Cerca de 900.000 personas han perdido la asistencia sanitaria gratuita, y aquí paz y después gloria

El Gobierno aprobó en abril de 2012 un decreto que se deniega el acceso a la sanidad a los inmigrantes irregulares en España. El Consejo de Europa ya advirtió de que es una norma contraria a la convención. Los datos se han dado a conocer por la responsable confederal de Empleo y Migraciones de CCOO. Unas 875.000 personas han perdido el derecho a una asistencia sanitaria gratuita desde abril de 2012, cuando el Gobierno Central cambió el modelo, según los datos dados este lunes 3 de febrero de 2014 en Toledo por la responsable confederal de Empleo y Migraciones de CC OO, Paloma López.

GRANDES LAGOS: TIERRA DE REFUGIADOS Y DESPLAZADOS*

RAMÓN AROZARENA
Conferencia dada en Mundo Negro

Introducción:

La historia de esta región, me refiero a Los Grandes Lagos (este del Congo, Uganda, Ruanda, Burundi, esencialmente) está marcada por una sucesión de crisis violentas, resultado de una instrumentalización de cuestiones identitarias, de tensiones entorno acceso a la propiedad y/o usufructo de la tierra, de control del poder, y, sobre todo en estos últimos años, del control de los recursos naturales, de su explotación y comercialización; todo ello en un contexto de fuerte crecimiento demográfico y de pobreza. De ello me gustaría hablar, como un cúmulo de factores desencadenantes de conflictos y violencias, que a su vez están en el origen de que en esta zona el nº de refugiados y de poblaciones desplazadas de sus lugares de origen haya sido muy elevado históricamente y de que incluso actualmente constituya uno de los problemas humanitarios y sociopolíticos más importantes. Leer más

Los corruptos corrompen

José Mª. Castillo, teólogo

Teología sin censura

Cuando la corrupción alcanza la extensión y la profundidad, que ha alcanzado en España, el espíritu de los corruptos llega a ser como un virus mortal que se contagia y destroza el tejido social del país o de la sociedad donde ese virus se ha inoculado en la sangre misma, que da vida (o muerte, según los casos) a las instituciones, a las costumbres, a la convivencia, a todo cuanto se mueve en una sociedad corrupta. Leer más

Meditar

José Arregi, teólogo

El Blog de José Arregui

Amiga, amigo: quiero invitarte a meditar. Tal vez te suene a orientalismo barato o a moda superficial o a fraude espiritual cuando no económico. De todo hay, y no poco, pero la meditación es otra cosa, y es algo vital. Te invito a practicarla cada día, pues todos los días necesitamos vivir y respirar. Para vivir y respirar, nada mejor que estar plenamente allí donde estamos, justo en el medio, en el centro mismo de lo que somos, y medirlo todo en su justa medida. Eso es meditar, ni más ni menos, y sería la mejor medicina para nuestros peores males. Leer más

5º DOMINGO T.O., «LAS OBRAS DEMOSTRARÁN LO SALADOS QUE SOMOS», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
Fe Adulta

Mt 5, 13-16

El texto que acabamos de escuchar es continuación de las bienaventuranzas, asignado para el domingo pasado. Estamos en el principio del primer discurso de Jesús en el evangelio de Mateo. Es por tanto un texto al que se le quiere dar su importancia. Se trata de dos comparaciones aparentemente sin importancia, pero que tienen un mensaje de extraordinario valor para la vida real del cristiano.

Las parábolas no necesitan explicación ni comentario. Se explican por sí mismas. Exigen, eso sí, una respuesta personal y vital al interrogante que plantean. Si me dejo interpelar por ellas, descubriré una nueva dimensión de la existencia a la que soy invitado. Puede que las de hoy necesiten aclaración de algunos conceptos que se nos pueden escapar, pero la esencia del mensaje sigue llegando a nosotros con toda nitidez.

Las parábolas me colocan ante una alternativa: o seguir como estaba en mi modo de apreciar la realidad, o aceptar esa nueva manera de afrontar la vida que me sugieren. Si pretendo entender la parábola de una forma racional, no me servirá de nada. Las parábolas nos trasmiten la frescura de la enseñanza de Jesús. Las parábolas nos proponen datos simples y cotidianos pero es para llevarnos más allá de lo ordinario. Haber convertido el evangelio en dogmas, nos ha alejado del verdadero mensaje de Jesús.

Aunque la sal y la luz no tienen nada en común, hay un aspecto en el que coinciden. Ninguna de las dos es provechosa por sí misma. La sal sola no sirve de nada para la salud, solo es útil cuando acompaña a los alimentos. La luz no se puede ver, es absolutamente oscura hasta que tropieza con un objeto. ¡Qué interesante! Resulta que cada uno de nosotros separados de los demás, no somos absolutamente nada. Mi existencia solo tendrá sentido en la medida que pase a formar parte de los demás.

La sal es uno de los minerales más simples, pero también más imprescindibles para nuestra alimentación. Sus propiedades son principalmente dos: da sabor a las comidas y conserva los alimentos. Partiendo de estas cualidades físicas, tenemos que descubrir el significado espiritual. Cuando se nos exige que seamos sal, se nos está pidiendo que ayudemos a los demás a evitar la corrupción y que les comuniquemos sabor humano.

La sal actúa desde el anonimato. Si un alimento tiene la cantidad precisa, pasa desapercibida, nadie se acuerda de la sal. Cuando a un alimento le falta o tiene demasiada, entonces nos acordamos de ella. No se puede comer directamente. Si no hay comida, la sal es simplemente veneno. Lo que importa no es la sal, sino la comida sazonada. La sal no se puede salar a sí misma. Pero es imprescindible para los demás.

Jesús dice que «sois la sal, la luz». El artículo determinado nos advierte que no hay otra sal, que no hay otra luz. Todos tienen derecho a esperar algo de nosotros. El mundo de los cristianos no es un mundo aparte. La salvación que propone Jesús es la salvación para todos. La única historia, el único mundo tiene que quedar sazonado e iluminado por la vida de los que siguen a Jesús. Pero cuidado, cuando la comida tiene exceso de sal se hace intragable. La dosis tiene que estar bien calculada.

No podemos olvidar un aspecto importante en las parábolas. La sal, para salar, tiene que deshacerse, disolverse, dejar de ser lo que era. La lámpara o la vela produce luz, pero el aceite o la cera se consumen. Todos estaríamos dispuestos a salar o a dar luz, si con ello se potenciara nuestro «yo». Es más, muchas veces obramos pensando en el beneficio que puede reportarnos el tratar a los demás con humanidad. Las obras de misericordia, que después te van a pagar con creces en el más allá, son exactamente lo contrario de lo que nos dice el evangelio.

Los cristianos hemos contribuido más a quitar sabor a la vida que a dárselo; a mantener la oscuridad que a iluminar. No nos hemos presentado como los que saben sacar jugo a la vida y ayudar a los demás a sacárselo. Nuestro anuncio ha sido muy triste noticia para los demás.

«Pero si la sal se desvirtúa, ¿con qué se salará? No sirve más que para tirarla y que la pise la gente»: esta frase no es fácil de entender para nosotros hoy. La sal no puede volverse sosa. Pero parece ser que la sal se utilizaba como material refractario en los hornos de cocer el pan. Colocaban dentro del horno placas de sal para conservar el calor. Pero esas placas con el uso perdían su virtualidad y tenían que ser reemplazadas. Los restos de las placas retiradas se tiraban a los caminos para compactar la tierra.

El tema de la luz es muy frecuente en el AT. Partiendo de un dato experimental se descubre su importancia para el desarrollo de la vida. No sólo porque la luz es imprescindible para la vida, sino porque el ser humano no podría desenvolverse en la oscuridad. De ahí que la luz se haya convertido en el símbolo de la misma vida y todo lo que la rodea. Así como la oscuridad se ha convertido en el símbolo de la muerte.

Cuando se nos pide que seamos luz del mundo, se nos está exigiendo algo decisivo para la vida espiritual propia y de los demás. La luz brota siempre de una fuente incandescente. Si no ardes no podrás emitir luz. Pero si estás ardiendo, no podrás dejar de emitir luz. Solo si vivo a tope, puedo ayudar a los demás a desarrollar su propia vida. Ser luz, significa poner todo nuestro bagaje espiritual al servicio de los demás.

Pero, como en el caso de la sal, debemos de tener cuidado de iluminar, no deslumbrar. La luz que aportamos debe estar al servicio del otro, es decir, pensando en el bien del otro y no en mi vanagloria. Si alguien sale de la oscuridad, debemos dosificar la luz para no dañar sus ojos. Los cristianos somos mucho más aficionados a deslumbrar que a iluminar. Cegamos a la gente con excesivas trascendencias y hacemos inútil el mensaje de Jesús para iluminar la vida real de cada día.

No sé si hemos caído en la cuenta de que no se nos pide salar o iluminar, sino ser sal, ser luz. El matiz tiene su importancia. La tarea fundamental de cada uno está dentro de él mismo, no fuera. La preocupación de cada uno debe ser alcanzar la plenitud humana. Si eres sal, todo lo que toques quedará sazonado. Si eres luz, todo quedará iluminado a tu alrededor. Nos creemos luz y sal, pero sin darnos cuenta de que hemos perdido toda capacidad de salar e iluminar, porque somos sal sosa y luz extinguida.

En el último párrafo de la lectura de hoy hay una enseñanza esclarecedora. ¿Cómo debemos ser sal y luz? «Para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre». La única manera eficaz para trasmitir el mensaje son las obras. Una actitud verdaderamente evangélica se transformará inevitablemente en obras. Evangelizar no es proponer una doctrina muy elaborada y convincente. No es obligar a los demás a aceptar nuestra propia ideología o manera de entender la realidad.

Tampoco las obras que son fruto solo de una programación externa, ayudan a los demás a encontrar su propio camino. Solo las obras que son reflejo de una actitud vital auténtica, son cauce de iluminación para los demás. Lo que hay en mi interior, solo puede llegar a los demás a través de las obras. Yo mismo me conoceré solo a través de las obras. Pero también aquí podemos caer en la trampa si son una programación. En la vida religiosa, más que en ningún otro ámbito, es imprescindible la autenticidad.

Meditación-contemplación

Puedo desplegar mi capacidad de sazonar

o puedo seguir toda mi vida siendo insípido.

Puedo vivir encendido y dar calor y luz

o puedo estar apagado y llevar frío y oscuridad a todas partes.

……………………

Soy sal para todos los que me rodean

en la medida que hago participar a otros de mi plenitud humana.

Soy luz en la medida que vivo en mi verdadero ser

y muestro a otros el camino que les puede llevar a ser.

……………………..

No intentes sazonar antes de convertirte en sal,

solo conseguirás comunicar tu insustancialidad.

No intentes dar luz, antes de arder.

Solo conseguirás atormentarte.

………………..

Fray Marcos

 

El poder para cambiar las cosas

Las movilizaciones de ciudadanos, trabajadores y médicos de la sanidad madrileña han conseguido parar el intento de privatización de seis hospitales públicos en la Comunidad de Madrid. Sin duda, un rotundo éxito ciudadano y democrático que, junto al conseguido por los vecinos del barrio de Gamonal, en la ciudad de Burgos, dejan un mensaje claro y contundente a los políticos de medio pelo: no se puede gobernar sin consenso y contra los intereses de los ciudadanos.

5. IGANDEA URTEAN ZEHAR, IRTEN PERIFERIARA-SALIR A LA PERIFERIA, José A. Pagola

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Mateo 5, 13-16

ECLESALIA, 05/02/14 .- Bi irudi ausart eta harrigarriz eman du aditzera Jesusek zer iritzi duen bere jarraitzaileez eta zer espero duen haiengandik. Ez dute bizi behar, kaskoan beti beren onura, beren fama edo beren boterea dutela. Nahiz eta talde koxkor bat diren Erromaren Inperio tzarraren erdian, lurrak beharrezko duen «gatz» izan behar dute eta munduari falta zaion «argi».

«Lurraren gatz zarete zuek». Galileako jende xumeak berez atzeman du Jesusen hizkuntza. Mundu guztiak daki gatza, batez ere, janari gustua emateko dela eta janaria usteltzetik gordetzeko. Modu berean, Jesusen ikasleek jendeari bizitza ahogozatzera eragin behar diote, usteltzen utzi gabe.

«Munduaren argi zarete zuek». Eguzkiaren argirik gabe, mundua ilunpean gelditzen da, eta ezin izaten dugu norabidetu eta bizitzaz gozatu, ilunpean. Alabaina, Jesusen ikasleek eskain dezakete behar dugun argia, norabidetzeko, bizitzaren azken zentzuan sakontzeko eta esperantzaz bide egiteko.

Bi metafora horiek bat datoz garrantzizko puntu batean. Gatza, ontzi batean aparte baldin badago, ez da ezertarako on. Elikagaien artean jarri eta janariarekin nahasten denean bakarrik ematen ahal dio gustua jaten dugunari. Gauza bera gertatzen da argiarekin ere. Itxian eta ezkutuan badago, ezin argitzen ahal du inor. Ilunpean direnekin dagoenean bakarrik argitzen eta norabidetzen ahal du. Mundutik aparte legokeen Eliza bat ezin izaten ahal litzateke, ez gatz, ez argi.

Frantzisko aita santuak ikusten du gaur egungo Eliza bere baitan itxirik dagoela, beldurrak sorgorturik, eta urrunegi arazo eta sufrimenduetatik, bizitza modernoari gustua eman ahal izateko eta Ebanjelioaren zinezko argia eskaini ahal izateko. Bat-batekoa izan du bere erreakzioa Aita Santuak: «Periferiara irten beharrean gara».

Behin eta berriz dio: «Nahiago dut kalera irteteagatik elbarria, zauritua eta zikindua den Eliza bat, itxia eta bere segurtasunari atxikitzearen aitzakiaz eta eroso bizi nahi izateagatik gaixo den Eliza bat baino. Ez dut gogoko erdigune izateaz arduratzen den eta, ondorioz, obsesio- eta prozedura-sare batean harrapatua gertatzen den Eliza bat».

Kristau guztiei doakie Frantziskoren deia. «Ezin geldi gintezke lasai geure elizen barnean, itxarote zurrunean». «Bestearen aurpegiarekin topo egitearen arriskua bizitzera gonbidatzen gaitu Ebanjelioak beti». Berak «topo egitearen kultura» deitzen duen hori sarrarazi nahi du Elizan Aita Santuak. Konbentziturik dago «Elizak gaur egun gaitasun hau behar duela: zauriak sendatzeko eta bihotzei berotasuna emateko gaitasuna».

 

5 Tiempo ordinario (A) SALIR A LAS PERIFERIAS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 05/02/14.- Jesús da a conocer con dos imágenes audaces y sorprendentes lo que piensa y espera de sus seguidores. No han de vivir pensando siempre en sus propios intereses, su prestigio o su poder. Aunque son un grupo pequeño en medio del vasto Imperio de Roma, han de ser la “sal” que necesita la tierra y la “luz” que le hace falta al mundo.

“Vosotros sois la sal de la tierra”. Las gentes sencillas de Galilea captan espontáneamente el lenguaje de Jesús. Todo el mundo sabe que la sal sirve, sobre todo, para dar sabor a la comida y para preservar los alimentos de la corrupción. Del mismo modo, los discípulos de Jesús han de contribuir a que las gentes saboreen la vida sin caer en la corrupción.

“Vosotros sois la luz del mundo”. Sin la luz del sol, el mundo se queda a oscuras y no podemos orientarnos ni disfrutar de la vida en medio de las tinieblas. Los discípulos de Jesús pueden aportar la luz que necesitamos para orientarnos, ahondar en el sentido último de la existencia y caminar con esperanza.

Las dos metáforas coinciden en algo muy importante. Si permanece aislada en un recipiente, la sal no sirve para nada. Solo cuando entra en contacto con los alimentos y se disuelve con la comida, puede dar sabor a lo que comemos. Lo mismo sucede con la luz. Si permanece encerrada y oculta, no puede alumbrar a nadie. Solo cuando está en medio de las tinieblas puede iluminar y orientar. Una Iglesia aislada del mundo no puede ser ni sal ni luz.

El Papa Francisco ha visto que la Iglesia vive hoy encerrada en sí misma, paralizada por los miedos, y demasiado alejada de los problemas y sufrimientos como para dar sabor a la vida moderna y para ofrecerle la luz genuina del Evangelio. Su reacción ha sido inmediata: “Hemos de salir hacia las periferias”.

El Papa insiste una y otra vez: “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrase a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termina clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos”.

La llamada de Francisco está dirigida a todos los cristianos: “No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos”. “El Evangelio nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro”. El Papa quiere introducir en la Iglesia lo que él llama “la cultura del encuentro”. Está convencido de que “lo que necesita hoy la iglesia es capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones”.

 

 

RECUPERAR LO HUMANO, REVISAR LO HISTÓRICO, REDESCUBRIR LO EVANGÉLICO

Juan Masiá SJ
Fe Adulta

En vez de responder directamente a las preguntas enviadas por el secretariado del Sínodo (que parecen formuladas para inducir y condicionar la respuesta), es preferible expresar para conocimiento de los obispos sinodales una opinión sobre cada uno de los nueve temas indicados en el título de cada bloque de preguntas. En el marco de una reunión con profesionales y matrimonios católicos que asisten a cursos de formación permanente en teología, redacto mi propia opinión incorporando las aportaciones recibidas por los participantes.

1. Sobre Biblia y magisterio eclesiástico acerca de la familia.

En vez de preguntar si se difunden y cómo se aceptan las enseñanzas de la Iglesia sobre matrimonio, familia y sexualidad, hay que plantear la revisión radical del modo de leer, interpretar y aplicar los textos bíblicos, tal como se los usa en Humanae vitae de Pablo VI, en Familiaris consortio de Juan Pablo II y en el Catecismo de 1992. Leer más

EL SUEÑO DESPIERTO

«Sueño» es una palabra muy hermosa, y puede significar muchas cosas, incluso contrarias: somnolencia o pasión, quimera o realidad, engaño o profecía. Hay sueños que angustian y sueños que alegran, sueños que adormecen y sueños que animan. A veces soñamos dormidos, y a veces soñamos despiertos, y muchas veces no sabemos por qué soñamos lo que soñamos. Pero seguimos soñando.

Los sueños sueños son, pero también sucede que los sueños se hacen a veces realidad. Hay sueños que han de hacerse realidad. Incluso podemos decir que nacimos de un sueño, o que somos un sueño aún no despierto del todo. Leer más

Apuntes para una lectura creyente de los acontecimientos de Gamonal

Ofrecemos unos apuntes, no es algo acabado. Los acontecimientos vuelan jornada a jornada. Reflexionar sobre algo tan vivo tiene sus límites. Es un intento de lectura creyente. No es un análisis socio-político-económico. Nos interesa ofrecer a los cristianos un intento de respuesta a una pregunta decisiva: ¿por dónde pasa el Dios de Jesús en todos estos acontecimientos de Gamonal?

La pregunta la hacemos porque creemos en la encarnación. Y eso es más que una fórmula que repetimos los domingos en Misa. La historia, nuestra historia, es historia de salvación. ¿Dónde descubrimos huellas de esa salvación?

Acaso esta pregunta y sus intentos de respuesta, molesta. Hay cristianos que siguen prefiriendo reducir a Dios bajo el control eclesiástico en los templos. Hay cristianos que prefieren una comodidad anodina y anónima, con miedo a manifestar y sacar consecuencias del compromiso exigente de la fe. Sentimos que estos cristianos se pierdan la experiencia gozosa del encuentro con el Dios de los pobres. Nosotros queremos dar testimonio de ella. Leer más