Cazar elefantes con palillos – (¿Pintamos algo los laicos en nuestra Iglesia?)

De hecho, eso de denunciar sombras en la religión es lo que caracterizaba a los antiguos profetas y lo que costó la cruz al Señor. Y es que llevamos siglos de «prepotencia clerical» de la que se han contagiado algunas religiosas que se dedican al apostolado, la enseñanza o el apoyo litúrgico. Estadísticamente los laicos somos muchos millones más, pero en la Iglesia no llegamos a ser ni el punto de la «i», salvo para aportar dinero. Ahí sí cuentan con nosotros. Como mucho se nos invita a cantar o sumarnos a grupos «dominados» por un cura o una monja. Esto, junto con una doctrina sin actualizar, con unas lecturas litúrgicas muchísimas veces inapropiadas o contrarias al Evangelio, con el protagonismo del rito sobre la vivencia, hace que los fieles laicos vayamos renunciando a hacer cualquier sugerencia, por simple que sea. Nos sentimos ante la «clase religiosa» como quien sale a cazar elefantes con palillos.

 

La preocupante teología intemporal de nuestros obispos

José M. Castillo, teólogo
Enviado a la página web de Redes Cristianas
Fuente: Teología sin censura

Hace unos días, se ha hecho público un documento de la Comisión de la Doctrina de la Fe, de la Conferencia Episcopal Española, que presenta lo que piensan (y quieren enseñar) los obispos españoles sobre “Jesucristo, salvador del hombre y esperanza del mundo”. Según parece, no todos nuestros obispos están de acuerdo con el contenido de ese texto. Pero el hecho es que el documento se ha dado a conocer “oficialmente”. Lo que ha provocado las lógicas e inevitables reacciones que se suelen producir en estos casos. Desde quienes han elogiado el escrito de la Conferencia Episcopal, hasta los que han lamentado la falta (o debilidad) de una más clara y fuerte dimensión profética o la ausencia de la debida sensibilidad ante el sufrimiento de los pobres. Leer más

«NI DE MARTA NI DE MARÍA PODEMOS PRESCINDIR», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Lc 10, 38-42

Si queremos entender el verdadero sentido del texto, no debemos olvidar el contexto en el evangelio de Lc. Enmarcado dentro del viaje a Jerusalén, este relato intenta determinar el perfil de aquellos que quiere seguir a Jesús. Durante esa subida, va formando a sus discípulos. Lc es el único que relata este episodio y no es casualidad que una vez más se sienta interesado en destacar la importancia de la mujer en la vida pública de Jesús. No debemos interpretar el texto como una condena de la actitud de Marta. Es solo el contrapunto para resaltar la necesidad que todo cristiano tiene de escuchar al único Maestro.

No tiene ningún sentido haber sacado de este relato, una distinción entre la vida contemplativa y la vida activa. Mucho menos si, en vez de distinción, lo que se pretende es una oposición. Tampoco aparece por ninguna parte la pretendida superioridad de la vida contemplativa sobre la vida activa. No es correcto el interpretar este evangelio como proclamación de dos clases de cristianos, unos que se dedican a la vida activa y otros a la contemplativa. Parece que el primero que levantó esta falsa liebre fue Orígenes, y durante 18 siglos hemos seguido corriendo detrás de un señuelo de trapo.

En los primeros siglos del cristianismo se desarrolló la idea de que no se podía vivir el evangelio en medio del mundo. Surge así la idea del monacato y de la huída del mundo en el desierto. Esto no tiene nada de cristiano, porque el evangelio no invita a una separación de la vida, sino a vivirla en plenitud dentro de las situaciones normales para la mayoría. No debemos interpretar la falta de vocaciones a la vida religiosa como un desastre para la comunidad. Nuestra verdadera preocupación debía estar en que todos los que somos cristianos por el bautismo, desarrollemos de verdad esa vida cristiana como decía hoy Pablo.

El domingo pasado terminaba el evangelio con esta frase: “Anda, haz tú lo mismo”. Del evangelio se deduce que no puede darse un amor a Dios directo, que no se refleje en el amor a los demás. Aplicado a tema que nos ocupa, no puede haber auténtica contemplación que no se manifieste en la acción. Tampoco puede haber una acción verdaderamente espiritual que no surja de la contemplación. Claro que puede haber acciones buenas sin contemplación, pero serán solo programaciones, que no nos enriquecen espiritualmente. Y puede haber contemplación sin acción, pero será siempre una falsa ilusión.

Una vez más debemos superar la aparente contradicción del evangelio. En otro lugar dice Jesús: “el que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre necio, que edificó su casa sobre arena”. Edificar sobre roca es escuchar y obrar en consecuencia. Por lo tanto, nada más lejos puede estar este relato de un espiritualismo desencarnado. Eso sí, para actuar con verdadero sentido espiritual, debemos primero escuchar a Jesús y descubrir en su vida y enseñanzas los motivos de la acción. Esto, que parece tan sencillo, es la clave para entrar en la dinámica del mensaje de Jesús. Todo lo que no sea entrar por este camino, será engañarnos.

Marta, al quejarse, no tiene en cuenta lo que María está haciendo. Solo tiene en cuenta las consecuencias de esa actitud que le perjudica. Jesús no critica a Marta por estar ocupada, sino por estar preocupada e inquieta por realidades materiales, que tienen muy poca importancia. Tampoco dice que lo que hace sea malo. Fijaos, que dice: “María ha escogido la parte mejor; lo cual significa que lo que hacía Marta era también bueno. El mensaje es que toda acción verdaderamente cristiana debe nacer de la contemplación. Todos tenemos que ser a la vez, Marta y María. No es nada fácil mantener el equilibrio. En un árbol frutal, ¿qué es lo más importante, las raíces o el fruto? La pregunta es absurda. Sin las raíces es impensable el árbol. Sin los frutos, el árbol sería completamente inútil. Es muy fácil resbalar hacia una u otra dirección. En todas las épocas ha habido místicos que despreciaron el trabajo y hombres y mujeres de acción que despreciaron como inútil la contemplación.

El maestro Eckhart tiene una interpretación desconcertante de este relato. Suponiendo que la primera consecuencia de una escucha de la Palabra sería el servicio y descubriendo que Marta ya está cumpliendo esa tarea, deduce que Marta adelanta a María porque ella ha escuchado y ya está cumpliendo. Viniendo esta reflexión de uno de los más grandes místicos de todos los tiempos, nada sospechoso de menospreciar la contemplación, debemos tomar muy en serio esta advertencia. La contemplación será primero, pero no es más importante.

A la luz de este relato, se abre una nueva perspectiva para la mujer. María, es aceptada por Jesús como interlocutora válida. Tal vez sea el relato más subversivo de todo el evangelio. “Sentada a los pies de Jesús escuchaba su palabra”. María está allí como discípula. Esto trastoca todos los valores en que estaba fundada la sociedad de la época. Algunos dichos rabínicos nos dan una pista de lo que pensaban de la mujer: “El que enseña la Torá a una mujer, le enseña necedades”. “Mejor fuera que desapareciera en las llamas la Torá, antes de ser entregada a la mujer”. “Maldito el padre que enseña a su hija la Torá”.

También la mujer tiene que desarrollar su interior, tiene que buscar el enriquecimiento como ser humano. Tiene que descubrir que la realización como ser humano es más importante que todas las tareas asignadas a la mujer. Jesús invita a las mujeres a desarrollar sus valores espirituales. La actitud de María, ayuda a Jesús a descubrir todo eso. Vio que había adquirido unos valores espirituales que a él mismo le servían de referencia. Después de esto, Jesús está en condiciones de responder a la mujer que le quiso hacer una alabanza diciendo: «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron». Pero Jesús responde: «Dichosos más bien todos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen». No es el parir a los hijos el valor fundamental de una mujer, aunque el varón sigue empeñado en mantener esta valoración. La mujer no es una criada, a la que ni siquiera hay que pagar.

Esta actitud de Jesús para con la mujer, se manifiesta también en otros muchos lugares del evangelio. El comportamiento de Jesús con la mujer está completamente libre de misoginia o antifeminismo. Ni asomo de miedo al sexo o machismo, ni siquiera paternalismo. Los evangelios nos dicen que en el grupo de seguidores había también mujeres. Los relatos de la mujer adúltera, la pecadora, la Magdalena, la Cananea, la Hemorroisa, nos indican esa preocupación constante por la mujer, que en su tiempo estaba completamente marginada. Lástima que esa actitud de Jesús haya quedado relegada al olvido en la Iglesia, que sigue manteniendo después de dos mil años, su ideología machista.

El Concilio Vaticano II rechazó toda forma de discriminación por razón de sexo como contraria al plan de Dios; pero a renglón seguido nos demuestra, en la práctica, que eso no tiene vigencia en la institución. Las mujeres que se sintieron comprendidas y liberadas por Jesús, son discriminadas por sus sucesores. La opresión de las mujeres en la Iglesia es solo una manifestación externa de la represión de lo femenino en la jerarquía. Es hora de superar un patriarcado ciego, inconsciente y fanático. Si la mujer hubiera tenido algo que ver en las decisiones de la Iglesia, no se habrían cometido tantas barbaridades.

No es que el cristianismo haya incrementado la marginación de la mujer, pero sí ha mantenido actitudes ancestrales que habían sido superadas por Jesús. Lo que los cristianos hemos hecho con la mujer no es solo mantener una mala costumbre; con el evangelio en la mano podemos afirmar que es una injusticia en toda regla. Contra esa injusticia no sólo tienen que luchar las mujeres, tenemos que luchar todos; y no por hacer un favor a la mujer, sino porque es un despilfarro de energías, prescindir de un plumazo de más de la mitad de sus miembros a la hora de buscar soluciones a sus problemas.

Meditación-contemplación

“¡Andas preocupada e inquieta por tantas cosas!”
Hoy se propone un análisis personal de nuestra vida.
Nadie puede dar por supuesto el difícil equilibrio.
Como el volante de un automóvil, siempre tendremos que estar rectificando.
………………………….

No hay parte mejor o peor.
Como en el frutal, raíz y fruto son igualmente importantes.
En el tiempo, echar raíces (escuchar a Jesús) es lo primero.
El objetivo será siempre el fruto (el servicio a todos)
……………………

Intenta ser cada día más Marta y más María.
Es la única manera de madurar en la vida cristiana.
Cada día más enraizado en Cristo
y más volcado hacia los demás.
…………

Fray Marcos

 

 

Manuel Mandianes: «Para millones de personas, el fútbol es hoy la ‘palabra de Dios'»

Redacción
Religión Digital

El fútbol es una religión metafórica o metonímica; es la búsqueda de sentido, de una verdad referencial, la esperanza de algo que esperar. El gallego Manuel Mandianes es antropólogo del CSIC, teólogo y escritor. Ha publicado una docena de libros. El último ‘El fútbol (no) es así’ (Sotelo Blanco, Santiago, 2015). Un trabajo, fruto de varios años de investigación, que le lleva a concluir que «el fútbol es una religión metafórica», a la que la Iglesia católica debería prestar mayor atención, porque, con sus cosas buenas y no tan buenas, es un fiel reflejo del alma de la sociedad actual. Al menos, de la mayoritaria.

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Urteko 16. igandea – 16º domingo T.O., José A. Pagola

C (Lukas 10,38-42)

Evangelio del 17/Jul/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

BEHARREZKOA ETA PREMIAZKOA – NECESARIO Y URGENTE

Ikasle-taldea bere bidean aurrera doala, bakarrik sartu da Jesus herrixka batean eta asko maite dituen bi ahizpen etxerantz hartu du. Jesusen aurrean erreakzio desberdinak izan dituzte bi emakume horiek.

Maria –segur aski, bietan gazteena– dena bertan behera utzi eta «Jaunaren oinetan eseri da». Hari entzutea du bere ardura guztia. Benetako ikasleari dagozkion ezaugarriez deskribatu du ebanjelariak Maria: Maisuaren oinetan, hari adi-adi, haren Hitza onartuz eta haren irakaspenaz janarituz.

Bestelakoa izan da Martaren erreakzioa. Jesus iritsi denetik, ekin eta ekin ari da hari harrera ona egin eta behar bezala kasu egiteko. Zeregin askok larriturik deskribatu du Lukasek. Egoerak gaina hartu dio Martari eta, bere ahizparen jarreraz mindurik, honela agertzen dio bere kexua Jesusi: «Jauna, ez al dizu axola ahizpak ni bakarrik utzi izana zerbitzuarekin? Esaiozu lagundu diezadan».

Jesusek ez du galdu horrenbestez bere bakea. Txera handiaz erantzun dio Martari, haren izena errepikatuz; ondoren, ikusarazi dio beretzat ere kezkatzekoa dela haren estutasuna, baina jakin behar duela ezen berari entzutea hain funtsezkoa eta beharrezkoa dela non ikasle bakar bat ere ezin dela utzi bere Hitza gabe:«Marta, Marta, larri eta urduri zabiltza hainbat gauzaren artean; bakarra da beharrezkoa. Alderik onena hautatu du Mariak eta ez dio kenduko inork».

Jesus ez doa Martaren zerbitzuaren aurka. Nola ba? Bera ari baita irakasten guztiei bere etsenpluaz gainerakoei harrera ona, zerbitzua eta laguntza eskainiz bizitzen. Kritikatzen diona lan egiteko era da, hain urduri jardutea, egiteko gehiegiren zamapean.

Jesusek ez ditu kontrajartzen bizitza aktiboa eta kontenplaziokoa, ezta bere hitza leial entzutea eta bera bezala gainerakoei emanik bizitzeko konpromisoa ere. Aitzitik, ekintzaren ekintzapean ito beharrean bizitzearen arriskuaz ohartarazi nahi du, etengabeko barne larridura biziz, norberaren baitan Espiritua itzaliz, bakea eta maitasuna baino gehiago gainerakoei urduritasuna eta estutasuna kutsatuz.

Indarrak gutxituz doazela ikusirik, kristau bihotz-handienei, Eliza barruan eta kanpoan, era guztietako konpromisoak eskatzen ohitzen ari gara. Alabaina, aldi berean, Jesus ezagutzeko, haren Hitza entzuteko eta haren Ebanjelioaz janaritzeko tarteak eta uneak eskaintzen ez badizkiegu, arrisku hau izango dugu: Elizan asaldura eta urduritasuna hazaraztekoa, baina ez Jesusen Espiritua eta bakea. Gerta daiteke, gure elkarteak animatzeko, estutasunak jotako funtzionariok sortuko ditugula, baina ez beren Maisuaren arnasa eta bizia irradiatuko duten testiguak.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

16 Tiempo ordinario – C (Lucas 10,38-42)

Evangelio del 17/Jul/2016
por Coordinador Grupos de Jesús

NECESARIO Y URGENTE

Mientras el grupo de discípulos sigue su camino, Jesús entra solo en una aldea y se dirige a una casa donde encuentra a dos hermanas a las que quiere mucho. La presencia de su amigo Jesús va a provocar en las mujeres dos reacciones muy diferentes.

María, seguramente la hermana más joven, lo deja todo y se queda «sentada a los pies del Señor». Su única preocupación es escucharle. El evangelista la describe con los rasgos que caracterizan al verdadero discípulo: a los pies del Maestro, atenta a su voz, acogiendo su Palabra y alimentándose de su enseñanza.

La reacción de Marta es diferente. Desde que ha llegado Jesús, no hace sino desvivirse por acogerlo y atenderlo debidamente. Lucas la describe agobiada por múltiples ocupaciones. Desbordada por la situación y dolida con su hermana, expone su queja a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano».

Jesús no pierde la paz. Responde a Marta con un cariño grande, repitiendo despacio su nombre; luego, le hace ver que también a él le preocupa su agobio, pero ha de saber que escucharle a él es tan esencial y necesario que a ningún discípulo se le ha de dejar sin su Palabra «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor y no se la quitarán».

Jesús no critica el servicio de Marta. ¿Cómo lo va a hacer si él mismo está enseñando a todos con su ejemplo a vivir acogiendo, sirviendo y ayudando a los demás? Lo que critica es su modo de trabajar de manera nerviosa, bajo la presión de demasiadas ocupaciones.

Jesús no contrapone la vida activa y la contemplativa, ni la escucha fiel de su Palabra y el compromiso de vivir prácticamente su estilo de entrega a los demás. Alerta más bien del peligro de vivir absorbidos por un exceso de actividad, en agitación interior permanente, apagando en nosotros el Espíritu, contagiando nerviosismo y agobio más que paz y amor.

Apremiados por la disminución de fuerzas, nos estamos habituando a pedir a los cristianos más generosos toda clase de compromisos dentro y fuera de la Iglesia. Si, al mismo tiempo, no les ofrecemos espacios y momentos para conocer a Jesús, escuchar su Palabra y alimentarse de su Evangelio, corremos el riesgo de hacer crecer en la Iglesia la agitación y el nerviosismo, pero no su Espíritu y su paz. Nos podemos encontrar con unas comunidades animadas por funcionarios agobiados, pero no por testigos que irradian el aliento y vida de su Maestro.

José Antonio Pagola

 

TEXTOS LITÚRGICOS: 16º domingo Tiempo Ordinario

Domingo 17 de julio de 2016
16º domingo del Tiempo Ordinario

 


Gn 18,1-10a: Señor, no pases de largo junto a tu siervo
Salmo 14: Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?
Col 1,24-28: El misterio escondido es revelado ahora a su pueblo santo
Lc 10,38-42: Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor


Lucas 10, 38-42

Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.

Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.

Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.»

Pero el Señor le contestó: «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.»

——–

 

Un primer comentario al evangelio de hoy:

Lucas nos presenta finalmente una anécdota perteneciente al fondo de las tradiciones recibidas por el evangelista en el círculo de sus discípulos, especialmente mujeres. Marta y María, hermanas de Lázaro, reciben en su casa al Señor.

El caso de Marta y María es aprovechado una vez más por Lucas para resaltar el valor de la escucha de la Palabra de Dios. Sin entrar en la teoría del valor de la contemplación sobre la acción, que se ha querido ver en las dos actitudes opuestas de Marta y María, lo cierto de la anécdota es que el Reino de Dios no puede dejarse distraer por una preocupación demasiado exclusiva por las realidades terrenas. Por otra parte escuchar la Palabra de Dios es todo, menos ocasional.

Nos encontramos con un cuadro familiar en el que Jesús visita en su casa a unas amigas suyas. Ellas, Marta y María lo reciben en su casa. Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio para atender al huésped, y Jesús la reprende porque anda inquieta “con tantas cosas”.. Marta no encuentra la colaboración de nadie. La hermana, en efecto, se ha sentado a los pies de Jesús y está ocupada completamente en la escucha de su palabra.

El Maestro no aprueba el afán, la agitación, la dispersión, el andar en mil direcciones “del ama de casa”. ¿Cuál es, pues, el error de Marta? El no entender que la llegada de Cristo significa, principalmente, la gran ocasión que no hay que perder, y por consiguiente la necesidad de sacrificar lo urgente a lo importante.

Pero el desfase en el comportamiento de Marta resulta, sobre todo, del contraste respecto a la postura asumida por la hermana. María, frente a Jesús, elige “recibirlo”, Marta, por el contrario, toma decididamente el camino del dar, del actuar; María se coloca en el plano del ser y le da la primacía a la escucha.

Marta se precipita a “hacer” y este “hacer” no parte de una escucha atenta de la palabra de Dios, por lo que corre el peligro de convertirse en un estéril girar en el vacío. Marta se limita, a pesar de todas sus buenas intenciones, a acoger a Jesús en su casa. María lo acoge “dentro de sí”, se hace recipiente suyo. Le ofrece hospitalidad en aquel espacio interior, secreto, que ha sido dispuesto por él, y que está reservado para él. Marta ofrece a Jesús cosas, María se ofrece a sí misma.

Según el juicio de Jesús, María ha elegido inmediatamente, “la mejor parte” (que, a pesar de las apariencias, no es la más cómoda: resulta mucho más fácil moverse que “entender la palabra”). Marta, desgraciadamente, que no quiere que falte nada al huésped importante, que pretende llegar a todo, acaba dejando pasar clamorosamente por alto “la única cosa necesaria”. Marta reclama a Jesús, no sabe lo que él prefiere. El problema es precisamente éste: descubrir poco a poco qué es lo que quiere Jesús de mí. Por eso es necesario parar, dejar el ir y venir, y sacar tiempo para escuchar la Palabra de Jesús y comprender cuál es realmente la voluntad de Dios sobre mi vida.

Un segundo comentario al evangelio de hoy:

En el evangelio de Lucas el camino de Jesús a Jerusalén marca una progresiva manifestación del Reino. A medida que avanza va formando a los discípulas y discípulos en actitudes de misericordia, de abandono de las pretensiones de poder, y en la atenta escucha de la Palabra. En ese camino, al igual que los misioneros que han venido anunciando su presencia, Jesús es recibido por dos mujeres en una casa de familia.

Allí se topa con dos actitudes diferentes. Una de total atención y escucha, la otra, de afán por los quehaceres habituales y de distracción. El trajín de la vida cotidiana había atrapado a Marta y, probablemente, la había vuelto sorda a la Palabra de Dios. Ella recibe a Jesús pero no lo escucha. Aunque Jesús entra a su casa, ella lo deja por puertas. Jesús propone un plan encaminado a formar verdaderos oyentes de la Palabra -auténticos discípulos- que Marta no está dispuesta a atender.

María, al contrario, comprende bien el proyecto de Jesús y rompe con los prejuicios culturales de su época. En lugar de andar atareada con los oficios domésticos “propios de las mujeres” (las “labores propias de su sexo”, como se ha dicho y pensado durante tanto tiempo), se pone “a los pies del Señor para escuchar su palabra”. Este gesto, reservado entonces culturalmente a los discípulos varones, la acredita como discípula.

Marta, al fatigarse con el interminable trabajo de la casa, cuestiona la contradictoria actitud de María e interpela al Maestro para que «ponga a la mujer en su sitio». Jesús le da una respuesta inesperada: felicita a María porque ha acertado en su elección y reprende a Marta por dejarse envolver en las preocupaciones cotidianas sin atender a lo importante. Efectivamente, María ha hecho la mejor opción, la única necesaria para ponerse en el camino de Jesús y ser su discípulo: ha decidido aprender a escuchar la Palabra y se deja interpelar por la presencia del Maestro.

En su camino Jesús va formando, pues, a sus seguidores en las actitudes indispensables para llegar a ser verdaderos discípulos. Una de esas actitudes es la de escuchar atenta y serenamente su Palabra. Actitud que exige romper con el ritmo loco e interminable de la vida cotidiana para ponerse, serena y atentamente, a los pies del Maestro. Esta elección que a los ojos de la eficiencia puede parecer superficial e inútil, es una condición fundamental para llegar a ser un auténtico discípulo.

Nosotros hoy nos enfrentamos a un ritmo de vida más agitado que el de épocas anteriores. Los medios proporcionados por la tecnología para ahorrar tiempo… también multiplican las ocupaciones y acaban haciéndonos caer en un activismo desenfrenado. Y el exceso de preocupaciones nos lleva a olvidarnos de lo fundamental…

Nuestro cristianismo se convierte así en un tímido cumplimiento de algunas obligaciones religiosas, sin espacio para la escucha de la Palabra. Se nos exhorta, se nos bombardea continuamente con mensajes que nos invitan a ser «eficaces, productivos y competitivos»… Pero con Marta y María, Jesús nos interpela y nos llama a respetar la jerarquía de valores y a poner en su sitio la «opción por lo fundamental»: ponernos a sus pies y escuchar su palabra. Jesús nos invita a que nuestro cristianismo sea un verdadero discipulado.

Para aprender la lección del Maestro, debemos formarnos en la escucha atenta de la Palabra en la Biblia y en la vida. La Biblia no puede permanecer guardada en un cajón mientras nosotros nos ahogamos en el interminable torbellino de los quehaceres cotidianos. La Palabra de Dios está hecha para caminar con nosotros paso a paso, día a día, minuto a minuto. Para enseñarnos a vivir en comunidad la solidaridad que hace efectivo aquí y ahora el reinar de Dios. Para ayudarnos a escuchar la Palabra que Dios nos dirige en la difícil realidad de nuestros pueblos: en las inhumanas condiciones de las grandes ciudades, en la soledad y el aislamiento de los campos. Debemos pues optar por las actitudes que nos conviertan en verdaderos discípulos de Jesús y auténticos cristianos.

La espiritualidad latinoamericana tiene muy clara la intrínseca unidad entre «acción y contemplación»: cfr «Espiritualidad de la Liberación», de CASALDALIGA-VIGIL, capítulos «Contemplativos en la liberación», «Santidad política»… (El libro puede ser recogido en la página de Pedro Casaldáliga: http://servicioskoinonia.org/Casaldaliga o en la biblioteca de Koinonía: http://servicioskoinonia.org/biblioteca

 

 


“CORRUPCIÓN”: RELACIÓN ENTRE EL PODER Y EL LUCRO

José María Castillo
Fe Adulta

Ya he dicho, en este blog, que el espinoso asunto de la “corrupción” es un problema no solamente político, sino además religioso. Ahora doy un paso más. Y digo que la “corrupción” es el ataque más directo y más grave que podemos hacer al sistema político, económico, social, cultural y religioso en que vivimos. Quiero decir, por lo tanto, que si no se controla y se suprime el virus de la “corrupción”, ese virus acabará liquidando el sistema de sociedad, de convivencia y de creencias en el que vivimos. Leer más

¿Quién decís que es Jesús?

Jesús Bastante
Fe Adulta

(Editorial de Vida Nueva).- La Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal ha aprobado la instrucción pastoral Jesucristo, salvador del hombre y esperanza del mundo. Tras una primera lectura, su lenguaje técnico se revela complejo para responder a los fines apostólicos de una instrucción, pues no resulta accesible para sus destinatarios –“a los hombres y mujeres con quienes compartimos sociedad”–, pero tampoco para un cristiano iniciado. Leer más

Un nuevo número de Iglesia Viva, contra el clericalismo

Bernardo Pérez Andreo
Atrio – Religión Digital

“El núcleo común de todos los opositores a Francisco es el clericalismo”
“Por una Iglesia desclericalizada”: el nuevo número de Iglesia Viva
El clericalismo es “una enfermedad que la Iglesia católica ha ido cultivando durante siglos”

El clericalismo petrifica la fe y la convierte en una roca inmóvil o un pesado fardo en las espaldas de la gente que la aleja de la experiencia de la vida del Evangelio

Iglesia Viva se ha planteado uno de los mayores problemas de la Iglesia actual, el del clericalismo, siguiendo la misma reflexión que el Papa Francisco ha realizado en varias ocasiones pidiendo una Iglesia con espíritu de profetismo en lugar de espíritu de clericalismo. Este nuevo número, el 266, está dedicado a buscar elementos que nos permitan salir de la Iglesia clerical y avanzar hacia su desclericalización. Leer más