Los problemas y errores del independentismo catalán

Por Vicenç Navarro, Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra: Catalunya está viviendo la mayor crisis social, política, y pronto veremos la económica, que haya existido en la época democrática. He mostrado con detalle en otro artículo las dimensiones de la gran crisis social en Catalunya, la mayor en este siglo y finales del anterior (“El mayor problema que tiene hoy Catalunya del cual no se habla: la crisis social” Público, 30 de Junio 2017). Y a esta crisis social se le ha  añadido la enorme crisis política en la que las instituciones de la Generalitat eran intervenidas por el Estado central, con la posibilidad (que tiene elevada probabilidad) de que se reduzcan todavía más las capacidades de decisión y gestión de las instituciones públicas de Catalunya por parte del Gobierno catalán.  Leer más….

 

Sentarse y ponerse a pensar, como dice Jesús. Hoja de ruta para Cataluña

Xabier Pikaza en Religión Digital.- La declaración del Honorable Puigdemont, proclamando la Independencia de Cataluña, para «suspenderla» de inmediato me parece la mejor noticia de estos días, siempre que unos y otros respondan con generosidad y se tomen un tiempo de callar, para hablar después de forma distinta, como dice Ecl 3,7: Hay tiempo de callar, tiempo de hablar.  Leer más….

 

El diálogo nunca es una alternativa, es simplemente una necesidad

Religión Digital (Armand Puig i Tàrrech, Rector del Ateneu Universitari Sant Pacià).- En los últimos días la historia se ha acelerado en Cataluña. Tiempo atrás se había debatido sobre los acontecimientos en clave política, y metáforas como la del choque de trenes entre los gobiernos catalán y español parecían explicar la realidad de los hechos.  Leer más….

 

Las indomables finanzas de Dios

La reforma económica de Francisco sufre la baja de dos de sus máximos responsables, resucita viejas luchas de poder y algunos recelos ante el escrutinio de gestores laicos

BENEDETTI GETTY

Las finanzas del cielo se comportan cíclicamente en la Tierra como un volcán en eurupción. Tras años de turbios manejos, banqueros muertos, acusaciones de blanqueo de capitales y cuervos sobrevolando el Vaticano, Benedicto XVI se propuso ordenar el laberinto que conforman las cuentas de sus más de 100 entes independientes. Leer más

LA MADUREZ, UN CAMINO DE ACEPTACIÓN

Rumi, poeta y místico sufí, siglo XIII.
— ¿Qué es el veneno?
— Cualquier cosa más allá de lo que necesitamos es veneno. Puede ser el poder, la pereza, la comida, el ego, la ambición, el miedo, la ira, o lo que sea…
— ¿Qué es el miedo?
— La no aceptación de la incertidumbre. Si aceptamos la incertidumbre, se convierte en aventura.
— ¿Qué es la envidia? Leer más

Domingo 28 T.O. «Todos invitados, solo quedará fuera quien se niegue a entrar», Fray Marcos

Todos invitados, solo quedará fuera quien se niegue a entrar. La mayor causa de angustia, creer que tengo que merecer mi salvación.

El domingo pasado el simbolismo se tomaba de la viña, hoy la imagen es el banquete. También es un relato polémico que acusa a los dirigentes judíos de haber rechazado la oferta de salvación que Dios les hace por medio de Jesús. Mt se dirige a una comunidad que tenía que superar el trauma de la separación de la religión judía, y el peligro de repetir los mismos errores. Insiste en el tema de la universalidad, que tantos quebraderos de cabeza produjo a las primeras comunidades. No es fácil renunciar a los privilegios.

El texto de Is es una joya. El profeta tiene que hablar a un pueblo que atraviesa la peor crisis de su historia. Lo hace con una visión de futuro muy lúcida. Creo que hoy el texto del AT supera al evangelio, en belleza formal y en mensaje teológico. Naturalmente que es un lenguaje simbólico. Habla de manjares enjundiosos y vinos generosos, de quitar el luto de todos los pueblos, de alejar el oprobio y enjugar las lágrimas de todos los rostros, de aniquilar la muerte para siempre. Bella oferta para el pueblo hundido en la miseria

Se trata de una salvación total por parte de un Dios, en quien confía el profeta a pesar de las circunstancias adversas. El intento de Is es que todo el pueblo soporte la dura prueba, confiando en su Dios, en cuyas manos está su futuro. Lo verdaderamente importante del relato de Is, el chispazo apuntado que tenemos que descubrir, es éste: Dios salva a todos. Y digo apuntado, porque también allí se ponen condiciones: los que no son judíos, se ven obligados a venir a “este” monte (Jerusalén) para encontrar salvación.

En el AT, el banquete designa los tiempos mesiánicos. Para Jesús significa el Reino de Dios. Para los que pasan hambre diariamente, el banquete puede ser una ocasión única para quitar las penas. En concreto, el banquete de boda era la única ocasión que tenía el pueblo sencillo de celebrar una fiesta y olvidarse de la dura realidad de una vida cuyo primer objetivo era llenara el estómago. Naturalmente no se trata más que de una metáfora para indicar que Dios está dispuesto a saciar los anhelos del ser humano.

También hoy, Mt alegoriza el relato y lo completa con la segunda parte (ausencia del vestido de boda) que no está en Lc. Es el Padre el que invita a la boda de su Hijo. Los primeros invitados son los jefes religiosos judíos que se negaron a aceptar el mensaje de Jesús. El prender fuego a la ciudad hace una alusión clara a la destrucción de Jerusalén. Los nuevos invitados son todos los seres humanos, sin importar ni raza ni condición social y, lo que es más escandaloso, sin importar si son buenos o malos.

Podemos pensar que en el relato, leído literalmente, existe una distorsión del mensaje de Jesús. El Dios de Jesús no es un señor que monta en cólera y manda acabar con aquellos asesinos. Esto no tiene nada que ver con la idea que Jesús tiene de Dios, pero responde muy bien al Dios del AT que a su vez refleja la manera de ser del hombre, proyectada sobre Dios. Es una pena que sigamos insistiendo hoy en esa idea de Dios

Tampoco el añadido del individuo que no llevaba traje de fiesta, tiene mucho que ver con el evangelio. Si salen a los cruces de los caminos para llamar a toda la gente que encuentren, ¿Qué sentido tiene que se le exija un vestido de boda? ¿Es que la gente va por los caminos vestidos de boda? Puede hacer referencia a la túnica blanca que se entregaba a los recién bautizados. Claro que la intención del evangelista es buena, pero se ha entendido literalmente y nos ha metido por callejones sin salida.

El texto quiere evitar malas interpretaciones de la pertenencia a la comunidad. Era muy fácil entrar a formar parte de la comunidad y aprovechar todas las ventajas sin vivir de acuerdo con el evangelio. Es fácil confesarse creyente, pero nada más difícil que entrar en la dinámica del evangelio. No basta pertenecer a una comunidad. Solo el que de verdad se revista de Cristo (Pablo), puede estar seguro de entrar en el Reino. Dios no toma represalias contra nadie. Solo se queda fuera el que se niega a entrar.

El mensaje de las lecturas de hoy tiene una acuciante actualidad. Dios llama a todos, hoy como ayer. La respuesta de cada uno puede ser un sí o un no. Esa respuesta es la que marca la diferencia entre unos y otros. Si preferimos las tierras o los negocios, quiere decir que es eso lo que de verdead nos interesa. El banquete es el mismo para todos, pero unos valoran más sus fincas y sus negocios y no les interesa. Todo el evangelio es una invitación; si no respondemos que sí con nuestra vida, estamos diciendo que no.

Cuando el texto dice que los primeros invitados no se lo merecían, tiene razón, pero existe el peligro de creer que los llamados en segunda convocatoria son los que lo merecían. El centro del mensaje del evangelio está en que invitan a todos: malos y buenos. Esto es lo que no terminamos de acepta. Seguimos creyéndonos los elegidos, los privilegiados, los buenos con derecho a excluir: “fuera de la Iglesia no hay salvación”.

Como parábola, el punto de inflexión está en rechazar la oferta. Nadie rechaza un banquete. Ojo a los motivos de los primeros invitados para rechazar la oferta. La llamada a una vida en profundidad queda ofuscada, entonces y ahora, por el hedonismo superficial. El peligro está en tener oídos para los cantos de sirenas, y no para la invitación que viene de lo hondo de nuestro ser que nos invita a una plenitud humana. La clave está en descubrir lo que es bueno y separarlo de lo que es aparentemente bueno.

No puede haber banquete, no puede haber alegría, si alguno de los invitados tiene motivos para llorar. Solamente cuando hayan desaparecido las lágrimas de todos los rostros, podremos sentarnos a celebrar la gran fiesta. La realidad de nuestro mundo nos muestra muchas lágrimas y sufrimiento causados por nuestro egoísmo. Seguimos empeñados en el pequeño negocio de nuestra salvación individual, sin darnos cuenta de que una salvación que no incorpora la salvación del otro, no es cristiana ni de humana.

Dios no nos puede dar ni prometer nada, porque ya nos lo ha dado todo. Nuestra propia existencia es ya el primer don. Ese regalo está demasiado envuelto, podemos pasar toda la vida sin descubrirlo. Esta es la cuestión que tenemos que dilucidar como cristianos. El problema de los creyentes es que presentamos un regalo excelente en una envoltura que da asco. No presentamos a la juventud un cristianismo que lleve a la felicidad humana, más allá de las trampas en las que hoy caen precisamente la mayoría de los jóvenes.

Efectivamente, es la mejor noticia: Dios me invita a su mesa. Pero el no invitar a mi propia mesa a los que pasan hambre, es la prueba de que no he aceptado su invitación. La invitación no aceptada se volverá contra mí. Sigue siendo una trampa el proyectar la fiesta, la alegría, la felicidad para el más allá. Nuestra obligación es hacer de la vida, aquí y ahora, una fiesta para todos. Si no es para todos, ¿quién puede alegrarse de verdad?

Meditación

 

He aceptado la invitación de Dios, cuando invito a los demás.

Mientras haya una sola persona que no come,

el banquete del Reino estará incompleto.

Yo tengo que trabajar para que todos puedan disfrutar de la fiesta.

Soy yo el que tengo que eliminar todas las lágrimas.

Yo tengo que desvelar la verdad para que llegue a todos.

 

Urteko 28. igandea – 28 Domingo T.O. A, José A. Pagola

Evangelio del 15 / Oct / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

Mateo 22, 1-14

GONBITA – INVITACIÓN

Jesusek oso ondo zekien, Galileako landa-jendeak asko gozatzen zuela herrixketan ospatzen ziren ezteietan. Dudarik gabe, bera ere partaide izan zen haietako batean baino gehiagotan. Zer esperientzia hobeagorik jende harentzat ezteietara gonbidatua izatea baino?, eta auzokoekin mahai berean esertzea baino ezteietan elkarrekin parte hartzeko?

Txikitan bizi izandakoaren oroitzapen honek ondo asko lagundu zion kasuren batean, Jainkoarekin izandako bere esperientzia era berri eta harrigarri batean komunikatzeko. Jesusen arabera, Jainkoa azken otordu bat prestatzen ari da bere seme-alaba guztientzat; izan ere, guztiak ikusi nahi ditu mahai berean eserita beraren ondoan, betikotasun osoan guztiek bete-beteko bizi zoriontsuaz gozatzeko.

Esan genezake, bere bizitza osoa honela hartu zuela Jesusek: Jainkoaren izenean ospatutako azken jai hartarako gonbit handi bezala. Horregatik, Jesusek ez du ezer ezarri indarrez, ez du inor ere behartu. Jainkoaren Berri Ona hots egin du, Aitaganako konfiantza iratzarri edo esnatu du, esperantza eragin du guztien bihotzean. Guztiei helarazi behar zaie gonbita.

Baina zertan da Jainkoaren gonbit hau? Nork hots egiten du? Nork entzuten? Non eta noiz hitz egiten da, gure Elizan, azken jai honetaz? Geure ongizateaz aserik, momentu-momentuko probetxuko ez diren gauza guztiekiko sorgor, ematen du ez dugula jadanik Jainkoaren beharrik. Ez ote gara ohituko pixkana-pixkana, azken esperantza hori janaritu beharrik gabe bizitzen?

Gizon errealista zen Jesus. Bazekien, Jainkoaren gonbitari jendeak uko egin diezaiokeela. «Ezteietara gonbidatutakoen» parabolan, gonbidatuen erreakzio desberdinak aipatzen dira. Batzuek jakinaren gainean eta zorrotz egiten diote uko gonbitari: «ez zuten joan nahi izan». Beste batzuek guztiz axolagabe erantzun dute: «ez zioten kasurik egin». Ardura handiagoa dute beren lur eta negozioez.

Halere, parabolaren arabera, Jainkoak ez du etsi. Gauza guztien gainetik, ospatuko da azken jai bat. Jai-otorduaren jangela gonbidatuz betetzea da Jainkoaren gogoa. Horregatik, «bidegurutzeetara» joan behar da; haietan jende asko ibili ohi da erdi galdurik, esperantzarik gabe, etorkizun-zentzurik gabe. Elizak, fedez eta pozik jarraitu behar du Jainkoaren gonbita hots egiten, Jesusen Ebanjelioan aldarrikatua.

Frantzisko aita santua kezkaturik dabil prediku-mota honetaz: «errepikatzearen errepikatzeaz eta indarrez ezarri nahi den eta loturarik gabeko irakaspen-sail bat transmititu nahi duenaz ». Arriskurik handiena, Frantziskorentzat, honetan datza: «hots egiten dena ez dela izango Ebanjelioa bera, baizik irakaspen edo moral baten punta markatu batzuk, aukera ideologiko jakin batzuetatik hartuak. Horrela, mezuak bere freskotasuna galtzeko arriskua izango du eta Ebanjelio-usaina galduko».

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

8 Tiempo ordinario – A (Mateo 22,1-14)

Evangelio del 15 / Oct / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

INVITACIÓN

Jesús conocía muy bien cómo disfrutaban los campesinos de Galilea en las bodas que se celebraban en las aldeas. Sin duda, él mismo tomó parte en más de una. ¿Qué experiencia podía haber más gozosa para aquellas gentes que ser invitados a una boda y poder sentarse con los vecinos a compartir juntos un banquete de fiesta?

Este recuerdo vivido desde niño ayudó a Jesús más tarde a comunicar su experiencia de Dios de una manera nueva y sorprendente. Según él, Dios está preparando un banquete final para todos sus hijos, pues a todos los quiere ver sentados junto a él disfrutando para siempre de una vida plenamente dichosa.

Podemos decir que Jesús entendió su vida entera como el ofrecimiento de una gran invitación en nombre de Dios a esa fiesta final. Por eso Jesús no impone nada a la fuerza, no presiona a nadie. Anuncia la Buena Noticia de Dios, despierta la confianza en el Padre, enciende en los corazones la esperanza. A todos les ha de llegar su invitación.

¿Qué ha sido de esta invitación de Dios? ¿Quién la anuncia? ¿Quién la escucha? ¿Dónde se habla en la Iglesia de esta fiesta final? Satisfechos con nuestro bienestar, sordos a lo que no sean nuestros intereses inmediatos, ¿no necesitamos ya de Dios? ¿Nos estamos acostumbrando poco a poco a vivir sin necesidad de alimentar una esperanza última?

Jesús era realista. Sabía que la invitación de Dios puede ser rechazada. En la parábola de «los invitados a la boda» se habla de diversas reacciones de los invitados. Unos rechazan la invitación de manera consciente y rotunda: «No quisieron venir». Otros responden con absoluta indiferencia: «No hicieron caso». Les importan más sus tierras y negocios.

Pero, según la parábola, Dios no se desalienta. Por encima de todo habrá una fiesta final. El deseo de Dios es que la sala del banquete se llene de invitados. Por eso hay que ir a los «cruces de los caminos», por donde caminan tantas gentes errantes, que viven sin esperanza y sin futuro. La Iglesia ha de seguir anunciando con fe y alegría la invitación de Dios proclamada en el Evangelio de Jesús.

El papa Francisco está preocupado por una predicación que se obsesiona «por una transmisión desarticulada de una multitud de doctrinas que se intentan imponer a fuerza de insistencia». El mayor peligro está, según él, en que ya «no será propiamente el Evangelio lo que se anuncie, sino algunos acentos doctrinales o morales que proceden de determinadas opciones ideológicas. El mensaje correrá el riesgo de perder su frescura y dejará de tener olor a Evangelio».

José Antonio Pagola

 

 

Domingo 15 de octubre de 2017, Domingo 28º Ordinario, Koinonía

Mateo 22,1-14

A todos los que encontréis, convidadlos a la boda

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: «Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.» Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: «La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.» Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. [Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: «Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?» El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: «Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.» Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»]

COMENTARIOS A LOS TEXTOS:

El Salmo interleccional y la epístola de Pablo a los cristianos de Filipos ponen de relieve el cuidado y protección de Dios. El primero recurre a las imágenes de pastor y anfitrión señalando el significado del “tú conmigo” (v. 4) en el camino y en el descanso. Por su parte la epístola señala la compañía divina en la vida del apóstol y la seguridad que ella se hará extensiva a los cristianos de la comunidad.

El pasaje del evangelio recurre a la misma imagen y comparte el horizonte universalista. En él podemos distinguir dos partes. En la primera, se presenta el Reino de Dios con ayuda de las acciones de un rey que quiere celebrar la boda de su hijo. Los símbolos de autoridad están expresamente seleccionados ya que esta sección, que tiene lugar en Jerusalén, gira en torno de la autoridad de Jesús.

Para la celebración el rey envía a sus “sirvientes”, en dos oportunidades, a notificar a los que han sido previamente invitados que el banquete está pronto. La reacción es de una violencia creciente.

Ante este fracaso, el rey ordena a los sirvientes de extender la invitación a la gente que está “al extremo de la calle” sin distinción de comportamiento ético, ya que entran al banquete “malos y buenos” (v. 10). La invitación ahora surte efecto ya que la sala se llena de invitados. Se trata de una llamada universal que supera todas las diferencias humanas y que reúne a todos en un mismo banquete.

Esta perspectiva universal, aunque ocasionada por el rechazo de los invitados, va mucho más allá de lo que puede, en el rey, motivar ese rechazo. Se trata de una voluntad salvífica sin límites que aprovecha un momento de hostilidad para manifestarse.

Los vv. 11-14 cambian bruscamente la perspectiva: viene la segunda parte. Aquí se trata de un caso particular de la participación al banquete. El ámbito universal continúa estando presente, pero se subraya la reacción de uno de los comensales.

El cambio de perspectiva toma su punto de partida en la entrada del rey en la sala del banquete. Con esa entrada se señala un acontecimiento decisivo, un juicio que se opera en cada uno de los invitados.

Haber entrado no da derecho automático a permanecer. Para participar plenamente al banquete es necesario haber aceptado el “vestido de fiesta”, el don de la fe. Uno de los presentes, aunque también llamado, no ha endosado el ropaje adecuado, no ha sido capaz del compromiso ético que acompaña a la llamada.

La mudez ante la pregunta del rey, indica la ineficacia de la llamada en tal convidado y motiva la sentencia condenatoria que el rey pronuncia en un juicio instantáneo y decisivo que lo arroja a las tinieblas exteriores, donde reinan el llanto y el rechinar de dientes (v. 13). La tristeza ante Israel por no haber aceptado la invitación puede transferirse a los miembros de la comunidad eclesial que no sean capaces de las exigencias que dimanan de la fiesta. Este destino reservado a los miembros “mudos” de la comunidad, incapaces de producir fruto coherente con su confesión de fe, pretende hacer un llamado concreto a cada uno de los integrantes comunitarios a tomar en serio la invitación que en principio han aceptado.

La advertencia se hace más urgente gracias a la mención del mayor número de los llamados que de los escogidos (v. 14) que no busca determinar número sino fundamentar la seriedad con que se debe tomar la decisión frente al Reino.

El banquete del Reino es un don gratuito de Dios pero exige que cada hombre sea capaz de aceptar la invitación que se le dirige y, llevar una vida coherente con el significado de la invitación. Sólo con esas dos actitudes es posible mantenerse en el ámbito de la gracia divina que aunque ilimitada jamás avasalla la libertad humana.

A pesar de todo lo dicho, no podemos menos de hacernos cargo de la «objeción a la totalidad» que muchos oyentes, personas cultas y con verdadera sensibilidad de hoy, van a sentir ante este texto del evangelio y toda la cosmovisión teológica a la que echamos mano para tratar de explicarla y aplicarla. La sensación cierta, aun en muchos que no acaban de poder expresarla con nitidez, es que este tipo de metáforas globales son profundamente inadecuadas, están gastadas y sobrepasadas, y no sólo no dicen ya nada (por eso necesitan de tanta explicación), sino que resultan ininteligibles, y hasta producen rechazo. Como afirma la teóloga Sally McFague, son metáforas no sólo obsoletas, sino dañinas. Con toda probabilidad Jesús ya no las usaría hoy, y se pasmaría de vernos muchos domingos dando vueltas en torno a ellas, queriendo dar vida a una simbología y una doctrina que está muerta. Es otro tema, muy importante, que tenemos que acostumbrarnos a plantear más y más. Cfr «Hacen falta nuevas imágenes religiosas», Agenda Latinoamericana’2011, p. 228, accesible también en el Archivo digital de la Agenda:servicioskoinonia.org/agenda/archivo

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 83 de la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «Los invitados al banquete». El audio, el guión y su comentario bíblico-teológico pueden ser tomados de aquí: https://radialistas.net/article/83-los-invitados-al-banquete/

 

 

 

El islam, ¿religión de paz? (III) y (IV)

(Saturnino Rodríguez en Religión Digital).- La autoridad en el territorio islámico tras la muerte de Mahoma tiene varios nombres y cometidos: califa, emir o imán; el Corán encomienda que se les obedezca,? siempre y cuando no contradigan las leyes del islam.

La autoridad político-religiosa máxima en el islam es el califa, elegido entre los creyentes. En segundo lugar los emires o príncipes, y le siguen el jeque, el alcalde y el imán. El islam no tiene sacerdotes, sino guías religiosos llamados imanes que generalmente son nombrados por la propia comunidad. Existe de todos modos una serie de sabios, los ulama, y alfaquíes, que tienen el mismo una autoridad social y religiosa similar a la de los «hombres religiosos» en otras religiones. Leer más

Moratoria DUI, ¡por Dios!

Escribo este artículo no para hacer análisis político sobre un objeto de reflexión, sino para entablar una comunicación con un tú, con un vosotros, amigos independentistas catalanes. Escribo para, desde la modestia de una columna pública, aportar mi grano de arena, en tanto queda tiempo, ya muy poco tiempo, para evitar lo que ya parece inevitable: una intervención del Estado para restablecer el orden constitucional y la consiguiente suspensión de la autonomía catalana por tiempo indeterminado. Leer más….