La ‘Humanae Vitae’ resultó un fracaso

Isabel Gómez Acebo
Religión Digital

«Los fieles no siguieron los consejos papales y aplicaron su conciencia en masa»
El resultado final que presentaron al Papa fue, por abrumadora mayoría, que se dejara en manos de los matrimonios el control de la fertilidad pues no suponía un acto malo per se y si había otras fórmulas aprobadas para limitar la procreación

Hay que reconocer que el resultado de la encíclica fue catastrófico porque en la vida no se puede ir contra los descubrimientos científicos que avanzan a una velocidad vertiginosa y dejan los argumentos enseguida obsoletos. Los fieles no siguieron los consejos papales y aplicaron su conciencia en masa. Leer más

Olaizola: «Hoy la gente no tiene tiempo para hacerse preguntas profundas»

José M. Vidal
Religión Digital

El Jesuita presenta «bailar con la soledad» (Sal Terrae). «Hay una soledad caricia y otra que muerde»
«Hay una tiranía de la felicidad que deja a la gente en una montaña rusa emocional»
«Hay que ser capaz de llegar a rezar viendo un telediario. No solo en el silencio de una capilla, sino ver lo que está ocurriendo y hacer una lectura creyente de lo que pasa»

«Hay mucha gente buscando. Mucha. Buscando profundidad, fe. Y buscando, dentro de la fe, pelear con las contradicciones que percibe, con las limitaciones que percibe en lo personal, lo social, lo eclesial». Leer más

El eclipse de la ética en la actualidad

Leonardo Boff,
ATRIO

Entre el 10 y el 13 de julio de 2018 se celebró en Belo Horizonte un congreso internacional organizado por la Sociedad de Teología y Ciencias de la Religión (SOTER) en torno a los temas Religión, Ética y Política. Las exposiciones fueron de gran actualidad y de nivel superior. Voy referirme solamente a la discusión sobre el Eclipse de la Ética que me tocó introducir.

A mi modo de ver dos factores han alcanzado el corazón de la ética: el proceso de globalización y la mercantilización de la sociedad. Leer más

El arzobispo de Zaragoza quiere «cristianos más activos en la sociedad»

Jesús Bastante,

Los laicos «son simplemente la inmensa mayoría del Pueblo de Dios», mientras que los sacerdotes son una «minoría», al servicio de los primeros.
La Archidiócesis de Zaragoza acaba de aprobar las líneas de acción para el próximo curso 2018-2019, que tienen como objetivo lograr «comunidades más fuertes y vitalespara que los cristianos sean más activos en la sociedad». Leer más

NO PODEMOS MIRAR HACIA OTRO LADO

por Dolors Oller

Dolors Oller. Hace unos días muchos de nosotros respiramos aliviados al saber que el nuevo gobierno español presidido por Pedro Sánchez ofrecía al Aquarius, el barco para rescatar migrantes de las ONGs SOS Méditerranée y Médicos Sin Fronteras, atracar en el puerto de Valencia por razones humanitarias. Las imágenes de este tipo de “boat people” en versión europea, que vemos en los medios de comunicación, nos indignan y nos hacen evocar un pasado que pensábamos que no volvería nunca más. Leer más

Cáritas Española expresa su «solidaridad y cercanía» con Cáritas Nicaragua

Cáritas,
Religión Digital

Esperamos y rezamos porque revierta la violencia lo más pronto posible y lamentamos, profundamente, las muertes y el dolor que se está provocando a la población cuyos derechos están siendo vulnerados

(Cáritas).- Ante la oleada de violencia armada que en las últimas semanas está causando cientos de víctimas mortales en Nicaragua, Cáritas Española expresa su solidaridad y cercanía con sus hermanos de Cáritas Nicaragüense, con la Iglesia de ese país y con toda la ciudadanía que, como han denunciado los propios obispos, son víctimas de «la represión y la violencia por parte de los paramilitares pro-gubernamentales hacia las personas que protestan cívicamente».  Leer más

Democracias cristianas e islámicas

Honorio Cadarso,
Atrio

Para reflexionar en la fiesta de Santiago Matamoros, patrón de España

El siglo XXI está llamado, quizá, a consagrar definitivamente la autonomía de las instituciones de cualquier lazo con las religiones o las culturas. Ya no tienen sentido las democracias cristianas europeas o de otro signo religioso. Pero los viejos usos subsisten a pesar de la globalización. Leer más….

 

«JESÚS PREPARA UN DISCURSO SOBRE EL PAN DE VIDA» José Luis Sicre

Los cinco próximos domingos los dedica la liturgia a la lectura del evangelio de san Juan, el discurso del pan de vida, introducido por el milagro de la multiplicación de los panes y los peces.

Un caso extraño

Es raro que Juan coincida con los Sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas) en algún relato. Este de la multiplicación de los panes y los peces es uno de los pocos casos, pero conviene advertir los matices propios de Juan. El primero es la fecha: «Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos.» Ninguno de los Sinópticos ofrece esta indicación, que para Juan es muy importante: hace referencia al momento de la muerte de Jesús. Juan no cuenta la institución de la Eucaristía, pero este milagro, ocurrido en la misma fiesta, simboliza la idea de que Jesús alimenta a su pueblo.

Jesús y Eliseo

Uno de los grandes obradores de milagros en el Antiguo Testamento es el profeta Eliseo. La 1ª lectura recoge cómo alimentó con veinte panes de cebada a cien personas (teniendo en cuenta las dimensiones de los antiguos panes, no era demasiado difícil sacar un bocadillo para cada uno). En contra de las dudas de su criado, comieron todos y sobró.

El milagro de la multiplicación de los panes y los peces está calcado sobre el de Eliseo, pero aumentando las dificultades. En vez de cien personas son cinco mil (los Sinópticos añaden “sin contar mujeres y niños”, Juan sólo menciona a los varones). Y en vez de veinte panes, Jesús sólo dispone de cinco. Para dejar clara la dificultad se indica lo que costaría alimentar a esa gente: 200 denarios. El denario era el salario diario de un campesino; 200 denarios suponen una cantidad muy grande para un grupo que vive de limosna, como el de Jesús.

A pesar de todo, igual que Eliseo dijo: «comerán y sobrará», los comensales de Jesús comen «todo lo que quisieron»; y, para demostrar la abundancia, se recogen doce canastos de sobras.

La relación entre el milagro de Jesús y el de Eliseo queda especialmente clara en Juan, ya que mientras los Sinópticos hablan simplemente de “cinco panes”, Juan indica que son “panes de cebada”, como los que regalan a Eliseo.

Simbolismo eucarístico

Mateo, al contar este milagro, omite la referencia a los peces en el momento de la multiplicación, para subrayar la importancia del pan como símbolo eucarístico.

Juan lo sugiere de forma distinta. La orden de Jesús: «Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda», la refieren los discípulos sólo a los panes, no se preocupan de los peces. Es probable que estas palabras de Jesús reflejen la práctica litúrgica posterior, cuando se pensó que el pan eucarístico no podía ser tratado como otro cualquiera.

La reacción del pueblo y la reacción de Jesús

En los Sinópticos, la gente no es consciente del milagro ocurrido. En Juan, el pueblo se sorprende de lo hecho por Jesús y deduce que es el profeta esperado, semejante a Moisés, que alimentó al pueblo en el desierto. A primera vista, extraña que identifiquen a ese «profeta que iba a venir al mundo» con el futuro rey de Israel. Pero Flavio Josefo habla de profetas que se presentaban en el siglo I con pretensiones regias, mesiánicas.

La intención del pueblo es claramente revolucionaria, nombrar un rey que los gobierne distinto del César romano, un rey que los libere. Pero Jesús no comparte ese punto de vista y huye. «Mi reino no es de este mundo», dirá a Pilato.

Un milagro que continúa en un discurso

En los Sinópticos, el milagro está cerrado en sí mismo. En Juan, el milagro supone el punto de partida para un largo discurso, que se leerá en los próximos domingos. Es importante recordar este detalle al comentar el texto: se puede subrayar la preocupación de Jesús por la gente, su poder infinitamente superior al de Eliseo, el simbolismo eucarístico, la oposición de Jesús a un mesianismo político… pero hay que dejar claro que el relato es solo la puerta a un discurso. «Ahora viene lo bueno». El milagro de los panes sirve para presentar a Jesús como el verdadero pan de vida.

Juan, al escribir los discursos de Jesús, los concebía como un desafío para el lector: no se debían entender a la primera, sino tras diversas lecturas y continua reflexión. Por desgracia, la mayoría de los fieles, al menos en España, no está para muchos desafíos en el mes de agosto.

Receta para conseguir la unidad (2ª lectura: Efesios 4,1-6)

El domingo pasado, la carta a los Efesios recordaba que Dios reconcilió a judíos y paganos mediante la muerte de Jesús. Pero esa unidad puede resquebrajarse fácilmente. Nos solo entre los dos pueblos, sino también dentro de las comunidades del mismo origen. La experiencia de veinte siglos lo demuestra. Pablo, desde la cárcel, aconseja las actitudes que ayudan a mantener la unidad: humildad, amabilidad, comprensión, sobrellevarse mutuamente, esforzarse en mantener el vínculo de la paz. Así se llegará a ser un solo cuerpo y un solo espíritu, basados en «un Señor, una fe, un bautismo». Este texto recuerda, con palabras muy distintas, el gran deseo de Jesús en su despedida: «Padre, que todos sean uno, como tú en mí y yo en ti». Y, en relación con el evangelio, nos recuerda que somos uno todos los que comemos el mismo pan.

José Luis Sicre

 

Urteko 17. igandea – B (Joan 6,1-15) Pagola

Evangelio del 29 / Jul / 2018

por Coordinador – Mario González Jurado

GAZTE BATEN KEINUA

Jesusek bere jarduera profetikoan buruturiko seinale guztien artean, lehen kristau-elkarteek gehienik gogoratu ohi zutena, segur aski, hark landan, Galileako aintzira inguruan, antolatutako jendetza-otordu bat izan zen. Ebanjelio guztiek jaso duten pasadizo bakarra da.

Benetan aberatsa da kontakizunaren edukia. Bere ohiturari jarraiki, Joanen ebanjelioak ez dio deitzen «miraria», baizik «seinalea». Horrenbestez, kontatzen diren egintza hutsekin ez gelditzeko esan nahi digu, baizik eta fedeaz esanahi sakon baten bila jarduteko.

Jesus dago pasadizoaren erdigunean. Inork ez dio eskatu ezer egiteko. Berak sumatu du jende hura goseak, eta jaten eman beharra planteatu du. Harrigarria da ikustea, Jesus ez dela arduratzen jendeari Jainkoaren Berri Ona emateaz bakarrik, baizik eta bere seme-alaben goseak ere kezkarazten duela.

Nola elikatu, ordea, landa zabalean jendetza handi hura? Ikasleei ez zaie etorri inolako aterabiderik. Felipek dio, ezin dela pentsatu ere egin guztientzat ogia erostea, ez baitute dirurik. Andresek uste du, partekatu litekeela eskura dutena, baina mutiko batek bakarrik ekarri ditu bost ogi eta arrain-pare bat. Zer da hori hainbeste jenderentzat?

Jesusentzat, aski da. Gazte horrek, izenik eta aurpegirik gabeko horrek, ahalbidetuko du ezina dirudiena. Eskura duena partekatzeko duen jarrera izan da jende hari guztiari jaten emateko bidea. Jesusek egingo du gainerako guztia. Gaztearen ogiak eskuetan hartu, Jainkoari eskerrak eman eta guztien artean «banatzen» hasi da.

Zoragarria da eszena. Egundoko jendetza, landako belar berdean eseria, doako otordua partekatzen, udaberriko egun batean. Ez da aberatsen jai-otordua. Ez da ardorik, ez haragirik. Aintzira inguruan bizi den jendearen janari xumea da: garagar-ogia eta arrain gazitua. Anai-arreba arteko otordua, Jesusek guztiei emana, gazte baten keinu eskuzabal bati esker.

Otordu partekatu hau sinbolo erakargarria izan zen lehen kristauentzat, gizadi berri eta anai-arreba arteko bat eraikitzeko Jesusengandik jaiotako elkartearen sinbolo. Aldi berean, Jaunaren egunean ospatu ohi zuten eukaristia iradokitzen zien, hau da, Jesusen, Jainkoagandik etorritako Ogi bizi haren, espirituaz eta indarraz elikatzeko ospatu ohi zuten eukaristia.

Baina ez ziren ahaztu sekula gazte haren keinuaz. Munduan gosea badago, ez da janaria eskas delako, baizik eta solidaritatea delako eskas. Bada guztientzako ogirik; partekatzeko eskuzabaltasuna da falta dena. Munduaren joan-etorria gizatasun gabeko botere ekonomiko baten esku utzi dugu, beldurra ematen digu eskura duguna partekatzea, eta jendea goseak hiltzen ari da gure egoismo irrazionala dela medio.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Domingo 17 Tiempo ordinario – B (Juan 6,1-15)

Evangelio del 29 / Jul / 2018

EL GESTO DE UN JOVEN

De todos los hechos realizados por Jesús durante su actividad profética, el más recordado por las primeras comunidades cristianas fue seguramente una comida multitudinaria organizada por él en medio del campo, en las cercanías del lago de Galilea. Es el único episodio recogido en todos los evangelios.

El contenido del relato es de una gran riqueza. Siguiendo su costumbre, el evangelio de Juan no lo llama «milagro», sino «signo». Con ello nos invita a no quedarnos en los hechos que se narran, sino a descubrir desde la fe un sentido más profundo.

Jesús ocupa el lugar central. Nadie le pide que intervenga. Es él mismo quien intuye el hambre de aquella gente y plantea la necesidad de alimentarla. Es conmovedor saber que Jesús no solo alimentaba a la gente con la Buena Noticia de Dios, sino que le preocupaba también el hambre de sus hijos.

¿Cómo alimentar en medio del campo a una muchedumbre? Los discípulos no encuentran ninguna solución. Felipe dice que no se puede pensar en comprar pan, pues no tienen dinero. Andrés piensa que se podría compartir lo que hay, pero solo un muchacho tiene cinco panes y un par de peces. ¿Qué es eso para tantos?

Para Jesús es suficiente. Ese joven sin nombre ni rostro va hacer posible lo que parece imposible. Su disponibilidad para compartir todo lo que tiene es el camino para alimentar a aquellas gentes. Jesús hará lo demás. Toma en sus manos los panes del joven, da gracias a Dios y comienza a «distribuirlos» entre todos.

La escena es fascinante. Una muchedumbre, sentada sobre la hierba verde del campo, compartiendo una comida gratuita un día de primavera. No es un banquete de ricos. No hay vino ni carne. Es la comida sencilla de la gente que vive junto al lago: pan de cebada y pescado en salazón. Una comida fraterna servida por Jesús a todos gracias al gesto generoso de un joven.

Esta comida compartida era para los primeros cristianos un símbolo atractivo de la comunidad nacida de Jesús para construir una humanidad nueva y fraterna. Les evocaba al mismo tiempo la eucaristía que celebraban el día del Señor para alimentarse del espíritu y la fuerza de Jesús: el Pan vivo venido de Dios.

Pero nunca olvidaron el gesto del joven. Si hay hambre en el mundo, no es por escasez de alimentos, sino por falta de solidaridad. Hay pan para todos, falta generosidad para compartirlo. Hemos dejado la marcha del mundo en manos de un poder económico inhumano, nos da miedo compartir lo que tenemos, y la gente se muere de hambre por nuestro egoísmo irracional.

José Antonio Pagola

 

 

Domingo 29 de julio de 2018 Domingo 17º. Koinonía

2Reyes 4,42-44
Efesios 4,1-6
Juan 6,1-15

Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?» Lo decía para tentarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.» Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?» Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo.» Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.» Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir la mundo.» Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

COMENTARIO:

Mucha gente acudía a escuchar a Jesús. A veces venían de lejos, y era lógico que vinieran preparados para pasar unos días. Venían atraídos por la fama de los milagros y señales que realizaba. Jesús aprovecha el momento para dar una lección a sus oyentes. Comienza preguntándole a Felipe que con qué comprarían panes para dar de comer a la multitud. Felipe le dice que no bastarían doscientos denarios. Andrés le dice que hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces, pero que eso no es nada para tanta gente. Es la misma pregunta que el criado le hace a Eliseo.

Jesús enseña que la dinámica del Reino es el arte de compartir. Quizá todo el dinero del mundo no fuese suficiente para comprar el alimento necesario para los que pasan hambre… El problema no se soluciona comprando, el problema se soluciona compartiendo.

La dinámica del mundo capitalista es precisamente el dinero. Creemos que sin dinero nada se puede hacer y tratamos de convertirlo todo en dinero, no sólo los recursos naturales sino también los recursos humanos y los valores: el amor, la amistad, el servicio, la justicia, la fraternidad, la fe, etc. En el mundo capitalista nada se nos da gratuitamente, todo tiene su precio, todo se tasa y se comercializa. Se nos ha olvidado que la vida acontece por pura gratuidad, por puro don de Dios.

Jesús en esta multiplicación de los panes y de los peces parte de lo que la gente tiene en el momento. El milagro no es tanto la multiplicación del alimento, sino lo que ocurre en el interior de sus oyentes: se sintieron interpelados por la palabra de Jesús y, dejando a un lado el egoísmo, cada cual colocó lo poco que aún le quedaba, y se maravillaron después de que vieron que al alimento se multiplicó y sobró. Comprendieron entonces que si el pueblo pasaba hambre y necesidad, no era tanto por la situación de pobreza, sino por el egoísmo de los hombres y mujeres que conformados con lo que tenían, no les importaba que los demás pasaran necesidad. El gesto de compartir marca profundamente la vida de la primeras comunidades que siguieron a Jesús. Compartir el pan se convierte en un gesto que prolonga y mantiene la vida, un gesto de pascua y de resurrección. Al partir el pan se descubre la presencia nueva del resucitado.

Si somos hijos de un mismo Padre como reconoce Pablo en la lectura que hemos hecho, no se entiende por qué tantos hombres y mujeres viven en extrema pobreza mientras unos cuantos viven en abundancia y no saben qué hacer con lo que tienen. En el mundo actual es mucho el dinero que se invierte en guerra, en viajes extraterrestres, en tratamientos para adelgazar. Los que tienen el capital crean condiciones cada vez más injustas y pretenden hacer más dinero, explotando los recursos que quedan, aunque destruyan todo y acaben con las condiciones de vida sobre la tierra. Ningún ser humano debiera morir de hambre, pues la tierra tiene suficiente para albergarnos a todos. Los cristianos no debemos olvidar el compartir: ésta es la clave para hacer realidad la fraternidad, para reconocernos hijos de un mismo Padre. Cuando se comparte con gusto y con alegría el alimento se multiplica y sobra. La multitud, al ver lo que Jesús ha hecho, intenta llevárselo para proclamarlo rey, pero Jesús huye solo a la montaña.

También al evangelio de hoy se refiere el capítulo 57 de la serie «Un tal Jesús», titulado «Cinco panes y dos peces», de los hnos. López Vigil. El audio, el guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: https://radialistas.net/57-cinco-panes-y-dos-peces/