¿Quién teme a la competencia y quién vive del Estado?

Juan Torres
Enviado a la página web de Redes Cristianas
eldiario.es

Uno de los mitos económicos que con mayor éxito se han difundido siempre es el que vincula la mayor competencia con los intereses de las empresas y su defensa con la práctica de las derechas, mientras que a los trabajadores y a sus representantes, sindicatos o partidos de izquierdas, se les achaca el querer siempre vivir a expensas del Estado y de las rentas que generan los demás. Leer más

Bendita laicidad

Antonio Gil de Zúñiga
ATRIO

Y Voltaire tenía razón al sostener que los teólogos consideraban que la razón es un foco de luz tenue y, por ello, hay que prescindir de ella y dar paso a la fe. Lutero lo decía sin ambages: “La razón es la mayor enemiga de la fe. Quienquiera que desee ser cristiano debe arrancarle los ojos a la razón…“. Muchos teólogos y, sobre todo, los clérigos se sienten a gusto en este territorio, de ahí que laicidad o secularismo (secularidad) son lexías que hay que arrojar a la cuneta, condenando su uso. Leer más

Juanjo Aguirre, uno de los imprescindibles

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. Hace ya un siglo, Bertold Brecht definía a la perfección el trabajo de personas como Juan José Aguirre. El obispo de Bangassou, como nos contaba José Carlos Soto en su magnífica bitácora en esta casa, salió ileso, por los pelos, de un brutal ataque de las milicias -ya nadie sabe en qué bando, o por qué, lucha cada uno en esta cruel matanza en que se ha convertido Centroáfrica-, mientras salía de una mezquita -sí, de una mezquita- tras negociar por la vida de dos mil hermanos musulmanes.  Leer mas….

 

«EL ÚNICO AMOR ES EL QUE SE MANIFIESTA EN OBRAS», Fray Marcos

Jn 14, 15-21

Fe Adulta

Se habla de la presencia de Dios de Jesús y del Espíritu en la primera comunidad. Se trata de hacer ver a los cristianos de finales del s. I, que no estaban en inferioridad de condiciones con relación a los que habían conocido a Jesús; por eso es tan importante este tema, también para nosotros hoy. Nos pone ante la realidad de Jesús vivo, que nos hace vivir a nosotros con la misma Vida que él tenía antes y después de su muerte; y que ahora se manifiesta de una manera nueva. Se trata de la misma Vida de Dios (Zoe). Esto explica que entre en juego un nuevo protagonista: el Espíritu.

No debemos dejarnos confundir por la manera de formular estas ideas sobre la relación de Jesús, Dios y el Espíritu por aquellos cristianos de finales del s. I. No se trata de una relación con alguna entidad exterior al ser humano. Tampoco se está hablando de tres realidades separadas. Si uno se fija bien en el lenguaje, descubrirá que se habla de la misma realidad con nombres distintos. Una y otra vez insisten los textos en la identidad de los tres. Después de morir, el Jesús que vivió en Galilea, se identificó absolutamente con Dios que es Espíritu. Ahora los tres son indistinguibles.

Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Mandamientos que en el capítulo anterior quedaron reducidos a uno solo: amar. Quien no ama a los demás no puede amar a Jesús, ni a Dios. Los mandamientos son exigencia del amor. Las “exigencias” no son obligaciones impuestas desde fuera, sino la exigencia de amar, que viene del interior y que se debe manifestar en cada circunstancia concreta. Para Jn, “el pecado del mundo” era la opresión, que se manifiesta en toda clase de injusticias. El “amor” es también único, que se despliega en toda clase de solidaridad y entrega a los demás.

Yo pediré al Padre que os mande otro defensor que esté con vosotros siempre.Cuando Jesús dice que el Padre mandará otro defensor, no está hablando de una realidad distinta de lo que él es o de lo que es Dios. Está hablando de una nueva manera de experimentar el amor, que será mucho más cercana y efectiva que su presencia física durante la vida terrena. Primero dice que mandará al Espíritu, después que él volverá para estar con ellos, y por fin que el Padre y él vendrán y se quedarán. Esto significa que se trata de una realidad múltiple y a la vez única, Dios.

“Defensor” (paraklêtos) = el que ayuda en cualquier circunstancia; abogado, defensor cuando se trata de un juicio. Se trata de una expresión metafórica. La defensa a la que se refiere, no va a venir de otra entidad, sino que será la fuerza de Dios-Espíritu que actuará desde dentro de cada uno. Tiene un doble papel: interpretar el mensaje de Jesús y dar seguridad y guiar a los discípulos. El Espíritu será otrovaledor. Mientras estaba con ellos, era el mismo Jesús quien les defendía. Cuando él se vaya, será el Espíritu el único defensor, pero será mucho más eficaz, porque defenderá desde dentro.

“El Espíritu de la verdad”.La ambivalencia del término griego (alêtheia) = verdad y lealtad, pone la verdad en conexión con la fidelidad, es decir con el amor. “De la verdad” es genitivo epexegético; quiere decir, El Espíritu que es la verdad. Jesús acaba de decir que él era la verdad. “El mundo” es aquí el orden injusto que profesa la mentira, la falsedad. El mundo propone como valor lo que merma o suprime la Vida del hombre. Lo contrario de Dios. Los discípulos tienen ya experiencia del Espíritu, pero será mucho mayor cuando esté en ellos como único principio dinámico interno.

No os voy a dejar desamparados. En griego órfanoús = huérfanos se usa muchas veces en sentido figurado. En 13,33 había dicho Jesús: hijitos míos. En el AT el huérfano era prototipo de aquel con quien se pueden cometer impunemente toda clase de injusticias. Jesús no va a dejar a los suyos indefensos ante el poder del mal. Pero esa fuerza no se manifestará eliminando al enemigo sino fortaleciendo al que sufre la agresión, de tal forma que la supere sin que le afecte lo más mínimo.

El mundo dejará de verme; vosotros, en cambio, me veréis, porque yo tengo vida y también vosotros la tendréis. La profundidad del mensaje puede dejarnos en lo superficial de la letra. “Dejará de verme” y “me veréis”, no hace referencia a la visión física. No se trata de verlo resucitado, sino de descubrir que sigue dándoles Vida. Esta idea es clave para entender bien la resurrección. El mundo dejará de verlo, porque solo es capaz de verlo corporalmente. Ellos, que durante la vida terrena lo habían visto como el mundo, externamente, ahora serán capaces de verlo de una manera nueva.

Aquel día experimentaréis que yo estoy identificado con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros. Al participar de la misma Vida de Dios, de la que el mismo Jesús participa, experimentarán la unidad con Jesús y con Dios. Es una experiencia de unidad e identificación tan viva que nadie podrá arrancársela. Es una comunión de ser absoluta entre Dios y el hombre. Por eso, al amar ellos, es el mismo Dios quien ama. El amor-Dios se manifiesta en ellos como se manifestó en Jesús.

“El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; a quien me ama le amará mi Padre y le amaré yo y yo mismo me manifestaré a él”. Su mensaje es el del amor al hombre y no el del sometimiento. La presencia de Jesús y Dios se experimenta como una cercanía interior, no externa. En (14,2) Jesús iba a preparar sitio a los suyos en el “hogar”, familia del Padre. Aquí son el Padre y Jesús los que vienen a vivir con el discípulo. En el AT la presencia de Dios se localizaba en un lugar, la tienda del encuentro o el templo, ahora cada miembro de la comunidad será morada de Dios. No será sólo una experiencia interior; el amor manifestado hará visible esa presencia.

Un versículo después de lo que hemos leído dice: el que me ama cumplirá mi mensaje y mi Padre le demostrará su amor: vendremos a él y permaneceremos con él. Los discípulos tienen garantizada la presencia del Padre y la de Jesus. Esa presencia no será puntual, sino continuada. Una vez más se utiliza el verbo “permanecer” que expresa una actitud decidida de Dios con el hombre. También queda una vez más confirmada la identidad del Jesús con Dios, una vez que ha terminado su trayectoria terrena.

Jesús vivió una identificación con Dios que no podemos expresar con palabras. “Yo y el Padre somos uno.” A esa misma identificación estamos llamados nosotros. Hacernos una cosa con Dios, que es espíritu y que no está en nosotros como parte alícuota de un todo que soy yo, sino como fundamento de mi ser, sin el cual nada puede haber de mí. Esa presencia de Dios en mí no altera para nada mi individualidad. Yo soy totalmente humano y totalmente divino. El vivir esta realidad es lo que constituye la plenitud del hombre.

Meditación

Nos empeñamos en meter en conceptos lo indecible.
Solo la vivencia puede saciar el ansia de conocer y amar.
Lo que te empeñas en buscar fuera, no existe más que dentro.
El ojo ya no existe, ni hay nada que mirar.

Vete al centro de ti y descubre tu esencia.
Ese descubrimiento colmará tus anhelos.
Descubre que la Vida, desde el centro de ti,
ha transformado todo tu ser en Luz.

 

Fray Marcos

 

 

¿Dónde está Dios?

Gabriel Mª Otalora
Enviado a la página web de Redes Cristianas

Es una constante desde los albores de la presencia humana que las personas expresen su sentido de la trascendencia con profusión de signos externos. En todas las culturas se han manifestado el deseo de trascenderse a uno mismo, de relacionarse con el Otro (religare) en una permanente búsqueda del sentido último de la existencia y del encuentro que con Alguien que dé coherencia y sentido a lo que nos ocurre; pero nada ha demostrado que Dios existe. Leer más

Envejecer

José Arregi
Enviado a la página web de Redes Cristianas

Nadie quiere morir joven, pero nadie quiere envejecer. No parece que el dilema vaya a tener una fácil solución, a no ser que todas las ciencias y el principal de todos los saberes, que es la sabiduría espiritual o el saber vivir a fondo, se den la mano para enseñarnos el arte de vivir, el arte de envejecer y el arte de morir. Vivir, envejecer y morir humanamente. ¿De qué nos servirán nuestros teneres, poderes y saberes, si no sabemos vivir? ¿Y de qué nos valdrán los beneficios de la juventud si no aprendemos a envejecer y no aceptamos morir? Leer más

El empobrecimiento de la teología

José M. Castillo, teólogo
Enviado a la página web de Redes Cristianas

Fuente: Teología sin censura. Por ley de vida, la gran generación de teólogos, que hicieron posible la renovación teológica que llevó a cabo el concilio Vaticano II, está a punto de extinguirse del todo. Y en las décadas siguientes, por desgracia, no ha surgido una generación nueva que haya podido continuar la labor que los grandes teólogos del s. XX iniciaron. Leer más

Pazkoaldiko 6. igandea – 6º Domingo de Pascua -A- José A. Pagola

(Joan 14,15-21)

Evangelio del 21 / May / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

EGIAREN ESPIRITUA – EL ESPÍRITU DE LA VERDAD

Ikasleei agur esaten ari da Jesus. Triste eta lur jota ikusten ditu. Laster ez dute izango berekin. Nork bete haren hutsunea? Orain arte Jesus da arduratu beraiez, Jesusek ditu defenditu lege-maisu eta fariseuengandik, Jesus izan dute sostengu beren fede makal eta duda-mudazkoarentzat, Jesus aritu zaie Jainkoaren egia agerian jartzen, eta Jesusek dizkie agertu bere egitasmo gizatarraren hastapenak.

Gogotsu mintzo zaie Jesus Espirituaz. Ez ditu umezurtz utzi nahi. Berak eskatuko dio Aitari eskutik utzi ez ditzan, «beste defendatzaile bat» eman diezaien «beti haiekin egon dadin». «Egiaren Espiritua» deitu dio Jesusek. Zer dago Jesusen hitz hauen pean?

«Egiaren Espiritu hau» ez da nahastu behar doktrina batekin. Egia hau ez da bilatu behar teologoen liburuetan, ezta hierarkiaren dokumentuetan ere. Zerbait askoz sakonagoa da. Jesusek dio «gurekin bizi dela eta gugan dagoela». Arnasa da, indarra, argia, maitasuna… Jainkoaren azken misteriotik datorkiguna. Bihotz xume eta ustetsuaz behar diogu harrera egin.

«Egiaren Espiritu honek» ez gaitu bihurtzen egiaren «jabe». Ez datorkigu guk geure fedea beste batzuei ezartzeko, ezta ere guk inoren ortodoxia kontrolatzeko. Gu Jesusez umezurtz ez uzteko dator, eta gu egiari irekitzera gonbidatzera, Jesusen ebanjelioa entzunez, onartuz eta biziz.

«Egiaren Espiritu honek» ez gaitu egiten egiaren «gordetzaile», baizik testigu. Gure egitekoa ez da arerioekin eztabaidan jardutea, ezta borrokan aritzea edo inor menpean hartzea, baizik eta Ebanjelioaren egia bizitzea eta «Jesus maitatzea, haren aginduak betez».

«Egiaren Espiritu hau» gutako bakoitzarengan dago, Jesusengandik aparta gaitzakeen edozer gauzatatik babestuz. Geure bihotza xume-xume irekitzera gonbidatzen gaitu Jainkoaren misterioari, biziaren Adiskide horri. Jainko honen bila ondradu eta egiaz dabilena, ez dabil Jainkoagandik urrun. Jesusek berak esan zuen behin batean: « Egiarena den orok entzuten du nire ahotsa». Halaxe da.

«Egiaren Espiritu honek Jesusen egian bizitzera gonbidatzen gaitu geure gizartean, non askotan estrategia esaten baitzaio gezurrari; negozio esplotazioari; tolerantzia erantzukizunik ezari; eraikitako ordenu zuzengabekeriari; askatasun arbitrariotasunari; egiazaletasun errespeturik ezari…

Zer zentzu izan lezake Jesusen Elizak baldin eta geure elkarteetan «egiaren Espiritua» galtzen utziko bagenu?

Zeinek salbatu ahal izango luke autoengainutik, desbideratzetik eta eskastasun orokortutik?

Zeinek hots egin ahalko luke Jesusen Berri Ona, hartarainoko arnasa-beharra eta esperantza-egarria duen gizartean?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

6 Pascua – A (Juan 14,15-21)

Evangelio del 21 / May / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

EL ESPÍRITU DE LA VERDAD – EGIAREN ESPIRITUA

Jesús se está despidiendo de sus discípulos. Los ve tristes y abatidos. Pronto no le tendrán a él. ¿Quién podrá llenar su vacío? Hasta ahora ha sido él quien ha cuidado de ellos, los ha defendido de los escribas y fariseos, ha sostenido su fe débil y vacilante, les ha ido descubriendo la verdad de Dios y los ha iniciado en su proyecto humanizador.

Jesús les habla apasionadamente del Espíritu. No los quiere dejar huérfanos. Él mismo pedirá al Padre que no los abandone, que les dé «otro Defensor» para que «esté siempre con ellos». Jesús lo llama «el Espíritu de la verdad». ¿Qué se esconde en estas palabras de Jesús?

Este «Espíritu de la verdad» no ha de ser confundido con una doctrina. Esta verdad no hay que buscarla en los libros de los teólogos ni en los documentos de la jerarquía. Es algo mucho más profundo. Jesús dice que «vive con nosotros y está en nosotros». Es aliento, fuerza, luz, amor… que nos llega del misterio último de Dios. Lo hemos de acoger con corazón sencillo y confiado.

Este «Espíritu de la verdad» no nos convierte en «propietarios» de la verdad. No viene para que impongamos a otros nuestra fe ni para que controlemos su ortodoxia. Viene para no dejarnos huérfanos de Jesús, y nos invita a abrirnos a su verdad escuchando, acogiendo y viviendo su Evangelio.

Este «Espíritu de la verdad» no nos hace tampoco «guardianes» de la verdad, sino testigos. Nuestro quehacer no es disputar, combatir ni derrotar adversarios, sino vivir la verdad del Evangelio y «amar a Jesús guardando sus preceptos».

Este «Espíritu de la verdad» está en el interior de cada uno de nosotros defendiéndonos de todo lo que nos pueda apartar de Jesús. Nos invita a abrirnos con sencillez al misterio de un Dios Amigo de la vida. Quien busca a este Dios con honradez y verdad no está lejos de él. Jesús dijo en cierta ocasión: «Todo el que es de la verdad escucha mi voz». Es cierto.

Este «Espíritu de la verdad» nos invita a vivir en la verdad de Jesús en medio de una sociedad donde con frecuencia a la mentira se la llama estrategia; a la explotación, negocio; a la irresponsabilidad, tolerancia; a la injusticia, orden establecido; a la arbitrariedad, libertad; a la falta de respeto, sinceridad…

¿Qué sentido puede tener la Iglesia de Jesús si dejamos que se pierda en nuestras comunidades el «Espíritu de la verdad»?

¿Quién podrá salvarla del autoengaño, las desviaciones y la mediocridad generalizada?

¿Quién anunciará la Buena Noticia de Jesús en una sociedad tan necesitada de aliento y esperanza?

José Antonio Pagola

 

 

Domingo 21 de mayo de 2017, 6º Domingo de Pascua, Koinonía

Juan 14,15-21

Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque vive con vosotros y está con vosotros. No os dejaré huérfanos, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, y vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»

COMENTARIO AL EVANGELIO:

A quince días de que termine la cincuentena pascual, la Iglesia comienza a prepararnos para la gran celebración que la concluirá: la de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles. La manifestación pública de la Iglesia. Podríamos decir que su inauguración –teológicamente hablando, no históricamente hablando–. En la lectura del evangelio de san Juan, tomada de los discursos de despedida de Jesús que encontramos en los capítulos 13 a 17 de su evangelio, el Señor promete a sus discípulos el envío de un «Paráclito», un Defensor o Consolador, que no es otro que el Espíritu mismo de Dios, su fuerza y su energía, Espíritu de verdad porque procede de Dios que es la verdad en plenitud, no un concepto, ni una fórmula, sino el mismo Ser Divino que ha dado la existencia a todo cuanto existe y que conduce la historia humana a su plenitud.

Los grandes personajes de la historia permanecen en el recuerdo agradecido de quienes les sobreviven, tal vez en las consecuencias benéficas de sus obras a favor de la humanidad. Cristo permanece en su Iglesia de una manera personal y efectiva: por medio del Espíritu divino que envía sobre los apóstoles y que no deja de alentar a los cristianos a lo largo de los siglos. Por eso puede decirles que no los dejará solos, que volverá con ellos, que por el Espíritu establecerá una comunión de amor entre el Padre, los fieles y El mismo.

El «mundo» (que en el lenguaje de Juan ya sabemos que tiene un sentido bien negativo) no puede recibir el Espíritu. El mundo de la injusticia, de la opresión contra los pobres, de la idolatría del dinero y del poder, de las vanidades de las que tanto nos enorgullecemos a veces los humanos. En ese mundo no puede tener parte Dios, porque Dios es amor, solidaridad, justicia, paz y fraternidad. El Espíritu alienta en quienes se comprometen con estos valores, esos son los discípulos de Jesús.

Esta presencia del Señor resucitado en su comunidad ha de manifestarse en un compromiso efectivo, en una alianza firme, en el cumplimiento de sus mandatos por parte de los discípulos, única forma de hacer efectivo y real el amor que se dice profesar al Señor. No es un regreso al legalismo judío, ni mucho menos. En el evangelio de Juan ya sabemos que los mandamientos de Jesús se reducen a uno solo, el del amor: amor a Dios, amor entre los hermanos. Amor que se ha de mostrar creativo, operativo, salvífico.

El evangelio de hoy no es dramatizado en la serie «Un tal Jesús» (http://radialistas.net/category/un-tal-jesus/), de los hermanos LÓPEZ VIGIL, puede recogerse algún otro que el animador de la comunidad juzgue oportuno.

 

 

 

La primavera de Francisco también llega a Fátima

(José Manuel Vidal).- ‘Veni, vidi, vici’. El Papa Francisco pasó menos de 24 horas en Fátima, pero consiguió, con creces, todos los objetivos que se había propuesto, para esta visita a un santuario anclado en la mentalidad popular y en la historia reciente del papado romano. No es fácil cambiar el simbolismo de un icono utilizado, en numerosas ocasiones, como azote apocalíptico de todas las cruzadas rigoristas contra el comunismo y contra los pecadores, amenazados con el infierno eterno.   Leer mas….