Raquel Mallavibarrena, de Redes Cristianas, responde al cuestionario del Papa Francisco


Religión Digital

  • No vivimos en una sociedad solo de católicos y que no acepta más que un modelo de familia»
  • La jerarquía de la Iglesia Católica y los sectores conservadores católicos han mostrado una gran falta de comprensión y sentido cristiano hacia las uniones del mismo sexo con sus manifestaciones y opiniones a la sociedad

(Raquel Mallavibarrena, Redes Cristianas).- «Ojalá esta consulta al Pueblo de Dios iniciada con el cuestionario sea el comienzo de algo habitual para que los laicos y los bautizados en general podamos participar en la toma de decisiones en la Iglesia«. Estas son mis respuestas del Papa al cuestionario para el sínodo de la familia. Leer más

José Fernando Almazán (HOAC): «La democracia actual ni atiende ni va a atender las necesidades de los últimos»

«Si nos convenciéramos todos de que esto es inadmisible, sería más fácil cambiar las estructuras». Lo que está diciendo el Papa Francisco siempre ha formado parte del mensaje de la Iglesia, pero a veces no se ha puesto en la primera línea de combate. José Fernando Almazán es el presidente de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), el movimiento especializado de Acción Católica cuyo objetivo es hacer presente a la Iglesia en el mundo obrero, y al mundo obrero en la Iglesia.

13TV crea una comisión para mejorar sus contenidos tras la queja de una mayoría de obispos en la Plenaria.

Los obispos catalanes han denunciado que 13tv «produce un grave escándalo». El obispo de Gerona ha pedido perdón por los «insultos y el desprecio» de 13TV a Cataluña. Ahora  13TV quiere lavarse la cara. O al menos así parece después de que el Grupo Cope anunciara anoche la creación de una comisión para mejorar los contenidos de la cadena episcopal, tras las quejas de una mayoría de obispos en la pasada Plenaria. La decisión ha causado estupor en medios eclesiásticos, que opinan que la reforma en 13TV «no pueden hacerla aquellos que, en buena medida, han sido responsables del deterioro de la programación y de su deriva ideológica».

Redes Cristianas celebra su IV Asamblea en Santiago de Compostela con el tema «Tiempos de rebeldía indignada» los días 6 y 7 de Diciembre.

Con el Compromiso de luchar activamente para cambiar esas realidades de opresión, pobreza y desesperanza. Quieren hacernos pasar como ajustes o recortes presupuestarios inevitables lo que, en realidad, son pérdidas de derechos sociales fundamentales ante las que debemos responder con nuestra rebeldía indignada. Esas políticas son responsables también de la dramática realidad en la que vivimos. Esa dramática realidad, originada por tantas desafortunadas realidades cotidianas constituirá la base de reflexión de la IV Asamblea de Redes Cristianas que celebraremos en Santiago de Compostela los días 6 y 7 de Diciembre.

¿Predica en el desierto Francisco?

por Joseba Santamaria

Mesa de redacción de DIARIO DE NOTICIAS

El papa Francisco ha publicado su primera exhortación apostólica, La alegría del Evangelio, un documento en el que invita a una reforma de la Iglesia católica desde la autocrítica y el regreso a los valores humanistas y éticos del Evangelio de Jesús. Ni la institución religiosa católica ni el propio Papa tienen todas las respuestas a todos los problemas de la humanidad en este siglo XXI, y sólo ese reconocimiento de humildad parece revolucionario en un ambiente en el que la pomposidad y la suntuosidad se han apropiado del Vaticano y de la mayor parte de la jerarquía católica bajo la falsedad de gestionar en exclusiva una suma de supuestas verdades absolutas. Leer más

1º DOMINGO DE ADVIENTO ¿QUÉ DIOS ESTÁS ESPERANDO?, Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Mt 24, 37-42

Hoy, comenzamos un nuevo año litúrgico. El tiempo de adviento se caracteriza por su complicada estructura. Por una parte recordamos el largísimo tiempo de adviento que precedió a la venida del Mesías. Esta es la causa de que encontremos en el AT tantos textos bellísimos sobre el tema. Fue un tiempo de sucesivas expectativas, porque las promesas nunca terminaban de cumplirse. Esas expectativas eran claramente equivocadas, porque suponían una intervención directa, externa y puntual de Dios a favor de un pueblo. Todas las lecturas del AT van en este sentido y pueden despistarnos.

Por otra parte, tenemos la aparición histórica de Jesús. Aunque no sabemos ni el día ni el año de su nacimiento, se trata del punto de partida imprescindible para comprender nuestras expectativas como cristianos. Jesús hizo presente el Reino de Dios en su persona, a través de su trayectoria humana. La primera e imprescindible referencia para nosotros, es su vida terrena, por eso empieza el año litúrgico ocupándose de su nacimiento. La preocupación por el «Jesús histórico», que se ha despertado en nuestro tiempo con tanta fuerza, es el punto de partida para todo lo que podemos decir de Jesús teológicamente.

Jesús no sólo hizo presente el Reino, sino que hizo una propuesta a todos los hombres de todas las naciones, de todas las culturas, de todas las religiones. Se trata de una oferta de salvación definitiva para el hombre. Él quiso indicar, a todos los seres humanos, el camino de la verdadera salvación. Celebrar el adviento hoy sería tomar conciencia de esta propuesta de salvación y hacerla realidad.

Esa posibilidad de plenitud humana, tendría que ser nuestra verdadera preocupación. Ebeling decía: lo más real de lo real no es la realidad misma, sino sus posibilidades. Jesús, viviendo a tope una vida humana, desplegó todas las posibilidades encerradas en cada ser humano y propuso esa misma meta para todos.

Hay otro aspecto del adviento que es necesario tener muy claro. Al constatar, siglo tras siglo en la historia de Israel, que las expectativas no se cumplían, se fue retrasando el momento de su ejecución, hasta que se llegó a colocarlo en el final de los tiempos. Surgió así la escatología, un genero literario que nos dice muy poco hoy día. Es sorprendente que ni siquiera la venida de Jesús se consideró definitiva para los cristianos. Por eso los cristianos sintieron la necesidad de inventar una segunda venida que sí traería la salvación que esperaron y todavía hoy todos esperamos. Es la mejor prueba de que la salvación que él propuso no nos convence.

Armonizar estas perspectivas es muy complicado para nosotros hoy. El tiempo anterior a Jesús, la vida terrena de Jesús, nuestra propia realidad histórica y el hipotético futuro escatológico nos puede llevar a una dispersión que convierta el adviento en un batiburrillo que nos impida enfocar bien su celebración. Creo que lo más urgente para nosotros hoy, es centrarnos en hacer nuestro el mensaje de Jesús y vivir esa posibilidad de plenitud que él vivió y propuso. Partiendo de su vida, debemos tratar de dar sentido a la nuestra.

La visión de Isaías (Is 2,1-5) está muy lejos de ser una realidad. Es la utopía que puede mantenernos firmes dentro de una realidad que sigue siendo sangrante. La realidad no debe eliminar la esperanza de un mundo más humano. Debemos aferrarnos a la utopía de que otro mundo es posible. La esperanza se funda en que Dios no nos puede abandonar ni retirar la oferta de esa plenitud que anhelamos. Esa esperanza, a la que nos invitan las lecturas, no es de futuro sino de presente. La percibimos como de futuro, porque todavía no hemos hecho nuestras todas las posibilidades que tenemos a nuestro alcance.

Pablo nos repite (Rom 13,11-14) que ya va siendo hora de espabilarse, pero seguimos portándonos como verdaderos insensatos. Seguimos caminando en una dirección equivo¬cada. Las advertencias que hace Pablo a los romanos, son las mismas que tendríamos que hacer hoy: nada de comilonas y borracheras, lujuria y desenfre¬no, riñas y pendencias. El excesivo cuidado de nuestro cuerpo, fomentará los malos deseos. El hedonismo que pretende el placer inmediato, terminará por aniquilar nuestro verdadero ser.

El evangelio nos invita a estar vigilantes. Estar despiertos es la condición mínima para desarrollar nuestra humanidad. Creo que estamos bien despiertos para todo lo terreno y material. Esa excesiva preocupación por lo material, es lo que la Escritura llama «estar dormido».

Hoy empezamos el Adviento, preparación para la Navidad, pero los grandes almacenes, y todos los medios de comunicación ya hace casi un mes que han empezado su preparación. Menos de un 15 % de nuestra sociedad escuchará unos minutos cada domingo el anuncio de que Jesús nace, frente a las muchísimas horas que va a soportar la propaganda consumista. ¿Será suficiente para contrarrestar su efecto devastador?

Crecer en la parte verdaderamente humana de nuestro ser, exige esfuerzo y superación. Halagar la parte instintiva es mucho más fácil que espolear el espíritu. Los emperadores romanos ofrecían pan y circo a las masas para que no exigieran otras cosas. Hoy la oferta tranquilizante es fútbol y tele.

Nuestra religión, olvidando el evangelio, ha caído también en la trampa de una salvación acomodada a las apetencias de la mayoría, ofreciendo al hombre la eliminación del dolor, el pecado, la muerte. Como eso es imposible aquí y ahora, porque son inherentes a nuestra naturaleza, se ha proyectado la salvación para un más allá. Dios quiere la plenitud para todos, aquí y ahora, mientras aún somos humanos.

Adviento no es solo la preparación para celebrar dignamente un acontecimiento que se produjo hace más de veinte siglos. El adviento debe ser un tiempo de reflexión profunda, que me lleve a ver más claro el sentido que debo dar a toda mi existencia. No hay tiempos más propicios que otros para afrontar un tema determinado. Soy yo el que tengo que acotar el tiempo que debo dedicar a los asuntos que más me interesan. Y lo que más me debería interesar, tal como nos lo advierte la liturgia, es mi verdadero ser, no mi falso ser.

Dios está viniendo en todo instante, pero solo el que está verdaderamente despierto se dará cuenta de esa presencia. Si no descubro esa presencia, mi vida puede transcurrir sin enterarme de la mayor riqueza que está a mi alcance. Dios no tiene que venir en ningún momento ni de ninguna parte, porque es la base y fundamento de mi ser y si se separara de mí un solo instante, mi ser volvería a la nada. Lo que llamamos Dios está en mí como fundamento aunque yo no descubra su presencia. Pero como ser humano, mi más alta posibilidad de plenitud consiste precisamente en descubrir y vivir conscientemente esa realidad. Dios está en todo, pero solo el hombre puede ser consciente de esa presencia.

No tengo que esperar tiempos mejores para poder realizar mi proyecto humano. Si tengo que esperar a que Dios cambie algo o cambien los demás para encontrar mi salvación, no he descubierto lo que soy ni lo que es Dios. La salvación que Jesús propuso, no está condicionada por circunstancias externas. Aún en las situaciones más adversas, está siempre a nuestro alcance. En cualquier momento puedo hacer mía esa salvación. En cualquier instante de mi vida puedo descubrir la plenitud. Si no soy capaz de descubrir mi salvación en esta situación en que hoy me encuentro, no seré capaz de descubrirla nunca.

El error en el que estamos instalados, es esperar que esa salvación venga de fuera en un próximo futuro, Dios no tiene futuro y está viniendo siempre y desde dentro. Aquí puede que esté la clave para cambiar nuestra mentalidad. Pero preferimos seguir pensando en el Dios todopoderoso que actúa a capricho y desde fuera. De esa manera no hay forma de hacer nuestro el Reino de Dios que está ya dentro de nosotros. Hoy el evangelio nos advierte: si el encuentro no se produce es porque seguimos dormidos.

Meditación-contemplación

«Daos cuenta del momento en que vivís».

Se trata de despertar, de tomar conciencia de las posibilidades.

Soy un ser humano, no simple biología.

Mi meta, mi plenitud está más allá de toda materialidad.

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«Comían, bebían, se casaban…» ¿Qué hay de malo en ellos?

Lo único malo es poner el objetivo de tu vida en comilonas y borracheras.

Ni siquiera es preciso hacer daño a otros para impedir la plenitud.

El fallo está en vivir enredado en las cosas de este mundo.

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«¡Caminemos a la luz del Señor!»

Aún desde las tinieblas, podemos vislumbrar la luz.

La muerte es la noche hacia la que encamino mientras vivo.

Al contrario, desde la noche nos encaminamos hacia el día.

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Fray Marcos

 

RESUMEN DE LA EVANGELII GAUDIUM

MIGUEL ÁNGEL MORENO, en Vida Nueva

La exhortación apostólica Evangelii Gaudium, sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual, es el primer documento del que es único responsable el papa Francisco, tras la encíclica Lumen fidei escrita “a cuatro manos” en el que Bergoglio tan solo aportó algunos matices a un trabajo completamente elaborado por su antecesor, Benedicto XVI.

En este documento, Francisco ofrece una visión motivadora e interpelante acerca del espíritu misionero y evangelizador de la Iglesia, a partir de una transformación misionera en la que no rehúye un análisis de la sociedad actual y ofrece claves para el anuncio evangélico en el mundo actual. Leer más

LA ENCUESTA DEL PAPA A LOS CATÓLICOS

FE ADULTA

Como es sabido, los católicos de mentalidad tradicional están preocupados, incluso asustados, con motivo de la encuesta que el papa Francisco ha difundido para que los católicos digamos lo que realmente pensamos sobre los temas relacionados con la familia y que más han dado que hablar en los últimos años. Algunos han dicho que la encuesta es sólo para los obispos. Pero no. Que sepamos, hasta este momento, quienes pueden (y deben) responder a las preguntas planteadas, somos todos. Leer más

ABENDUALDIKO LEHENENGO IGANDEA, «BEGIAK IREKIRIK-CON LOS OJOS ABIERTOS»

BEGIAK IREKIRIK

Mt 24, 37-44

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Lehen kristau-elkarteek urte oso latzak bizi izan zituzten. Erromaren Inperio handi hartan galdurik, gatazka eta pertsekuzio artean, kristau haiek indarra eta arnasa bilatzen zuten, Jesusen berehalako etorreraren zain eta haren hitz hauek gogoan: Egon erne. Bizi esna. Ukan begiak irekirik. Bizi adi-adi.

Ba al dute guretzat garrantzirik esna bizitzeko Jesusen hitz horiek? Zer da gaur egun kristauentzat Jainkoagan esperantza jartze hori, begiak irekita biziz? Geure mundu sekular honetan, gai izango ote gara behin betiko alde batera uzteko azken zuzenbidea Jainkoa izango den esperantza, inolako errurik gabe sufritzen ari diren biktima errugabe horiei dagokienez?

Hain juxtu, kristau-esperantza faltsu bihurtzeko erarik errazena da hori: geure betiko salbazioa Jainkoagandik espero izatea, munduan orain berean den sufrimenduari ezikusiarena eginez. Egun batean aitortu beharra izango dugu geure itsutasuna Kristo Epailearen aurrean: Noiz ikusi zintugun goseak edo egarri, arrotz eta biluzik, gaixo edo kartzelan, eta guk arretarik eskaini ez? Horixe izango da gure azken elkarrizketa Jesusekin, baldin eta begiak itxita bizi bagara.

Esnatu beharra dugu eta begiak ondo ireki beharra. Azti bizi beharra, geure probetxu eta kezka koxkorrak baino harago begiratzeko. Kristauaren esperantza ez da jarrera itsu bat, ez ditu ahazten inoiz ere sufritzen ari direnak. Kristau-espiritualitatea ez datza nork bere barnera begiratze hutsean; aitzitik, bere bihotza arretatsu du bere zorian bazter utziak direnei dagokienez.

Kristau-elkarteetan gero eta ardura handiagoa bizi behar dugu, geure bizimoldeak pobreez axolagabetzera eta ahaztera eraman ez gaitzan. Ezin bil-bil gaitezke goxo-goxo geure erlijioan, egunero goseak hiltzen ari direnen garrasia ez entzuteko. Ez dugu zilegi geure errugabetasun-ilusioari laineza ematea, geure patxada defenditzeko.

Jainkoarekiko esperantza, lur honetan ezer espero ezinik bizi direnez ahazten den hura, ez ote dugu hartu behar kosta ala kostako optimismo baten bertsio erlijiosotzat, argitasunik eta erantzukizunik gabe bizitakotzat? Sufritzen ari direnei ezikusiarena eginez nork bere betiko salbazioa bilatzea, ez ote dugu eman behar «haratagora luzatutako egoismo» sotiltzat?

Segur aski, munduan den egundoko sufrimenduaz jendeak bizi duen sentiberatasun koxkorra da gaur egungo kristautasunaren zaharkitzearen seinalerik larriena. Frantzisko aita santua, «Eliza pobreagoa eta pobreenagoa» aldarrikatzen duenean, ari zaigu hots egiten bere mezurik garrantzizkoena ongizatearen lurraldeetako kristauei.

CON LOS OJOS ABIERTOS

Mt 24, 37-44

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, .- Las primeras comunidades cristianas vivieron años muy difíciles. Perdidos en el vasto Imperio de Roma, en medio de conflictos y persecuciones, aquellos cristianos buscaban fuerza y aliento esperando la pronta venida de Jesús y recordando sus palabras: Vigilad. Vivid despiertos. Tened los ojos abiertos. Estad alerta.

¿Significan todavía algo para nosotros las llamadas de Jesús a vivir despiertos? ¿Qué es hoy para los cristianos poner nuestra esperanza en Dios viviendo con los ojos abiertos? ¿Dejaremos que se agote definitivamente en nuestro mundo secular la esperanza en una última justicia de Dios para esa inmensa mayoría de víctimas inocentes que sufren sin culpa alguna?

Precisamente, la manera más fácil de falsear la esperanza cristiana es esperar de Dios nuestra salvación eterna, mientras damos la espalda al sufrimiento que hay ahora mismo en el mundo. Un día tendremos que reconocer nuestra ceguera ante Cristo Juez: ¿Cuándo te vimos hambriento o sediento, extranjero o desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te asistimos? Este será nuestro dialogo final con él si vivimos con los ojos cerrados.

Hemos de despertar y abrir bien los ojos. Vivir vigilantes para mirar más allá de nuestros pequeños intereses y preocupaciones. La esperanza del cristiano no es una actitud ciega, pues no olvida nunca a los que sufren. La espiritualidad cristiana no consiste solo en una mirada hacia el interior, pues su corazón está atento a quienes viven abandonados a su suerte.

En las comunidades cristianas hemos de cuidar cada vez más que nuestro modo de vivir la esperanza no nos lleve a la indiferencia o el olvido de los pobres. No podemos aislarnos en la religión para no oír el clamor de los que mueren diariamente de hambre. No nos está permitido alimentar nuestra ilusión de inocencia para defender nuestra tranquilidad.

Una esperanza en Dios, que se olvida de los que viven en esta tierra sin poder esperar nada, ¿no puede ser considerada como una versión religiosa de cierto optimismo a toda costa, vivido sin lucidez ni responsabilidad? Una búsqueda de la propia salvación eterna de espaldas a los que sufren, ¿no puede ser acusada de ser un sutil “egoísmo alargado hacia el más allá”?

Probablemente, la poca sensibilidad al sufrimiento inmenso que hay en el mundo es uno de los síntomas más graves del envejecimiento del cristianismo actual. Cuando el Papa Francisco reclama “una Iglesia más pobre y de los pobres”, nos está gritando su mensaje más importante a los cristianos de los países del bienestar. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).