¡Me duele España!

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara
Enviado a la página web de Redes Cristianas

¡Se hizo famosa ese lamento de uno, o de varios, autores de la “Generación del 98? , !Me duele España”! Se referían a la tremenda decadencia, a la penosa descomposición que experimentaba nuestro país, visualizada dramáticamente con la pérdida de las últimas tierras de ultra mar. Hoy la situación no es tan vistosamente plástica, ni la calidad de vida de los españoles, en su conjunto, se parece, ni real, ni estadísticamente, a la negra, triste y dramática hecatombe social, de auténtica penuria económica, y decaimiento social que sufrían los habitantes de nuestra tierra a finales del siglo XIX. Leer más

El papa Francisco abre la puerta a ordenar curas casados para frenar la crisis de vocaciones

Jesús Bastante: eldiario.es

El Pontífice ha concedido una entrevista al semanario alemán Die Zeit en el que señala que “el celibato no es la solución”. “La idealización de una persona es una forma sutil de agresión. Cuando me idealizan, me siento agredido”, dice también Francisco. Tras las mujeres diaconisas, el Papa Francisco abre otro debate para solucionar la crisis de vocaciones: ordenar a hombres casados. En una entrevista concedida al semanario alemán Die Zeit, que verá la luz este domingo, Bergoglio afirma que “debemos analizar si los ‘viri probati’ –hombres casados– son una posibilidad” para paliar la falta de sacerdotes, especialmente en las pequeñas comunidades. Leer mas….

 

Entrevista a Bernie Sanders

Redacción de Atrio

“Perder la esperanza no es una opción”

  • Frente al autoritarismo de Trump, el senador Bernie Sanders propugna en esta entrevista de Pilkington en eldiario.es-theguardian que los demócratas vuelvan a sus raíces más progresistas y abandone a una élite progresista aislada de los votantes
  • “La economía mundial ha sido muy buena para las grandes multinacionales. Eso fue algo positivo para la gente con estudios, pero hay millones de personas que han sido olvidadas”.
  • “El Partido Demócrata se ha distanciado enormemente de las necesidades de las familias de clase trabajadora de este país” Leer más

La primavera del Papa Francisco cumple cuatro años

(José Manuel Vidal).- El día 13 de marzo se cumplen cuatro años de un «milagro«, que, a pesar de inesperado, ha cuajado ya en la Iglesia y en el mundo. El prodigio lleva el nombre de Francisco y el lema de otro Francisco y santo de Asís: «Repara mi Iglesia». En estos pocos años, Bergoglio ha transformado una institución hundida, humillada y denostada, en un referente mundial de misericordia y esperanza. Algunos dicen que los milagros no existen. Pero aquí y ahora, antes nuestros ojos, se está cumpliendo uno de los mayores: la primavera floreciente de la vieja Iglesia católica. Leer mas….

 

Monseñor Elizalde, un año después

(Txenti García).- El 12 de marzo del pasado año la Diócesis de Vitoria recibía al nuevo obispo con una ceremonia en la que se unían su consagración episcopal y su toma de posesión de la sede vitoriana sucediendo a monseñor Miguel Asurmendi. Ha pasado un año desde que D. Juan Carlos Elizalde asumió de forma efectiva el compromiso de presidir la comunidad cristiana de Vitoria. Era un desconocido, no estaba en «las quinielas». Las primeras sensaciones que provocó su llegada fueron, en una gran parte de la feligresía, expectación y esperanza en un obispo de la era del Papa Francisco, y en otra parte, cautela hasta ver sus primeros movimientos.   Leer más:

 

Garizumako 4. igandea – 4º Domingo de Cuaresma, José A. Pagola

A (Joan 9,1-41)

Evangelio del 26 / Mar / 2017
por Coordinador Grupos de Jesús

BAZTERTUENTZAT

Jaiotzez da itsua. Ez berak, ez gurasoek dute inolako errurik, baina bere zoria markatua du betiko. Jainkoak zigortu duen bekataritzat hartu du jendeak. Ikasleek galdetu diote Jesusi ea zeinena den bekatua: itsuarena berarena ala haren gurasoena.

Beste era batean begiratu dio Jesusek. Ikusi duen momentutik, hura bere zoritxarreko eskale-bizitzatik ateratzea erabaki du, jende guztiak gutxiesten badu ere, bekataritzat hartuz. Jainkoaren deia sentitzen du Jesusek: hain juxtu ere, baztertua eta umiliatua den jendea defenditzeko, onartzeko eta sendatzeko deia.

Itsuak, berak ere Jesusekin lan egin eta sendatze neketsu baten ondoren, lehen aldiz ikusi du argia. Jesusekin topo egin egin izanak kanbiatu egin du haren bizitza. Noizbait ere, gozatu ahal izango du bizitza duin batez, inoren aurrean lotsatu gabe.

Oker pentsatu du, ordea. Gidari erlijiosoek beharturik sentitu dira erlijioaren garbitasuna kontrolatzera. Haiek, berek dakite zein den bekatari eta zein bekaturik gabe. Haiek, berek erabakiko dute itsu izana elkarte erlijiosoan onartzekoa den ala ez.

Alabaina, sendatua izan den eskaleak argiro aitortzen du Jesus izan dela hurbildu zaiona eta sendatu duena; baina fariseuek uko egiten diote haserre bizian: «Guk badakigu gizon hori bekataria dela». Eskaleak Jesus defenditzeari eutsi nahi dio: profeta bat da, Jainkoagandik dator. Fariseuek ezin jasan dute: «Bekatupean jaio zinen burutik oinetara, eta gure irakasle izan nahi al duzu?».

Ebanjelariak dio: «kanpora bota zutela entzun zuenean, haren bila joan zen Jesus». Labur mintzatu dira biak. Jesusek galdetu dionean ea Mesiasengan sinesten duen, kanpora bota dutenak diotso: «Eta, nor da, Jauna, harengan sinets dezadan?». Hunkiturik erantzun dio Jesusek: Ez da zugandik urrun. «Bera ikusten ari zara; mintzo zaizuna, horixe da». Eta eskaleak: «Sinesten dut, Jauna».

Horrelakoa da Jesus. Beti bidera irteten zaie erlijioak ofizialki onartzen ez dituenei. Jesusek ez ditu zapuzten bere bila dabiltzanak eta maite dutenak, elkarte eta erakunde erlijiosoek zokoratzen badituzte ere. Gure elizetan lekurik ez dutenek leku berezi-berezia dute Jesusen bihotzean.

Zeinek eramango die, gaur egun, Jesusen mezu hori talde horiei, edozein momentutan gidari erlijioso itsuengandik kondena publiko zuzengabeak entzuten dituzten horiei?, gure eukaristietan bakean ezin jaunartu duten horiei?, Jesusekiko beren fedea beren bihotzeko isiltasunean, kasik era ezkutu eta klandestinoan, bizi beharrean gertatzen diren horiei?

Adiskide ezezagunok, ez ahaztu: kristauok uko egiten dizuegunean, bere harrera eskaintzen ari zaizue Jesus.

José Antonio Pagola

Itzultzailea: Dionisio Amundarain

4 Cuaresma – A (Juan 9,1-41)

Evangelio del 26 / Mar / 2017
por Coordinador Grupos de Jesús

PARA EXCLUIDOS

Es ciego de nacimiento. Ni él ni sus padres tienen culpa alguna, pero su destino quedará marcado para siempre. La gente lo mira como un pecador castigado por Dios. Los discípulos de Jesús le preguntan si el pecado es del ciego o de sus padres.

Jesús lo mira de manera diferente. Desde que lo ha visto solo piensa en rescatarlo de aquella vida de mendigo, despreciado por todos como pecador. Él se siente llamado por Dios a defender, acoger y curar precisamente a los que viven excluidos y humillados.

Después de una curación trabajosa en la que también él ha tenido que colaborar con Jesús, el ciego descubre por vez primera la luz. El encuentro con Jesús ha cambiado su vida. Por fin podrá disfrutar de una vida digna, sin temor a avergonzarse ante nadie.

Se equivoca. Los dirigentes religiosos se sienten obligados a controlar la pureza de la religión. Ellos saben quién no es pecador y quién está en pecado. Ellos decidirán si puede ser aceptado en la comunidad religiosa. Por eso lo expulsan.

El mendigo curado confiesa abiertamente que ha sido Jesús quien se le ha acercado y le ha curado, pero los fariseos lo rechazan irritados: «Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador». El hombre insiste en defender a Jesús: es un profeta, viene de Dios. Los fariseos no lo pueden aguantar: «¿Es que también pretendes darnos lecciones a nosotros, tú que estás envuelto en pecado desde que naciste?».

El evangelista dice que, «cuando Jesús oyó que lo habían expulsado, fue a encontrarse con él». El diálogo es breve. Cuando Jesús le pregunta si cree en el Mesías, el expulsado dice: «¿Y quién es, Señor, para que pueda creer en él?». Jesús le responde conmovido: «No está lejos de ti. Ya lo has visto. Es el que está hablando contigo». El mendigo le dice: «Creo, Señor».

Así es Jesús. Él viene siempre al encuentro de aquellos que no son acogidos oficialmente por la religión. No abandona a quienes lo buscan y lo aman, aunque sean excluidos de las comunidades e instituciones religiosas. Los que no tienen sitio en nuestras iglesias tienen un lugar privilegiado en su corazón.

¿Quién llevará hoy este mensaje de Jesús hasta esos colectivos que, en cualquier momento, escuchan condenas públicas injustas de dirigentes religiosos ciegos; que se acercan a las celebraciones cristianas con temor a ser reconocidos; que no pueden comulgar con paz en nuestras eucaristías; que se ven obligados a vivir su fe en Jesús en el silencio de su corazón, casi de manera secreta y clandestina?

Amigos y amigas desconocidos, no lo olvidéis: cuando los cristianos os rechazamos, Jesús os está acogiendo.

José Antonio Pagola

 

 

 

Domingo 26 de marzo de 2017, Domingo 4º de Cuaresma, Koinonia


Evangelio de Juan 9,1-41

Fue, se lavó y volvió con vista

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quien pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?» Jesús contestó: «Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.»

Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado.» Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?» Unos decían: «El mismo.» Otros decían: «No es él, pero se le parece.» Él respondía: «Soy yo.»

Y le preguntaban: «¿Y cómo se te han abierto los ojos?» Él contestó: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver.» Le preguntaron: «¿Dónde está él?» Contestó: «No sé.»

Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.» Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.» Otros replicaban: ¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?» Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?» Él contestó: «Que es un profeta.»

Pero los judíos no se creyeron que aquél había sido ciego y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: «¿Es éste vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?» Sus padres contestaron: «Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos nosotros, y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse.» Sus padres respondieron así porque tenían miedo los judíos; porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, preguntádselo a él.»

Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: «Confiésalo ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.» Contestó él: «Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo.» Le preguntan de nuevo: ¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?» Les contestó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso; ¿para qué queréis oírlo otra vez?; ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?» Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron: «Discípulo de ése lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ése no sabemos de dónde viene.» Replicó él: «Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es religioso y hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder.»

Le replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?» Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?» Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?» Jesús les dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.» Él dijo: «Creo, señor.» Y se postró ante él.

Jesús añadió: «Para un juicio he venido ya a este mundo; para que los que no ve vean, y los que ven queden ciegos.» Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron: «¿También nosotros estamos ciegos?» Jesús les contestó: «Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís que veis, vuestro pecado persiste.»

COMENTARIO A LOS TEXTOS LITÚRGICOS:

El pueblo de Dios se planteó desde antiguo un gran problema: ¿cómo saber quién es el enviado de Dios? Muchos aparecían haciendo alarde de sus habilidades físicas, de su astucia, de su sabiduría, incluso, de su profunda religiosidad, pero era muy difícil saber quien procedía de acuerdo con la voluntad del Señor y quien quería ser líder únicamente para obtener el poder.

En la época de Samuel la situación era realmente complicada. El profeta, movido por el Espíritu de Dios, buscó un líder que sacara al pueblo del difícil atolladero de la crisis interna de las instituciones tribales y de la amenaza de los filisteos. Surgió Saúl, un muchacho distinguido, de buena familia y de extraordinaria complexión física. Los hebreos más pudientes lo apoyaron de inmediato, esperando que el nuevo rey lograra controlar el avance de los filisteos. Sin embargo, el nuevo rey en poco tiempo se convirtió en un tirano insoportable que agravó el conflicto interno y que, por sus constantes cambios de comportamiento, comprometió seriamente la seguridad de las tierras cultivables. Samuel, entonces, pensó que la solución era ungir un nuevo rey, una persona que se pudiera hacer cargo de la situación. La unción profética se convirtió, en aquel momento, en el medio por el cual se legitimaba la acción de un nuevo líder ‘salvador’ del pueblo. Siglos más tarde, los profetas se dieron cuenta de que no bastaba cambiar el rey para cambiar la situación, sino que era necesario buscar un sistema social que respetara los ideales tribales, lo que luego se llamo ‘el derecho divino’. Sin embargo, subsistió la idea de que el ‘líder salvador’ tenía que ser designado por un profeta reconocido. De este modo, la unción de los caudillos de Israel pasó a ser un símbolo de esperanza en un futuro mejor, más acorde con los planes de Dios.

En la época del Nuevo Testamento, el pueblo de Dios que habitaba en Palestina enfrentó un gran reto: ¿cómo hacer reconocer a Jesús como ungido del Señor? Aunque Jesús había conocido a Juan Bautista y, luego, había retomado su predicación, se cernía aún sobre él la duda, debido a su origen humilde, a la manera tan diferente de interpretar la ley y a su poca vinculación con el templo y sus rituales. Muchos se oponían a reconocer que él era un profeta ungido por el Señor, movidos simplemente por prejuicios culturales y sociales. La comunidad cristiana tuvo que abrirse paso en medio de estos obstáculos y proclamar la legitimidad de la misión de Jesús. Solamente quien conociera la obra del Nazareno, su entrañable amor a la vida, su dedicación a los pobres, su predicación del reinado de Dios, podía reconocer que él era el “ungido”, el “Mesías” (como se dice en hebreo), o el “Cristo” (como se dice en griego).

Las ‘señales y prodigios’ que Jesús actuó en medio de la gente pobre causaron gran impacto y, por esto, fueron motivo de controversia. Los opositores del cristianismo veían en las sanaciones que Jesús obraba, simplemente la labor de un curandero. Sus discípulos, por el contrario, comprendían todo su valor liberador y salvífico. Pues, no se trataba sólo de poner remedio a las limitaciones humanas, sino de devolverle toda la dignidad al ser humano. La persona que recuperaba la visión podía descubrir que su problema no era un castigo de Dios por los pecados de sus antepasados, ni una terrible prueba del destino. Era una persona que pasana de la desesperación a la fe y descubría en Jesús al profeta, al ungido del Señor. Su problema, una limitación física, se le había convertido en una terrible marca social y religiosa. Pero, el problema no era su limitación visual, sino la terrible carga de desprecio que la cultura le había impuesto. Jesús lo libera del insufrible peso de la marginación social y lo conduce hacia una comunidad donde lo aceptan por lo que él es, sin importar las etiquetas que los prejuicios sociales le habían impuesto.

En el evangelio se nos relata una especie de drama entre los vecinos del lugar donde el ciego solía pedir limosna, los fariseos que eran un grupo de judíos piadosos y cumplidores de la ley y los “judíos” en general, una expresión genérica con la que el evangelista designa a las altas autoridades religiosas del pueblo judío de la época de Jesús. Hasta los padres del ciego son involucrados en el drama.

Se trata de un verdadero «drama teológico», simbólico, de una gran belleza literaria. De ninguna manera se trata de laa crónica cuasiperiodística de un hecho histórico. No olvidemos que es Juan quien escribe, y que su evangelio se mueve siempre en un alto nivel de sofisticación, de recurso al símbolo y a la insinuación indirecta. Si tenemos que dirigir la palabra en la homilía, conviene no «contar» las cosas como quien cuenta hechos históricos tal cual, como si estuviera entreteniendo a unos niños. Los oyentes son adultos y agradecen que se les trate como a tales, y que quien que tiene la palabra en el ámbito litúrgico –donde por respeto nadie va a levantar la mano para contradecir–, no crea por eso que puede decir cualquier cosa, que «todo cuela» en ese ambiente.

En el «drama teológico» que hoy leemos, de Juan, el ciego se convierte en el centro. Todos se preguntan cómo es posible que un ciego de nacimiento sea ahora capaz de ver. Sospechan que algo grande ha sucedido, preguntan por el que ha hecho ver al ciego, pero no llegan a creer que Jesús sea la causa de la luz de los ojos del ciego. Un simple hombre como Jesús no les parece capaz de obrar tales maravillas. Menos aún habiéndolas obrado en sábado, día sagrado de descanso que los fariseos guardaban de manera escrupulosa. Y menos aún siendo el ciego un pobretón que pedía limosna al pie de una de las puertas de la ciudad. Todos interrogan al pobre ciego que ahora ve: los vecinos, los fariseos, los jefes del templo. Jesús se hace encontradizo con él, solidariamente, al enterarse de que lo han expulsado de la sinagoga. Y en este nuevo encuentro con Jesús el ciego llega a «ver plenamente», a «ver» no sólo la luz, sino la «gloria» de Dios, reconociendo en él al enviado definitivo de Dios, el Hijo del hombre escatológico, el Señor digno de ser adorado… Ese es el mensaje que Juan elabora y nos quiere transmitir narrando un drama «teológico» –como es su estilo– más que afirmando proposiciones abstractas, como hubiera hecho si hubiera sido de formación filosófica griega.

Al final del texto las palabras que Juan pone en labios de Jesús hacen explotar el mensaje teológico del drama: Jesús es un juicio, es el juicio del mundo, que viene a poner al mundo patas arriba: los que veían no ven, y los que no veían consiguen ver. ¿Y qué es lo que hay que ver? A Jesús. Él es la luz que ilumina.

No haría falta echarle metafísica y ontología griega a este drama judío… Es un lenguaje de «confesión de fe». La comunidad de Juan está «entusiasmada», llena de gozo y de amor, poseída realmente por el descubrimiento que ha hecho en Jesús. Sienten que Él les cambia el mundo, que ven las cosas al revés que antes, y que es en Él en quien Dios se les ha hecho patente. Y así lo confiesan. No hace falta más. La ontología que los siglos subsiguientes volcaron sobre el tema, es un añadido cultural, occidental, griego. Para el caso, sobra. Sobra para quien quiere creer, porque no está obligado a creer metafísica, sino sólo a establecer su relación con Jesús…

¿Qué significa hoy para nosotros? Lo mismo, sólo que a 20 siglos de distancia. Con más perspectiva, con más sentido crítico, con más conciencia de la relatividad (no digamos “relativismo”) de nuestras afirmaciones, sin fanatismos ni exclusivismos, sabiendo que la misma manifestación de Dios se ha dado en tantos otros lugares, en tantas otras religiones, a través de tantos otros mediadores. Pero con la misma alegría, el mismo amor y el mismo convencimiento.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 79 de la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «El ciego de nacimiento». El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://radialistas.net/article/78-un-samaritano-sin-fe/ Puede ser escuchado aquí: http://radioteca.net/media/uploads/audios/%Y_%m/078.mp3

La serie «Otro Dios es posible» tiene un capítulo que puede ser útil para comentar este evangelio, el 31 («¿Dios hace milagros?») [http://radialistas.net/article/31-dios-hace-milagros/]. Para escucharlo, aquí: http://radioteca.net/media/uploads/audios/%Y_%m/31.mp3

 

Para la revisión de vida
Jesús dice que ha venido para “abrir un juicio”. Su vida y su testimonio nos emplazan con un desafío ante el que necesitamos pronunciarnos. Sugerencia: entrar en mí mismo, en oración profunda, encarándome con este ser-humano-que-es-juicio-de-Dios. Renovar y profundizar mi encuentro con Jesús. Sentirme desafiado por su vida y por su palabra. Aceptar gozoso el reto de vivir a la altura del desafío que nos hace.

Para la reunión de grupo
– La “selección” de David (primera lectura) para ser ungido es uno de los casos típicos en la Biblia –de los que hay muchos más- en el que “los caminos de Dios no son nuestros caminos”, ni sus criterios son los nuestros… Dios le dijo a Samuel: «Dios no mira como los hombres, que ven la apariencia. El Señor mira el corazón»(1Sm 16,7). Estudiemos y glosemos en grupo esas diferencias entre los criterios de Dios y los criterios de los humanos…

– Parece que Juan quisiera hacer énfasis en la ceguera especial que tienen las autoridades religiosas para admitir el milagro de Jesús. Quienes deberían ser los más lúcidos resultan los más ciegos. ¿Tiene este aspecto del evangelio de hoy alguna relevancia para nuestros días?

– La Organización Mundial de la Salud señala que hay discapacidades físicas, mentales y sensoriales, y que un 15% de la población mundial (más de mil millones de personas), padece alguna forma de discapacidad. Además, se calcula que entre 110 y 190 millones de personas mayores de 15 años tienen serias dificultades para funcionar en el medio en el que se desenvuelven. La cifra va en aumento por la longevidad de la población y las enfermedades crónicas. El panorama se torna desolador, pues la demanda de recursos a los gobiernos para este renglón presupuestario, queda permanentemente insatisfecha (déficit porcentual de 35 a 50 en los países desarrollados y de 76 a 85 en los demás). La ceguera, en sus diferentes grados, es una discapacidad bastante frecuente en nuestros medios. La OMS calcula que hay unos 285 millones de personas con discapacidad visual, de las cuales 39 millones son ciegas, y el resto presenta serias deficiencias visuales. Comentar

Para la oración de los fieles
– Para que la Iglesia abandone toda forma de autoritarismo y actúe llevando al mundo la luz que recibe del Evangelio. Oremos…

– Para que prevalezcan las personas y sus derechos sobre las leyes y las tradiciones. Oremos…

– Para que quienes dudan de la presencia de Dios entre nosotros, descubran su amor por el testimonio vivo y eficaz de la iglesia. Oremos…

– Para que caminemos como hijos de la luz, denunciando toda opresión, violencia e injusticia. Oremos…

– Para que el Señor. abra nuestros ojos y no vayamos nunca tras ningún “otro pastor”. Oremos…

– Para que nuestra comunidad, que comparte un mismo pan, comparta igualmente los demás bienes. Oremos…

Oración comunitaria
– Tú, Señor, que nos abres los ojos para que descubramos la hermosura de la creación y la grandeza de tu amor, ayúdanos a colaborar contigo para que todas las personas puedan alegrarse en su vida al ver tu luz. Nosotros te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén

 

 

 

Posverdades eclesiásticas

Pepe Mallo
Enviado a la página web de Redes Cristianas

Poder clerical, Código canónico y Catecismo antes que Evangelio, celibato obligatorio, discriminación… principales posverdades arraigadas en la IglesiaLa época de la “posverdad”

Vocablo de moda, elegido como palabra del año 2016 por el Diccionario Oxford y admitido por gacetilleros y analistas. La verdad (o la posverdad) es que tal palabro necesita una definición conceptual precisa y rigurosa. Según el diccionario, el término designa el “fenómeno que se produce cuando los “hechos objetivos” tienen menos influencia en la formación de la opinión pública que la “emoción de las creencias personales”. O sea, que la objetividad importa mucho menos que las teorías o creencias que hacen que nos sintamos a gusto. Leer más

Una ética planetaria para un mundo globalizado

Benjamín Forcano
Atrio

Para este nuevo domingo de lectura reposada, un texto muy bien construido. Da gusto seguir el razonamiento y el ramillete de textos recogidos por el gran profesor y luchador que es Benjamín. AD.

Planteamiento del tema:
Voy a empezar por fijar bien el tema que vamos a tratar. Son varios los aspectos que conviene y deseo aclarar.
1º. Cuando hablo de una ética planetaria, me refiero a una ética válida para todo el mundo, sin distinción de raza, lengua, sexo o condición social.
2º. Cuando hablo de ética me refiero a unos principios básicos, intrínsecos a todo ser humano, que suponen una misma dignidad en todos y unos derechos inviolables y universales. Esta dignidad y estos derechos fueron proclamados y ratificados en el año 1948, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos con el consenso de todos los pueblos: “Artículo 1“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.  Leer mas….