Esa es una pregunta que se hacen en otros países. Parece incomprensible que con esa cantidad de parados –casi el 23%—haya una calma chicha como si hubiera pleno empleo. Sólo preocupación, pero ninguna acción.
Unos datos que como dice Cayo Lara, chorrean sangre. Y sin embargo no movilizan a casi nadie.
Que hay mucho parados, muchas familias que están sufriendo esta plaga no me cabe la menor duda, que gran parte de la clase media ha pasado a ser clase baja y que de ésta muchos han pasado a la indigencia, tampoco. Y ¿cómo se aguanta tanto, sin hacer una revolución?
Las razones son varias, a mi modo de ver:
Nos han ido inoculando en vena la complacencia ante situaciones más desfavorables, de tal forma que nos preparan para tiempos peores sin que nos demos cuenta. El miedo a empeorar más, es una de las causas. Ahí juegan un papel fundamental, los políticos, economistas e intelectuales que pertenecen al neoliberalismo y que están empeñados en que este país convierta a los trabajadores en esclavos.
Otra es la complacencia, el pasotismo, la aceptación de la situación como algo inevitable y que al no tener solución, no vale la pena luchar por cambiarla. Totalmente falso. Leer más
