III DOMINGO DE CUARESMA, 3 de MARZO de 2013, Lc 13, 1-9

José Enrique Galarreta

Lc 13, 1-9

Se trata de dos sucesos de diferente tipo. Una insurrección de Galileos cruelmente sofocada por Pilato y un accidente laboral durante la construcción de una torre en Siloé. De esas noticias toma pie Jesús para una exhortación a no creerse mejor que otros y dar buenos frutos de conversión.

El final está directamente relacionado con lo anterior. Ante una sociedad satisfecha de ser el pueblo elegido, de ser hijos de Abraham, Jesús habla de frutos. Como siempre, por sus frutos los conoceréis. El relato es parabólico, no hay por qué buscar simbolismos a cada detalle. Es el mensaje global lo que importa: si no da frutos, para nada vale la higuera por muy hermosa que sea.

Pero es interesante repensar el significado de los personajes. Tendemos a identificar a Dios con el amo que está decidido a arrancar la higuera. Personalmente me gusta más identificar al amo con nuestro sentido común y ver una imagen de Dios en el viñador, en su paciencia, movida por su amor a la viña.

Los tres textos de hoy se ordenan en torno a un nivel de urgencia de la Palabra que nos importa extraordinariamente. Se nos plantea el tema básico: la conversión, vista desde un ángulo práctico y de exigencia: «Ya conocemos a Dios, ya sabemos cómo vivir; ahora ¿qué hacemos?».

Y en este contexto, las lecturas de hoy pueden «resumirse», de manera un tanto simple, así:

«Conocemos a Dios, pero esto puede no servir para nada»

Hemos visto cómo el texto del Éxodo presenta el encuentro de Moisés con Dios. Dentro de sus características bastante primitivas, (Dios inspira temor, su presencia delimita un espacio físico sagrado) es el comienzo de la fe de Israel en EL SALVADOR, la fuerza del pueblo, el que está empeñado en la liberación. Y ésta será, como bien conocemos, la más importante de las líneas de fuerza de la revelación, culminada espectacularmente en Jesús: «Tanto amó Dios al mundo…»

El tema se presenta desde el punto de vista de «conocer el nombre de Dios», que equivale a «conocer a Dios». El Antiguo Testamento lo resolvió con toda lógica: «No es posible conocer a Dios sin morir», «no es posible para el ser humano ver el rostro de Dios». Por eso, en La Morada, Yahvé permitirá que Moisés le vea «de espalda». Es preciosa la expresión de Agar, la esclava de Abraham expulsada al desierto con su hijo Ismael, cuando en un ángel le socorre proporcionándole agua y ella, aterrada, se pregunta: «¿Habrán visto mis ojos la espalda de Aquel que me ve?».

Todo esto es superado de manera inconcebible por Jesús. Nuestros ojos lo han visto. Nuestros oídos le han escuchado, nuestras manos han podido palpar. Y no han visto ni palpado terrores, nubes ardientes, lejanías temibles: han visto bondad, compasión, arriesgarse para curar, solidaridad con el pobre, capacidad de entrega incondicional: la revelación de Dios en Jesús pone patas arriba todas las fantásticas y temibles imaginaciones de la Antigua ley.

Pero Pablo retoma el tema desde una perspectiva mucho más personal y urgente: «no todos los israelitas que salieron de Egipto agradaron a Dios». Pertenecer al pueblo, salir de Egipto…. ¿Se creían seguros? ¿Pensaban quizás «somos el Pueblo elegido, somos superiores, estamos salvados, Dios está con nosotros», y esto era toda su religión? Si esto era así, cometieron el mayor error: pensar que «la salvación» es algo que viene de fuera, que religión es pertenecer a un pueblo, conocer a Dios, cumplir unos ritos… No agradaron a Dios.

Y el evangelio de Lucas lo plantea ya de manera polémica y «actual». Le cuentan a Jesús el fin desgraciado de unos «guerrilleros anti romanos» y de un accidente de la torre de Siloé. Jesús aprovecha estos sucesos para una «catequesis» doble:

En primer lugar, a la «gente bien», que ve con malos ojos a los guerrilleros y piensan que bien merecido tienen el castigo. En segundo lugar a los que, superficialmente, piensan que todo mal es «castigo de Dios».

Jesús desarrolla dos ideas: «¿Os creéis mejores que esos guerrilleros?» «¿Os creéis que los males del mundo son los castigos de los pecados?» Y aprovecha la oportunidad para decir: «Vosotros, que sois «los que conocéis a Dios», os creéis ‘justos’, pero sois como una higuera bien cuidada, en buena tierra, bien abonada…. Si no da fruto no vale más que para leña».

Una más de las «parábolas» vegetales, agrícolas, de Jesús. El sembrador, el grano de mostaza, la cizaña, la cosecha abundante, el árbol bueno y malo… Y prácticamente todas ellas apuntando a un mensaje: frutos.

Es la vertiente exigente, radical y práctica de la Buena Noticia.

«Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer»

Nosotros tenemos la tendencia a pensar que estamos salvados porque hemos tenido suerte, porque Dios nos ha querido más que a otros, porque estamos bautizados, porque tenemos el modo de que se nos perdonen los pecados… Son todo cosas exteriores, que nos vienen de fuera, que no suponen nuestra conversión. Pero pertenecer a la Iglesia, conocer a Dios, participar en la Eucaristía… son la buena tierra, la poda, el riego, el abono de la higuera. Si no dan fruto, no sirve para nada más que «para cansar la tierra». No estamos «salvados»; lo que estamos es bien cuidados, bien abonados, bien podados, bien alimentados… en espera del fruto. Y no podemos menos que recordar en este contexto otras palabras de Jesús: (Mt 23)

«Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de Dios; porque vosotros no entráis, y les impedís la entrada a otros.

«Ay de vosotros escribas y fariseos hipócritas que pagáis el diezmo de la menta y del comino y habéis descuidado lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia, la fidelidad.

«Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que purificáis el exterior de la copa mientras el interior está lleno de rapiña y de intemperancia…….»

Y quizá la más expresiva de todas: (Mt 7,22)

«Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los reconoceréis. «No todo el que me diga: «Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán aquel Día: «Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?» Y entonces les declararé: «¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!»

Es claro que nuestra situación es más de debilidad que de hipocresía. Pero no pocas veces resulta intolerable la desproporción entre nuestro conocimiento de Dios y la escasa transformación de nuestra vida.

Pienso que la fe sin obras es un tema teológico estéril. Pero pienso también que la mediocridad de nuestra vida, nuestro servicio a dos señores es una característica de nuestra religiosidad que la hace estéril. ¿Qué poder de transformación de la vida tiene de hecho la Palabra de Dios entre nosotros? Sin querer responder a esta pregunta, porque debe ser respondida personalmente, pienso que se debe plantear como test de sinceridad religiosa. Somos cristianos exactamente en la medida en que la Palabra tiene poder para cambiar nuestra vida.

De aquí se derivaría otra consideración más general sobre la Iglesia Católica Romana y su poder de transformación de la sociedad. Hay un texto estremecedor de Dibelius que me parece oportuno citar:

«En mi opinión, la causa del fracaso de la Iglesia en el siglo XIX… hay que buscarla ante todo en el hecho de que la Iglesia siempre estuvo tan estrechamente ligada a los poderes de este mundo que no se atrevió a desatar revoluciones espirituales. El Sermón del Monte es una «cámara del tesoro» de una radical energía espiritual, pero cualquiera que se hubiera atrevido a aplicar esas fuerzas a la civilización o a la existencia humana en el mundo moderno, habría aparecido como si quisiera echar a pique el mundo; y esto hizo que el cristianismo dudara en atreverse.

En esta situación, el cristianismo no era revolucionario, sino relativamente conservador, unas iglesias más que otras. Pero, en conjunto, las iglesias actuaron más bien como «buena conciencia» en lugar de actuar como «conciencia crítica». Prefirieron apoyar el orden reinante en el mundo, en vez de criticarlo: fortalecer a los poderes dominantes, en lugar de oponerse a ellos. La Iglesia, que antaño había sido de los predicadores del Evangelio para la Vida Eterna, se convirtió en un poder de este mundo, monstruosamente conservador.»

José Enrique Galarreta

¿DÓNDE ESTÁ TU HERMANO?

Comunicado de la Comisión Permanente del Foro Curas de Madrid sobre la corrupción

El Foro Curas de Madrid ve con preocupación, dolor y rabia cómo más de cinco años después de que comenzara la crisis económica la situación que están viviendo muchas de las familias de nuestros barrios, gente de clase media y baja, es cada vez más angustiosa y desesperante al tiempo que salen a la luz un día tras otro casos de corrupción política y económica a gran escala, protagonizados con frecuencia por algunos de los que generaron la crisis o de los que se la están haciendo pagar a los más desfavorecidos de la sociedad, especuladores financieros, empresarios, gestores de lo público o banqueros, unidos por un mismo afán, el de ganar cuanto más dinero mejor pagando al Estado en impuestos lo menos posible. Leer más

EL FIN DE UN PAPADO

JUAN ARIAS
EL PAIS

  • Un peligroso fantasma acecha al cónclave
  • La Iglesia necesita abrirse al exterior, y evitar cerrarse sobre  sí misma
    Un fantasma peligroso acecha al cónclave que elegirá al sucesor del papa Benedicto XVI tras su renuncia al cargo, por faltarle “las fuerzas físicas y espirituales” para seguir gobernando a la Iglesia Católica. Cada hora aparecen, sin embargo, nuevos posibles motivos de esa renuncia, basados en dolorosos y escandalosos hechos perpetrados por eclesiásticos que habrían contribuido a que el Papa saliese de escena dejando el puesto a alguien con mayor vigor físico y mejores cualidades de gestión del complejo gobierno de la Iglesia. Leer más

Adios, Benedicto XVI. Un balance

Xabier Pikaza en su blog en Religión digital

Voy a echarle mucho de menos, ahora que se va. Y así le digo con el corazón «queda con Dios», hermano Benedicto, con Dios quede tu trabajo al servicio de la Iglesia, y que él te lo premie, pues nosotros premiamos poco (y quizá menos algunos de los que ahora te aplauden).

Ya no me ocuparé del Papa Benedicto en este blog, aunque hay un par de cosas de su vida de las que volveré a tratar, pasado un tiempo, si Dios quiere. Hoy quiero cerrar con cariño, e incluso con agradecimiento, mis reflexiones más frecuentes sobre su figura, y lo haré retomando en parte una entrevista.

Gracias a mis lectores por haberme aguantado tantas veces hablando sobre el Papa. Ésta será quizá la última…, aunque, como he dicho, podré añadir algún detalle más personal, cuando pase un tiempo, si Dios quiere). El texto conserva la forma de entrevista; verá el lector que me he tomado la libertad de añadir textos en forma de cita. Leer más

Elías Pérez: «En la Iglesia necesitamos personas con fe, que crean en el Evangelio»

Elías Pérez es director comercial y director de marketing y ventas de la editorial Verbo Divino, la editorial o «trampolín» de una comunidad misionera presente en todo el mundo. Reivindica que en la Iglesia «necesitamos personas con fe, que crean en el Evangelio«. Y que conozcan la Palabra. Por ello, nos presentan una novedosa iniciativa: «La Biblia Católica de la Familia». «El Papa del futuro será una persona más joven, porque la Iglesia es un proyecto global».

GARISUMAKO 3 III. IGANDEA, BERANDUEGI IZAN AURRETIK-ANTES QUE SEA TARDE

BERANDUEGI IZAN AURRETIK

Lukas. 13, 1-9

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Aski denbora joana zen Jesus Nazaret bere herrian agertu zenetik profeta bezala, pobreei Berri Ona hots egiteko Jainkoaren Espirituak bidalitakoa bezala. Aspertu gabe jarraitzen du bere mezua errepikatzen: Jainkoa hurbil da jada, bidea urratuz, mundua gizon-emakume guztientzat gizatasun handiagoko bihurtu nahiz.

Baina errealista da. Jesusek badaki Jainkoak ezin duela mundua aldatu guk nahi izan gabe. Horregatik ari da jendeagan bihotz-berritu nahia esnatzen: «Bihotz-berri zaitezte eta sinetsi Berri On hau». Mundua gizatasun handiagoko bihurtzeko, Jainkoak ari duen ahalegin hori posible izango da, haren egitasmoa onartuz erantzuten badugu.

Denbora aurrera doa, eta Jesus ikusten ari da jendeak ez diola erantzuten bere deiari berak nahi izango lukeen bezala. Asko datoz berari entzutera, baina ez diote irekitzen bihotza «Jainkoaren Erreinuari». Dei eta dei jarraituko du Jesusek. Premia gorrikoa da aldatzea, beranduegi izan aurretik.

Halako batean, parabola labur bat kontatu die. Lur-jabe batek pikondo bat du bere mahastiaren erdian. Urtea joan urtea etorri, fruitu bila joaten da jabea, baina ez du aurkitzen. Arrazoizkoena ematen du haren erabakiak: pikondoak ez dakar fruiturik eta alferrik ari da lurra betetzen; hura botatzea da arrazoizkoena.

Baina mahastiko arduradunak espero ez zen moduan erreakzionatu du. Zergatik ez utzi oraino? Ezagutzen du berak pikondoa, hazten ikusi du, zaindu ere zaindu du, ez du ikusi nahi orain hiltzen. Berak eskainiko dio denbora eta ardura gehixeago, ea fruiturik ematen duen.

Bat-batean eten da kontakizuna. Parabolak irekirik jarraitzen du. Mahasti-jabea eta arduraduna ezkutatu egin dira eszenatik. Pikondoak erabakiko du bere azkena. Bitartean, inoiz baino arreta handiagoa eskainiko dio mahastiko arduradunak, gogora Jesus bera dakarkigun horrek: «galdua zegoenaren bila etorri baita eta salbatzera».

Gaur egun Elizan behar duguna, ez da erreforma koxkor batzuk txertatzea, «aggiornamentua» eragitea edota gure aldi honetara egokitzea. Behar duguna, bihotz-berritzea da maila sakonago batean, «bihotz berria», ihardeste erantzulea eta deliberatua Jainkoaren Erreinuaren dinamikan sartzeko Jesusek egiten digun deiari.

Beranduegi izan aurretik behar dugu erreakzionatu. Jesus bizirik da gure artean. Mahastiko arduraduna bezala, gero eta hauskorrago eta zaurigarriago diren gure kristau-elkarteez axolatzen da. Bere Ebanjelioaz janaritzen gaitu, bere Espirituaz sostengatzen.

Esperantzaz begiratu behar diogu geroari, aldi berean, hartaraino behar ditugun eta Vatikano II.a kontzilioaren dekretuek Elizan ezin sendotu izan dituzten bihotz-berritzearen eta berrikuntzaren giro berria sortzen goazelarik.

3 Cuaresma (C) Lucas 13, 1-9

ANTES QUE SEA TARDE

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 27/02/13.- Había pasado ya bastante tiempo desde que Jesús se había presentado en su pueblo de Nazaret como Profeta, enviado por el Espíritu de Dios para anunciar a los pobres la Buena Noticia. Sigue repitiendo incansable su mensaje: Dios está ya cerca, abriéndose camino para hacer un mundo más humano para todos.

Pero es realista. Jesús sabe bien que Dios no puede cambiar el mundo sin que nosotros cambiemos. Por eso se esfuerza en despertar en la gente la conversión: «Convertíos y creed en esta Buena Noticia». Ese empeño de Dios en hacer un mundo más humano será posible si respondemos acogiendo su proyecto.

Va pasando el tiempo y Jesús ve que la gente no reacciona a su llamada como sería su deseo. Son muchos los que vienen a escucharlo, pero no acaban de abrirse al «Reino de Dios». Jesús va a insistir. Es urgente cambiar antes que sea tarde.

En cierta ocasión cuenta una pequeña parábola. Un propietario de un terreno tiene plantada una higuera en medio de su viña. Año tras año, viene a buscar fruto en ella y no lo encuentra. Su decisión parece la más sensata: la higuera no da fruto y está ocupando inútilmente un terreno, lo más razonable es cortarla.

Pero el encargado de la viña reacciona de manera inesperada. ¿Por qué no dejarla todavía? Él conoce aquella higuera, la ha visto crecer, la ha cuidado, no la quiere ver morir. Él mismo le dedicará más tiempo y más cuidados, a ver si da fruto.

El relato se interrumpe bruscamente. La parábola queda abierta. El dueño de la viña y su encargado desaparecen de escena. Es la higuera la que decidirá su suerte final. Mientras tanto, recibirá más cuidados que nunca de ese viñador que nos hace pensar en Jesús, «el que ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido».

Lo que necesitamos hoy en la Iglesia no es solo introducir pequeñas reformas, promover el «aggiornamento» o cuidar la adaptación a nuestros tiempos. Necesitamos una conversión a nivel más profundo, un «corazón nuevo», una respuesta responsable y decidida a la llamada de Jesús a entrar en la dinámica del Reino de Dios.

Hemos de reaccionar antes que sea tarde. Jesús está vivo en medio de nosotros. Como el encargado de la viña, él cuida de nuestras comunidades cristianas, cada vez más frágiles y vulnerables. Él nos alimenta con su Evangelio, nos sostiene con su Espíritu.

Hemos de mirar el futuro con esperanza, al mismo tiempo que vamos creando ese clima nuevo de conversión y renovación que necesitamos tanto y que los decretos del Concilio Vaticano no han podido hasta hora consolidar en la Iglesia. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Mujeres africanas más influyentes de 2012.

Según la revista “New African”, en política y sociedad civil destacan:

Fatou Bensouda: sustituye a Luis Moreno-Ocampo como fiscal jefe de la Corte Penal Internacional. Ante ella, la tarea de transformar la institución global y convertirla en la verdadera custodia de la justicia en todo el mundo. Su objetivo es acabar con la impunidad.

Ngozi Okonjo-Iweala: ministra de finanzas de Nigeria, ha tenido un año turbulento por los impuestos a los carburantes y por la corrupción, pero mantiene su capacidad de lucha. Por algo la llaman “Okonjo-Wahola”, la “Mujer Problema”. Leer más

Un lugar para un papa emérito

Redacción de Atrio, 25-Febrero-2013

Al empezar esta semana en que se va a culminar el hecho insólito de que que se declare en la Iglesia Católica la Sede Vacante, sin que haya precedido la muerte previa del Papa, dejamos constancia en nuestra página del comentario de un filósofo italiano, Paolo Flores D’Arcais, que en el año 2000 sostuvo un contraste público muy famoso con el cardenal Ratzinger. De él habla con respeto, pero poniendo de relieve el profundo significado que implica su gesto de renuncia. Gesto que Ratizinger acaba de definir consecuencia de una invitación de Dios a “subir al monte“.

El gesto de Ratzinger es de un coraje tal que muchísimos purpurados y poderosos monseñores de la curia lo consideran más bien temeridad

El Papa asegura que se dedicará a “la oración” en su último Ángelus
El Papa anuncia su renuncia el próximo 28 de febrero por razones de salud

PAOLO FLORES D´ARCAIS 24 FEB 2013 Leer más

Renuncia del papa y la Iglesia que queremos

Editorial Redes Cristianas

Para la renuncia de Benedicto XVI a la Sede de Pedro no tenemos más que palabras de felicitación. Felicitación para el mismo Ratzinger, porque este gesto, hecho desde el poder absoluto que ostenta –aunque haya sido forzado por la debilidad que impone una edad avanzada o por la oposición de “los monseñores” de la curia romana–, es suficientemente elocuente como para servir de ejemplo a otros mandatarios que –a pesar del engaño, la corrupción y su mala gestión contra el pueblo– siguen impasiblemente aferrados a la silla del poder. Leer más

Los sacerdotes vascos piden que un nuevo Concilio permita el acceso de la mujer al sacerdocio

En carta abierta del Foro de Curas de Bizkaia al prefecto Müller,  exigen que no se condena a los partidarios del sacerdocio femenino y que se indulte a los sancionados. Reclamamos la armonización del Magisterio de la Iglesia con el “sensus fidelium” y con la investigación teológica. Lamentamos que a lo largo de estos últimos decenios se haya olvidado la línea propositiva abierta por Juan XXIII.