El Papa tiende la mano a las religiosas estadounidenses

Francisco parece decidido a acabar con el conflcto con las religiosas estadounidenses, que en los últimos meses han sufrido distintas críticas, y sufren un proceso de evaluación doctrinal. Aunque el mismo se mantiene, por expreso deseo del nuevo Papa, la Santa Sede ha querido dejar claro «el gran aporte de las religiosas a la Iglesia en los Estados Unidos«, así como la intención del Obispo de Roma por continuar el proceso de diálogo abierto.

El Papa Francisco crea una comisión de cardenales para reformar la Curia romana

Con representación de los cinco continentes, y sin presencia del aparato curial. Se acabaron los gestos. Bombazo informativo: Francisco acaba de anunciar la creación de un consejo de cardenales para reformar la Curia romana. El mismo día en que Jorge Mario Bergoglio hace un mes de su elección como Papa, el Obispo de Roma cumple con uno de los compromisos que ya apuntó en las congregaciones previas al Cónclave: la reforma del aparato curial. Comienza la limpieza.

La teología de Francisco es la de Amós, más que la de Marx

La teología de Francisco es la de Amós, más que la de Marx

Juan Arias
El País

El papa es más de gestos y símbolos, de ejemplos personales, de denuncias al poder, que de defensa de ideologías ultrapasadas
A casi un mes de pontificado, los teólogos de la liberación andan un tanto desconcertados con el papa Francisco. ¿Pueden considerarlo o no como uno de ellos? De hecho las preguntas más inquietantes acerca del nuevo papa, el primer latinoamericano, cuna de la Teología de la Liberación, se refieren a su teología. Leer más

III DOMINGO DE PASCUA, 14 ABRIL 2013, Jn. 21, 1-19

LA VIDA DIOS ESTABA EN JESÚS Y ESTÁ EN NOSOTROS

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Jn 21, 1-19

No es posible explicar en qué consiste la experiencia pascual. Se trata de una experiencia interior que, o se tiene y entones no hay que explicar nada, o no se tiene y entonces no hay manera humana de explicarla. Esta simple constatación es la clave para afrontar los textos evangélicos que quieren transmitir dicha experiencia. No hay ni palabras ni conceptos para poder meter la realidad vivida, por eso los primeros cristianos acudieron a los relatos simbólicos.

El objeto de esos textos no es explicar ni convencer, sino invitar a la misma experiencia que hizo posible la absoluta seguridad de que Jesús estaba vivo. Descubriremos la fuerza arrolladora de esa Vida y podremos intuir la profundidad del cambio operado en ellos.

Las autoridades religiosas y romanas no solo pretendieron matar a Jesús, sino borrarle de la memoria de los vivos. La crucifixión llevaba implícita la absoluta degradación del condenado y la práctica imposibilidad de que esa persona pudiera ser rehabilitada de ninguna manera.

La probabilidad de que Pilato condenara a la cruz a Jesús por la mañana y por la tarde permitiera que fuera enterrado con aromas y ungüentos, en un sepulcro nuevo, es nula. Pero es lógico, que los primeros cristianos tratasen de eliminar las connotaciones aniquilantes de la muerte de Jesús. También es natural que, al contar lo sucedido a los que no conocieron los hechos, tratasen de omitir todo aquello que había sido inaceptable para ellos mismos y los sustituyeran por relatos más de acuerdo con su deseo.

En el relato que hoy leemos, nada es lo que parece. Todo es mucho más de lo que parece. Responde a un esquema teológico definido, que se repite en todas las apariciones. No pretenden decirnos lo qué pasó en un lugar y momento determinado, sino transmitirnos una experiencia de una comunidad que está deseando que otros cristianos vivan la misma realidad que ellos estaban viviendo. En aquella cultura, la manera de transmitir ideas, era a través de relatos, que podían estar tomados de la vida real o bien ser construidos para el caso.

«Se manifestó» (ephanerôsen) tiene el significado de «surgir de la oscuridad». Implica una manifestación de lo celeste en un marco terreno.

«Al amanecer», cuando se está pasando de la noche al día, los discípulos pasan de una visión terrena de Jesús a través de los sentidos, a una experiencia interna que les permite descubrir en él lo que no se puede ver ni oír ni tocar.

Seguimos el esquema, de que hablábamos el domingo pasado.

1º Situación dada.- Los discípulos están pescando, es decir, habían vuelto a su tarea habitual. Nada más contrario a una búsqueda específica de algo espiritual. Ajenos a lo que les va a pasar, y por lo tanto, ni lo esperan ni lo buscan.

Los discípulos están juntos, es decir, forman comunidad. No se hace alusión a los doce. Aparece el siete que es un número de plenitud, referido a todas las naciones paganas. Misión universal de la nueva comunidad.

La pesca es la imagen del resultado de la misión. «Aquella ‘noche’ no cogieron nada». Este dato es de vital importancia para comprender el mensaje. La noche significa la ausencia de Jesús. Sin él, la labor misionera es infructuosa y estéril. Veis cómo el relato distorsiona la realidad a favor del simbolismo. La pesca se hace siempre de noche, no de día. Sin embargo aquella a la que se refiere el relato, se consigue cuando se siguen las directrices de Jesús.

2º Jesús se hace presente.- Toma la iniciativa y, sin que ellos lo esperen, aparece. La primera luz de la mañana es señal de la presencia de Jesús. Continúa el lenguaje simbólico. Jesús es la luz que permite trabajar y dar fruto. Jesús no les acompaña; su acción en el mundo se ejerce por medio de los discípulos. Las palabras de Jesús son la clave para dar fruto. Cuando siguen sus instrucciones, encuen¬tran pesca y le descubren a él mismo.

3º Saludo.- Una conversación que pretende acentuar la cercanía. «Muchachos» (paidion) diminutivo de «país»=niño. Es el «chiquillo de la tienda». Al darles ese nombre, está exigiéndoles una disponibilidad total.

Por parte de Jesús, la obra está terminada. Él tiene ya pan y pescado. Ellos tienen que seguir buscando y compartiendo ese alimento. Jesús sigue en la comunidad, pero sin actuar directamente en la acción que ellos tienen que realizar.

4º Lo reconocen.- La dificultad de reconocimiento se manifiesta en que sólo uno de los discípulos lo descubre. No el que mejor vista tiene, sino el que está más identificado con Jesús. Reconoce al Señor en la abundancia de peces, es decir, en el fruto de la misión. Sólo el que tiene experiencia del amor de Jesús, sabe leer las señales.

El éxito, es señal de la presencia del Señor. El fracaso delataba la ausencia del mismo. Juan Comunica su intuición a Pedro. Así se centra la atención en éste para introducir lo siguiente.

Pedro no había percibido la presencia, pero al oír al otro discípulo comprendió enseguida. El cambio de actitud de Pedro, reflejado de un modo simbólico en la palabra «se ató». La misma que utilizó el evangelista Juan para designar la actitud de servicio cuando Jesús se ató el delantal en el relato de la última cena.

Se tira al agua después de haberse ceñido el símbolo del servicio, dispuesto a la entrega. Sólo Pedro se tira al agua, porque sólo él necesita cambiar de actitud. Jesús no responde al gesto de Pedro; responderá un poco más tarde.

No ven primero a Jesús, sino fuego y la comida, expresión de su amor a ellos. Son los mismos alimentos que dio Jesús antes de hablar del pan de vida. Allí el pan lo identificó con su carne, dada para que el mundo viva. Es lo que ahora les ofrece. El alimento que les da él se distingue del que ellos logran por su indicación. Hay dos alimentos: uno es don gratuito, otro se consigue con el esfuerzo personal. El primero lo aporta Jesús. El segundo lo deben poner ellos. No tiene sentido comer con Jesús si no se aporta nada.

El don de sí mismo queda patente por la invitación a comer. Su presencia en el don, es tan perceptible que no deja lugar a duda. Es claro el paralelismo con la escena de la multiplicación de los panes. Es el mismo alimento, pan y pescado y las mismas acciones de Jesús. Jesús es ahora el centro de la comunidad, donde irradia la fuerza de vida y amor. Esa presencia hace capaces a los suyos de entregarse como él. Al decirnos que es la tercera vez que se aparece, significa que es la definitiva. No tiene sentido esperar nuevas apariciones..

5º La misión.- Hoy se personaliza la misión en otro personaje, Pedro. Sólo él lo había negado. Había reconocido a Jesús como Señor, pero no lo aceptaba como servidor a imitar. Con su pregunta, Jesús trata de enfrentar a Pedro con su actitud. Sólo una entrega a los demás como la de Jesús, podrá manifestar su amor.

La respuesta es afirmativa, pero evita toda comparación. Jesús usa el verbo «agapaô» = amor-amor. Pedro contesta con «phileô» =querer, amistad. Pedro empieza a comprender. Jesús no es el Señor, sino el amigo.

Apacentar, ‘procurar pasto’ es comunicar Vida. Jesús le pide la muestra de ese amor. Solo puede hacerse en unión con Jesús. Pedro le había negado porque no estaba dispuesto a arriesgar su vida. Debe renunciar a toda idea de Mesías que no coincida con lo que Jesús es.

«Corderos» y «ovejas» indican a los pequeños y a los grandes. Para la misión Jesús es modelo de pastor, que se entrega por su rebaño. Para la comunidad, es el único pastor.

Al preguntarle por tercera vez, pone en relación este episodio con las tres negaciones de Pedro. Espera de Pedro una rectificación definitiva y total. Ahora es Jesús el que usa el verbo «phileô» me quieres, que había utilizado Pedro. Le hace fijarse en ello y le pregunta si está seguro de lo que ha afirmado.

Ser amigo significa renunciar al ideal de Mesías que él se había forjado. Jesús no pretende ser servido, sino que, como él, sirva a los demás. Pedro comprende que la pregunta resume su historia de oposición al designio de Jesús.

Meditación-contemplación

Jesús se manifestó de esta manera.

No hay nada espectacular en esa presencia.

Solo el discípulo más cercano a Jesús, lo reconoce.

Esta es la clave de todo el relato.

…………………

Si vivo la presencia de Jesús dentro de mí,

lo descubriré en los acontecimientos más sencillos de la vida.

Si no lo he descubierto en mí,

lo buscaré en personas o hechos espectaculares.

……………………..

Si pongo amor en las cosas que hago,

estaré haciendo presente al Dios manifestado en Jesús.

La clave no está en la realidad, sino en mi actitud ante esa realidad.

Descubrir esa presencia, es la tarea de todo cristiano.

…………………….

Fray Marcos

 

PASKOALDIKO III. IGANDEA, EGUNSENTIAN-AL AMANECER, Jn. 21, 1-19

EGUNSENTIAN

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Joanen ebanjelioaren epilogoak, Jesus berpiztuak eta ikasleek, Galileako aintziraren ertzean, egin duten topo egite bat dakar. Kontakizun hori idatzi denean, kristauak momentu gogorrak ari dira bizitzen: probaldia eta pertsekuzioa; batzuek uko egin diote fedeari. Kontalariak irakurleen fedea biziberritu nahi du.

Hurbil da iluna eta ikasleak arrantzura irten dira. Ez daude Hamabiak. Taldea hautsi egin da haien Maisua gurutzean josi dutenean. Jesusi jarraitzeko alde batera utziak zituzten beren ontzi eta sareetara itzuli dira. Bukatu da dena. Bakarrik daude berriro.

Arrantzua erabateko porrota izan da. Kontalariak indartsu azpimarratu du: «Irten ziren, ontziratu ziren eta gau hartan ez zuten ezertxo ere harrapatu». Sareak hutsik itzuli dira. Ez ote da hau bera kristau-elkarte ez gutxiren esperientzia, beren indar eta ahalmen ebanjelizatzaileak ahuldurik ikustean?

Sarritan, gizarte axolagabearen barnean doi-doi izaten du emaitzarik gure ahaleginak. Geuk ere sareak hutsik direla egiaztatzen dugu. Aise sor daiteke adore-faltaren eta etsipenaren tentazioa. Nola eutsi geure fedeari eta biziberritu hura?

Porrotaren testuinguru honetan, kontakizunak dio «eguna argitzen ari zela, Jesus aintzira-ertzean agertu zenean». Alabaina, ikasleek ez diote antzeman ontzitik. Agian distantziagatik, agian egunsentiko lainoagatik eta, seguruena, bihotzeko tristurak ikustea galarazten dielako. Jesus hizketan ari zaie, baina «ez zekiten Jesus zela».

Ez ote hau bera jasaten ari garen krisi erlijiosoaren ondorio kaltegarrienetako bat? Nola biziraungo kezkaturik, geure ahuldadea gero eta argiago egiaztaturik, ez zaigu gauza batere erraza gertatzen Jesus berpiztuaren presentzia geure baitan hautematea, Ebanjeliotik mintzo zaigunean eta eukaristi afariaz elikatzen gaituenean.

Jesusek maite duen ikasle hura izan da lehenik antzeman diona: «Jauna da!» Ez daude bakarrik. Dena has daiteke berriro. Dena izan daiteke desberdin. Apaltasunez baina fedez, Pedrok aitortuko du bere bekatua eta agertuko dio Jesusi bere zinezko maitasuna: «Jauna, zuk badakizu maite zaitudala». Gainerako ikasleek ezin sentitu dute horixe besterik.

Geure kristau-talde eta elkarteetan Jesusen lekukoren beharra dugu. Geure porrotaren eta ahuldadearen esperientziaren erdian, beren bizieraz eta hitzez Jesusen presentzia bizia aurkitzen lagunduko diguten fededunen beharra dugu. Jesusekiko geure konfiantza hazirik irtengo gara kristauok krisialdi honetatik. Gaur ez gara gai barruntatzeko konfiantza horrek zer-nolako indarra duen, adore-falta eta etsipen horretatik irteten laguntzeko.

3 Pascua (C) Juan 21, 1-19

AL AMANECER

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 10/04/13.- En el epílogo del evangelio de Juan se recoge un relato del encuentro de Jesús resucitado con sus discípulos a orillas del lago Galilea. Cuando se redacta, los cristianos están viviendo momentos difíciles de prueba y persecución: algunos reniegan de su fe. El narrador quiere reavivar la fe de sus lectores.

Se acerca la noche y los discípulos salen a pescar. No están los Doce. El grupo se ha roto al ser crucificado su Maestro. Están de nuevo con las barcas y las redes que habían dejado para seguir a Jesús. Todo ha terminado. De nuevo están solos.

La pesca resulta un fracaso completo. El narrador lo subraya con fuerza: «Salieron, se embarcaron y aquella noche no cogieron nada». Vuelven con las redes vacías. ¿No es ésta la experiencia de no pocas comunidades cristianas que ven cómo se debilitan sus fuerzas y su capacidad evangelizadora?

Con frecuencia, nuestros esfuerzos en medio de una sociedad indiferente apenas obtienen resultados. También nosotros constatamos que nuestras redes están vacías. Es fácil la tentación del desaliento y la desesperanza. ¿Cómo sostener y reavivar nuestra fe?

En este contexto de fracaso, el relato dice que «estaba amaneciendo cuando Jesús se presentó en la orilla». Sin embargo, los discípulos no lo reconocen desde la barca. Tal vez es la distancia, tal vez la bruma del amanecer, y, sobre todo, su corazón entristecido lo que les impide verlo. Jesús está hablando con ellos, pero «no sabían que era Jesús».

¿No es éste uno de los efectos más perniciosos de la crisis religiosa que estamos sufriendo? Preocupados por sobrevivir, constatando cada vez más nuestra debilidad, no nos resulta fácil reconocer entre nosotros la presencia de Jesús resucitado, que nos habla desde el Evangelio y nos alimenta en la celebración de la cena eucarística.

Es el discípulo más querido por Jesús el primero que lo reconoce:«¡Es el Señor!». No están solos. Todo puede empezar de nuevo. Todo puede ser diferente. Con humildad pero con fe, Pedro reconocerá su pecado y confesará su amor sincero a Jesús:«Señor, tú sabes que te quiero». Los demás discípulos no pueden sentir otra cosa.

En nuestros grupos y comunidades cristianas necesitamos testigos de Jesús. Creyentes que, con su vida y su palabra nos ayuden a descubrir en estos momentos la presencia viva de Jesús en medio de nuestra experiencia de fracaso y fragilidad. Los cristianos saldremos de esta crisis acrecentando nuestra confianza en Jesús. Hoy no somos capaces de sospechar su fuerza para sacarnos del desaliento y la desesperanza. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Juan Rubio: «España necesita en su jerarquía un giro de talante, de estilo y de formas»

«Es urgente que el cardenal Sodano salga del Vaticano». Claro, directo y sin pelos en la lengua. Así se mostró Juan Rubio, director de Vida Nueva, en la presentación de su libro ‘La viña devastada. De Benedicto XVI al Papa Francisco’ (RBA). Amén de limpiar la Curia, el sacerdote jiennense señaló otras asignaturas pendientes del nuevo Papa: «Citar más el Concilio» y propiciar que la Iglesia española «deje de estar hipotecada por ciertos movimientos».

Sin utopía la vida camina a ninguna parte

Juan José Tamayo
ATRIO

MARÍA JESÚS RICO ENTREVISTA AL PROFESOR TAMAYO EN EL DIARIO DEL FERROL

“Sin la utopía la vida es como un viaje a ninguna parte; la humanidad se haría el harakiri”

Juan José Tamayo, director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid, presenta hoy, a las siete de la tarde, en la galería Sargadelos, su libro más reciente, “Invitación a la utopía. Estudio histórico para tiempos de crisis”, que edita Trotta. Es el cierre de una trilogía sobre la esperanza que comenzó con “Religión, razón y esperanza (El pensamiento de Ernst Bloch)” y “Para comprender la escatología cristiana”. Tamayo habla por teléfono con claridad y precisión y con un pensamiento muy elaborado que es fruto de horas de reflexión y estudio. Una luz poderosa que responde al reclamo de voces de intelectuales que se sientan concernidos por la crisis. Leer más