Sistach pide a la administración “priorizar los servicios sociales en favor de los pobres”

Denuncia una “brecha cada vez mayor en términos de desigualdad y pobreza”. Ha pedido también a sus feligreses “vivir con sobriedad y austeridad”
El cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, ha pedido este lunes a la administración que “dé prioridad” a los servicios sociales en favor de los pobres y que no los disminuya progresivamente, y ha reclamado una actuación conjunta de partidos políticos, sindicatos, empresarios, grupos sociales y religiosos para encontrar soluciones adecuadas a la crisis.

Ha elogiado a las parroquias, instituciones eclesiales y, en especial, a Cáritas Diocesana.

Recortes que matan

Redacción de Atrio,

El extenso artículo de Hinkelammert El criminal negocio de la crisis de la deuda tiene que ser leído aquí y en septiembre. Dos artículos publicamos aquí hoy que lo concretan. Uno nos lo envía Eloy Isorna y es de un un doctor en medicina que habla con conocimiento de causa de la privación de atención sanitaria ordinaria a los sinpapeles. El otro es de José Ignacio Calleja a quien la SER preguntaba: ¿Por qué la Iglesia española no hace hoy denuncia social? Ambos han comentado el artículo citado al principio y, por eso, relaciono estos artículos con aquel texto que, para nosotros, sigue siendo clave.

Hay muchas formas de matar

Por Juan Gérvas, médico de familia, de www.equipocesca.org

Te pueden matar de muchas formas. Hay muchas formas de matar. Pueden meterte un cuchillo en el vientre. Pueden pegarte un tiro en la nuca. Pueden reventar el tren en el que vas a trabajar. Secuestrarte e “irse de la mano”. Quitarte el pan. Llevarte al suicidio. No curarte una enfermedad.

Hay muchas formas de matar. Algunas están prohibidas en España. Leer más

Los profesores de Religión valencianos cuestan a la Administración 48 millones de euros

La Federación de Trabajadores de la Enseñanza de la UGT del País Valenciano (FETE-UGT PV) ha criticado este lunes en un comunicado que el profesorado de religión cuesta 48 millones a los valencianos y tiene 11 veces más liberados sindicales.

Así, ha constatado «la injusta, indignante y bochornosa situación» en la que queda el profesorado valenciano de la enseñanza pública al compararla con el profesorado de religión católica de los centros educativos públicos.

La teología de Gustavo Gutiérrez es ortodoxa porque es ortopráctica

Gerhard Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

Adital

El prefecto de Doctrina de la Fe y sus experiencias con la Teología de la Liberación
La teología de la liberación está para mí unida al rostro de Gustavo Gutiérrez. En el año 1988 participé junto con otros teólogos de Alemania y Austria y por invitación del actual director de MISEREOR, José Sayer, en un curso con esta temática, que tuvo lugar en el ya entonces famoso Instituto Bartolomé de las Casas. En aquel momento yo llevaba ya dos años enseñando Dogmática en la universidad Ludwig-Maximilian de Munich.

Como profesor de Teología me eran naturalmente familiares los textos y los representantes conocidos de este movimiento teológico, surgido en Latinoamérica, pero sobre el que se discutía en todo el mundo, sobre todo a raíz de las observaciones en parte críticas de la Comisión Internacional de Teólogos de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de las declaraciones en 1984 y 1986 de la Congregación misma, presidida por el cardenal Joseph Ratzinger, nuestro actual Papa Benedicto. Leer más

Cómo se formó el poder monárquico-absolutista de los papas

Leonardo Boff

Redes Cristianas

Escribíamos anteriormente en estas páginas que la crisis de la Iglesia-institución-jerarquía radica en la absoluta concentración de poder en la persona del papa, poder ejercido de forma absolutista, distanciado de cualquier participación de los cristianos y creando obstáculos prácticamente insuperables para el diálogo ecuménico con las otras Iglesias.

No fue así al principio. La Iglesia era una comunidad fraternal. No existía todavía la figura del papa. Quien dirigía la Iglesia era el emperador pues él era el Sumo Pontífice (Pontifex Maximus) y no el obispo de Roma ni el de Constantinopla, las dos capitales del Imperio. Así el emperador Constantino convocó el primer concilio ecuménico de Nicea (325) para decidir la cuestión de la divinidad de Cristo. Todavía en el siglo VI el emperador Justiniano, que rehízo la unión de las dos partes del Imperio, la de Occidente y la de Oriente, reclamó para sí el primado de derecho y no el de obispo de Roma. Sin embargo, por el hecho de estar en Roma las sepulturas de Pedro y de Pablo, la Iglesia romana gozaba de especial prestigio, así como su obispo, que ante los otros tenía la “presidencia en el amor” y “ejercía el servicio de Pedro”, el de “confirmar en la fe”, no la supremacía de Pedro en el mando. Leer más

25 DOMINGO T.O.,23 de septiembre, Mc 9, 30-37

PRIMEROS Y ÚLTIMOS

Mc 9, 30-37

Por tres veces, Marcos pone en boca de Jesús el anuncio de su muerte-resurrección. Y por tres veces queda patente el contraste radical entre el camino tomado por Jesús y el que quieren tomar los discípulos.

Jesús habla de «entrega»; los discípulos de «ser el más importante». No es extraño que, a lo largo de su escrito, Marcos se refiera a estos como «ciegos» y «sordos», porque no ven ni entienden.

La clave radica en las palabras del maestro de Nazaret, que aparecerán en el capítulo siguiente: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos» (Marcos 10,42-45).

Parece claro que actitudes tan diametralmente divergentes solo se explican desde la diferente percepción que uno y otros tienen de su propia identidad.

Los discípulos representan la postura del «yo» (o ego). Al identificarse con el yo, como si constituyera su identidad, no pueden hacer otra cosa que vivir para él: para alimentarlo, sostenerlo y auparlo por encima de cualquier otra cosa.

La identificación con el yo no puede conducir sino a una vida egocentrada, en la que todo gira en torno a los intereses del propio yo. Desde esos intereses es desde donde se mira y se juzga todo; desde ellos también, se actúa y se organiza la propia existencia.

Ahora bien, dado que el yo es inconsistente y vacío –es solo una «ficción óptica de la conciencia», como dijera Einstein-, la persona que se identifica con él se ve embarcada en un camino interminable de voracidad, insaciabilidad e insatisfacción. Y ello por la dinámica propia de esa falsa identificación con esa cosa llamada «yo», que nunca tiene bastante, por la sencilla razón de que es un vacío sin fondo.

La consecuencia no puede ser otra que la frustración y el sufrimiento inútil, dando lugar a lo que algún psicólogo ha llamado la «noria hedonista»: porque la búsqueda del placer a toda costa no hace sino incrementar el sufrimiento.

La causa, sin embargo, es la inconsciencia o ignorancia de quienes somos. El desconocimiento de nuestra verdadera identidad hace que nos tomemos por lo que no somos, y vivamos equivocadamente, generando sufrimiento. Se trata de la ignorancia básica, que nos hace tomar como «real» lo que solo es un «sueño», y nos lleva a creer que es una «ilusión» lo auténticamente Real.

Cada vez con mayor precisión, los neurocientíficos empiezan a explicarnos el origen neurobiológico de aquella identificación: las intenciones físicas y mentales de evitar el dolor y acercarse a lo placentero toman la forma de secuencias de acción hacia estados mentales que van generando de modo implícito la experiencia de «agencia», es decir, de un «yo» que es el autor de sus acciones y, asociada a ella, la experiencia de ser una entidad física y mental separada y diferente del entorno. Es lo que afirma el reconocido neurólogo norteamericano, de origen portugués, Antonio Damasio, cuando escribe que, como resultado del proceso evolutivo, el ser humano llega a generar automáticamente el sentido de que es el propietario de la «película del cerebro».

Como consecuencia del propio funcionamiento cerebral, terminamos confundiéndonos con lo que la mente nos dice que somos. Lo que ocurre, sin embargo, es que –como ha titulado uno de sus libros el doctor Francisco Rubia- «el cerebro nos engaña».

La mente no puede saber quiénes somos, por la sencilla razón de que ella es únicamente una parte, un «objeto» dentro de lo que somos. Si nos ceñimos a ella, lo que sucede es que nuestra capacidad de ver se ve constreñida a sus estrechos límites.

Para «ver» (despertar), es necesario justamente acallar la mente. Deja caer todo lo que son objetos mentales y emocionales –pensamientos, sentimientos, emociones, reacciones, afectos…-, y pregúntate qué queda. Mientras puedas nombrarlo, sigue siendo un objeto más. Aquello que permanece siempre, que puede ser vivido, pero no nombrado ni pensado, Eso es tu verdadera identidad: la pura Consciencia de ser, que se expresa como «Yo Soy».

Así es como se percibe Jesús, un hombre desidentificado de su ego, que se reconoce como Consciencia transpersonal, una identidad atemporal e ilimitada, que le lleva a decir, por ejemplo: «Antes de que Abraham naciese, Yo Soy» (Juan 8,58).

Desde esa percepción, cae cualquier idea o creencia de ser un «yo separado». La egocentración se transforma en sentimiento y experiencia de Unidad. Del «yo apropiador» se pasa a reconocerse como «cauce» o «canal» a través del cual fluye lo que somos en profundidad… Se abre camino la Sabiduría y la Compasión.

Si lo característico del yo es la apropiación –»ser el más importante»-, lo distintivo de Yo Soy es el servicio. Y así podemos entender adecuadamente por qué Jesús presenta a Dios como «Gracia». En la «parábola en acción» que constituye el relato del lavatorio de los pies (Juan 13,1-15), Jesús se sitúa como «esclavo», al servicio de todos. Y, en ese mismo gesto, muestra a Dios como Servicio y Cuidado.

Tal imagen rompe los esquemas que las personas religiosas han podido hacerse sobre Dios, en el sentido de que, según Jesús, Dios no crea para que le sirvamos, sino para servirnos. Dios, según Jesús, es Servidor. Podemos comprender que él mismo se identifique de ese modo.

A partir de ahí, la discusión sobre «el más importante» aparece fuera de lugar. Para quien ha visto, como Jesús, el «primero» es «el último y el servidor de todos».

Y eso es lo que quiere expresar la imagen del niño, puesto «en medio», en el centro. En la Palestina del siglo I, el niño simbolizaba a quien no contaba en absoluto –menos aún si era niña-, al último de todos. Pues bien, en la inversión radical que se produce en cuanto reconocemos el engaño de identificarnos con el yo, los primeros son los últimos… Y esos últimos son figura de Jesús… y de «quien me ha enviado».

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

HOAC y JOC ante la actual situacion política y económica

Hoac y Joc, 17 de septiembre de 2012

«No negarás justicia al pobre» (Ex 23,6)

Las familias del mundo obrero y del trabajo ven crecer la inseguridad, la incertidumbre y el miedo

Consecuencias visibles de esta situación económica en la que nos han metido los poderosos de este mundo, en nombre del idolatrado mercado

(HOAC y JOC).- Cada día que pasa, las familias del mundo obrero y del trabajo ven crecer la inseguridad, la incertidumbre y el miedo. Va aumentando el número de personas que pasa a engrosar las listas del paro. Personas que acuden a Cáritas, a comedores sociales, que son amenazadas por los bancos, al no poder pagar las hipotecas que asumieron cuando disponían de un puesto de trabajo, inmigrantes que se quedan sin atención sanitaria, jóvenes que ven ante sí un futuro incierto en lo educativo, lo laboral, con imposibilidad de desarrollar un proyecto de vida personal… Leer más

25. IGANDEA URTEAN ZEHAR. ZERGATIK GARA AHAZTEN?- ¿POR QUÉ LO OLVIDAMOS?

ZERGATIK GARA AHAZTEN
Mc. 9, 30-37
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain
Jerusalemerako bidean, ikasleei irakaspena ematen jarraitu du Jesusek, espero dion zoriaz. Behin eta berriz errepikatu du gizonen esku utziko dutela eta hauek hilko, baina Jainkoak piztuko. Markosek dio «ez ziotela ulertu eta beldurra ematen ziela galdetzeak». Garai guztietako kristauen pobretasuna nabari da hitz hauetan. Ezin ulertu dugu Jesus eta beldurra ematen digu haren mezuan sakontzeak.
Kafarnaumera iristean, Jesusek galdetu die: «Zein hika-mika zenuten bidean?» Eta ikasleak isilik. Lotsaturik dira. Markosek esaten digu, handiena zein ote zen zutela eztabaida, bidean. Benetan, lotsatzekoa da Gurutziltzatuko dutena halako ikasleez inguratua ikustea: halako handinahi zoroa bizi dutenez. Eta zein dugu gaur egun eztabaidagai Elizan, Jesusi jarraiki gabiltzala?
Etxera iristean, irakaspen bat eman nahi die Jesusek. Premiazkoa dute. Hona Jesusen lehen hitzak: «Lehena izan nahi duena, izan bedi guztien artean azkena eta guztien zerbitzaria». Jesusi jarraiki doan taldean, gailendu eta besteak baino handiago izan nahi duenak, azkena behar du izan, guztien ondorengoa; horrela ikusi ahal izango du zein premia duten, horrela izan ahalko da guztien zerbitzari.
Egiazko handitasuna zerbitzari izatean datza. Jesusentzat, lehena ez da garrantzizko kargua duen bat, baizik gainerakoen zerbitzari eta laguntzaile bizi dena. Lehenak, Elizan, ez dira hierarkak, baizik jende xume hori, bidean aurkitzen duenari lagunduz bizi den hori. Ez ginateke horretaz ahaztu behar.
Jesusen ustez, guztiak besteengan pentsatuz bizi diren pertsonen gune izan beharko luke Elizak. Gure beharra lukeen jendeari adi bizi garen elkarte. Ez da Jesusen ameskeria. Harentzat hain garrantzizkoa da hori, non etsenplu bizi bat emango baitigu.
Beste ezer baino lehen, haur bat hartu eta guztien artean ezarri du, arreta harengan ipin dezaten. Apostolutar Elizaren erdian beti egon beharko luke haur horrek, jende ahul eta ezinduaren, laguntza-, babes- eta arreta premia dutenen sinbolo bezala. Ez luke egon behar kanpoan, atarian. Gure arretaren xede izan behar luke.
Ondoren, haurra besarkatu du. Ikasleek hori beti gogoan izan dezaten nahi du. Eta esan die: «Haur hau bezalako bat nire izenean onartzen duenak, ni neu onartzen nau, eta ni neu onartzen nauenak, ni neu bidali nauena onartzen du».
Begi-bistakoa da Jesusen irakaspena: Jainkoa onartzeko bidea, haren Seme Jesus onartzea da: jende xume, babesgabe, behartsu eta ezinduagan presente dagoen Jesus onartzea. Zergatik gara ahazten horretaz horrenbeste?
25 Tiempo ordinario (B) Marcos 9, 30-37

¿POR QUÉ LO OLVIDAMOS?

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

Camino de Jerusalén, Jesús sigue instruyendo a sus discípulos sobre el final que le espera. Insiste una vez más en que será entregado a los hombres y estos lo matarán, pero Dios lo resucitará. Marcos dice que «no le entendieron y les daba miedo preguntarle». En estas palabras se adivina la pobreza de los cristianos de todos los tiempos. No entendemos a Jesús y nos da miedo ahondar en su mensaje.

Al llegar a Cafarnaún, Jesús les pregunta: «¿De qué discutíais por el camino?». Los discípulos se callan. Están avergonzados. Marcos nos dice que, por el camino, habían discutido quién era el más importante. Ciertamente, es vergonzoso ver al Crucificado acompañado de cerca por un grupo de discípulos llenos de estúpidas ambiciones. ¿De qué discutimos hoy en la Iglesia mientras decimos seguir a Jesús?

Una vez en casa, Jesús se dispone a darles una enseñanza. La necesitan. Estas son sus primeras palabras: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos». En el grupo que sigue a Jesús, el que quiera sobresalir y ser más que los demás, se ha de poner el último, detrás de todos; así podrá ver qué es lo que necesitan y podrá ser servidor de todos.

La verdadera grandeza consiste en servir. Para Jesús, el primero no es el que ocupa un cargo de importancia, sino quien vive sirviendo y ayudando a los demás. Los primeros en la Iglesia no son los jerarcas sino esas personas sencillas que viven ayudando a quienes encuentran en su camino. No lo hemos de olvidar.

Para Jesús, su Iglesia debería ser un espacio donde todos piensan en los demás. Una comunidad donde estamos atentos a quien nos puede necesitar. No es sueño de Jesús. Para él es tan importante que les va a poner un ejemplo gráfico.

Antes que nada, acerca un niño y lo pone en medio de todos para que fijen su atención en él. En el centro de la Iglesia apostólica ha de estar siempre ese niño, símbolo de las personas débiles y desvalidas, los necesitados de apoyo, defensa y acogida. No han de estar fuera, junto a la puerta. Han de ocupar el centro de nuestra atención.

Luego, Jesús abraza al niño. Quiere que los discípulos lo recuerden siempre así. Identificado con los débiles. Mientras tanto les dice: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí…acoge al que me ha enviado».

La enseñanza de Jesús es clara: el camino para acoger a Dios es acoger a su Hijo Jesús presente en los pequeños, los indefensos, los pobres y desvalidos. ¿Por qué lo olvidamos tanto? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).