La Conferencia Episcopal Alemana aprobó este jueves la prescripción de la llamada «píldora del día después» en hospitales católicos para mujeres víctimas de violación, tras el escándalo en torno a una joven que no fue atendida en dos clínicas de Colonia tras sufrir abusos sexuales. Piden para las víctimas “atención médica, psicológica y espiritual”. Sólo es legítima para evitar la fecundación, no para eliminar un óvulo ya fecundado.
El Papa muestra el camino del servicio
José Ignacio Calleja
En Opinión, El Correo-Bilbao
La renuncia de Benedicto XVI al Papado ha sonado en el mundo occidental y “cristiano” con el eco de lo imposible que rompe con una historia milenaria. Que luego no es exactamente así, – es una posibilidad cierta -, pero ha sonado con el eco de lo inesperado, si no de lo imposible. Y la verdad es que en el catolicismo siempre hemos jugado con la esperanza de que Ratzinger no repitiera el final agónico de Juan Pablo II. A muchos católicos no nos convenció en absoluto aquel final de su papado. Ni por la Iglesia, ni por la persona del Papa. Pero nadie creía, todavía, que Benedicto XVI estuviera física y espiritualmente tan al límite de sus fuerzas como para renunciar. Leer más
2º DOMINGO DE CUARESMA, 24 de Febrero de 2013, Lc 9, 28-36
QUIÉN ES JESÚS
Escrito por José Enrique Galarreta
FE ADULTA
Lc 9, 28-36
El texto de la transfiguración presenta paralelos en Mateo y Marcos, y falta completamente en Juan (uno de los tres testigos del hecho). Sobre el relato de un suceso, se ha montado una gran teofanía y una profesión de fe en Jesús.
Jesús se retiraba a menudo a orar al monte. Algunas veces se llevaba consigo a los discípulos, sobre todo a los más íntimos, como volveremos a ver en Getsemaní. Quizá en esos momentos Jesús les parecía a los discípulos transfigurado, como evidentemente lleno de Dios al que oraba… Sobre un suceso de ese tipo se ha construido el texto.
Parece claro que, sobre un relato histórico, se ha redactado una escenificación de la fe de los apóstoles en Jesús, presentada además con todos los signos de las «Teofanías» o manifestaciones de Dios en el Antiguo Testamento. El monte, Moisés y Elías, la nube, la voz, el resplandor de la Gloria del Señor, las mismas manifestaciones e incluso los mismos personajes que acompañan la revelación de Yahvé en el Sinaí, que en el AT. significan la presencia de la divinidad, y también las mismas palabras que acompañan la manifestación del Espíritu en el Jordán: «Este es mi Hijo… escuchadle».
Llama la atención la semejanza de estos recursos con los utilizados en el bautismo en el Jordán, e incluso en la Ascensión. El «suceso» tiene una profunda relación con el evangelio del domingo pasado (la cuarentena en el monte) y con la última noche de Jesús, la del Huerto de los Olivos. Estamos ante uno de los «discernimientos» de Jesús, que se producen en los momentos más cruciales de su vida. Ante las elecciones más determinantes de su vida, Jesús se prepara refugiándose en la oración: en la cuarentena del monte, Jesús tiene que optar por volverse a su carpintería de Nazaret o lanzarse a una vida de Profeta sanador y predicador ambulante; en Getsemaní, Jesús tiene que elegir entre esperar a los que lo van a detener o escaparse perdiéndose en la noche. En el relato de hoy, Jesús se enfrenta a la decisión de subir a Jerusalén, donde sabe que le espera la muerte. En los tres casos, se refugia en la oración.
Pero el mensaje es claro: Jesús está a punto de tomar la decisión más grave de su vida: subir a Jerusalén. Mientras se limite a ser el profeta rural, al que sigue mucha gente en Galilea, producirá más o menos inquietudes. Pero si se atreve a predicar en Jerusalén, y más aún en el Templo, su enseñanza será una confrontación directa con las autoridades de Israel. Jesús sabe que esto puede llevarle a la muerte, pero afrontará ese riesgo porque considera que su misión es ofrecer La Buena Noticia a Israel en el mismo Templo. Y será rechazado y crucificado.
El evangelista sabe todo esto, sabe que Jesús sube a Jerusalén a morir, y prepara la pasión y la muerte con una Teofanía, para mostrar que ése que va a morir no es un falso profeta fracasado sino el Hijo rechazado por Israel.
El relato es por tanto fuertemente teológico y simbólico, aprovechando una escena sin duda real: las largas noches de oración que le costó a Jesús tomar esa decisión, acompañado – mal, como siempre – por sus discípulos más íntimos.
Y los personajes hablan con Jesús acerca de su muerte. No es casual este tema de conversación. Estamos en el capítulo 9 de Lucas, y muy poco después (9.51) Jesús se dirige ya a Jerusalén, habiendo anunciado su pasión en 9,43. Se trata por tanto de prevenir la crisis de fe que sobrevendrá con la muerte en cruz. Se trata de anunciar que el que va a morir en la cruz es el Hijo Predilecto, que aunque sus enemigos parecen poder con él, «Dios estaba con Él» (Hechos 10,38)
Por otra parte, no deja de ser sorprendente, casi cómico, que Pedro diga lo bien que se está allí, mientras Jesús, Moisés y Elías están hablando de su próxima muerte en Jerusalén. Una vez más, los evangelistas no disimulan la escasa comprensión de los doce.
La Revelación de quién es Jesús lleva consigo nuestra propia revelación. Quién es Él lleva consigo saber quién soy yo, quiénes somos nosotros. Y la revelación es paralela: Jesús es el Hijo, el Enviado. Yo soy el hijo, el enviado. La Iglesia somos los hijos, los enviados. Todos los humanos deben saber que son hijos, y para eso necesitan que los que lo saben sean enviados.
Jesús, el Hijo Enviado, está aquí para cambiar el mundo; cambiarlo desde dentro a fuera, naturalmente. El Reino de Dios es que todos sean hijos, lo sepan, vivan así: la gloria de Dios son sus hijos. El resplandor de la gloria de Dios no son lucecitas de neón sino la bondad, la fortaleza, la misericordia… de sus hijos. La gloria de un padre no es una lápida ni una condecoración ni una ceremonia: la gloria de un padre son muchos hijos adultos, logrados, realizados, felices… Ese es el Reino. Que se enteren todos de que ese mundo es posible, que se vaya realizando ese reino, desde dentro, como crecen las semillas, como actúa la levadura, es la Misión: a esa misión es enviado Jesús, a esa misión estamos enviados.
La primera misión de la iglesia, de nosotros la iglesia, es ser el reino, hacer visible el reino, hacerlo convincente, atrayente. La alta eclesiología suele afirmar pomposamente que la iglesia es el Reino de Dios en la tierra. Se equivoca: eso no es una definición sino una vocación, una misión: nosotros la iglesia nos hemos comprometido por el bautismo a esforzarnos por ser el reino, es decir, a vivir según los criterios y valores de Jesús… para que el reino sea creíble, atrayente.
Esa misión tropieza con la cruz, que fue y es una realidad, y es y fue un símbolo. El reino de Dios se construye haciendo y haciéndose violencia. Violencia por parte de las luces despistantes de otros reinos que atraen de modo más seductor e inmediato. Violencia por parte de los que sirven a otros reinos o a otros dioses… El reino de Dios se construye con esfuerzo. A Jesús le costó cruz.
Pero en el crucificado también vemos al hombre lleno del Espíritu. Y en el Resucitado vemos qué reino es verdadero.
La Cuaresma, la vida, el monte. Van ya dos montes en estos dos domingos de Cuaresma: el monte de la tentación vencida por la fuerza del Espíritu; el monte de la Revelación en el que se habla de la cruz. Nos faltan otros dos: el monte calvario, en que la cruz será escándalo y revelación; y el monte de la Ascensión, que será antes que nada el Monte de la Misión.
Y no podemos menos que recordar las palabras de Isaías (2)
«Sucederá en días futuros que el Monte de la Casa de Yahvé se asentará en la cima de los montes y se alzará por encima de las colinas. Confluirán a él todas las naciones y acudirán pueblos numerosos y dirán: Venid, subamos al monte de Yahvé, a la casa del Dios de Jacob, para que Él nos enseñe sus caminos y nosotros sigamos sus senderos»
Que son, insistamos una y otra vez, preciosas palabras simbólicas. Todas las palabras que hemos usado acerca de la transfiguración de Jesús y de la transfiguración de nuestra vida son simbólicas, son verdaderas como símbolos. Los excesos de algunas teologías consisten a veces en entender los símbolos como realidades, estar persuadidos de que están contemplando cara a cara el rostro de Dios, creer que Jesús caminaba por Galilea despidiendo resplandores. Nuestro conocimiento de Dios es lo que conocemos de Jesús de Nazaret, aquel hombre que se cansaba, dudaba, sentía tentaciones y se sintió desamparado de su Padre. Nuestra fe confiesa que ese hombre es el Hijo.
José Enrique Galarreta
La elección de un nuevo papa y el Espíritu Santo
Ivone Gebara
Escritora, filósofa e teóloga
Adital
Después de la encomiable actitud del anciano Benedicto XVI renunciando al gobierno de la Iglesia Católica Romana se sucedieron entrevistas con algunos obispos y sacerdotes en estaciones de radio y televisión en todo el país. Sin duda un evento de tanta importancia para la Iglesia Católica Romana es noticia y conduce a predicciones, elucubraciones de variados tipos, sobre todo de sospechas, intrigas y conflictos entre los muros del Vaticano que habrían acelerado la decisión del Papa. Leer más
GARIZUMAKO II. IGANDEA, JESUSI ENTZUN-ESCUCHAR A JESÚS
JESUSI ENTZUN
Lk. 9, 28 – 36
José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain
ECLESALIA, 20/02/13. Aldi guztietako kristauek sentitu izan dute tradizioz «Jaunaren Antzaldatzea» deitu izan den eszenaren lilura. Alabaina, kultura modernoko garenoi ez zaigu gauza erraza gertatzen kontakizun horren esanahia atzematea; alegia, «teofania»ri edo Jainkoaren errebelazioari dagozkion irudiez eta baliabide literarioez idatzia dagoen horri.
Halaz guztiz, Lukas ebanjelariak xehetasun batzuk itsatsi ditu; jende askorentzat arrotz eta itxurarik gabeko gertatzen den pasadizo horren mezua errealismo handiagoz aurkitzen laguntzen diguten xehetasunak dira. Hasieratik adierazi digu Lukasek, Jesus, hurbilenak dituen ikasleekin, mendi baten puntara igo dela, soilik «otoitz egitera», eta ez antzaldaketa bat ikustera.
Jesus otoitzean ari dela gertatu da dena: «otoitzean ari zela,haren aurpegiaren itxura aldatu zen». Jesusek, sakon bere baitan bildurik, onartu du Aitaren presentzia, eta aurpegia aldatu zaio. Haren nortasun sakonena eta ezkutukoena den hartan zerbait atzeman dute ikasleek. Haren eguneroko bizitzan ezin atzeman izan duten zerbait.
Jesusen jarraitzaileen bizitzan ez dira falta distira- eta ziurtasun-momentuak ere, poz- eta argi-uneak ere. Ez dakigu zer gertatu zen mendi haren puntan, baina badakigu otoitzean eta isiltasunean posible dela zerbait sumatzea, fedetik, Jesusen nortasun ezkutuko horretan. Otoitz hori liburuetan lortu ez daitekeen ezagupenaren iturria da,
Lukasek dio ikasleak doi-doi jabetu zirela ezertaz, zeren «logale baitziren», eta soilik «esnatzean» atzeman baitzuten zer edo zer. Pedrok dakien guztia, egoera hartan oso ondo sentitzen dela da eta ez lukeela nahi esperientzia hura bukatzea. Lukasek dio «ez zekiela zer esaten ari zen».
Horregatik, ahots batekin eta agindu nagusi batekin bukatzen da eszena. Ikasleak hodei batek harrapatu ditu. Izutu egin dira, zeren gertaera hark gainez egin baitie. Baina hodei hartatik ahots hau irten da: «Hau ene Semea da, nik hautatua. Entzuiozue». Entzutea izan behar du ikasleak bere lehen jarrera.
Gaur egungo kristauek premia gorrikoa dugu geure erlijioa «barneratzea», baldin eta geure fedea biziberritu nahi badugu. Ez da aski Ebanjelioa entzutea modu zabarrean, ohikeriazkoan eta higatuan, aditzeko batere gogorik gabe. Ez da aski soilik ulertzeaz kezkatua den arrazoizko entzute hutsa ere.
Jesus biziari entzun behar diogu, geure izatearen barruenean bizi den horri. Guztiok, predikari eta herri fededunak, teologo eta irakurleek: guztiok dugu Jainkoaren Berri Ona entzun beharra, ez azaletik, baizik geure barnetik. Haren hitzak geure burutik bihotzera jaisten utzi beharra dugu. Gure fedea indartsuagoa izango litzateke, gozagarriagoa, kutsagarriagoa.
2 Cuaresma (C) Lucas 9,28-36
ESCUCHAR A JESÚS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
ECLESALIA, 20/02/13.- Los cristianos de todos los tiempos se han sentido atraídos por la escena llamada tradicionalmente «La transfiguración del Señor». Sin embargo, a los que pertenecemos a la cultura moderna no se nos hace fácil penetrar en el significado de un relato redactado con imágenes y recursos literarios, propios de una «teofanía» o revelación de Dios.
Sin embargo, el evangelista Lucas ha introducido detalles que nos permiten descubrir con más realismo el mensaje de un episodio que a muchos les resulta hoy extraño e inverosímil. Desde el comienzo nos indica que Jesús sube con sus discípulos más cercanos a lo alto de una montaña sencillamente «para orar», no para contemplar una transfiguración.
Todo sucede durante la oración de Jesús: «mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió». Jesús, recogido profundamente, acoge la presencia de su Padre, y su rostro cambia. Los discípulos perciben algo de su identidad más profunda y escondida. Algo que no pueden captar en la vida ordinaria de cada día.
En la vida de los seguidores de Jesús no faltan momentos de claridad y certeza, de alegría y de luz. Ignoramos lo que sucedió en lo alto de aquella montaña, pero sabemos que en la oración y el silencio es posible vislumbrar, desde la fe, algo de la identidad oculta de Jesús. Esta oración es fuente de un conocimiento que no es posible obtener de los libros.
Lucas dice que los discípulos apenas se enteran de nada, pues «se caían de sueño» y solo «al espabilarse», captaron algo. Pedro solo sabe que allí se está muy bien y que esa experiencia no debería terminar nunca. Lucas dice que «no sabía lo que decía».
Por eso, la escena culmina con una voz y un mandato solemne. Los discípulos se ven envueltos en una nube. Se asustan pues todo aquello los sobrepasa. Sin embargo, de aquella nube sale una voz: «Este es mi Hijo, el escogido. Escuchadle». La escucha ha de ser la primera actitud de los discípulos.
Los cristianos de hoy necesitamos urgentemente «interiorizar» nuestra religión si queremos reavivar nuestra fe. No basta oír el Evangelio de manera distraída, rutinaria y gastada, sin deseo alguno de escuchar. No basta tampoco una escucha inteligente preocupada solo de entender.
Necesitamos escuchar a Jesús vivo en lo más íntimo de nuestro ser. Todos, predicadores y pueblo fiel, teólogos y lectores, necesitamos escuchar su Buena Noticia de Dios, no desde fuera sino desde dentro. Dejar que sus palabras desciendan de nuestras cabezas hasta el corazón. Nuestra fe sería más fuerte, más gozosa, más contagiosa. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
J. Ratzinter ( 1). Teólogo, obispo, papa
No por esperada, su dimisión ha sido menos sorprendente. Ha sido, sin duda, un gesto de lucidez y valentía, un gesto coherente, de evangelio.Conozco un poco su teología y obra eclesial desde al año 1968, cuando leí su Introducción al Cristianismo. Todavía hace unos meses me han ofrecido la traducción castellana de sus escritos sobre Escatología, cosa que desgraciadamente no podré hacer. Leer más
El problema no es el “papa”, el problema es el “papado”
Teología sin censura
REDES CRISTIANAS
Entre los numerosos comentarios, que lógicamente está suscitando la noticia de la dimisión del papa Benedicto XVI, echo de menos una reflexión que, a mi manera de ver, me parece la más importante, la más urgente, la que más puede (y debería) influir en el futuro de la Iglesia y su posible influencia en bien de este mundo tan atormentado en que vivimos.
Me refiero a la reflexión que distingue entre los que es y representa la persona del “papa”, por una parte, y lo que es y representa la institución del “papado”, por otra. Leer más
¡SI QUEREMOS, PODEMOS!
Un silencio inquietante.
Red PAZ PARA EL CONGO
EDITORIAL Congo Actualidad nº166
Traductora: Ana Alonso Grandes
En una entrevista reciente, el periodista franco-camerunés Charles Onana afirma haber comprobado que, «en Europa, es muy difícil hablar de víctimas congoleñas y del saqueo de los recursos naturales de la República Democrática del Congo (DDC), a pesar de los informes emitidos por la ONU sobre estas cuestiones». Según Onana, «los medios y la esfera política europea miran la situación congoleña solo bajo el prisma de las FDLR (grupo rebelde ruandés afincado en el este del Congo) y de los grupos Mai-Mai, sin conocer las fuerzas de ocupación reales en absoluto. Por ejemplo, hablar del papel de Ruanda y de su injerencia en la RDC es un tema tabú para las instituciones europeas e incluso para algunas organizaciones que defienden los derechos humanos. Se trata de una forma de censura que no puede justificarse. Leer más
1º DOMINGO DE CUARESMA, 17 de FEBRERO de 2012, Lc. 4,1-13
JESÚS, MÁS ALLÁ DEL HEDONISMO, DE LA VANAGLORIA Y DEL PODER
FRAY MARCOS
FE ADULTA
Lc 4, 1-13
Debemos superar el enfoque maniqueo de la cuaresma que hemos vivido durante demasiado tiempo. Sin embargo, el sentido profundo de la cuaresma debemos mantenerlo e incluso potenciarlo. En efecto, en ninguna época de la historia el ser humano se había dejado llevar tan masivamente por el hedonismo. A escala mundial el hombre se ha convertido en productor-consumidor. El grito de guerra de las revueltas estudiantiles de hace unos años en Francia, era: «No queremos vivir peor que nuestros padres». No querían ganar menos y consumir menos; para nada hacían alusión a la posibilidad de ser más o menos humanos.
La crisis económica que estamos padeciendo puede abrirnos a la comprensión del dilema: queremos consumir más a toda costa o nos interesa ser cada día más humanos. En teoría no habría problema para responder, pero en la práctica todos nos dejamos llevar por la comodidad a todos los niveles, aún a costa de menor humanidad.
Aquí está la razón de la cuaresma. Todos tenemos la obligación de pararnos a pensar cual es la meta a la que nos dirigimos. Alcanzar plenitud de humanidad exige el esfuerzo de no dejarnos llevar por la comodidad. Par crecer en humanidad debemos ir más allá de la satisfacción de los instintos. Este es el interesante planteamiento de un tiempo de cuaresma para la reflexión.
EXPLICACIÓN
No debemos escandalizarnos cuando los exegetas nos dicen que estos relatos no son historia sino teología. Marcos, que fue el primero que se escribió, reduce el relato a menos de tres líneas. No son crónicas de sucesos, pero son descarnadamente reales. Empleando símbolos conocidos por todos, nos quieren hacer ver una verdad teológica fundamental: la vida humana se presenta siempre como una lucha a muerte entre los dos aspectos de nuestro ser: por una parte lo instintivo o biológico y por otra lo espiritual o trascendente. Si no hay lucha, es que hemos aceptado la derrota.
El mito del mal personificado (diablo), ha atravesado todas las culturas y religiones hasta nuestros días y por lo que se puede adivinar, tiene cuerda para rato. La realidad es que no necesitamos ningún enemigo que nos tiente desde fuera. El diablo nace como necesidad de explicar el mal, que no puede venir de Dios. Sin embargo, el mal no tiene ningún misterio; es inherente a nuestra condición de criaturas. La voluntad solo es atraída por el bien, pero como nuestro conocimiento es limitado, la inteligencia puede presentar a la voluntad un objeto como bueno, siendo en realidad malo.
El mal es consecuencia de una inteligencia limitada. Sin conocimiento, la capacidad de elección sería imposible y no podría haber mal moral. Si el conocimiento fuera perfecto, también sería imposible porque sabríamos lo que es malo, y el mal no puede ser apetecible. Si la voluntad va tras el mal, es siempre consecuencia de una ignorancia. Es decir, creemos que es bueno para nosotros lo que en realidad es malo. Recordar lo que dice el evangelio: «la verdad os hará libres. La libertad de elección solo se puede dar entre dos bienes, Plantear una lucha entre el bien y el mal, es puro maniqueísmo. La lucha se da entre el bien aparente (mal), y el bien real.
La primera observación que deberíamos hacer sobre el relato, es que al empezar se hace mención por dos veces del Espíritu. Lleno del Espíritu Santo quiere decir lleno del Dios. Jesús es un ser humano en el que Dios lo es todo y que actúa como lo haría el mismo Dios. El tiempo de desierto es precisamente un tiempo en que esa presencia de lo divino se activa y se potencia, para que nada de lo sensible, caduco, terreno, tenga la fuerza suficiente para no dejar actuar lo divino en él. Si dejamos actuar al Espíritu, la victoria está asegurada.
Que las tentaciones sean tres, no es casual. Se trata de un resumen perfecto de todas las relaciones que puede desarrollar un ser humano. La tentación consiste en entrar en una relación equivocada con nosotros mismos, con los demás y con Dios. Una auténtica relación humana con los demás, que es lo que se manifiesta en nuestra vida real, depende, querámoslo o no, de una adecuada relación con nosotros mismos y con Dios.
1ª tentación: poner la parte superior de nuestro ser al servicio de la inferior. Si eres Hijo de Dios… No se debe entender desde los conceptos dogmáticos acuñados en el siglo IV. No hace referencia a la segunda persona de la Trinidad. Significa hijo en el sentido semita. Si tú has hecho en todo momento la voluntad de Dios, también Él hará lo que tú quieres. Fíjate bien que la tentación de hacer la voluntad de Dios para que después Él haga lo que yo quiero, no tiene que venir ningún diablo a sugerírnosla; es lo que estamos haciendo todos, todos los días. Jesús no es fiel a Dios porque es Hijo, sino que es Hijo porque es fiel…
Di que esta piedra se convierta en pan. La tentación permanente es dejarse llevar por los instintos, sentidos, apetitos. Es decir hacer en todo momento lo que te apetece. Es negarse a seguir evolucionando y superarse a sí mismo, porque eso exige esfuerzo. Los instintos nos ayudan a garantizar nuestro ser animal. Si ese fuera nuestro objetivo, no habría nada de malo en seguirlos, como hacen los animales. En ellos los instintos nunca son malos. Pero si nuestro objetivo es ser más humanos, sólo a través del esfuerzo lo podremos conseguir, porque debemos ir más allá de lo puramente biológico. El fallo está en utilizar la inteligencia para potenciar nuestro ser animal.
No sólo de pan vive el hombre. El pan es necesario, pero, ni es lo único necesario ni es lo más importante. Para el animal sí es suficiente. Nuestro hedonismo cotidiano demuestra que aún no hemos aceptado estas palabras de Jesús. El dar al cuerpo lo que me pide es para muchos lo primero y esencial, descuidando la preocupación por todo aquello que podría elevar nuestra humanidad. El antídoto de esta tentación es el ayuno. Privarnos voluntariamente de aquello que es bueno para el cuerpo, es la mejor manera de entrenarnos para no ceder, en un momento dado, a lo que es malo.
2ª tentación: Si me adoras, todo será tuyo. El poder, en cualquiera de sus formas, es la idolatría suprema. El poder lleva siempre consigo la opresión, que es el único pecado que existe. Adorar a Dios y darle culto no significa ir en busca del dios exterior que necesita incienso y alabanza. Se trata de descubrir lo que de Dios hay en nosotros y potenciarlo. Nuestro auténtico ser no está en el ego aparente, en nuestra individualidad, sino más a lo hondo. Si descubro mi ser profundo, no me importará desprenderme de mi yo y, en vez de buscar el dominio de los demás, buscaré el servicio a todos. El antídoto es la limosna. Para no caer en la tentación de aprovecharnos de los demás, debemos hacer ejercicios de donación voluntaria de lo que tenemos y de lo que somos.
3ª tentación: Tírate de aquí abajo. Realiza un acto verdaderamente espectacular, que todo el mundo vea lo grande que eres. Todos te ensalzarán y tu (vana) gloria llegará al límite. La respuesta es, que dejes a Dios ser Dios. Acepta tu condición de criatura y desde esa condición alcanza la verdadera plenitud. Dios no tiene que darte nada. Mucho menos podrá tener privilegios con nadie. Ya se lo ha dado todo a todos. Eres tú el que debes descubrir las posibilidades de ser que tienes sin dejar de ser criatura. Ya es hora de que dejemos de acusar a Dios de haber hecho mal su obra y exigirle que rectifique. El antídoto es la oración. Al decir oración no queremos decir «rezos» sino meditación profunda. Descubrir al verdadero Dios, me librará de utilizar al dios ídolo.
No debemos plantearnos la lucha contra el mal desde el voluntaris¬mo, sino desde un mejor conocimiento de la persona, de la realidad y de Dios. El pecado no consiste en la trasgresión de una ley, sino en deteriorar tu propio ser. La ley lo único que puede hacer es advertirte de que esto o aquello puede hacerte daño; pero eres tú el que tienes que descubrir la razón del mal si quieres que la voluntad deje de apetecer lo que te daña.
Meditación-contemplación
Cuaresma es tiempo de desierto.
Camina hacia tu interior repleto de peligros y asechanzas.
Para llegar a tu verdadero ser, hay que atravesar tu propio desierto.
Libérate de todo lo que crees ser, para llegar al centro.
……………………..
Sólo en tu propio desierto afrontarás la verdadera batalla de la vida.
Eso sí, empujados por el Espíritu.
En desierto y solo, tienes que tomar la decisión definitiva.
Confía. La tierra prometida», está ya ahí, al otro lado de tu falso yo.
………………………..
Mantente en el silencio, hasta que se derrumbe el muro que te separa de ti mismo.
Sólo la ignorancia nos mantiene alejados del SER.
Deja que la luz que ya está en tu interior te invada por completo.
Serás feliz y harás felices a los que viven junto a ti.
……………………..
Fray Marcos
GARIZUMAKO I. IGANDEA, EZ DESBIDERATU JESUSENGANDIK- NO DESVIARNOS DE JESÚS
EZ DESBIDERATU JESUSENGANDIK
Luk 4, 1-13
José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain
Lehen kristau-belaunaldiek arreta handia eskaini zieten Jesusek jasan zituen proba eta tirandurei; alegia, Jainkoari leial izateko eta gizon-emakume guztiek bizitza gizatarragoa eta duinagoa izan dezaten Jainkoak duen egitasmoan parte hartzeagatik jasan zituene
Jesusen tentazioen kontakizuna ez da pasadizo itxi bat, momentu jakin batean eta leku jakin batean gertatua. Lukasek argi ohartarazten digu, tentazio hauek amaitzean, «deabruak alde egin zuela beste okasio bat arte». Tentazioak behin eta berriz itzuliko dira Jesusen eta haren ikasleen bizitzan.
Horregatik, Jesusen jarduera profetikoa kontatu aurretik kokatu dute pasadizo hori ebanjelariek. Jesusen jarraitzaileek ondo ezagutu behar dituzte tentazio horiek hasieratik beretik; zeren mendetan barna berek gainditu beharko dituzten tentazioak baitira, baldin eta Jesusengandik desbideratu nahi ez badira.
Lehenengo tentazioan ogia aipatzen da. Jesusek uko egin dio bere gosea asetzeko Jainkoaz baliatzeari: «gizakia ez da ogitik bakarrik bizi». Lehenengo gauza, Jesusentzat, Jainkoaren erreinua eta haren zuzentasuna bilatzea da: izan dezatela gizon-emakume guztiek ogia. Horregatik joko du egun batean Jainkoagana; baina, soilik, goseak den jendetza bat elikatzeko.
Badugu gaur egun ere tentazio hau: gogoan geure ogia bakarrik izatekoa eta, soilik, geure krisiaz kezkatzekoa. Jesusengandik desbideratu egiten gara ogia izatea geure eskubidetzat hartu, baina guztia falta zaienen dramaz, beldurraz eta sufrimenduaz ahazten garenean.
Bigarren tentazioan botereaz eta aintzaz hitz egiten da. Jesusek uko egin dio horri guztiari. Ez da ahuspeztuko munduko erreinu guztien inperioa eskaintzen dion deabruaren aurrean: «Jauna, zeure Jainkoa, adoratuko duzu». Jesus ez da ibiliko sekula bestek bera zerbitza dezaten bila, baizik berak besteak nola zerbitzatuko.
Gaur ere harrotzen da kristauen artean tentazio hau: iraganean Elizak izan duen botereari, nola edo hala, eutsi nahi izatekoa. Jesusengandik desbideratu egiten gara jendearen kontzientzia estutzen dugunean, geure sinestea indarrez ezarri nahi izatean. Jainkoaren erreinuari bideak ireki, ordea, mundu errukitsuago eta solidarioago baten bila gabiltzanean irekitzen dizkiogu.
Hirugarren tentazioan, jendearen begi-bistan, Jainkoaren aingeruak sostengu dituela, modu miresgarrian jaistea proposatu dio deabruak. Jesus ez da eroriko engainuan: «Ez tentatu Jauna, zeure Jainkoa». Eskatzen badiote ere, ez du egingo sekula zeruko seinale mirakuluzkorik. Soilik, onberatasun-seinaleak egingo ditu, jendearen sufrimendua eta oinazea arintzeko.
Jesusengandik desbideratu egiten gara geure agertu nahi harroa Jainkoaren aintzarekin nahasten dugunean. Gure agertu nahiak ez du agertzen Jainkoaren handitasuna. Soilik, premian direnekiko zerbitzu apal baten bizieraz agertuko dugu Jainkoak bere seme-alaba guztiei dien Maitasuna.
1 Cuaresma (C) Lucas 4, 1-13
NO DESVIARNOS DE JESÚS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
ECLESALIA, 13/02/13.- Las primeras generaciones cristianas se interesaron mucho por las pruebas y tensiones que tuvo que superar Jesús para mantenerse fiel a Dios y vivir siempre colaborando en su proyecto de una vida más humana y digna para todos.
El relato de las tentaciones de Jesús no es un episodio cerrado, que acontece en un momento y en un lugar determinado. Lucas nos advierte que, al terminar estas tentaciones, «el demonio se marchó hasta otra ocasión». Las tentaciones volverán en la vida de Jesús y en la de sus seguidores.
Por eso, los evangelistas colocan el relato antes de narrar la actividad profética de Jesús. Sus seguidores han de conocer bien estas tentaciones desde el comienzo, pues son las mismas que ellos tendrán que superar a lo largo de los siglos, si no quieren desviarse de él.
En la primera tentación se habla de pan. Jesús se resiste a utilizar a Dios para saciar su propia hambre: «no solo de pan vive el hombre». Lo primero para Jesús es buscar el reino de Dios y su justicia: que haya pan para todos. Por eso acudirá un día a Dios, pero será para alimentar a una muchedumbre hambrienta.
También hoy nuestra tentación es pensar solo en nuestro pan y preocuparnos exclusivamente de nuestra crisis. Nos desviamos de Jesús cuando nos creemos con derecho a tenerlo, y olvidamos el drama, los miedos y sufrimientos de quienes carecen de casi todo.
En la segunda tentación se habla de poder y de gloria. Jesús renuncia a todo eso. No se postrará ante el diablo que le ofrece el imperio sobre todos los reinos del mundo: «Al Señor, tu Dios, adorarás». Jesús no buscará nunca ser servido sino servir.
También hoy se despierta en algunos cristianos la tentación de mantener, como sea, el poder que ha tenido la Iglesia en tiempos pasados. Nos desviamos de Jesús cuando presionamos las conciencias tratando de imponer a la fuerza nuestras creencias. Al reino de Dios le abrimos caminos cuando trabajamos por un mundo más compasivo y solidario.
En la tercera tentación se le propone a Jesús que descienda de manera grandiosa ante el pueblo, sostenido por los ángeles de Dios. Jesús no se dejará engañar:«No tentarás al Señor, tu Dios». Aunque se lo pidan, no hará nunca un signo espectacular del cielo. Solo hará signos de bondad para aliviar el sufrimiento y las dolencias de la gente.
Nos desviamos de Jesús cuando confundimos nuestra propia ostentación con la gloria de Dios. Nuestra exhibición no revela la grandeza de Dios. Solo una vida de servicio humilde a los necesitados manifiesta su Amor a todos sus hijos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).