Juan XXIII, un buen comodín para subir a los altares

EDITORIAL MES DE REDES CRISTIANAS

De acuerdo con el  anuncio hecho por el papa Francisco el pasado 30 de septiembre de 2013, el 27 del presente mes de abril van a ser canonizados dos de los últimos pontífices muertos de la Iglesia católica, Juan XXIII (1958-1963) y Juan Pablo II (1978-2005).

Ya es la segunda vez que a Juan XXIII, el “papa bueno”, le toca hacer de comodín para la promoción a los altares de otros papas  controvertidos. Antes,  en su beatificación, hecha  por Juan Pablo II en el año 2000, tuvo que acompañar a la nada agradable figura de  Pio IX (1846-1878), el último papa rey que, entre el Syllabus y la declaración de su propia infalibilidad, se mostró rabiosamente antimoderno. Ahora, en su canonización, le acompaña la incómoda figura de Juan Pablo II. ¡Poca suerte está teniendo el bueno de Roncalli! Leer más

2º DOMINGO DE PASCUA: «PASCUA ES HACER NUESTRA SU MISMA VIDA», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Jn 20, 19-31

Si superamos la interpretación de la resurrección como la reanimación de un cadáver, se complica mucho la comprensión de la Pascua. La experiencia pascual es una vivencia que afectó vitalmente a los seguidores de Jesús, y por tanto cambió su manera de ver a Jesús y a Dios.

Es una falta de perspectiva exegética el creer que la fe de los discípulos se basó en las apariciones o en el sepulcro vacío. Los evangelios nos dicen más bien, que para «ver» a Jesús después de su muerte, hay que tener fe. El sepulcro vacío, sin fe, solo lleva a la conclusión de que alguien se lo ha llevado y las apariciones, a pensar en un fantasma.

La resurrección es el concepto con el que los primeros cristianos quisieron trasmitir la manera de ver a Jesús después de su muerte. Esa experiencia de que seguía vivo, y además les estaba comunicando a ellos mismos Vida, no era fácil de comunicar.

Antes de hablar de resurrección, en las comunidades primitivas, se habló de exaltación y glorificación. Primero se interpretó a Jesús como el juez escatológico, que vendría al fin de los tiempos a salvar definitivamente sin hacer ninguna referencia a la resurrección.

Otra cristología que se puede percibir en algunas comunidades primitivas, es la de Jesús como taumaturgo que manifestó con su poder, que Dios estaba con él. Para ellos los milagros eran la clave de la comprensión de Jesús. Esta cristología es muy criticada ya en los mismos evangelios, lo cual quiere decir que se quería contrarrestar su influjo.

Otra manera de explicar la experiencia pascual, que no habla de resurrección, es la que considera a Jesús como la Sabiduría de Dios. Sería el Maestro que conectando con la Sabiduría preexistente del AT, nos enseña lo necesario para llegar a Dios.

Estas maneras de entender a Jesús después de su muerte, fueron condensándose en la cristología pascual, que encontró en la idea de resurrección el marco más adecuado para explicar la vivencia de los seguidores de Jesús.

En ninguna parte de los escritos canónicos del NT se narra el hecho de la resurrección. La resurrección no puede ser un fenómeno constatable empíricamente; no puede ser objeto de nuestra percepción sensorial. Todos los intentos por demostrar la resurrección como un fenómeno constatable por los sentidos, están de antemano abocados al fracaso.

La experiencia pascual sí fue un hecho histórico. En los relatos pascuales se manifiesta el intento de comunicar a los demás una vivencia íntima, que es intransferible. Desde su universo conceptual fueron elaborando unos relatos que intentan convencer a los demás de lo que ellos estaban viviendo. Desde el nuevo paradigma en el que nos encontramos hoy, no podemos entender el mensaje que quieren trasmitir. Al entenderlo literalmente, tomamos los relatos por crónicas de sucesos y perdemos el verdadero mensaje.

Cómo llegaron los discípulos a esta convicción, no lo sabemos. tenemos que descubrirlo a través de nuestra propia vivencia de resurrección. Es imposible conocer lo que pudo suceder en el interior de cada uno de ellos. Pero es muy importante que lo planteemos, porque ese mismo proceso tiene que realizarse en nosotros, para entender la resurrección.

El relato que hemos leído hoy, fue escrito hacia el año cien, es decir 70 años después de morir Jesús. Como todos los relatos de apariciones, se ajusta al esquema teológico que es común a todos: una situación dada; aparición repentina; saludo; reconocimiento después de dudar; la misión. El querer entenderlo literalmente, nos priva del verdadero contenido. Es curioso que el relato de hoy no tenga en cuenta para nada el inmediato anterior del evangelio que leímos el domingo pasado. (Magdalena, Pedro y Juan en el sepulcro)

Reunidos el primer día de la semana. La creación del mundo había durado seis días. El séptimo descansó Dios. Jesús comienza la nueva creación el primer día de una nueva semana, es decir, el tiempo de otra creación, esta vez definitiva. Esta interpretación teológica vino después de la práctica que muy pronto se hizo común entre los cristianos. Los que seguían a Jesús, todos judíos, empezaron a reunirse después de terminar la celebración del Sábado. Al reunirse en la noche, era ya para ellos el domingo. En el texto se ve que en las comunidades, estaba ya consolidado el ritmo de las reuniones litúrgicas.

Se hizo presente en medio sin recorrer ningún espacio. Jesús había dicho: «Donde dos o más estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». Él es para la comunicad fuente de vida, referencia y factor de unidad. La comunidad cristiana está centrada en Jesús y solamente en él. Jesús se manifiesta, se pone en medio y les saluda. No son ellos los que buscan la experiencia sino que se les impone.

Los signos de su amor (las manos y el costado) evidencian que es el mismo que murió en la cruz. No hay lugar para el miedo a la muerte. La verdadera vida nadie puede quitársela a Jesús ni se la quitará a ellos. La permanencia de las señales, indica la permanencia de su amor. La comunidad tiene la experiencia de que Jesús comunica vida.

«Sopló» es el verbo usado por los LXX en Gn 2,7. Con aquel soplo se convirtió el hombre barro en ser viviente. Ahora Jesús les comunica el Espíritu que da verdadera Vida. Termina así la creación del hombre. «Del Espíritu nace espíritu» (3,6). Esto significa nacer de Dios. Se ha hecho realidad la capacidad para ser hijos de Dios. La condición de hombre-carne queda transformada en hombre-espíritu.

La aclaración de que Tomás no estaba con ellos, prepara una lección para todos los cristianos. Separado de la comunidad no tiene la experiencia de Jesús vivo; está en peligro de perderse. Solo cuando se está unido a la comunidad se puede ver a Jesús.

Cuando los otros le decían que habían visto al Señor, le están comunicando la experiencia de la presencia de Jesús, que les ha trasformado. Les sigue comunicando la Vida, de la que tantas veces les ha hablado. Les ha comunicado el Espíritu y les ha colmado del amor que ahora brilla en la comunidad. Jesús no es un recuerdo del pasado, sino que está vivo y activo entre los suyos. Tenemos aquí otra enseñanza clave. Los testimonios nunca son suficientes, no pueden suplir la experiencia personal de la nueva Vida.

A los ocho días, es decir, en la siguiente ocasión en que la comunidad se vuelve a reunir. Jesús se hace presente en cada celebración comunitaria. El día octavo es el día primero de la creación definitiva. La creación que Jesús ha realizado durante su vida, el día sexto, y que tiene su máxima expresión en la cruz, llega a su plenitud en la Pascua. Tomás se ha reintegrado a la comunidad, allí puede experimentar el Amor.

¡Señor mío y Dios mío! La respuesta de Tomás es tan extrema como su incredulidad. Se negó a creer si no tocaba sus manos traspasadas. Ahora renuncia a la certeza física y va mucho más allá de lo que ve. Al llamarle Señor y Dios, reconoce la grandeza, y al decir mío, el amor de Jesús y lo acepta dándole su adhesión.

Dichosos los que crean sin haber visto. Todos tienen que creer sin haber visto, porque lo que se ve, no se cree. El reproche de Jesús se refiere a la negativa a creer el testimonio de la comunidad. Tomás quería tener un contacto con Jesús como el que tenía antes de su muerte. Pero la adhesión no se da al Jesús del pasado, sino al presente. Solo el marco de la comunidad hace posible la experiencia de Jesús vivo, resucitado.

Meditación-contemplación

Ya no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí. (Pablo)

Métete esto bien en la cabeza:

sin experiencia pascual, no hay cristiano posible.

Es necesario un proceso de interiorización de lo aprendido sobre Jesús.

…………………….

El difícil paso que dieron los discípulos de Jesús,

del conocimiento externo y sensorial a la experiencia viva,

es el paso que tengo que dar yo, del conocimiento teórico de Jesús,

a la vivencia interna de que me está comunicando su misma VIDA.

……………….

El Espíritu es el que da vida, la carne no sirve de nada.

El mismo Espíritu que descendió sobre él,

me está invadiendo a mí en cada momento.

Si dejo que él tome las riendas de mi ser, me hará vivir su misma Vida.

…………………….

Fray Marcos

 

Paskoaldiko 2. Igandea, “JESUSEK DU ELIZA SALBATUKO-JESÚS SALVARÁ A LA IGLESIA”.

JESUSEK DU ELIZA SALBATUKO

Joan 20, 19-31

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jesus indarrez hil izanaz izuturik, etxe ezagun batean babestu dira ikasleak. Berriro elkarrekin dira, baina Jesus ez dute berekin. Inork bete ezin duen hutsune bat da elkarte horretan. Jesus falta zaie. Nori jarraitu orain? Zer egin hura gabe? «Iluntzen ari du» Jerusalemen; baita ikasleen bihotzean ere.

Etxe barruan dira, «ateak itxirik». Jada ez misiorik ez jomugarik ez duen elkartea da, bere baitan itxia, ez da gai harrerarik egiteko. Inork ez du buruan bideetara irteteko asmorik, Jainkoaren erreinua hots egin eta bizitza sendatzeko. Ateak itxirik, ezin hurbil zintezke jendearen sufrimenera.

Ikasleak «juduekiko beldurrak» jota dira. Beldurrak zurrundu duen elkartea da, jarrera defentsiboan. Etsaitasuna eta ukapena ikusten dute soilik alde guztietan. Beldur zarelarik, ez maita dezakezu mundua Jesusek maite zuen bezala, ezta arnasarik eta esperantzarik eman ere.

Bat-batean, Jesus berpiztuak hartu du iniziatiba. Bere jarraitzaileak beren onera ekartzera dator. «Etxean sartu eta haien erdian jarri da». Gure elkarte koxkor hori eraldatzen hasi da. Beldur izatetik, Jesusek ematen dien bake-jarrerara igaro dira. Gau ilunetik, Jesus bizi-bizirik ikusteko pozera igaro dira. Ateak itxirik izatetik, laster igaroko dira bihotza misiorantz irekitzera.

Bere konfiantza osoa jende gizajo harengan ezarriz hitz egin die Jesusek: «Aitak ni bidali nauen bezala, hala bidaltzen zaituztet nik zuek». Ez die esaten norengana hurbildu behar duten, ez zer hots egin behar duten, ez nola jokatu behar duten. Ikasia dute hori guztia beragandik Galileako bideetan barna. Jesus zer izan den, horixe izango dira beraiek munduan.

Ondotxo ezagutzen du Jesusek ikasleen ahulezia. Askotan aurpegiratu izan die beren fede eskas eta gorabeheratsua. Beraren Espirituaren beharra dute beren misioa bete ahal izateko. Horregatik egin die keinu berezi bat. Ez dizkie ezarri bere eskuak, ez ditu bedeinkatu gaixoekin egin izan duen bezala. Bere hatsa arnastu eta esan die: «Hartzazue Espiritu Santua».

Soilik, Jesusek salbatuko du Eliza. Soilik, Jesusek askatuko gaitu zurruntzen gaituzten beldurretatik, hautsiko ditu Jesus hesitu nahiz erabiltzen ditugun eskema aspergarriak, irekiko ditu mendeen joan-etorrian itxi izan ditugun hainbat eta hainbat ate, zuzenduko ditu desbideratu izan gaituzten hainbat eta hainbat bide.

Hau da eskatzen zaiguna: biziberritu dezagula askoz gehiago Eliza osoan Jesus berpiztuarekiko konfiantza, ekin diezaiogula beldurrik gabe gure parrokietan eta elkarteetan Jesus erdi-erdian ipintzeari, eta bildu ditzagula geure indarrak gaur egun haren jarraitzaileoi haren Espiritua esaten ari zaiguna entzuteko.

2 Pascua (A) Juan 20, 19-31

JESÚS SALVARÁ A LA IGLESIA

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 23/04/14.- Aterrados por la ejecución de Jesús, los discípulos se refugian en una casa conocida. De nuevo están reunidos, pero no está con ellos Jesús. En al comunidad hay un vacío que nadie puede llenar. Les falta Jesús. ¿A quién seguirán ahora? ¿Qué podrán hacer sin él? “Está anocheciendo” en Jerusalén y también en el corazón de los discípulos.

Dentro de la casa, están “con las puertas cerradas”. Es una comunidad sin misión y sin horizonte, encerrada en sí misma, sin capacidad de acogida. Nadie piensa ya en salir por los caminos a anunciar el reino de Dios y curar la vida. Con las puertas cerradas no es posible acercarse al sufrimiento de las gentes.

Los discípulos están llenos de “miedo a los judíos”. Es una comunidad paralizada por el miedo, en actitud defensiva. Solo ven hostilidad y rechazo por todas partes. Con miedo no es posible amar el mundo como lo amaba Jesús, ni infundir en nadie aliento y esperanza.

De pronto, Jesús resucitado toma la iniciativa. Viene a rescatar a sus seguidores. “Entra en la casa y se pone en medio de ellos”. La pequeña comunidad comienza a transformarse. Del miedo pasan a la paz que les infunde Jesús. De la oscuridad de la noche pasan a la alegría de volver a verlo lleno de vida. De las puertas cerradas van a pasar pronto a la apertura de la misión.

Jesús les habla poniendo en aquellos pobres hombres toda su confianza: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. No les dice a quién se han de acercar, qué han de anunciar ni cómo han de actuar. Ya lo han podido aprender de él por los caminos de Galilea. Serán en el mundo lo que ha sido él.

Jesús conoce la fragilidad de sus discípulos. Muchas veces les ha criticado su fe pequeña y vacilante. Necesitan la fuerza de su Espíritu para cumplir su misión. Por eso hace con ellos un gesto especial. No les impone las manos ni los bendice como a los enfermos. Exhala su aliento sobre ellos y les dice: “Recibid el Espíritu Santo”.

Solo Jesús salvará a la Iglesia. Solo él nos liberará de los miedos que nos paralizan, romperá los esquemas aburridos en los que pretendemos encerrarlo, abrirá tantas puertas que hemos ido cerrando a lo largo de los siglos, enderezará tantos caminos que nos han desviado de él.

Lo que se nos pide es reavivar mucho más en toda la Iglesia la confianza en Jesús resucitado, movilizarnos para ponerlo sin miedo en el centro de nuestras parroquias y comunidades, y concentrar todas nuestras fuerzas en escuchar bien lo que su Espíritu nos está diciendo hoy a sus seguidores y seguidoras. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

 

 

¿Cómo, donde y en quién está presente y actúa el Señor resucitado?

José María CASTILLO
Redes Cristianas


Es un hecho que la resurrección de Jesús constituye el acontecimiento central de nuestra fe cristiana. Pero es un hecho también que ese acontecimiento central de la fe cristiana no parece estar en el centro de la vida de los creyentes. Por lo menos, a primera vista, no se tiene la impresión de que los cristianos lo entiendan y lo vivan así. Hay otras cosas que interesan más al común de los mortales bautizados. Y conste que me refiero a cosas estrictamente religiosas: la pasión del Señor, la devoción a la Virgen y a los santos, determinadas prácticas religiosas, etc.

Sin embargo, a mí me parece que no deberíamos precipitarnos a la hora de dar un juicio sobre esta cuestión. Porque, sin duda alguna, se trata de un asunto más complicado de lo que parece en un primer momento. Por eso, valdrá la pena analizar, ante todo, de qué maneras el Resucitado debe estar presente en la vida y el comportamiento de los creyentes, según el Nuevo Testamento, para poder, desde ahí, sacar luego las consecuencias. Leer más

Carta abierta a los obispos

La Opinión de Murcia
Joaquín Sánchez

¿Se atreverían a decirles públicamente que por su avaricia hay niños que cogen bocadillos de las papeleras en las escuelas o que se acuestan sin tomar nada? ¿Por qué no se atreven? ¿No será porque también son cómplices? Los que tienen las grandes fortunas no pueden condicionar nuestra fe ni hacer desparecer la dimensión profética

JOAQUÍN SÁNCHEZ Queridos hermanos:
En su comunicado en referencia a las elecciones al Parlamento Europeo del comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (CEE) afirman en su punto 2 lo siguiente: «Es importante que los aspirantes por primera vez al Parlamento Europeo o a los que buscan renovar su escaño sean conscientes de los daños colaterales de la crisis económica y bancaria que comenzó en 2008». ¿Ustedes consideran que un desahuciado o un parado o una persona mayor a quien prácticamente le han quitado la Ley de Dependencia es un mero daño colateral? Leer más

Felices pascuas de resurrección 2.014

Desde el seno de la Iglesia les anunciamos una gran noticia, un regalo de Dios a la humanidad: ¡Tenemos Papa! que en expresión de Gregorio Magno es el Servidor de los servidores de Dios, amigo y hermano de todos los hombres. Es el Pastor que refleja la actitud del Nazareno: humilde, sencillo, de amplia sonrisa, de corazón abierto para todos y especialmente para los excluidos de la convivencia humana. “Sin oropel de mundanidad” de lujo, ni de autoridad suprema. Se propone al estilo de Francis­co de Asís, reconstruir la “iglesia pobre”, desde los pobres y “de los pobres”. Sensible al “sufrimiento de los desocupados, de los migrantes, de los que lloran, sufren y mueren por la violencia, el terrorismo, las guerras”; grita a la conciencia de particulares y de hombres públicos para que “cesen los conflictos armados que bañan en sangre la tierra, ceda el puesto el odio al amor, la discordia a la fraternidad”.

PASKOALDIKO II. IGANDEA, “GALILEARA ITZULI-VOLVER A GALILEA”,José Antonio Pagola.

GALILEARA ITZULI

Mat. 28, 1- 10

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, .- Ebanjelioek hiru emakume miresgarriren oroitzapena gorde digute: Jesus hobiratua izan den hilobira hurbildu dira hirurak larunbat egunsentian. Ezin ahaztu dira Jesusez. Beste inor baino gehiago maite dute. Gizonezkoek, aldiz, ihes egin dute, eta ezkutatu egin dira, agian.

Hilobira iristean emakumeek entzun duten mezuak aparteko garrantzia du. Ebanjeliorik zaharrenak dio: «Nazareteko Jesusen bila zabiltzate, gurutziltzatua izan denaren bila? Ez da hemen. Piztu da». Oker handia izango litzateke Jesusen bila herioaren munduan ibiltzea. Bizi da betiko. Ezin aurkituko dugu Jesus, bizia hila den leku batean.

Ez dugu ahaztu behar. Kristo berpiztua aurkitu nahi badugu, biziaz eta indar kreatzaileaz betea den hura alegia, ez dugu bilatu behar hila den erlijio batean, ezta aginduak eta ohikeriazko errituak agerian betetzeari emandako erlijio batean, ezta itzalia den fede batean, sostengutzat topikoak eta formula xahutuak dituen eta Jesusekiko maitasun bizirik ez duen fede batean ere.

Beraz, nor aurki genezake? Mandatu hau jaso dute emakumeek: «Orain, zoazte esatera ikasleei eta Pedrori: Zuen aurretik doa Hura Galileara. Han ikusiko duzue». Zergatik itzuli behar dugu Galileara Berpiztua ikusteko? Zer esanahi sakon du bere baitan gonbit honek? Zer esan nahi digu gaur eguneko kristauei?

Galilean entzun zituzten, lehen aldiz eta beren garbitasun osoan, Jainkoaren Berri Ona eta Jainkoaren gizatasun-egitasmoa. Gaur egun bihotz xumez eta irekiz entzuten ez baditugu, irakaspen beneragarriz janarituko gara, baina ez dugu ezagutuko Jesusen Ebanjelioaren poza, gure fedea «berpizteko» gai den hura.

Galileako lakuaren ertzean hasi zen Jesus bere lehen jarraitzaileei dei egiten, bere biziera bera nola bizi haiei erakusteko, eta bere lankide nola izan, bizitza gizatasun handiagoko egiteko berak hartua zuen zereginean. Dei egiten jarraitzen digu Jesusek gaur egun ere. Haren deia entzuten ez badugu eta hura «gure aurretik ez badoa», noranzko bidea hartuko du kristautasunak?

Galileako bideetan hasi zen sortzen Jesusen lehen elkartea. Haren ondoan esperientzia berezi-berezia biziko dute haren jarraitzaileek. Haren presentziak betetzen du dena. Jesus dute erdigunea. Haren ondoan ikasi dute harrera egiten, barkatzen, bizitza sendatzen eta Jainkoaren maitasun hondorik gabean konfiantza ernetzen.Gure elkarteen erdi-erdian, ahalik lasterren, Jesus jartzen ez badugu, ez dugu esperimentatuko sekula haren presentzia geure artean.

Galileara itzultzen bagara, Jesus berpiztuaren «presentzia ikusezina» giza ezaugarriz janzten hasiko da ebanjelioko kontakizunak irakurtzean, eta haren «presentzia isilak» ahots zehatza berreskuratuko du haren arnasa-hitzak entzutean.

Pascua de Resurrección (A) Mateo 28, 1- 10

VOLVER A GALILEA

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 16/04/14.- Los evangelios han recogido el recuerdo de tres mujeres admirables que, al amanecer del sábado, se han acercado al sepulcro donde ha sido enterrado Jesús. No lo pueden olvidar. Lo siguen amando más que a nadie. Mientras tanto, los varones han huido y permanecen tal vez escondidos.

El mensaje, que escuchan al llegar, es de una importancia excepcional. El evangelio más antiguo dice así: “¿Buscáis a Jesús de Nazaret, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado”. Es un error buscar a Jesús en el mundo de la muerte. Está vivo para siempre. Nunca lo podremos encontrar donde la vida está muerta.

No lo hemos de olvidar. Si queremos encontrar a Cristo resucitado, lleno de vida y fuerza creadora, no lo hemos de buscar en una religión muerta, reducida al cumplimiento externo de preceptos y ritos rutinarios, o en una fe apagada, que se sostiene en tópicos y fórmulas gastadas, vacías de amor vivo a Jesús.

Entonces, ¿dónde lo podemos encontrar? Las mujeres reciben este encargo: “Ahora id a decir a sus discípulos y a Pedro: Él va delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis”. ¿Por qué hay que volver a Galilea para ver al Resucitado? ¿Qué sentido profundo se encierra en esta invitación? ¿Qué se nos está diciendo a los cristianos de hoy?

En Galilea se escuchó, por vez primera y en toda su pureza, la Buena Noticia de Dios y el proyecto humanizador del Padre. Si no volvemos a escucharlos hoy con corazón sencillo y abierto, nos alimentaremos de doctrinas venerables, pero no conoceremos la alegría del Evangelio de Jesús, capaz de “resucitar” nuestra fe.

A orillas del lago de Galilea, empezó Jesús a llamar a sus primeros seguidores para enseñarles a vivir con su estilo de vida, y a colaborar con él en la gran tarea de hacer la vida más humana. Hoy Jesús sigue llamando. Si no escuchamos su llamada y él no “va delante de nosotros”, ¿hacia dónde se dirigirá el cristianismo?

Por los caminos de Galilea se fue gestando la primera comunidad de Jesús. Sus seguidores viven junto a él una experiencia única. Su presencia lo llena todo. Él es el centro. Con él aprenden a vivir acogiendo, perdonando, curando la vida y despertando la confianza en el amor insondable de Dios. Si no ponemos, cuanto antes, a Jesús en el centro de nuestras comunidades, nunca experimentaremos su presencia en medio de nosotros.

Si volvemos a Galilea, la “presencia invisible” de Jesús resucitado adquirirá rasgos humanos al leer los relatos evangélicos, y su “presencia silenciosa” recobrará voz concreta al escuchar sus palabras de aliento. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

Don Gabo el socialista que el mundo llora

Don Gabriel García Márquez es un Nobel de Literatura, sí. Pero, es un nadie y que el mundo no olvide que está honrando a un paria que tuvo la osadía de honrarnos, de darnos voz, con su realismo mágico, con su genial encanto de escritor de los que nacen ya con la venia de la excelsitud.

Que el mundo no olvide que está llorando a un socialista, a un izquierdista, a un hombre honrado que soñó con que el mundo fuera equitativo  y que la América Latina que lo vio nacer fuera una tierra próspera libre de traidores y de la escoria que empaña su lindeza.  Un hombre universal que a su natal Aracataca la inmortalizó con su encanto.

 

El Resucitado es el Crucificado

Lectura de la resurrección de Jesús desde los crucificados del mundo

Jon SOBRINO
KOINONÍA


Este número monográfico está dedicado a la resurrección de Jesús como acontecimiento y verdad fundamental para la fe cristiana. Queremos en este breve artículo recordar otra verdad no menos fundamental para la fe: que el resucitado no es otro que Jesús de Nazaret crucificado. No nos mueve a ello ningún a priori dolorista, como si no pudiera haber en la fe un momento de gozo y esperanza, ni tampoco ningún a priori dialéctico que fuese necesario conceptualmente para la reflexión teológica. Nos mueve más bien una doble honradez, con los relatos del Nuevo Testamento por una parte y con la realidad de millones de hombres y mujeres por otra.

Con lo primero queremos decir que es preciso recordar que el resucitado es el crucificado, por la sencilla razón de que es verdad y de que así -y no de otra manera- se presenta la resurrección de Jesús en el NT. Esta verdad no es además sólo una verdad fáctica de la cual hubiera que tener noticia, como un dato más del misterio pascual, sino una verdad fundamental, en el sentido de que fundamenta la realidad de la resurrección y, de ahí, cualquier interpretación teológica de ella. Leer más

LUTO EN EL MOVIMIENTO SOCIAL Y UNIVERSITARIO ANTE EL FALLECIMIENTO DE CONCHITA CORERA

Reflexión ante el Premio Sociedad y Valores Humanos

Diario de Noticias, Miércoles 16 de Abril de 2014

El pasado diciembre Conchita Corera Oroz recibió el Premio Sociedad y Valores Humanos que otorga el Colegio de Sociólogos y Politólogos de Navarra. Su discurso constituye un testamento vital de gran valía.

Pienso que, en alguna medida, las personas nos reconocemos a nosotras mismas en la imagen que vemos reflejada en los ojos de quienes nos miran. Pero pienso también que dicha imagen es siempre, inevitablemente, como una fotografía retocada. Y esto es así, para bien y para mal, aunque sea tan sólo por el hecho de que dicha imagen pasa por el laboratorio de una subjetividad ajena que no nos es dado controlar. En suma, no somos dueñas del retrato que otros u otras puedan forjarse de nosotras mismas. Leer más