La crisis de la izquierda del siglo XXI

Isidoro García Gómez
Atrio

El rincón de soñar (9)

En el rincón de soñar, no solo se sueñan cosas abstractas y celestiales, sino también, se sueña la utopía. Una utopía razonada y realista. Esta es mi utopía, que añado a la de cada uno de vosotros/as, que lógicamente será diferente. No hace falta decir, que se admiten palos y reprimendas. ¡Para eso estamos!

La crisis de la izquierda, es un tema muy comentado, pero no sé yo muy bien, si llegamos a comprenderla de verdad. Yo aquí propongo mis ideas personales, sin duda mejorables. Leer más

CUANDO CAEN LAS CREENCIAS: ¿VACÍO O LIBERACIÓN? I y II

Fe Adulta
Enrique Martínez Lozano

1. Ante la encrucijada religiosa

El término “encrucijada” evoca la apertura de varios caminos o posibilidades, y remite a la necesidad de tomar una decisión, que puede suponer acierto o error. En principio, la encrucijada suele ponernos en estado de alerta y, con frecuencia, viene acompañada de un cierto temor. No es extraño: su propia etimología –de “cruz”- pone de manifiesto su componente doloroso, incluso traumático en ocasiones. Así entendida, encrucijada es sinónimo de crisis. Y puede presentarse en cualquier ámbito de la existencia humana.

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Para Jose? Francisco Serrano: «Es indiscutible que toda la Iglesia española ha virado hacia Francisco». No piensa así Pablo Martín de Santa Olalla

Autores de ’50 años de la Conferencia episcopal española’ (Encuentro). Presentan un libro especial, recién salido del horno: ‘50 años de la Conferencia episcopal española‘. Escrito a dúo por Jose? Francisco Serrano y Pablo Marti?n de Santa Olalla, dos profesores de universidad y laicos comprometidos, muy conocidos en el ámbito religioso español. Tras repasar la historia, discrepan en cuanto a la actitud del episcopado actual hacia Francisco. Para Serrano, los obispos «han virado hacia el Papa». Para Martín, en cambio, «una parte de la jerarquía sigue pensando que Francisco es un paréntesis»

 

Vallejo Balda, condenado a 18 meses de prisión por el «Vatileaks II»

El fallo del tribunal supone, en la práctica, que ninguno de los juzgados volverá a pisar la cárcel, puesto que Vallejo Balda ya ha cumplido la mitad de su condena, y se encontraba en situación de «semilibertad».  En una esperadísima sentencia, el tribunal vaticano ha condenado al sacerdote español Lucio Ángel Vallejo Balda a una pena de 18 meses de prisión, de los que ya ha cumplido la mitad, mientras que para Francesca Chaouqui la condena es aún menor: 10 meses, «con pena suspendida», con lo que finalmente no irá a prisión. El Tribunal exonera por falta de jurisdicción a Nuzzi y Fittipaldi y absuelve a Nicola Maio.

 

«SIN PRÓJIMO NO HAY DIOS QUE VALGA», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
Fe Adulta

Lc 10, 25-37

Hoy la primera lectura nos da la clave para entender el evangelio. La voluntad de Dios no viene de fuera, sino que es una exigencia de nuestro ser. Dios no crea al ser humano y luego le impone unas obligaciones. Dios no tiene “voluntad”, porque no tiene partes ni cualidades ni potencias. Es un “ser” simplicísimo. Lo que Dios espera es que despleguemos esas posibilidades (exigencias) que nacen de nuestro ser más profundo. Antes, cuando alguien las descubría, las proponía como venidas de Dios para darles carácter absoluto. ¡Cuanto fundamentalismo se evitaría si tuviéramos en cuenta esta simple verdad!

El jurista sabía la respuesta, luego no pregunta para aprender, sino para examinar. Jesús se lo hace ver, haciendo que él mismo responda. Lo que no estaba tan claro era quién era Dios y quién era el prójimo. Aquí sí que había y sigue habiendo mucho que aclarar… Jesús habla de superar la Ley como venida de un Dios que desde fuera y desde arriba nos exige normas de conducta que van en contra de nuestros intereses. Como la primera lectura de hoy, Jesús habla de una ley no escrita que llevamos todos dentro y que hay que descubrir.

Solo Lc narra esta maravillosa parábola del “buen samaritano”. Como todas las parábolas, no necesita explicación. Lo único que exige es “implicación”. El oyente tiene que tomar partido después de oírla. Si no lo hace, la narración carece de sentido. Se nos invita a descubrir una manera nueva de ser humano. No basta ser religioso y tener muy buenas relaciones con el Dios del templo, aunque sea sacerdote o levita, hay que ir más allá y hacerse prójimo. La parábola nos propone dejar de considerarse a sí mismo el ombligo del mundo (egoísmo), y poner en el centro al otro (amor).

Cuando pregunto, ¿Quién es mi prójimo?, presupongo que puede haber alguien que no lo es y tendría que amar solo al que lo es. En algunos casos, en el AT, el prójimo tenía este sentido. La religión judía nació como un medio de aglutinar un pueblo en torno a un Dios, con unas obligaciones que le permitían asegurar una cohesión interna capaz de superar el egoísmo destructor. Para nada pensaban en un amor universal, sino en un amor a los pertenecientes al pueblo, con la finalidad de defenderse de los que no pertenecían a él y por lo tanto eran considerados enemigos. “Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”

La pregunta también da por supuesto que el ser o no ser prójimo depende del otro, o de circunstancias externas. Fíjate bien que este es el fundamento de la mentalidad legalista que excluye toda aproximación. La ayuda al miserable desde el estricto cumplimiento de la Ley no excluye el sentimiento de superioridad o desprecio. Cumplo lo mandado pero no me involucro para nada en la situación del otro. Simplemente lo hago “por amor a dios”. Esta es la trampa donde hemos caído los cristianos. Lo que hizo el Samaritano está a años luz de esta actitud. Se aproxima, lo cura, lo venda, lo lleva a la posada, etc.

El relato es típico de la literatura oriental, pero los personajes implicados en él, lo convierten en provocador. Los oficiales de la religión están demasiado preocupados por la legalidad para preocuparse de los demás. Para el sacerdote y el levita, lo primero era la Ley. Para el samaritano, lo primero era el amor. El hereje, el idólatra, el impuro, odiado precisamente por no ser religioso, no está sujeto a normas morales externas, lleva la ley en el corazón. La palabra empleada en griego para indicar que se conmueve, se aplica siempre en el NT a Dios o a Jesús. La Vulgata la traduce por “misericordia motus est”. Nos indica que el Samaritano se dejó llevar por su verdadero ser desde el interior y acabó actuando como Dios.

La parábola, no deja lugar a duda sobre lo que Jesús entendía por próximo. Prójimo es todo aquel con quien me encuentro en mi camino. Prójimo es aquel que me necesita. Estamos equivocados al pensar que el prójimo lo puedo determinar yo. Jesús nos dice que el prójimo se me impone, aunque yo puedo tomar la decisión de escamotear esa presencia e ignorarlo. Cuando me niego a verlo, estoy fallando, buscando excusas para escapar a esa imposición que me saca de mi programación, de mis planes, a veces tan religiosos ellos.

Estamos equivocados cuando pensamos que si me acerco a otra persona para ayudarla, estoy haciendo una cosa buena, pero que si no la ayudo, no pasa nada, porque yo soy libre de ayudarla o de no ayudarla. No vemos como una necesidad el ayudarla, sino como una posibilidad que se me ofrece y que yo puedo aprovechar. No, debemos sentir esa ayuda, como una urgencia de nuestro propio ser. Con frecuencia soy capaz de programar un prójimo para una hora determinada, pero rechazo instinti­vamente al que se me impone sin mi consentimiento. Actuamos desde la programación y no desde el amor.

Tanto en el AT como en el evangelio, se entiende a Dios como cosa, es decir como alguien que existe al margen de la creación. Hoy sabemos que Dios está en las cosas, no al margen de ellas, ni por encima de ellas. Si pudiéramos ver la creación desde Dios veríamos que no se diferencia en nada de ella. La creación es la manifestación de Dios. Vista desde la criatura, sí hay diferencia, pero no por lo que la creación es, sino por lo que no es; por sus limitaciones. Dios es infinito, la criatura no, ni por separado ni en conjunto. Si en todas las cosas está Dios, es claro que en cualquier ser humano se está manifestando su presencia. Si de verdad estoy interesado en descubrir y reconocer a Dios, ya sé el camino.

Aclaremos esta idea con el ejemplo de la luz. La luz no se puede ver. Los espacios intersiderales son inmensos vacíos en absoluta oscuridad, aunque la luz los traviesa. Solo cuando los fotones encuentran a su paso algo material, puedo descubrir los reflejos de la luz en ese objeto. Esto pasa con Dios, no se le puede ver más que reflejado. Para cada uno de nosotros no hay más Dios que el que podemos ver en la creación. La conclusión es clara: No puedo pensar en un Dios al margen de la creación, porque sería un ídolo. Por lo tanto, no puede haber dos mandamientos. Amo a Dios solo en la medida en que amo a sus criaturas.

Hay una frase, que empleamos siempre para justificar nuestro egoísmo, pero que es verdadera: «el amor bien entendido empieza por uno mismo». Efectivamente, descubriendo la luz que se refleja en mi propio ser, estaré capacitado para verla en los demás. El Dios que descubro en mí, es el mismo que debo descubrir en los demás. Ya hemos dicho muchas veces que el amor es sólo uno en cada persona. Aunque hay diversas manifestaciones del amor. Si me doy cuenta de lo que soy en el todo, veré al otro insertado en el Todo. Si creo que soy una mónada aislada, veré al otro como algo aislado y por lo tanto como algo distinto de mí, que me impide ser yo, me estorba, y no encontraré motivos para amarlo.

Cuando tenga claro esto, solucionaré el problema de mi egoísmo. Es falsa la creencia de que yo soy una individualidad aislada, que tengo existencia y consistencia propia. Yo, separado del creador y de las demás criaturas, no soy nada. Lo que constituye mi ser y lo que constituye el ser de los demás, es la misma realidad, Dios que está fundamentando mi propio ser y el de los demás. Por tanto, no puedo ir en contra de los demás sin ir en mi contra y viceversa. El error de que somos algo aislado viene de creer que somos lo que no somos. El día que descubra que no soy eso, habré dado un paso hacia el verdadero amor.

El prójimo está siempre ahí, a tu vera. Descubrirlo y aceptarlo depende solo de ti. Siempre que te aproximas a otro para ayudarle de cualquier forma, lo estás convirtiendo en próximo. Cada vez que haces a uno prójimo, te estás acercando a ti mismo y te estas acercando a Dios. Cada vez que superas tu egoísmo y pones al otro en el centro, te acercas a la plenitud de humanidad. Siempre que das un rodeo para pasar de largo ante el dolor ajeno, te estás alejando de ti mismo y de Dios.

 

Oración-meditación

Prójimo es todo aquel que me necesita
si estoy dispuesto a ayudarlo, a ser más humano.
No debo pensar solamente en las necesidades materiales.
En nuestro entorno, son más urgentes otras carencias.
……………………

No hay más amor a Dios que el que se manifiesta amando a los demás.
La clave en nuestra relación con Dios, está en el amor al prójimo.
Si creo que puedo amar a Dios desentendiéndome de otro,
es que no he entendido nada del mensaje de Jesús.
…………………….

La propuesta de Jesús es de amor incondicional a todos.
Un amor que no se manifiesta, es que no existe.
Si no descubro a la persona que me necesita,
Es que no me preocupo de lo que pasa en mi interior.
…………………..

 

Fray Marcos

 

 

Religión pública

Carlos F. Barberá
Atrio

En mayo del año pasado estuve unos días en Lyon. Me enteré por azar de que uno de esos días era fiesta, aunque mi interlocutor, un español encontrado por casualidad, no supo decirme de qué fiesta se trataba. Era el Corpus Christi, fiesta nacional en la Francia laica.

En la misma línea van algunas experiencias mías del verano pasado en Alemania. Era una región de la Selva Negra y en ella, como en otras, se editaba, especialmente para los visitantes, un folleto con las Veranstaltungen, las actividades. Pueblo por pueblo aparecían restaurantes, festejos, exposiciones, concursos, mercadillos pero también todas las celebraciones religiosas, horarios de misas, oraciones, encuentros… Leer más

Por qué la izquierda no puede alegrarse de la victoria Brexit

Pedro Chaves –
Público.es
Redes Cristianas

Las varias y simultáneas crisis que la UE aborda entran ahora, con la victoria del Brexit en el Reino Unido, en un proceso de consecuencias imprevisibles. Quizá la evidencia más consistente en estos primeros momentos es que es imposible saber qué es lo que va a ocurrir en adelante. En primer lugar, porque el armazón jurídico previsto para estas contingencias es tan endeble como inútil: simplemente a nadie se le había ocurrido que un país pudiera querer salirse de la UE. Así es que si no es la seguridad jurídica la que nos asiste en momentos de turbulencia, menos podemos esperar de las columnas políticas de un edificio cuyas grietas son visibles y amenazan ruina. Leer más

Más de 140 cristianos de base mandan una carta abierta al obispo de Cádiz para que ponga los pisos vacíos de la diócesis a disposición de desahuciados y refugiados

«Nos gustaría que también Usted, como Francisco hiciera gestos concretos». El Seminario, seguimos pensando que podría ser al menos parcialmente habilitado para un determinado número de personas necesitadas. Sr. Obispo: Un grupo de cristianos de Cádiz queremos dirigirnos a Ud para expresarle nuestras inquietudes y preocupaciones. Estamos comprobando cómo nuestro buen papa Francisco está predicando con el ejemplo y actuando evangélicamente ante determinados problemas que afectan a los más marginados y sufrientes de nuestra sociedad .

 

 

Cristina Moreira, la primera mujer sacerdote española


Las mujeres ‘sacerdote’ de la Iglesia Católica -125, una de ellas española- se manifiestan en Roma y le piden al Papa que les levante la excomunión

Mónica Bernabé en El Mundo

No viste un disfraz, sino que es sacerdote y ejerce como tal. Y además, en A Coruña. Se llama Cristina Moreira y es la primera y única mujer española que ha sido ordenada presbítero, respetando la «sucesión apostólica», asegura ella. Pero eso sí, saltándose a la torera el derecho canónico, que establece que sólo un hombre puede celebrar la eucaristía. Leer más

Urteko 15. igandea – Domingo 15 T.O., José A. Pagola

Evangelio del 10/Jul/2016
por Coordinador Grupos de Jesús
C L
ukas 10, 25-37

EGIZU GAUZA BERA ZEUK ERE – HAZ TÚ LO MISMO

Jesusekin izandako solasaldi batean lotsagarri ez gelditzeko, lege-maisu batek galdetzen dio: «Eta zein da nire lagun hurkoa?» Legea betetze hutsaz arduratzen den baten galdera da. Zein maitatu behar duen zaio axola eta zein baztertu. Bost axola zaio jendearen sufrimendua.

Jesus, berriz, bidean aurkitzen duen jendearen sufrimendua nola arinduko dabil, larunbatari buruzko legea eta garbitasun-arauak hautsi behar baditu ere. Eta premian denarekiko maitasunaz ahazten den legekeria erlijioso oro era probokatzailean salatzen duen kontakizun batez erantzuten dio.

Jerusalemdik behera Jerikora doan bidean, gizon bat lapurrek azpian hartu zuten. Erasorik eta zeraman guztiaz gabeturik, bide-bazterrean gelditu zen erdi hilik, bere zorian bakarrik. Ez dakigu zein den. Soilik,«gizon» bat dela. Gutako nornahi izan zitekean. Bortxakeriak, gaixotasunak, zoritxarrak edo etsipenak jotako edozein gizaki.

«Halabeharrez» apaiz bat agertu da bide berean. «Halabeharrez» izan dela dio testuak, kultuari emana den gizon batek auzi hartan zerikusirik ez balu bezala. Kultu-gizonari ez dagokio, nonbait, bide-bazterrean zauritua den pertsona baten ondora hurbiltzea. Tenplua du halakoak bere tokia, nonbait. Zaurituaren parera iristean,«hura ikusi, itzulinguru bat egin eta aurrera doa».

Haren erruki falta ez da soilik jarrera pertsonala, zeren zaurituaren ondotik igaro den tenpluko levitar batek ere«gauza bera egiten baitu». Jarrera pertsonala baino gehiago, sakratuaren munduari emanak direnek duten arriskua da: jendeak borroka egiten duen, sufritzen duen, lan egiten duen egiazko mundutik urrun bizitzeko arriskua.

Erlijioak erdigune Jainkoa, biziaren Adiskide hori, sufritzen dutenen Aita den hori ez duenean, erlijio hartako kultu sakratua bizitza profanotik apartarazten duen esperientzia bihur daiteke, jendearen sufrimenduarekin zuzeneko harremanak izatetik apartarazten duen esperientzia, bide-bazterrean ikusten dugun zaurituari kasurik egin gabe aurrera joarazten digun esperientzia. Jesusen arabera, ez dira kultu-gizonak hobekien adierazten ahal digutenak nolako tratatua eman sufritzen ari direnei, baizik bihotz ona duten pertsonak.

Bide berean hor dator samariar bat ere. Ez dator tenplutik. Ez da Israel herri hautatuko kidea ere. Hain sakratutasun-kutsu koxkorra duen bere merkatari-negozio txikiari emana da. Halere, zauritua ikusi duelarik, ez da hasi lagun hurkoa den ala ez galdezka. Errukitu eta ahal duen laguntasun guztia eskaini dio. Hau da imitatu beharrekoa. Hala dio Jesusek lege-gizonari: «Zoaz eta egizu zuk ere beste horrenbeste». Zein imitatuko dugu geure bidean gure egun hauetako ekonomi krisiak jotako biktimekin topo eginen dugunean?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

15 Tiempo ordinario – C (Lucas 10,25-37)
Evangelio del 10/Jul/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

HAZ TÚ LO MISMO

Para no salir malparado de una conversación con Jesús, un maestro de la ley termina preguntándole: «Y ¿quién es mi prójimo?». Es la pregunta de quien solo se preocupa de cumplir la ley. Le interesa saber a quién debe amar y a quién puede excluir de su amor. No piensa en los sufrimientos de la gente.

Jesús, que vive aliviando el sufrimiento de quienes encuentra en su camino, rompiendo si hace falta la ley del sábado o las normas de pureza, le responde con un relato que denuncia de manera provocativa todo legalismo religioso que ignore el amor al necesitado.

En el camino que baja de Jerusalén a Jericó, un hombre ha sido asaltado por unos bandidos. Agredido y despojado de todo, queda en la cuneta medio muerto, abandonado a su suerte. No sabemos quién es, solo que es un «hombre». Podría ser cualquiera de nosotros. Cualquier ser humano abatido por la violencia, la enfermedad, la desgracia o la desesperanza.

«Por casualidad» aparece por el camino un sacerdote. El texto indica que es por azar, como si nada tuviera que ver allí un hombre dedicado al culto. Lo suyo no es bajar hasta los heridos que están en las cunetas. Su lugar es el templo. Su ocupación, las celebraciones sagradas. Cuando llega a la altura del herido, «lo ve, da un rodeo y pasa de largo».

Su falta de compasión no es solo una reacción personal, pues también un levita del templo que pasa junto al herido «hace lo mismo». Es más bien una actitud y un peligro que acecha a quienes se dedican al mundo de lo sagrado: vivir lejos del mundo real donde la gente lucha, trabaja y sufre.

Cuando la religión no está centrada en un Dios, Amigo de la vida y Padre de los que sufren, el culto sagrado puede convertirse en una experiencia que distancia de la vida profana, preserva del contacto directo con el sufrimiento de las gentes y nos hace caminar sin reaccionar ante los heridos que vemos en las cunetas. Según Jesús, no son los hombres del culto los que mejor nos pueden indicar cómo hemos de tratar a los que sufren, sino las personas que tienen corazón.

Por el camino llega un samaritano. No viene del templo. No pertenece siquiera al pueblo elegido de Israel. Vive dedicado a algo tan poco sagrado como su pequeño negocio de comerciante. Pero, cuando ve al herido, no se pregunta si es prójimo o no. Se conmueve y hace por él todo lo que puede. Es a este a quien hemos de imitar. Así dice Jesús al legista: «Vete y haz tú lo mismo». ¿A quién imitaremos al encontrarnos en nuestro camino con las víctimas más golpeadas por la crisis económica de nuestros días?

José Antonio Pagola

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