NAVIDAD: «DIOS ME NECESITA PARA HACERSE PRESENTE EN ESTE MUNDO» Fray Marcos

FE ADULTA

Jn 1, 1-18

El misterio de la encarnación que estamos celebrando es un misterio de amor. Por eso lo celebramos con la eucaristía que es el sacramento del amor. Si Dios me ama es porque es amor. Es decir, Dios, que es amor, está en mí. Ese amor es el fundamento de mi ser, o mejor es mi verdadero ser en lo que tiene de fundamento. Todo lo que no es Amor es secundario y accidental en mí. Dios está encarnado en todas sus criaturas y esa presencia es lo que les hace consistentes y lo que les da valor trascendente. El hombre puede descubrir esa realidad y vivirla conscientemente. Esa será su plenitud.

El comienzo del evangelio de Jn es un contrapunto al que hemos leído anoche de Lc. Con él, la liturgia intenta nivelar la balanza para que no nos quedemos en la paja del pesebre y lleguemos de verdad a la sustancia del misterio de Navidad. Los dos relatos están hablando de lo mismo, pero el lenguaje es tan diverso que apenas podríamos sospechar que se refieren a la misma realidad. Ni uno ni otro hablan con propiedad, porque lo que estamos celebrando no puede encerrarse ni en imágenes ni en conceptos.

En el evangelio de Jn que acabamos de leer, dice: “En la palabra había vida y la vida era la luz de los hombres”. No me explico por qué tenemos tantas dificultades para entender esto correctamente. El texto no dice que la luz me llevará a la Vida, sino al revés, es la Vida la que me tiene que llevar a la luz, es decir, a la comprensión. No es el mayor o mejor conocimiento lo que me traerá la verdadera salvación, sino la vivencia dentro de mí. Dios que es Vida está en mí y me comunica esa misma Vida; todo lo demás es consecuencia de este hecho. Lo que salga de mí, será la manifestación de esa Vida-salvación.

La encarnación sigue siendo el tema pendiente del cristianismo. Si no lo enfocamos como es debido, lo reducimos a una creencia sin peso alguno en nuestra vida real. El prólogo de Juan dice: “kai Theos en o Logos” y en latín: “et Deus erat Verbum”. En castellano podemos traducir: “y la Palabra era Dios” o “Dios era la Palabra”. Puede parecer que es lo mismo, pero en realidad expresan algo muy distinto. En el primer caso, se explica lo que es el Verbo, por lo que es Dios. En el segundo, se explica lo que es Dios por lo que es el Verbo. Es Dios el que se identifica con el ser humano Jesús. Si se hizo hombre en Jesús, es que se hace hombre en todos los seres humanos. Por el contrario, si es Jesús el que se hace Dios, nosotros quedamos completamente al margen de lo que allí pasó.

No se trata de limitar la singularidad de Jesús, sino de descubrir que todo lo que pasó en él, no es ajeno a cada uno de nosotros. Jesús hizo presente a Dios en un momento determinado de la historia, porque fue un ser histórico; pero la historia no afecta para nada a Dios. Dios no tiene sucesos. Lo que hace en un instante está siempre haciéndolo. Dios se está encarnando siempre. Por lo tanto no se trata de celebrar un acontecimiento pasado, sino de descubrir ese acontecimiento en el momento presente y vivirlo como lo vivió Jesús.

En la eucaristía, tomamos conciencia de nuestras limitaciones, patentes en nuestra manera de actuar. Si descubrimos la actitud de Dios para con nosotros, amor que nos acepta como somos, por lo que Él es, no por lo que somos nosotros, tomaremos conciencia de su presencia en lo hondo de nuestro ser y nos identificaremos con esa parte divina de nuestro ser. Desde ahí, intentaremos que nuestra vida esté de acuerdo con ese ser descubierto. Se trata de dejar que nuestro actuar, surja espontáneamente de nuestro verdadero ser. Si no descubrimos y nos identificamos con nuestro verdadero ser, nuestra vida cristiana seguirá siendo artificial y vacía de verdadero sentido cristiano.

Meditación-contemplación

¡navidad!, ¡navidad!
¡triste navidad!
trocada en folklore
y poquito más
de mi fondo espera
ser Natividad
porque estoy encinta
de Divinidad

 

Fray Marcos

 

 

El Papa insta a un «comportamiento sobrio» frente a una sociedad «ebria de consumo y de placeres»

El papa Francisco ofició este jueves su tercera misa del Gallo, ocasión que aprovechó para criticar el consumismo y la ostentación durante las festividades navideñas. «En una sociedad frecuentemente ebria de consumo y de placeres, de abundancia y de lujo, de apariencia y de narcisismo, Él nos llama a tener un comportamiento sobrio, es decir, sencillo, equilibrado, lineal, capaz de entender y vivir lo que es importante», resaltó durante su homilia.

 

ROPA Y COMIDA A LA BASURA

Es injusto quitar la tierra por millones de hectáreas a los países pobres del Sur para, con mano de obra esclava de los mismos, fabricar productos y obtener materias primas para consumir en los países ricos del Norte, que en el año 2014 hemos tirado a la basura 1.400.000 toneladas de comida útil. Como seres humanos y más como creyentes no podemos estar tranquilos mientras haya en el mundo un solo ser humano, o un solo ser vivo, muriendo injustamente de hambre, y que el planeta Tierra sea tan mal tratado que ya se ha convertido en un pobre más entre los empobrecidos del mundo, cuya pobreza daña más a los que menos tienen.

 

LOS RELATOS DE LA INFANCIA DE JESÚS ¿TEOLOGÍA O HISTORIA? y (II)

KOINONIA-FE ADULTA

4. ¿Quiso Lucas contar la concepción virginal de Jesús?
La anunciación y el nacimiento de Cristo los relata el evangelista Lucas. Lucas es considerado por la tradición como el evangelista ‘pintor’. Verdaderamente, en los capítulos 1-2 pinta un auténtico díptico. El díptico es un retablo propio de la época medieval, con dos semiventanas o alas en las que hay unas pinturas que se corresponden simétricamente. Así, Lucas 1-2 pinta la infancia de Juan el Bautista en perfecto paralelo con la infancia de Jesús. De un modo semejante procederá más tarde Mateo al trazar un paralelo entre Moisés y Jesús. Sin embargo, en cada uno de los puntos paralelos trata de mostrar Lucas que Cristo es superior a Juan el Bautista. Leer más

Eguberri eguna – Navidad C José A. Pagola

Eguberri eguna – C (Joan 1,1-18)

Evangelio del 25/dic/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

(Joan 1,1-18)

EGUBERRIEN NOSTALGIA-LA NOSTALGIA DE LA NAVIDAD

Nostalgiaz beteak diren jaiak dira Eguberriak. Bakea abestu ohi da, baina ez dakigu nola eraiki. Zorionak opa izaten dizkiogu elkarri, baina gero eta zailagoa dirudi zoriontsu izatea. Opariak erregalatzen dizkiogu batak besteari, baina txera eta afektua dira behar ditugunak. Jainko haurrari abesten diogu, baina gure bihotzean itzaltzen ari da fedea. Bizitza ez da nahi izango genukeena, baina ez dakigu nola hobetu.

Ez da soilik Eguberritako sentimendu. Bizi osoa hartzen du nostalgiak. Ezerk ez ditu betetzen gure desioak. Ez da erabateko bakerik eman dezakeen aberastasunik. Ez da desio sakonenei erabat erantzuten ahal dien maitasunik. Ez da gure ametsak erabat asetzen ahal dituen arrakastarik. Ezinezkoa  da guztiek gu maitatzea.

Oso ondorio baikorrak izan ditzake nostalgiak. Bide ematen digu pentsatzeko, gaur eskura duguna eta gozatzen duguna baino harago doazela gure desioak. Gure existentziaren hodeiertza, ezagutzen dugun guztia baino handiagoa eta beteagoa den zerbaitera luzatzen laguntzen digu. Aldi berean, bizitzari ezin eman digunik ez eskatzen irakasten digu, harremanetatik ez espero izaten ezin eman digutenik. Nostalgiak ez digu bizitzen uzten soilik mundu honi kateaturik.

Gauza erraza da bizitzea, geure baitan taupadaka dugun infinituaren desioa itoz. Koraza batean hesitzen gara, ikusten eta ukitzen duguna baino haragokoa ikusteko sorgor bihurtzen garelarik. Eguberrietako jaiak, nostalgiaz bizirik, beste giro bat sortzen du: egun horietan hobeto hautematen da etxearen eta segurtasunaren premia. Bere bihotzarekin mailarik txikinean harremanetan jartzen denak, sumatzen du Jainkoaren misterioa dela bere azken zoria.

Norbait sinestedun bada, fedeak egun hauetan misterio hori bilatzera gonbidatzen du, ez lurralde arrotz eta iristezin batean, baizik haur jaioberri batengan. Gauza horretaraino da laua eta sinestezina. Jainkoagana hurbildu, haur batengan egin ohi dugun bezala behar dugu egin: era soilean eta zaratarik gabe; diskurtso handiosik gabe, bihotzari darizkion hitz xumez. Geure baitan dugun gauzarik hobena irekitzen diogunean egiten dugu topo Jainkoarekin.

Gure gizartean sortu ohi den giro arin eta azalekoa gorabehera, Eguberriak Jainkoagana hurbiltzeko aukera izan ditzakegu. Gutxienez, fede xumez eta bihotz garbiz bizi baditugu.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Navidad – C (Juan 1,1-18)

Evangelio del 25/dic/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

LA NOSTALGIA DE LA NAVIDAD

La Navidad es una fiesta llena de nostalgia. Se canta la paz, pero no sabemos construirla. Nos deseamos felicidad, pero cada vez parece más difícil ser feliz. Nos compramos mutuamente regalos, pero lo que necesitamos es ternura y afecto. Cantamos a un niño Dios, pero en nuestros corazones se apaga la fe. La vida no es como quisiéramos, pero no sabemos hacerla mejor.

No es solo un sentimiento de Navidad. La vida entera está transida de nostalgia. Nada llena enteramente nuestros deseos. No hay riqueza que pueda proporcionar paz total. No hay amor que responda plenamente a los deseos más hondos. No hay profesión que pueda satisfacer del todo nuestras aspiraciones. No es posible ser amados por todos.

La nostalgia puede tener efectos muy positivos. Nos permite descubrir que nuestros deseos van más allá de lo que hoy podemos poseer o disfrutar. Nos ayuda a mantener abierto el horizonte de nuestra existencia a algo más grande y pleno que todo lo que conocemos.

Al mismo tiempo, nos enseña a no pedir a la vida lo que no nos pueda dar, a no esperar de las relaciones lo que no nos pueden proporcionar. La nostalgia no nos deja vivir encadenados solo a este mundo.

Es fácil vivir ahogando el deseo de infinito que late en nuestro ser. Nos encerramos en una coraza que nos hace insensibles a lo que puede haber más allá de lo que vemos y tocamos. La fiesta de la Navidad, vivida desde la nostalgia, crea un clima diferente: estos días se capta mejor la necesidad de hogar y seguridad. A poco que uno entre en contacto con su corazón, intuye que el misterio de Dios es nuestro destino último.

Si uno es creyente, la fe le invita estos días a descubrir ese misterio, no en un país extraño e inaccesible, sino en un niño recién nacido. Así de simple y de increíble. Hemos de acercarnos a Dios como nos acercamos a un niño: de manera suave y sin ruidos; sin discursos solemnes, con palabras sencillas nacidas del corazón. Nos encontramos con Dios cuando le abrimos lo mejor que hay en nosotros.

A pesar del tono frívolo y superficial que se crea en nuestra sociedad, la Navidad puede acercar a Dios. Al menos, si la vivimos con fe sencilla y corazón limpio.

José Antonio Pagola

 

Diálogo, pactos o nuevas elecciones en España

Redacción de Atrio,
Ignacio Escolar , director de eldiario.es

La noche de las calculadoras

Mariano Rajoy no sumará los apoyos suficientes para lograr su investidura salvo que el PSOE lo permita y cave su tumba

1. Por primera vez en la historia, los españoles se van a la cama en una noche electoral sin saber quién será el próximo presidente del Gobierno. Las cuentas son endemoniadas y el PP lo tiene casi imposible para gobernar: Mariano Rajoy no sumará los apoyos suficientes para lograr su investidura salvo que el PSOE lo permita (y cave su tumba) o consiga milagros aún más difíciles, como la abstención de esos mismos partidos nacionalistas que ha despreciado durante los últimos años.

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En torno a la Navidad

Carlos F. Barberá,
ATRIO

El 21 del pasado noviembre, Babelia publicó una larga entrevista con Ian Mc Ewan, el excelente novelista británico. Hacía un repaso a temas profundos, explicaba las razones de su felicidad personal y criticaba la utopía como “una de las formas más destructivas del pensamiento humano”. Me sorprendió que en las reflexiones de este ateo amigo de Hitchens, no apareciera nunca el hecho de que en este mundo hay pobres y víctimas. Con razón su compatriota Eagleton criticó en su momento con dureza a esos ateos ingleses militantes frente a Dios pero silenciosos, por ejemplo,  sobre la guerra de Irak. Leer más

«DESDE LA INTEMPERIE», Magdalena Bennásar

MAGDALENA BENNÁSAR OLIVER,

ECLESALIA,  Me siento llamada por dentro a reflexionar sobre esa realidad: la intemperie. Me resisto, pienso que total la gente lee tantas cosas, escribes y nadie te dice ni que lo ha recibido apenas… como veis me resisto a “mi intemperie”. Intento disuadir la invitación, la voz interior que me vuelve a sugerir que comparta lo que de intemperie he vivido, vivo, resisto…y al fin, sucumbo. Casi pidiendo perdón porque estos días la gente va cargada, pero ya sabéis que el tiempo de Dios funciona con otros registros. Desearía estar en ellos para compartir lo que me regala.

Muchas de nosotras y nosotros tenemos intemperies pegadas a la piel y tal vez no las vemos o no sabemos cómo gestionarlas. Una de ellas, que comparto, es el duelo. El duelo te hace entrar dentro, y buscar entre los millones de recuerdos y experiencias vividos los compartidos con la persona que se ha ido. A veces consuela, otras duele tanto que cambio de canal. Leer más

«MARÍA DESCUBRE Y MANIFIESTA LA PRESENCIA DIVINA», Fray Marcos

FE ADULTA

Lc 1, 39-45

Durante el Tiempo de Navidad, vamos a leer una y otra vez lo que se llama “el evangelio de la infancia”. Esos textos no podemos tomarlos como si fueran crónicas de sucesos. Son teología narrativa. Que el texto se ajuste más o menos a los hechos, que sea totalmente inventado o que tenga como fundamento mitos ancestrales,no tiene importancia ninguna. Lo importante es descubrir el mensaje que el autor ha querido transmitir. Si fueran noticias de un suceso, nos daríamos por enterados y punto. Si son teología, nos obliga a desentrañar la verdad que sigue siendo válida. Es uno de los textos más densos y más profundos de Lc.

Leemos los textos desde una perspectiva equivocada. Ni María sabía que había engendrado al “Hijo de Dios” ni Isabel llevaba en su seno al “Precursor”. Si salimos de es falsa ilusión, no tiene mucho sentido que noventa años después alguien se acuerde de una visita a una prima, mucho menos que recuerde las palabras que se dijeron. No digamos nada si imaginamos a María, arrancándose con el magníficat, recitado palabra por palabra. No, el relato nos está trasmitiendo lo que pensaban los cristianos de finales del siglo primero.

En el texto de Lc todo son símbolos. La primera palabra en griego es ‘anastasa’, que significa levantarse, surgir, y que se ha pasado por alto en la traducción oficial. Es el verbo que emplea el mismo Lc para indicar la resurrección. Significa que María resucita a una nueva vida, y sube a la “montaña”, el ámbito de lo divino. Una madre da la vida al hijo. En este caso es el Hijo el que da vida a la madre. Inmediatamente, la madre lleva al que le ha dado esa vida, a los demás, es decir da a luz al Hijo. Eckhart decía con gran atrevimiento: todos estamos preñados de Dios y la principal tarea de todo cristiano es darle a luz.

La visita de María a su prima simboliza la visita de Dios a Israel. La subida de Galilea a Judá nos está adelantando la trayectoria de la vida pública de Jesús. También el Arca de la alianza recorrió el mismo camino por orden de David. Por otra parte, María y Jesús (lo más grande) se digna visitar a lo pequeño, Isabel. El Emmanuel se manifiesta en el signo más sencillo, una visita. Todo acontece fuera del marco de la religiosidad oficial. Desde ahora, a Dios lo debemos encontrar en lo cotidiano, donde se desarrolla la vida. Jesús, ya desde el vientre de su madre, empieza su misión, llevar a otros la salvación y la alegría.

La escena nos está diciendo que la verdadera salvación siempre repercutirá en beneficio de los demás; si alguien la descubre, inmediatamente la comunicará.La salvación no puede quedar encerrada en uno mismo; si es verdadera, la llevaremos a donde quiera que vayamos, aun sin proponérnos­lo. La visita comunica alegría (el Espíritu), también a la criatura que Isabel llevaba en su vientre. Una vez más descubrimos el empeño por dejar a Juan por debajo de Jesús. Por dos veces se nos dice que saltó la criatura en su vientre.

Si leemos con atención, descubriremos que todo el relato se convierte en un gran elogio a María. Y es el mismo Espíritu el que provoca esa alabanza: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!” ¿Cuántas veces hemos repetido esta alabanza? “¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?” “Dichosa tú que has creído”. Creer no significa la aceptación de verdades, sino confianza en un Dios, que siempre quiere lo mejor para el ser humano. A continuación, María pasa al elogio a Dios con el canto del magníficat.

Lo que intentan estos relatos de la infancia de Jesús, es presentarlo como una persona de carne y hueso, aunque extraordinaria, ya desde antes de nacer. Cuando afirmamos que esos relatos no son históricos no queremos decir que Jesús no fue una figura histórica. El NT hace siempre referencia a una historia humana concreta, a una experiencia humana única. Sin esa referencia al hombre Jesús, el evangelio carecería de todo fundamento. Ahora bien, el lenguajeque emplea cada uno de los evangelistas es muy distinto. Basta comparar los relatos de Mt y Lc con el prólogo de Juan, para darnos cuenta de la abismal diferencia.

La novedad que se manifiesta en María, no elimina ni desprecia la tradición, sino que la integra y transforma. El relato está haciendo constantes referencias al AT. En ningún orden de la vida, debemos vivir volcados hacia el pasado porque impediríamos el progreso. Pero nunca podremos construir el futuro destruyendo nuestro pasado. El árbol no crece si se cortan las raíces. Lo nuevo, si no integra y perfecciona lo antiguo nunca será auténtico.

A la vivencia de Jesús, hace referencia la carta de Pablo. Jesús no es un extraterrestre, sino un ser humano como nosotros, que supo responder a las exigencias más profundas de su ser. La clave está en esa frase: «Aquí estoy para hacer tu voluntad.» No se trata de ofrecer a Dios “dones” o “sacrificios”. Se trata de darnos a nosotros mismos. Esa actitud es propia de una persona volcada sobre lo divino que hay en ella. Pablo contrapone la encarnación al culto. Dios no acepta holocaustos ni víctimas expiatorias. Solo haciendo su voluntad, damos culto a Dios. En Jn, dice Jesús: “Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre”.

Los primeros cristianos no llegaron a la conclusión de que Jesús era Hijo de Dios porque descubrieron la “naturaleza” de Dios y la de Cristo y vieron que coincidían, sino porque descubrieron que Jesús cumplió, en todo, la voluntad de Dios. Hacía presente a Dios en lo que era y lo que hacía. Para el pensamiento semítico, ser hijo no era principalmente haber sido engendrado si no el reflejar lo que era el padre, cumplir su voluntad, ser imagen del padre. Esa fidelidad al ser del padre era lo que convertía a alguien en verdadero hijo. Descubrir esto en Jesús, les llevó a considerarlo, sin ninguna genero de duda, Hijo de Dios.

Esa voluntad no la descubrió Jesús porque tuviera hilo directo con Dios. Como cualquier mortal, tuvo que ir descubriendo lo que Dios esperaba de él. Siempre atento, no solo a las intuiciones internas, sino también a los acontecimien­tos y situaciones de la vida, fue adquiriendo ese conocimiento de lo que Dios era para él, y de lo que él era para Dios. ‘La voluntad de Dios’ no es algo venido de fuera. Es nuestro ser en cuanto proyecto y posibilidad de alcanzar su plenitud. De ahí que, ser fiel a Dios, es ser fiel a sí mismo.

En todas las épocas, y todos los seres humanos han intentado hacer la voluntad de Dios, pero era siempre con la intención de que el “Poderoso” hiciera después la voluntad del ser humano. Era la actitud del esclavo que hace lo que su dueño le manda, porque es la única manera de sobrevivir. Es una pena que después del ejemplo que nos dio Jesús, los cristianos sigamos haciendo lo mismo de siempre, intentar comprar la voluntad de Dios a cambio de nuestro servilismo. En esa dirección van casi todas las oraciones, los sacrifi­cios, las promesas, votos, etc. que las personas “religiosas” hacemos a Dios.

Salvación y voluntad de Dios son la misma realidad. Jesús, como ser humano, tuvo que salvarse. Para nuestra manera de entender la encarnación, esta idea resulta desconcertante. Creemos que salvarse consiste en librarse de algo negativo. La salvación de Dios no consiste en quitar sino en poner plenitud. Todo ser humano comienza su andadura como un proyecto que tiene que ir desarrollándose. Jesús llevó ese proyecto al límite. Por eso es el Hijo de Hombre, hombre acabado, hombre perfecto. Por eso hace presente a Dios, por eso es Hijo.

Jesús, descubriendo las exigencias de su ser y llevándolas al desarrollo pleno, desplegó todas las posibili­dades del ser humano y nos ha marcado el camino que nosotros debemos seguir para alcanzar también la misma plenitud. Pero cada uno debe recorrer su propia senda. Nadie puede tomar el camino de otro. La meta sí es la misma, pero el punto de salida es siempre distinto para cada uno. Los demás pueden ayudarme a descubrir mi camino, pero nunca podrán recorrerlo por mí; nunca podrán hacer lo que tengo que hacer yo.

 

Meditación-contemplación

“¡¡¡Dichosa tú que has creído!!!” dice Isabel a María.
¡Dichoso tú si, de verdad, confías! Digo yo.
María lleva a Jesús a su prima Isabel.
Antes de darle a luz, ya lo manifiesta a los demás.
……………………..

Con gran atrevimiento dice el Maestro Eckhart:
“La tarea más importantedel alma, es dar a luz a Dios”.
Claro que una vez engendrado, no tiene más remedio que ver la luz.
También dice Eckart: Dios me necesita para existir.
…………………….

La semilla divina ya está dentro de ti;
Solo tienes que dejar que se desarrolle. Así de sencillo.
Si la dejas crecer en ti,
enseguida se manifestará en la superficie de tu ser.
…………………………

Fray Marcos

 

LOS RELATOS DE LA INFANCIA DE JESÚS ¿TEOLOGÍA O HISTORIA?

Leonardo Boff
Koinonia – Fe Adulta

1ª Parte

Cuanto más se medita sobre Jesús, más se descubre el misterio que se escondía tras su vida humilde y más lejos en el tiempo se localizan sus orígenes. Cuando Lucas y Mateo redactan sus respectivos evangelios, hacia los años 75-85, se recogen las reflexiones que se habían hecho en las diversas comunidades. Para todos era evidente que Jesús había sido constituido por Dios como Mesías, Salvador, Hijo de Dios e incluso Dios mismo en forma humana. A partir de esta fe se interpretaron los hechos relativos al nacimiento y a la infancia de Jesús. Por detrás de esos relatos late un trabajo teológico muy profundo e intenso, fruto de un esfuerzo por descifrar el misterio de Jesús y anunciarlos a los fieles de los años 75-85 d. C. Las escenas familiares de Navidad, descritas por Lucas y Mateo, pretenden ser proclamaciones de la fe acerca de Jesús Salvador, más que relatos neutros acerca de su historia. Leer más