El rincón de soñar (9)
En el rincón de soñar, no solo se sueñan cosas abstractas y celestiales, sino también, se sueña la utopía. Una utopía razonada y realista. Esta es mi utopía, que añado a la de cada uno de vosotros/as, que lógicamente será diferente. No hace falta decir, que se admiten palos y reprimendas. ¡Para eso estamos!
La crisis de la izquierda, es un tema muy comentado, pero no sé yo muy bien, si llegamos a comprenderla de verdad. Yo aquí propongo mis ideas personales, sin duda mejorables.
1. Situación política actual
Nos encontramos en un tiempo intermedio previo al establecimiento definitivo en el que se instaure la sociedad ideal que al fin resuelva los problemas del hombre y le facilite su búsqueda de felicidad.
Es un periodo que tiene muchas resonancias del milenarismo religioso anunciado por algunos.
La izquierda, por principio, es creadora, aglutina a las personas que buscan crear y poner en marcha unas instituciones nuevas para formar una sociedad mejor. Aspiran a realizar unos cambios estructurales político-administrativos, que hagan aflorar la sociedad soñada.
El último gran cambio político que se hizo en nuestra historia reciente, fue el de la revolución americana-francesa, con la paulatina instauración de la democracia universal, que aspiraba a dotar de un gobierno de los intereses generales, a las naciones surgidas de la anterior revolución política nacional del Renacimiento, que acabó con el feudalismo medieval.
La posterior revolución comunista ha sido un primer intento frustrado de instauración de ese periodo final, (milenarismo = periodo simbólico de mil años con un mando político universal), que instauraría la sociedad perfecta.
Y en esas estamos. Actualmente hay en la izquierda un ambiente generalizado de crisis, porque la persona moderna de izquierda, se siente ante ese fortísimo presentimiento de la necesidad de un cambio de estructuras, pero sin un modelo concreto donde aplicar los esfuerzos.
Por otra parte, se constata, que la estructura actual en la evolución de la conciencia del hombre, (la mente individual, egoica y autoreflexiva), que por una parte es enormemente creativa y propicia el continuo aprendizaje y la generación de riqueza y de progreso, tiene una naturaleza individual ambiciosa y hasta avariciosa, que es una de las causas de las muchas disfunciones y obstáculos para lograr una sociedad justa y razonable.
El desarrollo tecnológico de la sociedad moderna, con la intercomunicación universal global, y medios de transporte, masivos y baratos, de personas y mercancías, hacen claramente obsoleta a la estructura político-administrativa de las naciones.
Eso unido a los graves problemas de superpoblación y ecológicos sobre todo en países pobres y sin recursos, da un cóctel tan explosivo global, que si se analiza con una visión meramente nacional, resulta tan amenazador que está conduciendo a muchas personas de buena voluntad al abandono de sus ideales, agobiados ante la enormidad del problema, y que se manifiestan mediante tendencias hipernacionalistas e insolidarias. (Los votantes de partidos xenófobos y aislacionistas son obreros y clase media, asustados)
Otra parte, (la izquierda antisistema), ante la enormidad del problema, realiza una regresión psicológica de infantilización, cerrando los ojos a la realidad evidente, y haciendo planteamientos meramente sentimentales y moralistas, de un ideal que debiera ser, sin un ápice de realismo político, y solo basado en buenas intenciones personales y llamamientos emocionales y en su caso religiosos.
Se refugian en el asistencialismo ilimitado y en el poverismo como respuesta a todo, lo que empuja a muchos otros como reacción al aislamiento egoísta e insolidario. Tienen una respuesta claramente de raíz religiosa, aunque curiosamente, en la mayoría de los casos exteriormente parezca lo contrario.
Esta actitud, claramente irracional, responde a una muy profunda intuición y aprehensión instintiva y subconsciente, de que la solución es esa, unida a un deficiente análisis de la realidad. (Cuando “sabemos” que la solución es una, pero no sabemos racionalizarla bien, inevitablemente se acude a apelaciones emocionales y sentimentales). (Es meramente mi opinión personal. I.G.)
En el medio se encuentran una serie de personas, descontentos con la situación actual, sabiendo que lo viejo no sirve, pero sin un modelo nuevo al que tender.
Esta situación se plasma en la izquierda en dos situaciones, ninguna de las cuales es satisfactoria.
Por una parte, la subizquierda “socialdemócrata”, no puede dejar de ser administradora del sistema capitalista generalizado y globalizado mundialmente, que es el único que genera riqueza.
Y por otra parte, la subizquierda alternativa y antisistema, se encuentra con unos planteamientos utópicos e infantiles, irrealizables, donde se confunde continuamente la realidad con lo que nos gustaría que fuera esa realidad.
Esta subizquierda no encuentra referencias prácticas claras en modelos reales, más que en dictaduras antidemocráticas, como Cuba, en países con muchos recursos administrados por el Estado, (petróleo), como Venezuela, o en países como la China actual, que es cualquier cosa, menos un ejemplo de democracia, derechos humanos, buenas condiciones de trabajo, e igualitarismo.
Esta crisis de la izquierda, proviene de inicio de un mal análisis de la realidad. Y este mal análisis de la realidad tiene dos graves consecuencias.
La primera que, ante un mal análisis, malos cursos de acción. No dan resultado bueno en ninguna parte. Pero no lo achacamos a nuestro mal análisis, sino que lo justificamos moralmente: por los malos, pérfidos e insidiosos que son nuestros contrarios políticos.
La segunda, es que como no somos conscientes del mal análisis de la realidad, no nos esforzamos en buscar un nuevo rumbo, para salir de la crisis. Seguimos como los toros, siendo toreados una y otra, y otra… vez, pensando que alguna vez la cosa funcionará, y mientras tanto echando la culpa al empedrado, (lo malos que son los otros).
2. Principios teóricos del análisis
La realidad tiene unos principios que hay que asumir, porque si no lo hacemos, nos explotará en las narices.
Entre otros estos principios son:
- La mente humana está en pleno proceso acelerado de evolución, causado por la adaptación-emergencia de nuevos circuitos neuronales, en función de los nuevos conocimientos y nuevas habilidades adquiridos en nuestro proceso de inculturación progresiva.
- Después del periodo inicial de mente de horda desde los orígenes, en que la mente humana era comunal con un grado ínfimo de individualismo, se pasó a la mente individual autoreflexiva, creativa y egoísta actual. Este proceso se aceleró en el Neolítico y culminó en la Edad del Hierro hace unos 3.000 años.
- En la actualidad, se está acelerando el proceso de conversión hacia el tercer estadio de la evolución de la mente humana: la mente al tiempo individual y creativa, pero con una fuerte conciencia de colectividad y solidaridad. La moderna tecnología de las intercomunicaciones y los nuevo conocimientos adquiridos nos hacen cada vez más sentir nuestra pertenencia a una única colectividad: la humanidad, pasando de una visión egocéntrica, luego geocéntrica, (naciones), a la actual cosmocéntrica, (un planeta, una especie inteligente).
- Este proceso de evolución de la mente, en medio del cual estamos inmersos, se irá acelerando en función de las nuevas tecnologías y nuevas habilidades adquiridas por la humanidad del presente y el futuro, y es un proceso imparable, y la investigación y la enseñanza son sus motores fundamentales.
- La globalización es imparable. Responde a razones filosóficas: todos los humanos somos iguales, y no se puede distinguir derechos y deberes en función de la nacionalidad, que es un concepto que puede perdurar culturalmente, pero no política y económicamente.
- Los problemas de los humanos son globales, y por ello no se pueden seguir manteniendo estructuras nacionales. Se precisa un gobierno mundial, democrático, con capacidad coercitiva para reprimir actitudes insolidarias y nacionalistas.
- Hay dos grandes problemas mundiales, que exigen una política activa decidida y urgente: la superpoblación y el mantenimiento del equilibrio ecológico, ambas cuestiones muy interrelacionadas.
- Hay que conocer lo mejor posible la realidad del hombre y del mundo, porque los planteamientos meramente moralistas no son suficientes. El conocimiento es el arma fundamental para conseguir realizar y organizar una sociedad justa, pacífica y creativa, que facilite la felicidad de los seres humanos. La enseñanza, la investigación, y la ciencia son los motores fundamentales de una sociedad perfeccionable.
- Paulatinamente irá calando la idea, de que, sin limitar la libertad y creatividad individuales, es preciso subordinar la libertad individual a los intereses colectivos, y a los de nuestras generaciones futuras, sin que eso suponga una sociedad policial y estatista.
3. Directrices generales que debería llevar la nueva izquierda
Por todo ello, la izquierda de todos los países debería ir promocionando una potenciación de una nueva ONU, con una única fuerza armada global, con capacidad coercitiva para apoyar las medidas decididas por la nueva ONU.
La potenciación general de organismos regionales, con capacidad normativa y organizativa, que inhiba las tentaciones de políticos regionales, deseosos de poder personal. (Europa es pionera en este sentido).
Promover un drástico control de la natalidad, así como unas normas ecológicas generalizadas.
Por supuesto, la eliminación total de paraísos fiscales y opacidad fiscal. A los países que no cumplan sanciones muy graves.
Control global de los presupuestos de los diferentes distritos administrativos.
Naturalmente las propuestas electorales concretas, en cada tema en particular, deberían ser coherentes con el respeto a esas directrices y principios anteriores,
