Hace tres años, el mundo de paró en Haití. Se detuvo como una sacudida de 7 grados de magnitud, que provocó la muerte de 300.000 personas y centenares de miles de heridos. Colegios, hospitales, viviendas e infraestructuras quedaron devastados y los medios de vida de la población, destrozados. Hoy, tres años después, Haití continúa necesitando nuestra ayuda. La labor de ONG de la Iglesia, como Cáritas, Manos Unidas, Misiones Salesianas o Mensajeros de la Paz, continúa siendo imprescindible. Y ellas rinden cuentas.