Navidad, señal y horizonte de Esperanza

COMUNICADO COMUNIDADES Y CRISTIANOS DE BASE DE NAVARRA

Cada año, al acercarse las fechas de Navidad, un grupo de personas,  cristianos y comunidades de base de varias localidades de Navarra, nos reunimos con alegría en medio de tantos problemas,  para preparar  esta fiesta que nos motiva a construir paz y justicia y a dar, modestamente pero con convicción,  razón de nuestra esperanza.

Vivimos un momento histórico enteramente nuevo, un cambio de época donde muchas evidencias se han evaporado. Se han venido abajo las certezas  ilustradas que respondían a las tres preguntas vitales de Kant: ¿Qué podemos conocer? ¿qué debemos hacer? ¿qué nos cabe esperar?  La ciencia actual prefiere hablar de probabilidades que de leyes seguras, la ética diluye sus normas universales en acuerdos pragmáticos coyunturales, y la esperanza, que viajaba en el barco de un progreso ascendente, ha encallado. Leer más

TRES EJEMPLOS, UN ANUNCIO, Y DOS COMPLEMENTOS, José Luis Sicre

Cuando faltan pocos días para la Navidad, las lecturas nos ofrecen tres ejemplos excelentes para vivir el sentido de esta fiesta y un mensaje de esperanza.

El ejemplo de Isabel: alabanza, asombro, alegría

Aunque en el relato del evangelio la iniciativa es de María, poniéndose en camino hacia un pueblecito de Judá, los verdaderos protagonistas son Isabel, la única que habla, y Juan, el hijo que lleva en su seno. A través de su reacción y sus palabras expresa el evangelista Lucas los sentimientos que debe tener cualquier cristiano ante la presencia de Jesús y María: alabanza (“¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!”), asombro (“¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?”), alegría (“la criatura saltó de gozo en mi vientre”). Estos tres sentimientos se los inspira, según Lucas, el Espíritu Santo; ya que generalmente no lo tenemos tan presente como debiéramos, es este un buen momento para pedirle que infunda también en nosotros eso mismos sentimientos.

El ejemplo de María: fe

Las palabras de Isabel, que comienzan con una alabanza de María y de Jesús, terminan con otra alabanza de María: “¡Bendita tú que has creído!” Y esto debe hacernos pensar en la grandeza del misterio que celebramos. No es algo que se pueda entender con argumentos filosóficos ni demostrar científicamente. Es un misterio que exige fe. Y en ese camino misterioso, María se nos ofrece como modelo.

El ejemplo de Jesús: cumplir la voluntad de Dios

En la mentalidad del pueblo, y de gran parte del clero de Israel, lo más importante en la relación con Dios era ofrecerle sacrificios de animales y ofrendas. En el fondo latía la idea de que Dios necesita alimentarse como los hombres. Los profetas, y también algunos salmistas, llevaron a cabo una dura crítica a esta mentalidad: lo que Dios quiere no es que le ofrezcan un buey o un cordero, sino que se cumpla su voluntad. Esta idea la recoge el autor de la Carta a los Hebreos y la pone en boca de Jesús, completándola con otra idea propia: los sacrificios de animales no tenían gran valor, había que repetirlos continuamente. En cambio, cuando Jesús se ofrece a sí mismo, su sacrificio es de tal valor que no necesita repetirse. Los sacrificios de animales pretendían establecer la relación con Dios, sin conseguirlo plenamente. El sacrificio de Jesús establece esa relación plena al santificarnos.

Al mismo tiempo, el ejemplo de Jesús nos enseña a poner el cumplimiento de la voluntad de Dios por encima de todo, de acuerdo con lo que repetimos a menudo: “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”.

Un anuncio

La primera lectura es un breve oráculo del libro de Miqueas, famoso porque lo cita el evangelio de Mateo cuando los magos de Oriente preguntan dónde debía nacer el Mesías. El texto se dirige a personas que han vivido la terrible experiencia de la derrota a manos de los babilonios, el incendio de Jerusalén y del templo, la deportación, la desaparición de la dinastía davídica. La culpa, pensaban muchos, había sido de los reyes, los pastores, que no se habían comportado dignamente y habían llevado a cabo una política funesta. En medio del desánimo y el escepticismo, el profeta anuncia la aparición de un nuevo jefe, maravilloso, que extenderá su grandeza hasta los confines del mundo y procurará la paz y la tranquilidad a su pueblo. Pero no será como los monarcas anteriores, será un nuevo David. Por eso no nacerá en Jerusalén, sino en Belén.

Complemento 1: sobre la visita de María a Isabel

Desde un punto de vista puramente histórico hay detalles extraños en este relato de Lucas. 1) María, embarazada, hace sola, sin la compañía de José, un viaje de tres o cuatro días desde Nazaret hasta un pueblo de la serranía de Judá cuyo nombre no se indica. Hoy día no sería muy raro; hace veinte siglos, mucho. 2) María no se queda hasta que nace el hijo de Isabel; se vuelve a Nazaret cuando su ayuda parece más necesaria.

Para comprender este relato hay que situarse en otra perspectiva. Durante el siglo I, los discípulos de Juan Bautista se habían extendido hasta la actual Turquía, y algunos de ellos se hicieron cristianos, según cuenta el libro de los Hechos. Pero muchos de ellos pensarían que el importante era Juan, que Jesús había ido a que lo bautizara. Y verían con cierto malestar cómo el grupo de los discípulos de Jesús aumentaba mientras el de ellos perdía importancia. En este contexto, la visita de María a Isabel adquiere un sentido especial: pretende que los discípulos de Juan tengan los mismos sentimientos que tuvieron Juan y su madre ante la presencia de Jesús: alabanza, asombro, inmensa alegría.

Complemento 2: sobre el oráculo de Miqueas

Aunque el texto es breve, el oráculo original era probablemente más breve todavía: se limitaba a anunciar un jefe de Israel nacido en Belén, que traería la paz y tranquilidad al pueblo. Esta promesa fue formulada en tiempos del exilio. Pero pasaban los años y no se cumplía. Entonces, para justificar el retraso, se añadieron unas extrañas palabras: “Los entrega hasta el tiempo en que la madre dé a luz, y el resto de sus hermanos vuelva a los hijos de Israel.” Antes de que aparezca el jefe es preciso tener un pueblo; hace falta que la madre (Judá o Jerusalén, concebidas como mujer) dé a luz muchos hijos y que los que habían sido deportados vuelvan a la tierra prometida. Cuando eso se cumpla, se realizará la promesa de un jefe ideal.

 

José Luis Sicre

 

 

 

ADVIENTO: caminando y acogiendo con esperanza

UIS SANDALIO, luisandalio@yahoo.es
CANTABRIA.

ECLESALIA, Las imágenes y noticias de miles y miles de solicitantes de asilo teniendo que huir de un mundo suyo (su tierra, su casa, sus cosas…) donde no se les deja vivir en paz puede que sean capaces de confundirnos y hacernos olvidar que nosotros también tenemos que estar siempre en camino.

Que no podemos conformarnos con decir: ellos son los que andan buscando, nosotros los que desde nuestro sitio y posibilidades les que tenemos que “acoger”. No basta. Tenemos que acoger no desde nuestra “comodidad” y nuestra “seguridad” (si no tenemos “estabilidad”… ¿cómo vamos a plantearnos “acoger” y “arropar”? podríamos erróneamente pensar). Tenemos que acoger desde nuestro caminar a posibilidades nuevas que aún desconocemos, desde nuestra respuesta a esa invitación de Dios (vocación) que por ser siempre nueva nos “descoloca” y nos enfrenta a lo que no podemos sospechar.

Vale la pena recordar el relato del Nacimiento de Jesús y el tremendo simbolismo de que “no había sitio para ellos” en el mundo de los que estaban establecidos en su sitio.

Pero también es importante que no nos confundamos: “su sitio” no es entre nosotros; aunque durante un tiempo y mientras “fermenta” y se transforma la situación esto sea necesario.

Tenemos que denunciar a los que les están expulsando de “su sitio” y no me refiero a los “terroristas-yihadistas” ¡por supuesto! Estos son empresas bien organizadas y asesoradas, encargadas, habilitadas y financiadas. Me estoy refiriendo a los imperialistas que quieren hacer de la tierra entera su feudo particular (EE.UU.) y a los que con ellos aliados están (siento tener que decir “estamos”; pues España lamentablemente todavía sigue dentro de la OTAN y al servicio de la política canalla norteamericana).

Desde nuestra pequeña experiencia comunitaria de más de tres décadas acogiendo personas de todo el mundo queremos compartir este adviento de camino y esperanza. Y nos unimos a todos los que participan en esta caravana de la esperanza de la que hablaba Rumí:

“Ven, ven, quienquiera que seas ven!
Infiel, religioso o pagano, poco importa.
¡Nuestra caravana no es la de la desilusión!
¡Nuestra caravana es la de la esperanza!”

Y si de algo puede servir, os invitamos a profundizar en este adviento con un cuento que nos habla del valor de ser humanos y del valor del ser humano: El valor del anillo (un viejo y regañón derviche acoge en su incesante caminar a un joven con parálisis cerebral y enamorado. Islam/vocación/acogida/comunidad desde una espiritualidad universal).  (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Abendualdiko 4. igandea – 4º Domingo de Adviento C, José A. Pagola

Abendualdiko 4. igandea – 4º Domingo de Adviento C, José A. Pagola (Lukas 1,39-45)

Evangelio del 20/dic/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

MARIAREN EZAUGARRIAK – RASGOS DE MARIA

Mariak Elisabeti egin dion bisita dela medio, Bataiatzailea eta Jesus, jaio aurretik beretik, harremanetan ageri dira Lukasen ebanjelioan. Pasadizoa giro oso berezian dator bildua. Biak, Maria eta Elisabet, ama izango dira. Biek jaso dute deia Jainkoaren egitasmoan lankide izateko. Tartean ez da gizonezkorik. Zakarias mutu gelditu da. Jose modu harrigarrian absente da. Andre biek bete dute eszena guztia.

Maria Nazaretetik etorri da, eta hura da pertsonaia nagusia. Haren eta haren semearen jirabiran ageri da dena. Mariaren irudiari ezaugarri berezi-bereziak nabari zaizkio: ebanjelioen girotik urrun erantsi izan zaizkion geroagoko mila izenak eta tituluak baino jatorragoak.

  • Maria, «ene Jaunaren ama». Horrela aldarrikatu du Elisabetek, ozenki eta Espiritu Santuaz beterik. Hala da: Jesusen jarraitzaileentzat, Maria, beste ezer baino lehen, gure Jaunaren Ama da. Hori da haren handitasunaren abiapuntua. Lehen kristauek ez dute apartatu sekula Maria Jesusengandik. Bereizezinak dira. «Jainkoak bedeinkatua andre guztien artean»; Jesus eskaini digu Mariak, «bere sabeleko fruitu bedeinkatua».
  • Maria, fededuna. Elisabetek zorioneko deklaratu du «sinetsi duelako». Handia da Maria, ez soilki amatasun biologikoagatik, baizik, eta batez ere, Salbatzailearen Ama izateko deia fedez onartu duelako. Jainkoari entzuteko gai izan da: haren Hitza bihotzean gorde du; hausnartu du; gauzatu egin du, egin zaion deia leial betez. Ama fededuna da Maria.
  • Maria, ebanjelizatzailea. Bere Semeagan onartu duen Jainkoagandiko salbazioa gizon-emakume guztiei eskaini die Mariak. Hori du bere zeregin handia, bere zerbitzua. Kontakizunaren arabera, Maria ebanjelizatzailea da, ez soilik keinuez eta hitzez, baizik bera nora joan hara daramatzalako berekin Jesus bera eta honen Espiritua. Hau da egintza ebanjelizatzaileak duen gauzarik funtsezkoena.
  • Maria, pozaren eroalea. Mariaren agurrak bere Seme Jesusi darion poza kutsatzen du. Mariak du entzun lehenengo Jainkoaren gonbit hau: «Poztu zaitez… zeurekin duzu Jauna». Orain, premian direnentzat duen zerbitzu- eta laguntza-jarreraz, Jesusen, Kristoren, etengabe berekin duen haren Berri Ona irradatzen du. Maria da, Elizarentzat, ebanjelizazio pozgarri baten eredurik hoberena.

José Antonio Pagola

Itzultzailea: Dionisio Amundarain

4 Adviento – C (Lucas 1,39-45)

Evangelio del 20/dic/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

RASGOS DE MARÍA

La visita de María a Isabel le permite al evangelista Lucas poner en contacto al Bautista y a Jesús antes incluso de haber nacido. La escena está cargada de una atmósfera muy especial. Las dos van a ser madres. Las dos han sido llamadas a colaborar en el plan de Dios. No hay varones. Zacarías ha quedado mudo. José está sorprendentemente ausente. Las dos mujeres ocupan toda la escena.

María que ha llegado aprisa desde Nazaret se convierte en la figura central. Todo gira en torno a ella y a su Hijo. Su imagen brilla con unos rasgos más genuinos que muchos otros que le han sido añadidos posteriormente a partir de advocaciones y títulos más alejados del clima de los evangelios.

  • María, «la madre de mi Señor». Así lo proclama Isabel a gritos y llena del Espíritu Santo. Es cierto: para los seguidores de Jesús, María es, antes que nada, la Madre de nuestro Señor. Este es el punto de partida de toda su grandeza. Los primeros cristianos nunca separan a María de Jesús. Son inseparables. «Bendecida por Dios entre todas las mujeres», ella nos ofrece a Jesús, «fruto bendito de su vientre».
  • María, la creyente. Isabel la declara dichosa porque «ha creído». María es grande no simplemente por su maternidad biológica, sino por haber acogido con fe la llamada de Dios a ser Madre del Salvador. Ha sabido escuchar a Dios; ha guardado su Palabra dentro de su corazón; la ha meditado; la ha puesto en práctica cumpliendo fielmente su vocación. María es Madre creyente.
  • María, la evangelizadora. María ofrece a todos la salvación de Dios que ha acogido en su propio Hijo. Esa es su gran misión y su servicio. Según el relato, María evangeliza no solo con sus gestos y palabras, sino porque allá a donde va lleva consigo la persona de Jesús y su Espíritu. Esto es lo esencial del acto evangelizador.
  • María, portadora de alegría. El saludo de María contagia la alegría que brota de su Hijo Jesús. Ella ha sido la primera en escuchar la invitación de Dios: «Alégrate… el Señor está contigo». Ahora, desde una actitud de servicio y de ayuda a quienes la necesitan, María irradia la Buena Noticia de Jesús, el Cristo, al que siempre lleva consigo. Ella es para la Iglesia el mejor modelo de una evangelización gozosa.

José Antonio Pagola

 

 

 

El Papa reconoce las «virtudes heroicas» del fundador de la Corporación Mondragón

El papa ha reconocido las «virtudes heroicas», primer paso para la beatificación, del sacerdote español José María Arizmendiarrieta, fundador de la Corporación Mondragón, informó hoy la Santa Sede en un comunicado. Francisco aprobó los decretos que reconocen dichas virtudes durante una audiencia celebrada el lunes con el prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Angelo Amato.

 

 

«Un cura es para la comunidad, desde ella y para ella. Tenemos que devolverle las palabras»

Jesús Bastante
Religión Digital

«O construimos en un diálogo permanente con la pluralidad que está representada o la dispersión es absoluta»

Julio Pinillos lleva ejerciendo en Vallecas casi toda la vida. Cura obrero en las grandes fábricas. Cuando cerraron aquello tuvo que buscar trabajo como profesor y esto le dio más tiempo para dedicarse a la pastoral de barrio. Entonces le reclamaron en la parroquia. Primero fue cura célibe y más tarde se casó y siguió ejerciendo como sacerdote. Fue presidente de la Federación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados durante una década. Treinta años después, sigue trabajando en favor del celibato opcional y, sobre todo, por una Iglesia más abierta. Leer más

¿Vida eterna?

Gonzalo Haya

ATRIO

He recibido de un amigo este correo en el que expone con toda sinceridad la confusión intelectual sobre la vida eterna y al mismo tiempo la esperanza que mantiene. Transcribo aquí sus palabras y añado el comentario que me han suscitado, porque creo que muchos de nosotros nos hemos planteado semejantes preguntas. Leer más

EL ADVIENTO DE LA CUMBRE CLIMÁTICA

José Arregi

Este domingo inauguramos los cristianos el tiempo litúrgico llamado Adviento o “venida” que dura hasta la Navidad o “nacimiento”. Y, pura y feliz coincidencia, hoy se abre en París –en estado de máxima alerta por los recientes atentados–  la XXI Cumbre sobre el Cambio Climático: 195 mandatarios del mundo se reúnen con el objetivo de marcar un punto de inflexión. La alerta es máxima. El Adviento urge. Leer más