.

Por otra parte, de los pequeños detalles, de los diálogos, no deben sacarse excesivas conclusiones. Se han dicho miles de cosas sobre esto: Jesús cayó de repente a la boda con sus discípulos y no había vino para todos… María hizo que se precipitara «la hora» de Jesús… No va por ahí. El estilo de Juan nos lleva a sacar conclusiones más profundas, no aplicaciones piadosas inmediatas. En el Evangelio de Juan es imposible separar historia y símbolo. Este es precisamente su género literario, de tal manera que intentar distinguirlos equivale a destruir su manera de transmitir el mensaje. De hecho, en este relato hay tanta teología que resulta completamente imposible reconstruir lo que realmente sucedió.

Para nuestra mentalidad, esto es a veces una dificultad. Nos han convencido de que los evangelios narran solamente historias sucedidas y que todos y cada uno de los detalles que se cuentan sucedieron realmente. No es así. Sobre la base de un suceso se crea un relato teológico, en el cual el significado es mucho más importante que el suceso. Nos guste o no, así tenemos que leer el evangelio de Juan, porque así lo escribió su autor. Por lo tanto, en vez de interesarnos tanto en reconstruir el suceso, nuestra atención se debe centrar en el mensaje que Juan nos dirige. Y el mensaje, como veremos, es riquísimo.

LAS BODAS

Demasiadas veces hemos hablado de Dios como «El Señor», «El Juez». Y sin embargo, la Biblia está llena de esta otra imagen: El Esposo, el Novio enamorado. Lo hemos visto en el precioso texto de Isaías. Un libro entero, el Cantar de los Cantares, presenta a Dios así (tal es al menos la lectura que hace la iglesia). Y esta será la esencia de la última revelación de Jesús, y el eje fundamental del Evangelio de Juan: Dios es Amor. ¿Por qué nos interesan más las imágenes de poder o de juicio que las imágenes de abundancia, de felicidad y de amor?

Nada hay en las relaciones humanas tan estupendo como una boda, la celebración del amor, esa cualidad específicamente humana que significa estar una persona loca por otra, incluso contra toda razón, prudencia o justicia. Una boda es la fiesta que todos armamos para celebrar esa locura. Es el triunfo del amor sobre la vida cotidiana, sobre lo razonable, sobre lo justo. Es como el descanso de fin de semana, en que celebramos nuestra liberación del trabajo y de la utilidad. Y La Biblia ha elegido esta locura para hablar de Dios, de cómo es Dios con nosotros.

La boda, y la abundancia. Seiscientos litros de estupendo vino. El tema conecta con la multiplicación de los panes, con la harina y el aceite que nunca se acababan en los milagros de Elías y Eliseo, con el Banquete que la Sabiduría preparaba a los hombres… Y empieza a avanzar una catequesis de la Eucaristía, en que no es el maná ni la ley lo que nos alimenta, sino la Palabra y el Amor de Dios hechos presentes en Jesucristo.

Juan empieza sus SIGNOS por aquí. Una boda, en que Jesús colabora a la estupenda abundancia de vino. Sin Jesús, la boda hubiera sido triste. Con Jesús, fue lo nunca visto. Increíble Juan. Es estupenda le expresión de este evangelio: «manifestó su gloria». Nos sentimos tan sorprendidos como en aquella «señal» que se ofreció a los pastores en Belén (un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre). Entonces decíamos: ¡extraña señal, un niño pobre nacido en una cuadra! Ahora pensamos: ¡escasa gloria, una boda pueblerina en que se soluciona el problema del vino! Pero la lección es en ambos casos la misma: la gloria de Dios, su señal, es la alegría del reino, que es cosa de sencillos, de pobres; la gloria de Dios fuera del Templo y del poder y de la ley: la gloria de Dios que es siempre la felicidad de sus hijos.

EL VINO NUEVO

Todo el Evangelio de Juan está basado en que Jesús es «La Palabra hecha carne», «la luz que resplandece en las tinieblas», «El Pan de la Vida». Estos son los grandes temas-síntesis que provienen de su propia experiencia personal con Jesús y de una honda reflexión sobre lo que vio, una especie de síntesis y profundización final en la fe.

El vino nuevo y los odres viejos es un tema presente en los Sinópticos. Cambiar el agua vieja por el vino nuevo, entrar en el Banquete del Reino, apreciar la riqueza y la novedad del «Dios con nosotros Salvador que nos invita a la vida de Hijos, a la plenitud humana que produce la presencia de Dios…» En la narración de Caná se hace presente todo esto a partir del suceso histórico. El banquete de bodas, el agua de los antiguos ritos superada por la abundancia y la calidad del vino nuevo, la manifestación de Dios-amor en Jesús, los discípulos que creen en Él…

Está claro que la contemplación del suceso de manera meramente histórica no es suficiente. Juan está presentando quién es Jesús. A veces reducimos el sentido de estos «signos» de una manera casi mágica, como si los milagros de Jesús fueran prodigios que demuestran su poder; como una demostración de fuerza para que quede claro que es más que humano. No es así: los signos son revelación de Dios: este signo muestra, a través de Jesús, que Dios es la abundancia, la novedad, la plenitud muy por encima de lo que la razón puede saber de Él. Esto lo hemos visto en Jesús

EL REINO ES UN BANQUETE, ES UNA FIESTA.

«El Reino se parece a un mercader de perlas, que encuentra una extraordinaria y vende todo lo que tiene y la compra… se parece a un tesoro que un hombre encuentra en un campo, y lleno de alegría, vende todo lo que tiene para comprar el campo».

«Os anuncio una gran Alegría: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido el Salvador».

Y el anuncio del Reino es, desde el principio, el Evangelio, La Buena Noticia.

Es imprescindible que vivamos así nuestra fe en Jesús, como una fiesta. El centro del mensaje es una Noticia increíble: Dios me quiere; todo lo demás se debe entender en ese marco. Es el fondo de la fe: aceptar en lo más íntimo que Dios me quiere. Esta es la fe a que llegó el autor de la profecía de Isaías, que se permite la osadía de presentar a Dios como un novio enamorado. Es la fe que nos ha hecho leer el Cantar de los Cantares como un poema de amor entre Dios y el hombre. Esta es la fe que nos hace ver en el matrimonio un signo de la presencia de Dios. Esta es la primera Buena Noticia, la que lo cambia todo.

Lo primero que se cambia es el sentido del pecado: Dios me quiere como soy, como se ama al hijo enfermo. Porque el amor no surge del aprecio, sino al revés. No se ama a alguien porque es maravilloso. Primero se ama, y luego todo es aceptable, excusable… Esto se entiende a veces mejor en la mera amistad. «Somos amigos»… Y mi amigo puede ser lo que sea, pero le quiero y puede contar conmigo siempre. No le quiero porque es bueno: le quiero. Mis pecados no estorban el amor de Dios. Cuento con Él para que mis pecados no me abrumen. Él es el que quita el pecado, el Salvador, el Libertador. Él quita el pecado porque es la fuerza para librarme del pecado, y porque es el amigo al que no le ofenden mis enfermedades. Es la primera Fiesta: en mi vida no manda el Juez; en mi vida manda mi Madre.

Lo segundo que se cambia es el sentido de «los otros». El amor es contagioso. Descubrimos con alegría que se puede vivir amando y sirviendo. Descubrimos que así el mundo es mejor, más fácil, más «como debe ser». La Gran Noticia hay que anunciarla, hay que compartirla. Hay que hacer un mundo de Hijos que pelean contra el mal, con la fuerza del perdón, con la intransigencia plena contra todo lo que hace sufrir a los Hijos. Esto da sentido a la vida: Dios no está, pero yo sí estoy. Dios no está, pero sus hijos sí están. Toda mi vida está pensada para anunciar la Buena Noticia, tiene valor, tiene sentido. ¿Cuáles son «mis carismas», como les llama Pablo? Es decir, ¿qué instrumentos se me han dado para poder servir, para poder anunciar la Noticia, para hacer creíble el amor de Dios?

José Enrique Galarreta

2. ASTEA URTEAN ZEHAR, KEINU BAT EZ OSO ERLIJIOSOA-UN GESTO POCO RELIGIOSO

KEINU BAT EZ OSO ERLIJIOSOA

José Antonio Pagola. Itzultzailea:
Dionisio Amundarain

Jn. 2, 1-11

«Ezteiak ziren Galilean». Horrela hasten da kontakizun hau, gauza bat ezustekoa eta harrigarria esanez. Jesusek, Jainkoaren Bidaliak, jendaurrean izan duen lehen parte-hartzeak ez du erlijiosotik ezer. Ez da gertatu leku sakratu batean. Oso deseroso izan zitekeen eztei-jai bat «onik ateraz» estreinatuko du Jesusek bere jarduera profetikoa.

Galileako herrixka pobre haietan, guztietan preziatuena zen eztei-jaia. Hainbat egunetan lagun egiten zieten familiartekoek eta adiskideek ezkonberriei, haiekin jan-edanez, jai-giroan dantza eginez eta maitasun-kantak abestuz.

Joanen ebanjelioak esan digu eztei-jai hauetako batean egin zuela Jesusek bere «lehen seinalea»; Jesusen jarduera guztia eta haren misio salbatzailearen zentzu sakona ulertzeko giltza da seinale hori.

Joan ebanjelariak ez du aipatzen «miraririk». Jesusek gauzatzen dituen keinu harrigarriei «seinale» izena ematen die. Ez du nahi irakurleak geldi daitezen bere jarduerak izan dezakeen alde harrigarriarekin. Egintza harrigarri horien esanahi sakona bilatzera gonbidatzen gaitu. Horretarako, izaera sinbolikoa duten pista batzuek eskaintzen dizkigu. Ikus dezagun horietako bat.

Jesusen ama, jaiaren xehetasunei adi-adi, konturatu da «ez zaiela gelditzen ardorik» eta bere semeari eman dio aditzera. Agian, gonbidatuen kopuruak gainditu egin ditu maila pobreko ezkonberriak. Kezkatua dago Maria. Arriskuan dago jaia. Zer azken izan lezake eztei-jai batek ardorik gabe? Mariak Jesusengan jarri du konfiantza.

Galileako landa-jendearen artean pozaren eta maitasunaren sinbolo oso ezaguna zen ardoa. Guztiek zuten horren berri. Bizitzan poza eta maitasuna falta badira, zer azken izan lezake elkarrekiko bizitzak? Maria ez dabil batere oker. Jesusek parte hartu du jaia onik ateratzeko, ardoa ugari eta on-ona bideratuz.

Jesusen keinu honek bikain laguntzen ahal digu haren bizitza osoaren norabidea eta Jainkoaren erreinuaz duen egitasmoaren funtsezko edukia atzematen eta ulertzen.Gidari erlijiosoak eta lege-maisuak erlijioaz arduratsu dira; Jesus, berriz, jendearen bizitza gizatarrago eta eramangarriago egiteaz arduratzen da.

Ebanjelioek erlijioaren inguruan ez, baizik bizitzaren inguruan bildurik aurkezten digute Jesus. Ez da etorri jende erlijioso eta jainkozalearentzat bakarrik. Erlijioak etsirik utzi duen baina, halere, era duinagoan eta zoriontsuagoan bizi beharra sentitzen duen jendea ere gogoan du. Zergatik? Jesusek fidagarria den eta pozerako laguna den Jainkoarekiko fedea kutsatu nahi duelako, eta jendea, maitasun solidarioak eraginda, biziera eskuzabalago baterantz erakarri nahi duelako.

2 Tiempo ordinario (C) Juan 2, 1-11

UN GESTO POCO RELIGIOSO

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 16/01/13.- «Había una boda en Galilea». Así comienza este relato en el que se nos dice algo inesperado y sorprendente. La primera intervención pública de Jesús, el Enviado de Dios, no tiene nada de religioso. No acontece en un lugar sagrado. Jesús inaugura su actividad profética «salvando» una fiesta de bodas que podía haber terminado muy mal.

En aquellas aldeas pobres de Galilea, la fiesta de las bodas era la más apreciada por todos. Durante varios días, familiares y amigos acompañaban a los novios comiendo y bebiendo con ellos, bailando danzas festivas y cantando canciones de amor.

El evangelio de Juan nos dice que fue en medio de una de estas bodas donde Jesús hizo su «primer signo», el signo que nos ofrece la clave para entender toda su actuación y el sentido profundo de su misión salvadora.

El evangelista Juan no habla de «milagros». A los gestos sorprendentes que realiza Jesús los llama siempre «signos». No quiere que sus lectores se queden en lo que puede haber de prodigioso en su actuación. Nos invita a que descubramos su significado más profundo. Para ello nos ofrece algunas pistas de carácter simbólico. Veamos solo una.

La madre de Jesús, atenta a los detalles de la fiesta, se da cuente de que «no les queda vino» y se lo indica a su hijo. Tal vez los novios, de condición humilde, se han visto desbordados por los invitados. María está preocupada. La fiesta está en peligro. ¿Cómo puede terminar una boda sin vino? Ella confía en Jesús.

Entre los campesinos de Galilea el vino era un símbolo muy conocido de la alegría y del amor. Lo sabían todos. Si en la vida falta la alegría y falta el amor, ¿en qué puede terminar la convivencia? María no se equivoca. Jesús interviene para salvar la fiesta proporcionando vino abundante y de excelente calidad.

Este gesto de Jesús nos ayuda a captar la orientación de su vida entera y el contenido fundamental de su proyecto del reino de Dios. Mientras los dirigentes religiosos y los maestros de la ley se preocupan de la religión, Jesús se dedica a hacer más humana y llevadera la vida de la gente.

Los evangelios presentan a Jesús concentrado, no en la religión sino en la vida. No es solo para personas religiosas y piadosas. Es también para quienes se han quedado decepcionados por la religión, pero sienten necesidad de vivir de manera más digna y dichosa. ¿Por qué? Porque Jesús contagia fe en un Dios en el que se puede confiar y con el que se puede vivir con alegría, y porque atrae hacia una vida más generosa, movida por un amor solidario. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

«El amor no se puede silenciar». Monjas USA.

La canción se ha convertido en un himno utilizado por los fieles para solidarizarse con las hermanas. Las monjas de EE.UU., premio «Hebert Haag» a la libertad religiosa. El ala dura de la Curia romana las tiene en su punto de mira desde hace años. Pero las monjas de los Estados Unidos ni ceden ni tensan la cuerda. Al contrario, ante las presiones responden desde la mística de la resistencia activa. Es decir, ofreciendo diálogo, pero sin renunciar a los principios básicos del Concilio Vaticano II.

EL PROBLEMA DE LAS FUENTES (I)

FE ADULTA

«Poco o nada se puede decir con certeza o gran probabilidad sobre el nacimiento, la infancia y la primera juventud de la mayor parte de las figuras históricas del mundo mediterráneo antiguo…

Dado el fenómeno de relatos sobre nacimientos e infancias prodigiosos, compuestos para celebrar a antiguos héroes tanto judíos como paganos, es preciso acercarse con cautela a los relatos de la infancia contenidos en los capítulos 1-2 de Mateo y Lucas. Tal cautela no debe significar una prevención contra lo sobrenatural que lleve a rechazar a priori toda intervención extraordinaria de Dios en la historia humana. Se puede mantener la posibilidad teórica de los milagros sin dejar de ser muy prudente con respecto a determinados casos individuales, sobre todo cuando se dan en un tipo de literatura (relatos de infancia en el ámbito del antiguo mundo mediterráneo) donde los anuncios angélicos y los nacimientos milagrosos eran motivos estereotipados…

Esta especie de precaución general es todavía más recomendable en el caso de los relatos de la infancia de los Evangelios canónicos por el carácter específico de los mismos. En primer lugar, dichos relatos se encuentran sólo en dos lugares de todo el NT: los dos primeros capítulos de Mateo y Lucas. Incluso en estos dos Evangelios, a partir del capítulo tercero, casi no se vuelven a mencionar los acontecimientos de los relatos de la infancia. Así, éstos se encuentran relativamente aislados en los mismos Mateo y Lucas; son composiciones distintas que tienen su origen en tradiciones diferentes de las que se encuentran en las demás partes de los Evangelios y, de hecho, en el resto del NT… Leer más

Tres años después del terremoto de Haití

Hace tres años, el mundo de paró en Haití. Se detuvo como una sacudida de 7 grados de magnitud, que provocó la muerte de 300.000 personas y centenares de miles de heridos. Colegios, hospitales, viviendas e infraestructuras quedaron devastados y los medios de vida de la población, destrozados. Hoy, tres años después, Haití continúa necesitando nuestra ayuda. La labor de ONG de la Iglesia, como Cáritas, Manos Unidas, Misiones Salesianas o Mensajeros de la Paz, continúa siendo imprescindible. Y ellas rinden cuentas.