Sin líderes


Antoni Gutiérrez-Rubí
EL PAIS

Hay que parar la inercia destructiva: sin líderes, sin política, sin esperanza, sin solución. Esta cadena devastadora arruina nuestro futuro.

Sin líderes. La última encuesta de Metroscopia refleja un hundimiento, sin antecedentes demoscópicos en la política española, por parte del PP. La caída libre, en picado, de todos los indicadores sensibles es alarmante. Hemos pasado del lento y sostenido desgaste al abismo. Para el Partido Popular, pero también para la oposición (y en particular la del PSOE y su líder) y para el conjunto de la política democrática. Se le acumulan los jirones desgarradores de credibilidad al Presidente: incapacidad para afrontar la crisis (72%), improvisación en la gestión (73%), suspenso en la valoración (69%), imagen negativa (74%), confianza (19%), intención de voto (30% de los votantes, perdiendo 14,6 puntos en solo ocho meses). Leer más

Mensaje de Pedro Casaldáliga con motivo del próximo Congreso de Teología

CONTRA EL MERCADO IDOLÁTRICO, LA COMUNION FRATERNA

REDES CRISTIANAS

Ya va el 32 Congreso de Teología, con una persistencia y una fiel libertad ejemplares. Y como siempre con la oportunidad de esos temas mayores, causas de la gran causa de Jesus, el Reino. Este año preguntáis cómo el Cristianismo ha de enfrentar el Mercado, negación del Reino; cómo han de habérselas con él los Movimientos Sociales, en lucha por la vida y la dignidad de todas las personas y de todos Los Pueblos. Leer más

Detenidos los abertzales encerrados en la catedral de Pamplona

Pedían que la Iglesia para «que aporte su granito de arena en la consecución de la paz y en el fin de la agonía a la que tienen sometidos a los presos enfermos». La Policía Nacional ha detenido minutos antes de la media noche al grupo de personas de Herrira que se habían encerrado en la Catedral de Pamplona para pedir la libertad de Bolinaga.

Los encerrados, un total de nueve personas, habían entrado en el templo en torno a las siete de la tarde y su intención era permanecer allí catorce horas, una por cada preso por los que piden la libertad. Además, de irrumpir en la Catedral, pretendían entrevistarse con el Arzobispo de Pamplona.

DOMINGO XXI T.O., 26 de Agosto de 2012, Jn. 6, 60-69

MÁS ALLÁ DE LA MENTE

FE ADULTA

Jn 06, 60-69

En una reciente tertulia radiofónica, tres participantes autoproclamados «científicos» abominaban de todo aquello que, viniera de donde viniera, no estuviera «científicamente demostrado». Uno de ellos llegó a afirmar que «el psicoanálisis es una patraña» y que, en cualquier caso, «se hace urgente rechazar de plano todo lo que no pase el filtro científico».

Es indudable que existen embaucadores que, con el fin de obtener un beneficio económico, y gracias a la credulidad de la gente, intentan colar como verdad lo que no es sino un camelo. Es cierto, igualmente, que ya no podemos renunciar a la razón crítica, si no queremos caer en la irracionalidad. Pero de ahí a establecer la ciencia como criterio último de verdad hay un salto, no solo inaceptable, sino profundamente nocivo.

Cuando ese salto se ha dado, se ha caído en el cientificismo, el racionalismo, el positivismo, el materialismo… Y la ciencia se ha convertido en una pseudo-religión, con sus dogmas, sus ritos, sus altares y sus gurús. Y, como ocurre en las religiones, todo ello quedaba a salvo de cualquier cuestionamiento, porque aparecía revestido de la aureola sagrada de la verdad: «lo dice la ciencia» había sustituido a «es palabra de Dios».

Los dogmas de esta nueva religión son muy simples y, como ocurre con todo dogma, se creen a priori, sin someterlos a ningún tipo de crítica. Los más básicos son los siguientes:

· La ciencia es la única verdad, y fuera de la ciencia no hay verdad (salvación).

· El modo supremo (o incluso único) de conocimiento es la razón.

· Solo existe aquello que la ciencia puede verificar; todo lo demás son supersticiones.

Para los «fieles» de esta nueva religión, se trata de «evidencias», y miran con desdén a quien se atreva a ponerlas en duda. Para quienes son capaces de tomar distancia, es claro que tales afirmaciones no son científicas, sino postulados metafísicos, es decir, creencias imposibles de falsar (y, por tanto, demostrar). Son, sencillamente, creencias pseudocientíficas sostenidas –en una paradójica ironía- por aquellos mismos tertulianos que abominaban de todo lo que fuera pseudocientífico.

Los postulados básicos del materialismo (y del cientificismo) son creencias metafísicas absolutamente indemostrables y peligrosamente reductoras. ¿En nombre de qué se puede sostener que no existe sino lo que puede ser comprobado «científicamente»? ¿Quién decide los límites de lo real? ¿Qué fundamento tiene la afirmación de que la razón es el modo supremo de conocimiento? ¿Dónde se apoya la arrogancia de que fuera de la ciencia no hay verdad?…

Es llamativo, además, que el cientificismo (o materialismo científico) ha sido ya cuestionado desde la misma ciencia: los descubrimientos incontestables de la física cuántica –que muchos «científicos» parecen desconocer- han hecho saltar por los aires los antiguos dogmas positivistas, abriéndonos a una percepción radicalmente diferente y «abierta» de la realidad.

El modelo racional de cognición (mental, dual, cartesiano) funciona admirablemente en el mundo de los objetos, pero es incapaz de ir más allá; cuando lo intenta, no hace sino objetivar toda la realidad, reduciendo y empobreciendo nuestra percepción.

Existe otro modo de conocer (no-dual), que nos pone directamente en contacto con aquella dimensión de lo real que escapa a la razón y la ciencia. Este es el terreno de la espiritualidad; y a la capacidad para adentrarse en él se le está empezando a llamar «inteligencia espiritual». (Para quien esté interesado en esta cuestión, sugiero la lectura de lo que he escrito en un libro que acaba de publicar la editorial PPC: «Vida en plenitud. Apuntes para una espiritualidad transreligiosa»).

Cuando esta dimensión se olvida, se produce una amputación grave del ser humano, con consecuencias sumamente empobrecedoras para la vida de las personas, que son condenadas a una sensación de vacío y nihilismo. Es lo que ha ocurrido, en parte, en nuestro ámbito cultural: si bien la ciencia ha propiciado un desarrollo material inimaginable, el cientificismo ha empobrecido la experiencia humana hasta límites insostenibles.

Toda esta introducción puede servir para contextualizar el relato evangélico que hoy leemos. Jesús es el hombre sabio, que «ha visto» más allá de la mente. Desde esa experiencia, se percibe como no-separado de Dios, de los otros y de toda la realidad. Tal como hemos ido analizando en los comentarios de las semanas precedentes, Jesús sabe que «el Padre y yo somos uno» y que, por tanto, «esto (todo) soy yo». Y sabe también que esa comprensión es vida, alimento, plenitud: el «Reino de Dios».

Pero sus discípulos no «ven». Y desde la estrecha lectura mental, hacen cábalas sobre cómo puede ser que «este nos dé a comer su carne». Se han quedado en la materialidad de las palabras y son incapaces de captar el sentido profundo de las mismas.

En efecto, para la mente, Jesús puede ser incluso un «Dios» venido «de fuera»; se le puede convertir en «objeto de culto» e incluso creer que su cuerpo está físicamente presente en el pan consagrado… Sin embargo, todas esas «creencias» todavía no han captado la verdad profunda de sus palabras, que señalan a la Unidad de lo Real, tal como él lo percibe y lo vive.

El relato se cierra con las palabras de Pedro: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos. Y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios».

Pedro (el creyente) todavía no ha «visto». Pero, frente al abandono de otros discípulos desconcertados, que consideraban «inaceptable» el mensaje de Jesús, se siente «tocado» por la persona y la palabra de su maestro. Una y otra encuentran «eco» en su interior. Y lo que hace es fiarse de esa «resonancia» interna. De ese modo, muestra una actitud que parece la adecuada.

Incluso cuando todavía no se ha «visto», si somos capaces de acallar nuestras ideas y creencias –sean del tipo que sean-, nos iremos capacitando para escuchar «otra voz», que seguramente nos abrirá camino hacia la verdad. Es la voz de nuestro «maestro interior», que tiene «palabras de vida eterna». Porque ese «maestro» no es otro que el Espíritu o la Sabiduría que nos constituye como nuestra identidad última, y que se expresa en todo. Es la Sabiduría que habla por la boca de Jesús de Nazaret, y que despierta la atención y el interés de Pedro.

Y todo ello no será resultado de nuestro esfuerzo voluntarista, sino que lo percibiremos como Regalo o Gracia: «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede». El «Padre» –la Fuente de la Sabiduría o la Sabiduría misma- no lo niega a nadie –es puro Darse y expresarse-, pero se requiere una actitud abierta, receptiva, acogedora…

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

XXI. IGANDEA URTEAN ZEHAR, 2012ko abuztuaren 26a, Galdera erabakitzailea-Pregunta decisiva

GALDERA ERABAKITZAILEA

JOSÉ ANTONIO PAGOLA

Jn. 6, 60-69

Joanen ebanjelioak Jesusen jarraitzaileen arteko krisi handi baten oroitzapena gorde du. Ez dugu daturik, esateko. Soilik esaten digu ikasleei zail gertatzen zitzaiela Jesusen hitz egiteko modua. Agian, gehiegizkoa iruditzen zaie eskatzen dien atxiki mendua. Halako batean, «Jesusen ikasle askok atzera egin zuen». Jada ez dabiltza harekin.

Lehenengo aldiz sentitu du Jesusek bere hitzek ez dutela nahi bezalako indarrik. Halere, ez du amore eman, baizik eta are indartsuago baietsi ditu bere hitzak: «Esan dizkizuedan hitzak espiritu dira eta bizi. Halaz guztiz, zuetako batzuek ez dute sinetsi». Haren hitzek gogorrak direla ematen dute; alabaina, bizia dakarte, biziarazi egiten dute, Jainkoaren Espiritua baitute berekin.

Jesusek ez du bakea galdu. Ez da larritu porrota dela eta.Hamabiei hitz eginez, galdera erabakitzailea egin die: «Zuek ere alde egin behar al duzue?» Ez ditu behartu nahi berarekin gelditzera. Aske ikusi nahi ditu erabakitzeko. Ez du nahi bere ikasleak jopu izatea, baizik adiskide.

Beste behin, guztien izenean erantzun dio Pedrok. Eredugarria da erantzuna. Egiatia, apala, zentzuduna, Jesus aski ezagutzen duen batena hura bertan behera ez uzteko. Pedroren jarrera lagungarri izan daiteke gaur egun ere, fedea koloka izanik fede oro utzi ala ez pentsatzen ari direnentzat.

«Jauna, norengana joko dugu?» Ez da zentzuzkoa Jesus bertan behera uztea edozein eratan, maisu hoberik eta konbentzigarriagorik aurkitu gabe. Jesusi jarraitu ezean, nori jarraitu ez dakitela geldituko dira. Ez da zertan jokatu zalapartaka. Ez da ona bizitzan argirik eta gidaririk gabe gelditzea.

Errealista da Pedro. Gauza ona ote da Jesus bertan behera uztea, esperantza konbentzigarriagorik eta erakarleagorik aurkitu gabe? Aski ote da haren ordez bizieran beheiti egitea, kasik jomugarik eta horizonterik gabe? Hobe ote da galderarik gabe bizitzea, inolako planteamendurik eta bilatzerik gabe?

Bada Pedrok ahaztu ez duen beste zerbait: «Zuk, betiko bizirako hitzak dituzu». Sumatu du ezen Jesusen hitzak ez direla hitz hutsal eta engainagarri. Jesusen ondoan beste modu batean agertu zaie bizitza. Haren mezuak betiko bizira begira jarri ditu. Zer eman lezakete Jesusen Ebanjelioaren tokian? Non aurki lezakete Berri hoberik Jainkoaz?

Pedro, azkenik, oinarrizko esperientziaz gogoratu da. Jesusekin bizitzean, hura Jainkoaren misteriotik datorrela aurkitu du. Urrunetik, urrutitik, axola-ezetik edo arduragabekeriatik ezin antzeman zaio Jesusek beren baitan duen misterioari. Hamabiak Jesusen jirabiran ibili dira. Horregatik esan ahal dute: «Guk, sinesten dugu eta badakigu». Jesusen jirabiran jarraituko dute.

Jose Antonio Pagola

Jn. 6, 60-69

PREGUNTA DECISIVA

José Antonio Pagola

El evangelio de Juan ha conservado el recuerdo de una fuerte crisis entre los seguidores de Jesús. No tenemos apenas datos. Solo se nos dice que a los discípulos les resulta duro su modo de hablar. Probablemente les parece excesiva la adhesión que reclama de ellos. En un determinado momento, “muchos discípulos suyos se echaron atrás”. Ya no caminaban con él.

Por primera vez experimenta Jesús que sus palabras no tienen la fuerza deseada. Sin embargo, no las retira sino que se reafirma más: “Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen”. Sus palabras parecen duras pero transmiten vida, hacen vivir pues contienen Espíritu de Dios.
Jesús no pierde la paz. No le inquieta el fracaso. Dirigiéndose a los Doce les hace la pregunta decisiva: “¿También vosotros queréis marcharos?”. No los quiere retener por la fuerza. Les deja la libertad de decidir. Sus discípulos no han de ser siervos sino amigos. Si quieren puede volver a sus casas.

Una vez más Pedro responde en nombre de todos. Su respuesta es ejemplar. Sincera, humilde, sensata, propia de un discípulo que conoce a Jesús lo suficiente como para no abandonarlo. Su actitud puede todavía hoy ayudar a quienes con fe vacilante se plantean prescindir de toda fe.
“Señor, ¿a quién vamos a acudir?”. No tiene sentido abandonar a Jesús de cualquier manera, sin haber encontrado un maestro mejor y más convincente: Si no siguen a Jesús se quedarán sin saber a quién seguir. No se han de precipitar. No es bueno quedarse sin luz ni guía en la vida.

Pedro es realista. ¿Es bueno abandonar a Jesús sin haber encontrado una esperanza más convincente y atractiva? ¿Basta sustituirlo por un estilo de vida rebajada, sin apenas metas ni horizonte? ¿Es mejor vivir sin preguntas, planteamientos ni búsqueda de ninguna clase?
Hay algo que Pedro no olvida: “Tú tienes palabras de vida eterna”. Siente que las palabras de Jesús no son palabras vacías ni engañosas. Junto a él han descubierto la vida de otra manera. Su mensaje les ha abierto a la vida eterna. ¿Con qué podrían sustituir el Evangelio de Jesús? ¿Dónde podrán encontrar una Noticia mejor de Dios?

Pedro recuerda, por último, la experiencia fundamental. Al convivir con Jesús han descubierto que viene del misterio de Dios. Desde lejos, a distancia, desde la indiferencia o el desinterés no se puede reconocer el misterio que se encierra en Jesús. Los Doce lo han tratado de cerca. Por eso pueden decir: “Nosotros creemos y sabemos”. Seguirán junto a Jesús.

Los jesuitas median en el conflicto por la PUCP

¿Puerta abierta a la solución del conflicto entre los obispos peruanos, la Santa Sede y la PUCP? Asi parece desprenderse de la misiva enviada por el provincial de la Compañía de Jesús en Perú, Miguel Cruzado, al presidente del Episcopado del país, Salvador Piñeiro, donde expresa su deseo de que se reanude el diálogo entre la jerarquía eclesiástia y la universidad. Proponen concretar la reforma del estatuto de la universidad sin quitarle el estatus de «Pontificia» y «Católica».

Entrevista a Ángel María Unzueta, vicario general de la diócesis de Bilbao

RELIGIÓN DIGITAL
(Humberto Unzueta, en Noticias de Gipuzkoa).

Angel María Unzueta cree que a la Iglesia vasca ya no le toca el papel protagonista de antaño en el proceso de pacificación y normalización de Euskadi. Considera que esa etapa ha quedado atrás a la luz de los nuevos acontecimientos. Sin embargo, estima que tiene cosas que aportar en un plano a la hora de desatascar ciertos nudos puntuales, como lo están haciendo, por ejemplo, en asuntos relacionados con los presos.

El vicario general de la diócesis de Bilbao es un hombre muy ocupado por sus quehaceres pastorales, pero sobre todo por sus labores curiales e institucionales en la gestión de las diferentes ramales y organizaciones sociales, educativas que cuelgan de la diócesis vizcaina. Pero sobre todo es un hombre bien informado de lo que sucede tanto en las altas instancias clericales y del sentir de seglares y laicos como fuera del tempo en la vida social y política del país. Leer más

De–construir el Estado de la Ciudad del Vaticano

Maite Lesmes

ATRIO

No sé si alguien se habrá molestado en hojear el libro de Héctor Torres Rojas, autor colombiano. Yo lo estoy leyendo y me parece muy bueno. Lo encontré en un artículo del mismo Torres Rojas en el portal feminista Evangelizadoras de los Apóstoles escrito precisamente para animar el debate suscitado por el artículo de Tamayo, publicado también en ATRIO el 14 de Agosto y reproducido en todo el mundo. Pocos comentarios han ido al fondo de lo planteado por Tamayo. Aunque en un comentario publiqué algo, recojo aquí todo el artículo. A ver si nos anima a discutir sobre las estrategias reales para esta deconstrucción. Leer más