Martínez Gordo: «Un Sínodo sería una magnífica ocasión para erradicar el clericalismo, raíz de la pederastia»


(Jesús Martínez Gordo, teólogo).- La vida eclesial y civil de estas últimas semanas se han visto convulsionadas por la catástrofe moral de la pederastia clerical. Según el Informe de la Corte Suprema del Estado de Pensilvania, 300 sacerdotes católicos abusaron sexualmente de más de 1.000 niños desde la década de 1940. La denuncia se suma a las realizadas no hace mucho en México, Irlanda y Boston y, más recientemente, en Australia y Chile. Muy probablemente, esta lista, tan dramática como escandalosa, se incrementará en los próximos meses y años. Leer más

Dinero sucio: la Iglesia capitalista que usa a Viganò para atacar a Francisco

(Cameron Doody).- ¿Cómo es posible que un medio de comunicación de la Iglesia ataque al Papa? Esa es la pregunta que muchos católicos se están haciendo después de que el National Catholic Register, web que pertenece al conglomerado fundado por la Madre Ángelica, EWTN, conspirara con el arzobispo Carlo Maria Viganò para intentar manchar a Francisco con acusaciones de encubrimiento de abusos. Leer más….

 

El ‘EMF paralelo’ de los kikos en Murcia

Religión Digital.- ¿Por qué Argüello y el Camino Neocatecumenal no acompañaron al Papa en Dublín?
(Jesús Bastante).- Los días 25 y 26 de agosto, centenares de miles de familias celebraban en Dublín, junto al Papa Francisco, la gran fiesta de las familias católicas. El Encuentro Mundial de las Familias fue un rotundo éxito, ensombrecido por la telaraña de ‘fake news’ lanzada por Viganò y tentáculos mediáticos afines contra Bergoglio. Sin embargo, alguien no acudió. ¿Por qué? Leer más….

 

EN DEFENSA DE LOS MANTEROS


FE ADULTA

Como un pequeño homenaje a Samir Amin, que falleció esta semana. Intelectual y activista durante toda su larga vida en la que luchó al lado de los más débiles.

Como cada año, ha llegado el momento de acusar a los manteros de muchos problemas. Sobre todo de dos: hacen la competencia ilícita al comercio y ocupan el espacio público e incomodan en él. Además, no pagan impuestos y son molestos para los intocables turistas. Y cuando hace falta, se les acusa también de violentos… Como ‘la opinión pública’ no se atreve a decir que hay que enviarlos a sus países sea como sea, se dice que ‘hay que enfrentar y resolver este problema’. Pero si se pregunta cómo resolverlo, enseguida se percibe que no tienen mucha idea más que prohibir la venta ambulante y perseguirla con dureza. Leer más

Guatemala, bajo la soberbia de la corrupción

Guatemala es el país más rico de Centroamérica, con sus 68 mil millones de dólares de Producto Interno Bruto (PIB)[1]. Muy por encima de países modernos como Costa Rica o Panamá (con un poco más de 50 mil millones de dólares de PIB).in embargo, es el país más desigual de toda la región, superado sólo por Honduras. Con cerca del 63% de su población en situación de pobreza (Honduras tiene el 68% de su población en pobreza). Mientras, más del 20% de su presupuesto general de la nación es desviado por actos de corrupción.[2] Leer más….

40 DÍAS PARA LA CANONIZACIÓN EN ROMA DEL ARZOBISPO MÁRTIR DE EL SALVADOR

Agencias-Religión Digital

El informe de la Santa Sede concluye que Roberto D’Abuisson ordenó matar a Romero. La documentación podría servir para reabrir un proceso judicial que se cerró en falso en 1992.

«Es probable que D´Aubuisson estuviera presente en el lugar de los hechos para verificar personalmente el exacto cumplimiento de la operación con la que se pretendía matar al Siervo de Dios», señala textualmente el documento. El Vaticano concluyó que el asesinato del arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero, ocurrido hace 38 años, fue producto de una conspiración entre el gobierno de El Salvador y un ‘escuadrón de la muerte’, grupo paramilitar de extrema derecha comandado por el entonces mayor del ejército, Roberto D´Aubuisson, informó la Agencia de Prensa Salvadoreña (APS).

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El espejo del Perú

José Arregi

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Hace muchos años que Perú me llamaba, y la jubilación de tres de nosotros nos ha brindado a dos matrimonios de la familia la ocasión para conocerlo in situ, mitad como turistas, mitad como peregrinos.
Lima y sus contrastes sociales, Cusco y su historia colonial escrita sin piedad ni rubor sobre las ruinas de los incas, sobre su historia arruinada. El valle sagrado desde Pisac a Ollantaytambo y Machu Picchu. La inmensa Amazonía, inviolable y sin embargo violada, como la vida de tantos. Los imponentes Andes, con sus cumbres rocosas, sus mesetas y laderas de terciopelo dorado, sus nevados que creíamos perennes, sus volcanes humeantes. Sus paupérrimas aldeas suspendidas en la altitud y en el tiempo. Perú suspendido entre el pasado y el futuro. Leer más

¿ES JESÚS UN MAGO O EL MESÍAS? José Luis Sicre

FE ADULTA
La dificultad de curar a un sordo

Cuando llegamos al final del capítulo 7 del evangelio de Marcos, Jesús ha curado ya a muchos enfermos: un leproso, un paralítico, uno con la mano atrofiada, una mujer con flujo de sangre; ha resucitado a la hija de Jairo, y, en el episodio inmediatamente anterior (suprimido por la liturgia), ha curado a la hija de una mujer cananea. Ninguno de esos milagros le ha supuesto el menor esfuerzo. Bastó una palabra o el simple contacto con su persona o con su manto para que se produjese la curación.

Ahora, al final del capítulo 7, la curación de un sordo le va a suponer un notable esfuerzo. El sordo, que además habla con dificultad (algunos dicen que los sordos no pueden hablar nada, pero prescindo de este problema), no viene por propia iniciativa, como el leproso o la hemorroisa. Lo traen algunos amigos o familiares, como al paralítico, y le piden a Jesús que le aplique la mano. Así ha curado a otros muchos enfermos. Jesús, en cambio, realiza un ritual tan complicado, tan cercano a la magia, que Mateo y Lucas prefirieron suprimir este relato.

Conviene advertir cada una de las acciones que realiza Jesús: 1) toma al sordo de la mano; 2) lo aparta de la gente y se quedan a solas; 3) le mete los dedos en los oídos; 4) se escupe en sus dedos; 5) toca con la saliva la lengua del enfermo; 6) levanta la vista al cielo; 7) gime; 8) pronuncia una palabra, effatha (se discute si hebrea o aramea), misteriosa para el lector griego del evangelio.

Desde el punto de vista de la medicina de la época, lo único justificado sería el uso de la saliva, a la que se concede un poder curativo. Las otras acciones, el gemido, la palabra en lengua extraña, nos recuerdan al mundo de la magia.

Sin embargo, los espectadores no piensan que Jesús sea un mago. Se quedan estupefactos, pero no relacionan el milagro con la magia sino con la promesa hecha por Dios en el libro de Isaías, que leemos en la primera lectura: «Entonces se despegarán los ojos de los ciegos, y las orejas de los sordos se abrirán. Entonces saltará el cojo como ciervo, y la lengua del mudo lanzará gritos de júbilo.» La curación demuestra que con Jesús ha comenzado la era mesiánica, la época de la salvación.

La dificultad de curar a un ciego

Si la selección de los textos litúrgicos hubiera estado bien hecha, dentro de dos o tres domingos habríamos leído un milagro parecido, de igual o mayor dificultad, y fundamental para entender el evangelio de hoy: la curación de un ciego. Como no se lee, recuerdo lo que cuenta Marcos en 8,22-26. Le presentan a Jesús un ciego y le piden que lo toque. Exactamente igual que ocurrió con el sordo.

Jesús: 1) lo toma de la mano; 2) lo saca de la aldea; 3) le unta con saliva los ojos; 4) le aplica las manos; 5) le pregunta si ve algo; el ciego responde que ve a los hombres como árboles; 6) Jesús aplica de nuevo las manos a los ojos y se produce la curación total. Los relatos no coinciden al pie de la letra (aquí falta el gemido y la palabra en lengua extraña) pero se parecen mucho. No extraña que Mateo y Lucas supriman también este episodio.

La sordera y ceguera de los discípulos

¿Por qué detalla Marcos la dificultad de curar a estos dos enfermos? La clave parece encontrarse en el relato inmediatamente anterior a la curación del ciego, cuando Jesús reprocha a los discípulos: «¿Tenéis la mente embotada? Tenéis ojos, ¿y no veis? Tenéis oídos, ¿y no oís?» (Mc 8,17-18).

Ojos que no ven y oídos que no oyen. Ceguera y sordera de los discípulos, enmarcadas por las difíciles curaciones de un sordo y un ciego. Ambos relatos sugieren lo difícil que fue para Jesús conseguir que Pedro y los demás terminaran viendo y oyendo lo que él quería mostrarles y decirles. Pero lo consiguió, como veremos el domingo 30, cuando Jesús cure al ciego Bartimeo.

1ª lectura: Las maravillas de la época mesiánica (Isaías 35,4-7)

Ha sido elegida por la promesa de que «los oídos de los sordos se abrirán», que se realiza en el milagro de Jesús. En realidad, el texto del libro de Isaías se centra en la situación de los judíos desterrados en Babilonia, sin esperanza de verse liberados. Y, aunque se diese esa liberación, tienen miedo de volver a Jerusalén. Se consideran una caravana de gente inútil: ciegos, sordos, cojos, mudos, que deben atravesar un desierto ardiente, sin una gota de agua y con guarida de chacales. El profeta los anima, asegurándoles que Dios los salvará y cambiará esa situación de forma maravillosa. Estas palabras terminaron convirtiéndose en una descripción ideal de la época del Mesías y fueron muy importantes para los primeros cristianos.

2ª lectura: Un milagro más difícil todavía (Carta de Santiago 2,1-5)

Aunque sin relación con el evangelio, este texto puede leerse como una visión realista, nada milagrosa, de la época mesiánica. Aquí el pueblo de Dios no está formado por gente que se considera inútil y débil. Al contrario, está dividido entre personas con anillos de oro, elegantemente vestidas, y pobres con vestidos miserables. Y lo peor es que el presidente de la asamblea concede a los ricos el puesto de honor, mientras relega a segundo plano a los pobres. Como en el fastuoso funeral de Juan Pablo II, con tantas personalidades famosas en primer plano, mientras los fieles cristianos llenaban la plaza y la Via della Conciliazione. El nuevo milagro, la nueva época mesiánica, será cuando los cristianos seamos conscientes de que «Dios ha elegido a los pobres para hacerlos ricos en la fe».

Reflexión final

Tomado por sí solo, en el evangelio de hoy destaca la reacción final del público: «Todo lo ha hecho bien». Recuerda las palabras que pronunciará Pedro el día de Pentecostés, cuando dice que Jesús «pasó haciendo el bien». El público se fija en la promesa mesiánica; Pedro, en la bondad de Jesús. Ambos aspectos se complementan.

Pero quien desea conocer el mensaje de Marcos no puede olvidar la relación de este milagro con la curación del ciego. Debe verse reflejado en esos discípulos con tantas dificultades para comprender a Jesús, pero que siguen caminando con él.

La segunda lectura, en la situación actual de la Iglesia, cuando tantos escándalos parecen sumirla en un desierto sin futuro, supone una invitación a la esperanza. Pero el milagro será imposible mientras las personas que tienen mayor responsabilidad en la Iglesia sigan luchando por los primeros puestos, los anillos de oro y los capelos cardenalicios.

José Luis Sicre

 

 

Urteko 23. igandea – Domingo 23º T.O. José A. Pagola

Evangelio del 09 / Sept / 2018

GRUPOS DE JESÚS

GORRERIA SENDATU – CURAR LA SORDERA

Sidon lurralde paganoan gormutu bat sendatu izana dakar Markosek, argi eta garbi asmo pedagogikoaz. Gaixo berezia da oso. Ez entzuten du, ez hitz egiten. Bere baitan hesiturik bizi da, inorekin komunikatu gabe. Ez da konturatu Jesus beraren ondotik doala. Beste batzuek eraman dute Profetagana.

Orobat da berezia Jesusen jokabidea ere. Ez dizkio eskuak ezarri eskatu dioten bezala, baizik eta berarekin aparte hartu eta jenderik ez den leku batera eraman du. Han biziki lan egin du: lehenik haren entzumenari dagokionez, ondoren haren mihiari dagokionez. Gaixoak bere ukitu sendatzailea senti dezan nahi du. Jesusekin topo egite sakon batek bakarrik sendatu ahal izango du hain gogorra duen gorreritik.

Itxuraz, ez da aski izan ahalegin hura guztia. Gorreriak gogor eutsi dio bereari. Orduan, Aitagana jo du Jesusek, salbazio ororen iturrira: zerura begira jarri, hasperen bat egin eta hitz bakar bat esan dio gaixoari: Effeta, hau da, «Ireki hadi». Hitz hau bakarrik jaulki du Jesusek kontakizun osoan. Ez da gorraren entzumenari esana, baizik haren bihotzari.

Dudarik gabe, Jesusen hitz honek, entzungo duten kristau-elkarteetan, indartsu jo dezan nahi du Markosek. Ondo asko daki zein erraza den Jainkoaren Hitzarekiko gor bizitzea. Gaur egun ere badira kristauak, Jesusen Berri Onari irekitzen ez zaizkionak; baita beren fedeaz inori hitz egiten ez diotenak ere. Elkarte gormutuak dira, Ebanjelioa gutxi entzuten eta oker komunikatzen dutenak.

Gorreria dateke gaur egungo kristauen bekatu larrienetako bat. Ez diogu ematen Jesusen Ebanjelioa entzuteari. Ez diogu bihotza irekitzen haren hitzak onartzeari. Horrenbestez, ez gara gai pazientziaz eta errukiaz entzuteko sufritzen ari den hainbat eta hainbat jenderi, inoren laztanik eta arretarik jaso gabe bizi denari.

Batzuetan ematen du, Eliza, Jesusen Berri Ona hots egiteko Jesusengandik beragandik jaioa den hori, bere bide propioa ari dela egiten, jendearen kezka, beldur, lan eta esperantzaren bizitza zehatzeaz ahazturik. Alabaina, Jesusen deiak entzuten ez baditugu, ezin ezarriko dugu esperantza-hitzik sufritzen ari direnen bizitzan.

Bada zerbait paradoxazkorik Elizaren zenbait diskurtsotan. Egia handiak esan, bai; baina jendearen bihotza ukitu ez. Horrelako zerbait ari da gertatzen krisialdi honetan. Gizartea ez dago espezialisten «doktrina erlijiosoaren» zain; baina arretaz entzuten du hitz argi bat, Ebanjelioan inspiratua, biktimen sufrimenduaz sentibera den Elizak esana, senez eta berez halakoen defentsan atera eta, duintasunez bizi ahal daitezen, laguntzarik handiena behar dutenen alde jotzera gizon-emakume guztiak gonbidatzen dakienak esana.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Domingo 23 Tiempo ordinario – B (Marcos 7,31-37)

Evangelio del 09 / Sept / 2018

GRUPOS DE JESÚS

CURAR LA SORDERA

La curación de un sordomudo en la región pagana de Sidón está narrada por Marcos con una intención claramente pedagógica. Es un enfermo muy especial. Ni oye ni habla. Vive encerrado en sí mismo, sin comunicarse con nadie. No se entera de que Jesús está pasando cerca de él. Son otros los que lo llevan hasta el Profeta.

También la actuación de Jesús es especial. No impone sus manos sobre él como le han pedido, sino que lo toma aparte y lo lleva a un lugar retirado de la gente. Allí trabaja intensamente, primero sus oídos y luego su lengua. Quiere que el enfermo sienta su contacto curador. Solo un encuentro profundo con Jesús podrá curarlo de una sordera tan tenaz.

Al parecer, no es suficiente todo aquel esfuerzo. La sordera se resiste. Entonces Jesús acude al Padre, fuente de toda salvación: mirando al cielo, suspira y grita al enfermo una sola palabra: Effetá, es decir, «Ábrete». Esta es la única palabra que pronuncia Jesús en todo el relato. No está dirigida a los oídos del sordo, sino a su corazón.

Sin duda, Marcos quiere que esta palabra de Jesús resuene con fuerza en las comunidades cristianas que leerán su relato. Conoce bien lo fácil que es vivir sordos a la Palabra de Dios. También hoy hay cristianos que no se abren a la Buena Noticia de Jesús ni hablan a nadie de su fe. Comunidades sordomudas que escuchan poco el Evangelio y lo comunican mal.

Tal vez uno de los pecados más graves de los cristianos de hoy es esta sordera. No nos detenemos a escuchar el Evangelio de Jesús. No vivimos con el corazón abierto para acoger sus palabras. Por eso no sabemos escuchar con paciencia y compasión a tantos que sufren sin recibir apenas el cariño ni la atención de nadie.

A veces se diría que la Iglesia, nacida de Jesús para anunciar su Buena Noticia, va haciendo su propio camino, olvidada con frecuencia de la vida concreta de preocupaciones, miedos, trabajos y esperanzas de la gente. Si no escuchamos bien las llamadas de Jesús, no pondremos palabras de esperanza en la vida de los que sufren.

Hay algo paradójico en algunos discursos de la Iglesia. Se dicen grandes verdades, pero no tocan el corazón de las personas. Algo de esto está sucediendo en estos tiempos de crisis. La sociedad no está esperando «doctrina religiosa» de los especialistas, pero escucha con atención una palabra clarividente, inspirada en el Evangelio de Jesús, cuando es pronunciada por una Iglesia sensible al sufrimiento de las víctimas, y que sabe salir instintivamente en su defensa invitando a todos a estar cerca de quienes más ayuda necesitan para vivir con dignidad.

José Antonio Pagola

 

 

DOMINGO 23º T.O. CICLO B Koinonía

Marcos 7, 31-37

Hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá», esto es «Ábrete». Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

COMENTARIO DE KOINONÍA:

El evangelio de hoy nos dice que los paganos también fueron destinatarios del anuncio del Reino de Dios por parte de Jesús. Que saliendo Jesús de nuevo de la región de Tiro, se dirigió por Sidón hacia el mar de Galilea, por en medio de la Decápolis, en territorio pagano. Y le trajeron un sordomudo, y le pidieron que le impusiera las manos.

Es una de las poquísimas veces que vemos a Jesús fuera de su país. Si creemos a los evangelios, parecería que Jesús, prácticamente, no viajó al extranjero. Es importante señalar que en aquel entonces, ir al «extranjero» era también –sobre todo para los judíos, que se consideraban los únicos elegidos– ir al «mundo de los paganos»… no como hoy.

En este fragmento del evangelio de Marcos observamos a Jesús pues en medio de gente «de otra religión», no judía… Puede ser significativo para nosotros el comportamiento que tenga hacia esas personas que no creen en el Dios de Abraham que cree Jesús…

En efecto. Vemos en primer lugar cómo Jesús no está entre los gentiles o paganos con una actitud «apostólica», no lo vemos preocupado por «catequizarles». No parece preocupado por hacer entre ellos proselitismo religioso: no trata de convertir a nadie a su religión, a la fe israelítica en el Dios de Abraham. Y tampoco vemos que Jesús aproveche su paso para «impartir la doctrina», «enseñar y divulgar las santas máximas de su religión». Más aún: observamos que ni siquiera predica, no da discursos religiosos. Más bien, simplemente, «cura». Es decir: no teoría, sino práctica. Hechos, no dichos. «Dar trigo», no «predicar».

Tampoco puede decir nadie que Jesús pasase por el territorio pagano con los ojos cerrados, o con indiferencia, ocomo si no tuviera nada que hacer allí… Más bien diríamos que lo que considera es que no tiene mucho que «decir». No lo vemos discurseando, ni dando su «servicio de la palabra», sino curando y sanando. No habla del Reino (lo que es su «profesión» y hasta su «obsesión» dentro de los límites de Israel); fuera de su territorio religioso calla sobre el Reino, y se limita a «hacer Reino». O como dice la gente al verle: «hace el bien», no habla sobre el bien. (Y ya sabemos que «ubi bonum, ibi Regnum», «donde se hace el bien, allí está el Reino de Dios», allí está reinando Dios, una fórmula que nos hace caer en la cuenta de una cierta tautología que se da entre «bien» y «Reino»; ya lo decía la antífona-canto del salmo 71: «Tu Reino es Vida, tu Reino es Verdad, tu Reino es Justicia, tu Reino es Paz, tu Reino es Gracia, tu Reino es Amor…»; la mejor definición del Reino, descriptiva, no teórica).

Pero bien mirado, aunque Jesús no predica en esa región pagana, sí «ev-angeliza», en el sentido más exacto-etimológico de la palabra: da la «buena noticia» («eu-angelo»). No «informa sobre ella», no trata simplemente de «trasmitir conocimientos salvíficos», ni siquiera de «poner signos» o simplemente de «anunciar-decir», sino de «hacer presente», de «poner ahí», de construir esos «hechos y prácticas» que, en silencio, «hablan por sí mismos» y que por eso mismo son «buena noticia».

«Evangelización práctica», pues, sin sólo teorías, ni puras palabras. No estamos despreciando la teoría, la doctrina, la teología, la palabra… ni creemos que para Jesús no tuviera importancia. Lo que estamos queriendo decir –fijándonos en Él– es que también para nosotros, como para Él, el puesto de estas dimensiones «teóricas» es un puesto «segundo»; el primer puesto es para la Vida, para la acción, para la práctica del bien que identifica el Reino, no para la palabra que lo anuncia. Lo último que en definitiva perseguimos, es la práctica, los hechos, la realidad. La teoría, la palabra, la concienciación… también forman parte de la realidad, pero no como objetivos últimos, sino como «instrumentos» para la consecución plena de la Utopía-objetivo último.

Excelente lección para nuestros tiempos de pluralismo religioso y de diálogo interreligioso. Tal vez nuestro histórico celo apostólico y misionero por la «conversión de los infieles», por la «llamada de los gentiles a la fe cristiana», por la «cristianización de las naciones de otra religión», o por «la expansión de la Iglesia» o su «implantación en otras áreas geográficas»… debieran mirar a Jesús y tomar nota de su peculiar conducta misionera. Hoy, tal vez necesitaríamos callar más, y simplemente actuar, como hizo Jesús. Es decir, dialogar interreligiosamente comenzando –como se suele decir técnicamente– con el «diálogo de vida»: juntarnos con los «otros» y conjugar nuestros esfuerzos en la construcción de la Vida (en la construcción del bien: «¡ibi Regnum!», ¡allí está el Reino!). Porque si logramos estar unidos en la construcción de la «Utopía de Dios» (no importa el nombre con que se la designe, claro está), estaremos de hecho unidos en la adoración (práctica) del Dios del Reino. La doctrina, el dogma, la teología… vendrán después. Y caerán por su propio peso, como fruta madura, cuando el diálogo ya sea una realidad palpable en la práctica de la vida diaria.

«Todo lo hizo bien, hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos»: este versículo 37 tal vez sea una mala traducción, o una derivación de la exclamación que, probablemente, suscitó a los observadores la conducta de Jesús: «Ha hecho todo el bien [que ha podido], hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos». O sea, sí que predicó Jesús a los gentiles, pero con «el lenguaje de los hechos», y no pidiendo una conversión «mental» a su religión, o a una nueva Iglesia que él no estaba pensando fundar, sino compartiendo con ellos su «conversión a la Utopía». Jesús no trataba de convertir a nadie a una nueva religión, sino de convertir a todos al Reino, dejando a cada uno en la religión en la que estaba. La conversión importante no es hacia una (u otra) religión, sino hacia el Reino, sea cual sea la religión en la que se dé.

La misión del misionero cristiano se debe inspirar en Jesús. El misionero –y todos nosotros, en determinadas circunstancias– no debe buscar la conversión de los «gentiles» a la Iglesia, como su primer objetivo, sino su conversión a la Utopía (sea cual sea el nombre con el que el “otro” la llame, y recordando que de nominibus non est quaestio, que «de nombres no hay que discutir»). Esa conversión, claro está, no es de diálogo teórico, ni de predicación doctrinal sólo… sino de «diálogo de vida» y de construcción de la Utopía.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 065, «Los perros extranjeros», de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí:http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1300065 Puede ser escuchado aquí:http://www.untaljesus.net/audios/cap65b.mp3