LA PASCUA CRISTIANA: Jesús resucitado, meta y anticipo de nuestra propia resurrección.

Benjamín Forcano

1.¿En qué se basa la creencia cristiana de la resurrección de Jesús de Nazaret?

Desde los primeros tiempos, los cristianos afirmamos que Jesús es el Mesías y el Señor y que en su resurrección radica  la esperanza de nuestra propia resurrección. Esta verdad cobra claridad y consistencia desde los  hechos concretos de la tumba vacía y los encuentros con Jesús resucitado.

Escribe Lucas que las mujeres “entraron  en el sepulcro y no encontraron el Cuerpo del Señor Jesús: no busquéis al que está vivo entre los muertos, ha resucitado. Las mujeres volvieron a anunciar todo esto a los discípulos, pero  lo tomaron como un delirio y se negaban a creerles” (Lc 24, 6-12). Leer más

EL FINAL DE « TERMINATOR » (Bosco Ntaganda)

Desde 1990, cuando se unió al Frente Patriótico Ruandés (FPR) y a su ejército (APR),  que desde Uganda invadió Ruanda, para conquistar el poder en julio de 1994, Bosco Ntaganda ha tenido el discutible honor de participar en numerosos movimientos rebeldes, si bien, entre tanto, también alcanzó el grado de general de las fuerzas armadas congoleñas (FARDC). Hasta hace bien poco, Bosco Ntaganda se pavoneaba por las calles de Goma y se dejaba ver en las terrazas de los mejores restaurantes. Leer más

Pascua cristiana

Redes Cristianas
Pascua significa “paso”, el paso de la vida a la Vida. Como otras sociedades de agricultores y pastores, los antiguos hebreos celebraban la primera luna llena de primavera: los agricultores comían pan nuevo sin levadura; los pastores, carne de los primeros corderos. La vida revivía, y había que agradecerla. La vida es inmortal, sí, pero frágil, y hay que cuidarla. Eso es la Pascua. Leer más

II DOMINGO DE PASCUA, 7 de Abril de 2013, Jn. 20, 19-31

Escrito por Fray Marcos

FE ADULTA

Jn 20, 19-31

COMO JESÚS, PUEDO RESUCITAR ANTES DE MORIR

Lo que los textos del NT quieren expresar con la palabra resurrección, es la clave de todo el mensaje cristiano. Pero es mucho más profundo que la creencia en la reanimación de un cadáver. Fue la manera más convincente de trasmitir la vivencia de lo que Cristo fue para los primeros seguidores, después de la desoladora experiencia de su pasión y muerte. Lo que quieren trasmitir es la experiencia pascual de que seguía vivo, y además, les estaba comunicando a ellos su misma vida. Éste es el mensaje de Pascua.

Sin esa Vida que va más allá de la vida, nada de lo que dice el evangelio tendría sentido.

Como todos los años leemos este mismo evangelio y lo explicamos el año pasado, vamos a referirnos hoy al aspecto general de la experiencia pascual. Los exegetas han rastreado los primeros escritos del NT y han llegado a la conclusión de que la cristología pascual no fue ni la primera ni la única forma de expresar la experiencia que de Jesús tuvieron los discípulos después de su muerte. Hay por lo menos tres cristologías que se dieron entre los primeros cristianos, antes o al mismo tiempo de hablar de resurrección.

En las primeras comunidades, se habló de Jesús como el juez escatológico que vendría al fin de los tiempos a juzgar, a salvar definitivamente. Fijándose en la predicación por parte de Jesús de la inminente venida del Reino de Dios y apoyados en el AT, pasaron por alto otros aspectos de la figura de Jesús y se fijaron en él como el Mesías que viene a salvar definitivamente a su pueblo. Predicaron a Jesús el Cristo (Ungido), como dador de salvación última sin hacer referencia explicita al hecho de la resurrección.

Otra cristología que se percibe en los textos que han llegado a nosotros de algunas comunidades primitivas, es la de Jesús como taumaturgo. Manifestaba con su poder de curar, que la fuerza de Dios estaba con él. Para ellos los milagros eran la clave que permitía la comprensión de Jesús. Esta cristología es muy matizada ya en los mismos evangelios; seguramente, porque, en algún momento, tuvo excesiva influencia y se quería contrarrestar el carácter de magia que podría tener. En los evangelios se utiliza y se critica a la vez.

Una tercera cristología, que tampoco se expresa con el término resurrección, es la que considera a Jesús como la Sabiduría de Dios. Sería el Maestro que conectando con la Sabiduría preexistente, nos enseña lo necesario para llegar a Dios. También tiene un trasfondo bíblico muy claro. En el AT se habla innumerables veces de la Sabiduría, incluso personalizada, que Dios hace llegar a los seres humanos para que encuentren su salvación.

Con el tiempo, todas estas maneras de entender a Cristo, fueros concentrándose hasta cristalizar en la cristología pascual, que encontró en la idea de resurrección el marco más adecuado para explicar de una manera convincente la vivencia de los seguidores de Jesús después de su muerte.

Sin embargo incluso la cristología pascual más primitiva, tampoco hace referencia explícita a la resurrección. La experiencia pascual fue interpretada en una primera instancia, como exaltación y glorificación del humillado injustamente, tomando como modelo una vez más el AT y aplicando a Jesús la idea del justo doliente.

La mayoría de los exegetas están de acuerdo en que ni las apariciones ni el sepulcro vacío fueron el origen de la primitiva fe. Más bien fueron una forma de comunicar una vivencia que va mucho más allá de lo que pueden expresar fenómenos perceptibles por los sentidos.

Los relatos de apariciones y del sepulcro vacío, se habrían elaborado poco a poco como leyendas sagradas, muy útiles en el intento de comunicar con imágenes vivas la experiencia pascual. Esa vivencia no se logró de la noche a la mañana, sino que fue fruto de un proceso interior en el que tuvieron mucho que ver las reuniones de los discípulos. Todos los relatos hacen referencia, implícita o explícita a la comunidad reunida.

En ninguna parte del NT se narra el hecho de la resurrección. La resurrección no puede ser un fenómeno constatable empíricamente; cae fuera de nuestra historia, no puede ser objeto de nuestra percepción sensorial. Todos los intentos por demostrar la resurrección como un fenómeno verificable por los sentidos, están de antemano abocados al fracaso. Toda discusión científica sobre la resurrección es una estupidez.

Cuando decimos que no es un hecho «histórico», no queremos decir que no fuera «real». El concepto de real, es más amplio que lo sensible o histórico. Aquí el racionalismo nos juega una mala pasada.

En Jesús no pasó nada, pero en los discípulos se dio una enorme transformación que les hizo cambiar toda su manera de entender la figura de Jesús. Sería muy interesante el descubrir cómo llegaron los discípulos a ese descubrimiento, sobre todo teniendo en cuanta que en los momentos de dificultad todos le abandonaron a su suerte. Ese proceso de «iluminación» de los primeros discípulos se ha perdido. No solo sería importante para conocer lo que pasó en ellos, sino porque ese mismo proceso tiene que realizarse en nosotros si queremos entrar en la dinámica de la experiencia Pascual.

Con el concepto de resurrección se quiere expresar la idea de que la muerte no fue el final. Su última meta fue la Vida no la muerte. La misma Vida de Dios, como dice Juan: «El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre«. Vaciándose del «ego», queda en él lo que había de Dios. No cabe mayor glorificación.

«Aquilatar» el oro, quiere decir que se le van quitando las impurezas. 12, 18, 22; hasta llegar a 24 quilates que es oro puro, no le queda nada de la mezcla, ya no se puede ir más allá. Este vaciamiento no supone la anulación de la «persona», sino su potenciación. Desde la antropología judía se puede entender muy bien. El hombre tiene que ascender desde la carne al espíritu.

Las apariciones a los doce (comunidad) son el fundamento de la credibilidad de los apóstoles y la justificación de la misión al mundo. Todas las apariciones responden al mismo patrón. Cinco elementos que conforman un esquema teológico y nos dan la clave de interpretación:

a) Una situación dada. Jesús se hace presente en la vida real. La nueva manera de estar presente Jesús no tiene nada que ver con el templo o con los ritos religiosos. Ni siquiera están orando cuando se hace presente. El movimiento cristiano no empezó su andadura como una nueva religión, sino como una forma de vida. De hecho los romanos los persiguieron por ateos. En todos los relatos de apariciones se quiere decir a los primeros cristianos que en los quehaceres de cada día se tiene que hacer presente Cristo. Si no lo encontramos en las situaciones de la vida real, no lo encontraremos en ninguna parte

b) Jesús sale al encuentro inesperadamente. Este aspecto es muy importante. Él es el que toma siempre la iniciativa. La presencia que experimentan, no es una invención ni surge de un deseo o expectativa de los discípulos. A ninguno de ellos les había pasado por la cabeza que pudiera aparecer Jesús una vez que habían sido testigos de su fracaso y de su muerte. Quiere decir que el encuentro con él no es el fruto de sus añoranzas o aspiraciones. La experiencia se les impone desde fuera desde una instancia superior.

c) Jesús les saluda. Es el rasgo que conecta lo que está sucediendo con el Jesús que vivió y comió con ellos. La presencia de Jesús se impone como figura cercana y amistosa, que manifiesta su interés por ellos y que trata de llevarles a su plenitud de vida.

d) Hay un reconocimiento, que se manifiesta en los relatos como problemático. No dan ese paso alegremente, sino con muchas vacilaciones y dudas. En el relato de hoy se pone de manifiesto esa incredulidad personalizada en una figura concreta, Tomás. No quiere decir que Tomás fuera más incrédulo que los demás, sino que se insiste en la reticencia de uno para que quede claro lo difícil que fue a todos aceptar la nueva realidad.

e) Reciben una misión. Esto es muy importante porque quiere dejar bien claro que el afán de proclamar el mensaje de Jesús, que era una práctica constante en la primera comunicad, no es ocurren¬cia de los discípulos, sino encargo expreso del mismo Jesús, que ellos aceptan como la tarea más urgente que tienen que llevar a cabo.

Meditación-contemplación

«Dichosos los que crean sin haber visto».

La respuesta de Jesús a Tomás parece pertinente,

pero no tiene ninguna lógica interna,

porque Tomás ve al hombre Jesús y confiesa al Hombre-Dios.

………………………

Yo quiero ser ese «incrédulo«, que hace la confesión sobre Jesús

más profunda, más absoluta, más rotunda y más sublime.

Lo que afirma no se deduce de lo que ve ni de lo que toca,

sino que es la expresión plástica de toda una experiencia pascual.

……………………

Sin experiencia, puede haber creencia, nunca fe.

Más allá de todo lo que he oído y aprendido sobre Jesús,

tengo que tratar de descubrirle vivo y dándome esa misma Vida.

Se trata de la misma Vida de Dios, que él tenía en vida.

……………………..

Fray Marcos

PASKOALDIKO II. IGANDEA, DUDA-MUDATIK FEDERA-DE LA DUDA A LA FE

DUDA-MUDATIK FEDERA

Joan 20, 19-31

2013ko apirilaren 7a

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Gizaki modernoak ikasi du duda-mudarik izaten. Gure garai honetako espirituak bere berea du dena zalantzan jartzea, ezagutza zientifikoan aurrera egiteko. Ingurugiro honetan fedearen izena lausoturik gelditzen da sarritan. Gizakia ziurtasun-gabezia eta duda-muda artean bizi da.

Horregatik, guztiok sintonizatzen dugu, nekerik gabe, Tomasek izan duen erreakzioarekin, beste ikasleek aditzera eman diotenean, bera kanpoan zelarik, esperientzia txundigarria izan dutela: «Jauna ikusi diagu». Eta hark gordin erantzun die: «Ikusten ez baduk, ez diat sinetsiko».

Ulergarria da haren jarrera. Tomasek ez dio lagunak gezurretan ari direnik edo engainatu nahi dutenik. Soilik dio, ez duela aski haien testigantza, haien fedeari atxikitzeko. Bere esperientzia bizi beharra du. Eta Jesusek ez dio aurpegiratuko inoiz ere.

Tomasek aukera izan du bere duda-muda adierazteko ikasleen taldean. Itxuraz, haiek ere ez dira eskandalizatu. Ez dute taldetik kanporatu. Berek ere ez diete sinetsi emakumeei, Jesus berpizturik ikusi dutela adierazi dietenean. Tomasen pasadizo honek barruntarazten digu, ikasleen talde txiki hark ibilbide luzea egin behar izan zuela Kristo berpiztuagan sinestera iristeko.

Kristau-elkarteek, gure egunotan, elkarrizketarako gune izan beharko lukete, fededunen duda-mudak, galdekizunak eta bilaketak era jatorrean partekatu ahal izateko. Ez dugu bizi guztiok, geure barnean, esperientzia bera. Fedean hazten joateko, beharrezkoak ditugu estimulua eta elkarrizketa gure kezka bera bizi dutenekin.

Alabaina, ezin ordeztu du ezerk ere Kristorekin, bihotz-hondoan, norberak bizi izandako harreman pertsonala. Ebanjelioko kontakizunaren arabera, handik zortzi egunera berriro aurkeztu zaie Jesus. Tomasi ez dio aurpegiratu bere duda-muda. Sinesteko agertu duen gogortasunaz bere ondradutasuna azaldu du. Jesusek bere zauriak erakutsi dizkio.

Ez dira piztueraren «froga», baizik eta seinale dira, Jesusen maitasunaren eta heriotzaraino bere burua eskaini izanaren seinale. Horregatik, bere duda-mudak konfiantzaz sakontzera gonbidatu du: «Ez izan sinesgabe, baizik sinestedun». Eta Tomasek uko egin dio ezer egiaztatu behar izateari. Ez du jada froga-beharrik. Soilik badaki Jesusek maite duela eta konfiantza izatera gonbidatzen duela: «Ene Jauna eta ene Jainkoa».

Halako batean kristauek jakingo dugu ezen geure duda-mudetarik askok, era sanoan eta Jesusekiko eta elkartearekiko harremanak hautsi gabe bizi baditugu, azaleko fede batetik, hau da, formula hutsak errepikatzearekin aski izaten duen fede batetik, ateratzen lagunduko digutela, eta haztera eragingo digutela Jesusekiko maitasunean eta konfiantzan; alegia, gure fedearen muina den gizon egindako Jainkoaren misterio horretan haztera eragingo digutela.

2 Pascua (C) Juan 20, 19-31

DE LA DUDA A LA FE

7 de abril de 2013

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 03/04/13.- El hombre moderno ha aprendido a dudar. Es propio del espíritu de nuestros tiempos cuestionarlo todo para progresar en conocimiento científico. En este clima la fe queda con frecuencia desacreditada. El ser humano va caminando por la vida lleno de incertidumbres y dudas.

Por eso, todos sintonizamos sin dificultad con la reacción de Tomás, cuando los otros discípulos le comunican que, estando él ausente, han tenido una experiencia sorprendente: «Hemos visto al Señor». Tomás podría ser un hombre de nuestros días. Su respuesta es clara: «Si no lo veo…no lo creo».

Su actitud es comprensible. Tomás no dice que sus compañeros están mintiendo o que están engañados. Solo afirma que su testimonio no le basta para adherirse a su fe. Él necesita vivir su propia experiencia. Y Jesús no se lo reprochará en ningún momento.

Tomás ha podido expresar sus dudas dentro de grupo de discípulos. Al parecer, no se han escandalizado. No lo han echado fuera del grupo. Tampoco ellos han creído a las mujeres cuando les han anunciado que han visto a Jesús resucitado. El episodio de Tomás deja entrever el largo camino que tuvieron que recorrer en el pequeño grupo de discípulos hasta llegar a la fe en Cristo resucitado.

Las comunidades cristianas deberían ser en nuestros días un espacio de diálogo donde pudiéramos co Leer más

COMPROMISOS CRISTIANOS ANTE LA CRISIS

SOLASBIDE-PAX ROMANA

Presentación:

Desde Solasbide-Pax Romana, ante la gravedad de la actual situación socioeconómica,  queremos adoptar y adaptar a nuestras circunstancias en Navarra, las reflexiones de un grupo de laicos vizcaínos que, aplicando las orientaciones de la pastoral de los obispos vascos “Una economía al servicio de las personas”, publicaron hace unos meses un documento con este mismo título de “Compromisos cristianos ante la crisis”. La realidad de la pobreza no es coyuntural (los datos anteriores al actual “período de crisis” así lo atestiguan), ni afecta por igual al “Norte” y al “Sur” del planeta. Tiene, pues, un componente “estructural”, que tiene que ver con el mismo modelo económico y social imperante que crea estas desigualdades “asimétricas”: se agudizan en el Norte mientras disminuyen en ciertos países del Sur aunque con unos índices de pobreza aún escandalosos. Pero, además de la denuncia y la lucha contra la actual situación y sus raíces, que causa dolor y sufrimiento en un número cada vez mayor de personas, es fundamental dar testimonio y ejemplo, con comportamientos diferenciales que puedan ser signos indicativos de responsabilidad y solidaridad por parte de quienes nos llamamos creyentes. Leer más

JAUNAREN PIZTUERAKO PAZKO-JAIA 2013ko martzoaren 31a

BERPIZTUAREKIN TOPO EGIN

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jn 20, 1-9

ECLESALIA, 27/03/13.- Joan ebanjelariaren kontakizunak dioenez, Maria Magdalena da hilobira joan den lehenengo pertsona. Artean ilun zela. Eta, atsekabez, hutsik dagoela ikusi du. Jesusen falta sentitu du. Bera ulertu eta sendatu zuen Maisua. Berak azkeneraino leial jarraitu zion Profeta. Nori jarraitu behar dio orain? Kezka hori agertu die ikasleei: «Eraman egin dute Jauna hilobitik eta ez dakigu non ezarri duten».

Mariaren hitz hauek adieraz lezakete hainbat kristauk gaur egun bizi duen esperientzia: Zer egin dugu Jesus berpiztuaz? Nork eraman du? Non ezarri dugu? Sinesten dugun Jaun hori, biziaz betea den Kristo al da ala oroitzapena bihotzean pixkana itzaliz doakigun Kristo?

Oker bat da, irmoago sinetsi ahal izateko «frogen» bila ibiltzea. Ez da aski Elizaren irakaspenetara jotzea. Alferrik da teologoen maisu-lanetan miatzen ibiltzea. Berpiztuarekin topo egin ahal izateko, ororen aurretik, barne-ibilbide bat egin beharra dugu. Geure barnean aurkitu ezean, ez dugu aurkituko inon ere.

Joan ebanjelariak, pixka bat geroxeago, honela deskribatzen du Maria: batetik bestera korrika informazio bila. Eta, Jesus ikusi duenean, oinazeak eta malkoek itsuturik, ezin antzeman izan dio. Uste izan du baratzeko arduraduna dela ikusi duen hura. Jesusek galdera bakarra egin dio: «Andrea, zergatik ari zara negarrez?, noren bila zabiltza?»

Agian, gu geure ere horren antzeko galdera egin beharrean gara. Zergatik da gure fedea, batzuetan, hain leloa? Zer da, gure artean, poz-falta horren hondo-hondoko arrazoia? Zeren bila gabiltza kristauak gaur egun? Zer amesten dugu? Jesusen bila al gabiltza, geure elkarteetan biziaz betea sentitu nahi genukeena?

Gaurko kontakizun honen arabera, hizketan ari da Jesus Mariarekin, baina honek ez daki Jesus dela. Hala, dei egin dio Jesusek bere izenaz, Galilean ibiltzen zirenean bere ahotsean agertu ohi zuen samurtasun bera azalduz: «Maria!» Honek kolpean erantzun dio: «Rabbuni, Maisu».

Mariak berpiztuarekin topo, Jesusek berari dei egiten diola sentitu duenean egin du topo. Horixe da kontua. Orduan agertzen zaigu Jesus biziaz beterik: geure izenaz dei egiten digula sentitu eta egiten digun gonbitari kasu egiten diogunean. Orduan da hazten gure fedea.

Kristoganako geure fedea ez dugu biziberrituko kanpotik bakarrik elikatu nahi badugu. Ez dugu harekin topo egingo, harekin berarekin harreman biziak izaten saiatu gabe. Segur aski, ebanjelioen bidez ezagutu eta nork bere bihotz barnean bilatutako Jesusekiko maitasunak eraman gaitzake, beste ezerk baino hobeto, Berpiztuarekin topo egitera.

Domingo de Resurrección (C) Juan 20, 1-9

ENCONTRARNOS CON EL RESUCITADO

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 27/03/13.- Según el relato de Juan, María de Magdala es la primera que va al sepulcro, cuando todavía está oscuro, y descubre desconsolada que está vacío. Le falta Jesús. El Maestro que la había comprendido y curado. El Profeta al que había seguido fielmente hasta el final. ¿A quién seguirá ahora? Así se lamenta ante los discípulos: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Estas palabras de María podrían expresar la experiencia que viven hoy no pocos cristianos: ¿Qué hemos hecho de Jesús resucitado? ¿Quién se lo ha llevado? ¿Dónde lo hemos puesto? El Señor en quien creemos, ¿es un Cristo lleno de vida o un Cristo cuyo recuerdo se va apagando poco a poco en los corazones?

Es un error que busquemos «pruebas» para creer con más firmeza. No basta acudir al magisterio de la Iglesia. Es inútil indagar en las exposiciones de los teólogos. Para encontrarnos con el Resucitado es necesario, ante todo, hacer un recorrido interior. Si no lo encontramos dentro de nosotros, no lo encontraremos en ninguna parte.

Juan describe, un poco más tarde, a María corriendo de una parte a otra para buscar alguna información. Y, cuando ve a Jesús, cegada por el dolor y las lágrimas, no logra reconocerlo. Piensa que es el encargado del huerto. Jesús solo le hace una pregunta: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿a quién buscas?».

Tal vez hemos de preguntarnos también nosotros algo semejante. ¿Por qué nuestra fe es a veces tan triste? ¿Cuál es la causa última de esa falta de alegría entre nosotros? ¿Qué buscamos los cristianos de hoy? ¿Qué añoramos? ¿Andamos buscando a un Jesús al que necesitamos sentir lleno de vida en nuestras comunidades?

Según el relato, Jesús está hablando con María, pero ella no sabe que es Jesús. Es entonces cuando Jesús la llama por su nombre, con la misma ternura que ponía en su voz cuando caminaban por Galilea: «¡María!». Ella se vuelve rápida: «Rabbuní, Maestro».

María se encuentra con el Resucitado cuando se siente llamada personalmente por él. Es así. Jesús se nos muestra lleno de vida, cuando nos sentimos llamados por nuestro propio nombre, y escuchamos la invitación que nos hace a cada uno. Es entonces cuando nuestra fe crece.

No reavivaremos nuestra fe en Cristo resucitado alimentándola solo desde fuera. No nos encontraremos con él, si no buscamos el contacto vivo con su persona. Probablemente, es el amor a Jesús conocido por los evangelios y buscado personalmente en el fondo de nuestro corazón, el que mejor puede conducirnos al encuentro con el Resucitado. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Nuevo libro de José Antonio Pagola en PPC: «Jesús y el dinero»

(PPC).- . La actual crisis que padecemos no es solo una crisis económico-financiera. Es una crisis de la humanidad. El sistema que dirige en estos momentos la marcha del mundo es objetivamente inhumano: conduce a una minoría de poderosos a un bienestar insensato y deshumanizador. La razón ha quedado secuestrada: no se pregunta por los fines, no se habla del sentido.