DOM 34 CRISTO REY (A), Fray Marcos

 

(Ez 34,11-17) Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas siguiendo su rastro.

(1 Cor 15,26-28) Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto.

(Mt 25,31-46) Tuve hambre y sed y me disteis de comer y de beber.

El “Jesús del Gran Poder” es el reflejo de nuestros sueños. Consumirme en beneficio de los demás, sería dar plenitud de sentido a mi vida.

Jesús nunca reivindicó ningún reino para sí. Todo lo contrario, dijo expresamente que, “el que quiera ser primero, sea el servidor”. Afirmó de palabra y con su vida, que él “no venía a ser servido, sino a servir”. Después del ayuno en el desierto, el ser dueño y señor del mundo se le presenta como una tentación. ¿No hemos ocupado el lugar del tentador, cuando, sin pedirle consentimien­to, le hemos dado todos los reinos del mundo? Jesús criticó muy duramente todo poder. Después de la multiplicación de los panes, Nos dice Juan: «Viendo que querían echarle mano para proclamarle rey, se retiró a la montaña.»

¿No hemos superado la burla macabra de los soldados, poniéndole una corona de oro, un manto real y un cetro cargado de brillan­tes? O no he entendido nada del evangelio o este cetro y esta corona es mucho más denigrante para Jesús, que la caña y las espinas. Cuando Pilato pone el título sobre la cruz, «Éste es el rey de los judíos», lo hace para burlarse de él y de los judíos. ¿No será también una burla llamarle rey del universo?

¿Cómo surge esta tergiversación del mensaje de Jesús? Nuestro ego narcisista está incapacitado para asumir su desaparición. Tiene una capacidad increíble para revolverse sobre la punta de una aguja y salir con la suya. Como la propuesta de Jesús era inasumible, la presenta como una estrategia para conseguir plenitud de gloria. Así, cuando Jesús dice que la meta de su vida es el don total a los demás, el ego la interpreta como el único medio para ser glorificado por Dios. Una vez presentada así la trayectoria de Jesús, será muy fácil hacernos ver que la nuestra debe seguir el mismo camino.

El ser humano, como la vela, está hecho par dar luz, pero la vela nada más encenderla se empieza a consumir. La vela, hasta que no es encendida es un trasto que rueda por los cajones. El día que se va al luz, la buscamos y la encendemos. En ese momento empieza a ser vela. Nuestro ego nos impide aceptar esta perspectiva. Nada ni nadie le puede convencer de que su objetivo es desaparecer, menos aún, en beneficio de los demás. El colmo del desastre fue que descubrió la manera de emplear toda la parafernalia espiritual para conseguir su propio objetivo. No hay forma de que pueda cambiar de perspectiva.

Fijaros qué contradicción. Para celebrar la gloria de Jesús recordamos el momento de su vida donde mejor dejó reflejada su actitud vital, la eucaristía. Yo, como el pan, me parto y me vuelvo a partir para que me coman. Me dejo masticar, tragar, asimilar para alimentar a otros, aunque sea a costa de desaparecer. Yo entrego mi vida (mi sangre) a los demás para que la hagan suya y puedan trasformar su propia vida. La sangre solo se puede entregar a costa de la propia vida. Si la doy a los demás, me quedaré sin ella. Todo esto lo celebramos como un rito más, pero para nada condiciona mi propia existencia.

Sin duda, el Reino de Dios fue el centro de la predicación de Jesús. La imagen de Dios como rey de Israel se remonta a la época de la entrada en Palestina del pueblo judío. Para un nómada nada podía significar la idea de un rey; pero cuando entran en contacto con las estructuras sociales de la gente que vivía en ciudades, los israelitas piden a Dios un rey. Esto fue interpretado por los profetas, como una traición a Yahvé. Poco a poco se va enriqueciendo esa idea y termina por ser la imagen clave para la apocalíptica. El final de la historia será un Reino de Dios que termina por sobreponerse a todos los demás.

Solo en este contexto cultural podemos entender la predicación de Jesús sobre el Reino de Dios. Sin embargo, el contenido que le da es muy distinto. En tiempo de Jesús, el futuro Reino de Dios se entendía como una victoria del pueblo judío sobre los gentiles y una victoria de los buenos sobre los malos. Jesús predica un Reino de Dios, del que van a quedar excluidos lo que se creían buenos y van a entrar las prostitu­tas, los pecadores, los marginados. Los gentiles serán llamados y muchos judíos quedarán fuera.

El Reino predicado por Jesús ya está aquí, ha comenzado ya. «el Reino de Dios está dentro de vosotros”.  Esta idea desbarata todo nuestro montaje sobre el reino de Dios. No se trata de preparar un reino para Dios, se trata de un Reino que es Dios, no de que Dios  tenga un reino. Haremos que se vea con nuestra manera de actuar, pero solo después de haber descubierto su presencia en lo más hondo de nuestro corazón. Es un reinado del AMOR. No es un reino de personas físicas, sino de actitudes vitales. Cuando me acerco al que me necesita preocupándome por él, hago presente el Reino de Dios.

Cuando Pilato le pregunta si es rey, contesta Jesús: “mi reino no es de este mundo”. No quiere decir que vendrá después o que estará en otro lugar, sino que no tiene nada que ver con lo que él entendía por reino. Al insistir Pilato, Jesús le dice: «sí, soy rey, yo para esto he venido al mundo, para ser testigo de la verdad.» Ser testigo de la verdad, ser auténtico, ser verdad, es la única manera de ser dueño de sí mismo, y por la tanto de ser dueña de la realidad entera. Jesús es rey de sí mismo y así es Rey en absoluto.

El Reino de Dios, lo divino que nos inunda, es un fermento, un alma, una luz que transforma mi ser y toda la realidad. Se manifiesta como una cualidad, pero en realidad, es mi esencia. Yo tengo que esforzarme por hacerla surgir desde lo hondo de mí mismo, aceptando que viene a absorberme. Es necesario que tras haber cooperado con todas mis fuerzas a hacerla brotar, consienta en la comunión, en la que mi propia individualidad se hundirá y acepte convertirme  en su alimento (Teilhard de Chardin).

Después de lo dicho podemos comprender que no se trata de entronizar a Jesús ni antes ni después de morir. Lo Crístico, es decir, lo que significa y encarna la figura de Jesús, es lo que tiene que reinar entre nosotros. Cuando decimos: reina la armonía, reina la paz, etc. estamos hablando de una ambiente envolvente que permite su desarrollo. Hablar del reinado de Cristo significa que su mismo espíritu mueve también nuestra existencia.

En el relato que hemos leído encontramos la clave de la encarnación. Dios no se hace un hombre, sino que se hace hombre. El que juzga es el Hombre, el punto de contraste para valorar una vida humana es la semejanza con Jesús “el Hombre”. No tenemos que esperar ningún juicio desde fuera. Mis actitudes van manifestando en cada momento el grado de identificación con el modelo de Hombre. En la medida que me identifique con el modelo, me salvo; en la medida que me separe de él, me voy condenando.

Hemos conseguido un cristianismo cómodo colocando a Dios en el cielo. Sería demasiado peligroso descubrir a Dios encarnado en cada uno de los seres humanos que nos rodean. Pero no hay escapatoria. Dios es encarnación y lo tenemos que descubrir en las criaturas. “Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis”. La pregunta de los rechazados deja bien claro que, si hubieran descubierto la presencia de Dios en el necesitado, lo hubieran socorrido. La tarea es descubrir lo que somos.

Meditación

A Dios no le servimos para nada.

Los demás sí necesitan de nosotros.

Si quieres llegar a Dios cuida del otro.

En él lo encontrarás pobre y necesitado.

Al cuidar con amor de sus heridas,

Restañarás las tuyas.

 

Rodríguez Carballo: «Tenemos que hacer una seria autocrítica: los jóvenes no entienden el 99% de nuestras homilías»

(Jesús Bastante).- «Tenemos que hacer una seria autocrítica, y cambiar de lenguaje: los jóvenes no entienden el 99% de nuestras homilías». El secretario de la CIVCSVA, el franciscano José Rodríguez Carballo, cerró este mediodía la Asamblea de Confer con una dura llamada a la Iglesia para «pasar de la teoría a la práctica» en el trato con los jóvenes.  Leer más….

 

Amar bien a Catalunya

José Ignacio González Faus
Atrio

1.- Hay amores que matan. Muchos independentistas han dado buen ejemplo de eso. Pretendiendo amar a Catalunya se han amado en realidad a sí mismos o a su idea particular de Catalunya; pero no a la Catalunya real. Si se me permite decirlo de manera brutal pero bien gráfica, hemos visto a unos gobernantes no simplemente engañando (eso lo hacen por desgracia todos los políticos), sino masturbando a su pueblo. Y se merecen que el pueblo, como la Amaya de Mocedades, les vuelva a cantar aquello de “tu beso sabe a culpabilidad”. Leer más

UNA EUROPA TRANSRELIGIOSA

FE ADULTA
Koldo Aldai Agirretxe

No quiere más a Dios quien más Le grita e invoca, quien más se Lo trata de apropiar para sus propios colores políticos, para su exclusivo y cuestionable “consumo”. Una cruz triunfante se pasea de nuevo por estrechas mentes y avenidas. Decenas de miles de ultranacionalistas se han movilizado en Polonia por una Europa católica. Salieron el pasado sábado a las calles de Varsovia bajo el lema «Queremos a Dios», en un deseo de reivindicar la importancia del catolicismo en la identidad europea. Leer más

Kristo Erregearen Jaia – Jesucristo Rey, José A. Pagola

– A (Mateo 25,31-46)

Evangelio del 26 / Nov / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

GAUZA ERABAKITZAILEA – LO DECISIVO

Gaurko kontakizuna ez da juxtu parabola, baizik eta herri guztien azken auziaren gogorapena. Elkarrizketa luzea da pasadizo guztia; Jesus berpiztua baizik ez den Epailearen eta bi pertsona-talderen arteko elkarrizketa da; azken hauen artean, batetik, premia handienekoen sufrimendua arindu dutenak daude eta, bestetik, beren laguntza ukatuz bizi izan direnak.

Mendeen joan-etorrian, «Ebanjelioaren laburbiltzerik hoberentzat» eman izan dute kristauek elkarrizketa txundigarri hau, «maitasun solidarioaren laudorio absolututzat» edota «erlijioan faltsuki babesturik bizi direnentzako abisurik larri-larritzat». Seinala ditzagun baieztapenik oinarrizkoenak.

Gizon-emakume guztiak, salbuespenik gabe, izango dira juzgatuak irizpide bat beraz. Bizitzari balio galezina ematen diona ez da izaera soziala, talentu pertsonala edo urtetan barna lortu izan den arrakasta. Laguntza-beharrean gertatu direnei eskaini izandako maitasun praktikoa eta solidarioa da gauza erabakitzailea.

Maitasun hau egintza zehatzetan gauzatzen da. Adibidez, «jaten eman», «edaten eman», «etorkina onartu», «biluzia jantzi», «gaixoa edo presoa bisitatu». Gauza erabakitzailea Jainkoaren aurrean ez dira egintza erlijiosoak, baizik premian direnei eskainitako laguntza-keinu gizatar hauek. Fededun baten bihotzetik nahiz sufritzen dutenak gogoan dituen agnostiko baten bihotzetik sor daitezke.

Bidean aurkitu izan dituzten premiatsuei lagundu dietenen taldeak ez du jokatu izan arrazoi erlijiosoengatik. Ez dute izan gogoan ez Jainkoa, ez Jesu Kristo. Soil-soilik, munduan den sufrimendua arindu nahi izan dute pixka bat. Orain, Jesusek gonbidaturik, Jainkoaren erreinuan sartuko dira «Aitaren bedeinkatu» bezala.

Zergatik da, ordea, hain gauza erabakitzailea premiatsuei laguntzea eta hain gauza gaitzesgarria laguntza ukatzea? Epaileak dioenez, halakoei egiten zaiena edo ukatzen, Kristogan haragitu den Jainkoari berari egiten zaiolako edo ukatzen. Halakoei sufrimena arintzean, Jainkoari berari arintzen diogu.

Mezu txundigarri honek sufritzen ari direnei begira jartzen gaitu guztiok. Ez da egiazko erlijiorik, ez da politika aurrerakoirik, ez da giza eskubideen erantzukizunezko aldarrikapenik premiatsuenak defendituz ez bada, halakoen sufrimena arinduz eta halakoen duintasuna berreginez ez bada.

Sufritzen ari den pertsona bakoitzarengan Jesus datorkigu bidera, begira jartzen zaigu, galde eta erregu. Ezerk ez gaitu hurbiltzen Jesusengana sufritzen ari direnei errukiz eta arretaz begiratzeak baino gehiago. Ezin ikusi ahal izango dugu inon ere modu egiazkoagoan Jesusen aurpegia.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jesucristo, Rey del universo – A (Mateo 25,31-46)

Evangelio del 26 / Nov / 2017

por Coordinador – Mario González Jurado

LO DECISIVO

El relato no es propiamente una parábola, sino una evocación del juicio final de todos los pueblos. Toda la escena se concentra en un diálogo largo entre el juez, que no es otro que Jesús resucitado, y dos grupos de personas: los que han aliviado el sufrimiento de los más necesitados y los que han vivido negándoles su ayuda.

A lo largo de los siglos, los cristianos han visto en este diálogo fascinante «la mejor recapitulación del Evangelio», «el elogio absoluto del amor solidario» o «la advertencia más grave a quienes viven refugiados falsamente en la religión». Vamos a señalar las afirmaciones básicas.

Todos los hombres y mujeres, sin excepción, serán juzgados por el mismo criterio. Lo que da un valor imperecedero a la vida no es la condición social, el talento personal o el éxito logrado a lo largo de los años. Lo decisivo es el amor práctico y solidario a los necesitados de ayuda.

Este amor se traduce en hechos muy concretos. Por ejemplo, «dar de comer», «dar de beber», «acoger al inmigrante», «vestir al desnudo», «visitar al enfermo o encarcelado». Lo decisivo ante Dios no son las acciones religiosas, sino estos gestos humanos de ayuda a los necesitados. Pueden brotar de una persona creyente o del corazón de un agnóstico que piensa en los que sufren.

El grupo de los que han ayudado a los necesitados que han ido encontrando en su camino no lo ha hecho por motivos religiosos. No ha pensado en Dios ni en Jesucristo. Sencillamente ha buscado aliviar un poco el sufrimiento que hay en el mundo. Ahora, invitados por Jesús, entran en el reino de Dios como «benditos del Padre».

¿Por qué es tan decisivo ayudar a los necesitados y tan condenable negarles la ayuda? Porque, según revela el juez, lo que se hace o se deja hacer a ellos se le está haciendo o dejando de hacer al mismo Dios encarnado en Cristo. Cuando abandonamos a un necesitado estamos abandonando a Dios. Cuando aliviamos su sufrimiento lo estamos haciendo con Dios.

Este sorprendente mensaje nos pone a todos mirando a los que sufren. No hay religión verdadera, no hay política progresista, no hay proclamación responsable de los derechos humanos si no es defendiendo a los más necesitados, aliviando su sufrimiento y restaurando su dignidad.

En cada persona que sufre, Jesús sale a nuestro encuentro, nos mira, nos interroga y nos interpela. Nada nos acerca más a él que aprender a mirar detenidamente el rostro de los que sufren con compasión. En ningún lugar podremos reconocer con más verdad el rostro de Jesús.

José Antonio Pagola

 

 

Domingo 26 de noviembre de 2017, Jesucristo Rey del Universo, Koinonia

Ez 34,11-12.15-17: Voy a juzgar entre oveja y oveja
Salmo 22:
El Señor es mi pastor, nada me falta
1Cor 15,20-26.28:
Cristo ha resucitado el primero
Mateo 25,31-46

Se sentará en el trono de su gloria y separará a unos de otros

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha: «Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.» Entonces los justos le contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?» Y el rey les dirá: «Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.»

Y entonces dirá a los de su izquierda: «Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de deber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.» Entonces también éstos contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?» Y él replicará: «Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.» Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

COMENTARIO A LOS TEXTOS BÍBLICOS:

Problemática pastoral concreta de la festividad de Cristo Rey

Vamos a comenzar removiendo obstáculos, porque hay problemas respecto a los posibles significados de esta fiesta. Veamos algunos:

a) El origen de esta fiesta y su contexto original.

Esta fiesta fue establecida en un contexto anterior al Vaticano II, en 1925, por Pío XI, y con un espíritu muy cercano al de cristiandad, cuando el Vaticano expresaba claramente su deseo de que el cristianismo fuera la religión oficial de los Estados cristianos. Al confesar a Cristo como Rey universal, se quería con ello expresar el deseo de que también la Iglesia participara ya aquí en la tierra de esa realeza: una realeza de Cristo reconocida, que redundaba inevitablemente en una Iglesia respetada, favorecida por el Estado, con alto estatus en la sociedad, fuerte y organizada, que aunque no podía ya revestirse de poder político temporal, al menos podía participar de él por una relación estrecha y armoniosa con los poderes sociales. Durante mucho tiempo, el título de «Cristo Rey», el «reinado social del Corazón de Jesús»… incluyeron esos aspectos de auto-encumbramiento de la Iglesia, olvidando que la práctica de Jesús de Nazaret fue muy distinta, incluso totalmente contraria.

b) El concepto de Reino monárquico.

El Reino no es hoy día la forma más frecuente de organización sociopolítica. La mayor parte de los países son repúblicas, de diferentes rostros, y los reinos que persisten, ya no lo son en su forma clásica, sino en adaptaciones a la cultura política actual (por ejemplo las monarquías «parlamentarias») que niegan en el fondo la esencia misma de lo que era un «reino» (pues ahora «el rey reina pero no gobierna»… ya no es lo que fue).

Aun siendo conscientes de la limitación inevitable que todo lenguaje teológico tiene por su misma naturaleza analógica, figurada, simbólica, apofática… cada vez más se viene insistiendo en que la palabra «reino» no sería ya la más adecuada para expresar la utopía bíblico-mesiánica del «Reinado de Dios» del que hablaron los profetas y Jesús, porque en esta altura de la historia la palabra «Reino» ya no expresa una forma de organización sociopolítica deseable para los humanos. Cada vez se evidencia más la dificultad de hablar de Dios (y de Cristo) como «rey», y de su proyecto escatológico como un «reino». ¿Estamos seguros de que un reino, una monarquía, podría ser una analogía del “Reino de Dios” realizado? La realización del reino de Dios, ¿no exigiría la superación de muchos aspectos de lo que es una monarquía, un “reino”? ¿Acaso una comunidad cristiana puede ser comparada con un «reino», con una «monarquía»? ¿Y una familia, puede ser comparada?

Pablo Suess propuso hace tiempo la expresión «democracia participativa del RD», para corregir la evocación que el término clásico conlleva. Es bueno aludir con frecuencia a esa insuficiencia de la expresión clásica, para hacer caer en la cuenta a los oyentes, y para liberar al contenido (el Reino mismo, el significado), de las limitaciones del significante (una palabra no completamente adecuada).

En vez de hablar del «Reino» de Dios, puede ser mejor hablar del Proyecto, de la Utopía de Dios…: queremos «construir la Democracia de Dios, cósmica, pluralista, inclusiva, y por eso, amorosa, encarnación viva del Dios de los mil rostros, colores, géneros, culturas, etnias, sentidos…».

c) Connotación de género en la palabra «Reino».

Es útil saber que en el ámbito de la teología feminista angloparlante se rechaza también la expresión (God’s Kingdom), a causa de su machismo larvado (kingdom alude directamente a king, no a queen…). En español no tenemos ese problema en esta expresión, pero el saber que existe en otras lenguas invita a prevenirlo también en otros frentes.

Los grandes temas de la fiesta de hoy y de la semana

Hay varios grandes temas que podrían servir para orientar la reflexión de la homilía o la reflexión del círculo bíblico o la comunidad cristiana en torno a los textos de este domingo. Habrá que elegir entre ellos. Aquí sólo los apuntamos:

a) El Reino de Dios, como contenido del mensaje de Jesús. Jesús nunca se proclamó Rey: nada más lejos de Él. Lo que Jesús hizo fue ponerse al servicio total del Reino, de forma que éste fue el centro mismo de su predicación y de su vida, la Causa por la que dio la vida. Importa pues hacer honor a la identidad verdadera de Jesús: Él no fue rey, ni lo quiso ser nunca, por mucho que algunos cristianos crean que llamándolo así lo honran… La intención puede ser buena, pero el título que de hecho se le atribuye no podría ser de su agrado.

Jesús habló del Reino, fue su servidor y su mensajero, pero sus seguidores se olvidaron del Reino. y lo constituyeron a él como el Reino mismo, como el Rey… El mensaje fue sustituido por el mensajero. Jesús nos indicaba el Reino, como la Causa por la que estaba apasionado y por la que dio su vida, y un buen grupo de seguidores se olvidaron de esa causa, y se enamoraron de Jesús. Es preciso volver a Jesús, y su Causa…

Para hablar concretamente del Reino es bueno reparar en el texto del prefacio de esta fiesta, que da una «descripción» muy plástica de su contenido. Esa idea fue recogida en el conocido estribillo del Salmo 71 del compositor Manzano, que dice: «Tu Reino es Vida, tu Reino es Verdad, tu Reino es Justicia… es Paz… es Gracia… es amor, ¡venga a nosotros tu Reino, Señor». Bien glosada, y debidamente justificada esa perspectiva teológica, puede ser un buen guión para la homilía. Y no debería faltar ese canto en la celebración de hoy.

b) La relación entre cristocentrismo y reinocentrismo. Una cierta interpretación de esta fiesta –muy común por lo demás en el cristianismo en general– propicia un cristocentrismo exagerado, absoluto, que no hace justicia a la verdad de la revelación, al mensaje real de Jesús, a lo que Jesús realmente dijo, no a lo que después dijeron que había dicho. Importa pues pastoralmente discernir una «correcta jerarquía de valores», que la teología de la liberación fue la primera que dio en llamar «reinocentrismo», con tal fuerza de persuasión, que no hay teología ni espiritualidad honesta que se puedan resistir.

c) El mesianismo de Jesús. La aclamación o la espera de Jesús como Rey se dio en el contexto del mesianismo: se esperaba un liberador. Hoy la postración es tal que ni siquiera se espera nada, pudiendo hacer de la aclamación de Jesús como Rey algo bien alejado de lo que el mesías supuso realmente para los que lo esperaron.

d) La dimensión escatológica: el final de los tiempos, nuestro ineludible caminar en la historia, el «juicio final»… El final del año litúrgico nos hace tematizar en nuestra reflexión el final mismo de la historia, y el final también de nuestras vidas personales. Pero ya en un contexto mental diferente, en el que sabemos que nuestra aventura humana no es la razón del cosmos, que el mundo no acabará el día que Dios decida acabar el ciclo de la humanidad y pasar a la vida eterna, y que no se trata de que estemos aquí para una prueba que se verificará en el día del juicio final, tras lo cual iríamos al cielo o al infierno…

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 100 de la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «El juicio de las naciones». El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí:http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1500100 Puede ser escuchado aquí:http://www.untaljesus.net/audios/cap100b.mp3

La serie «Otro Dios es posible», de los mismos autores, tiene un capítulo (5 minutos de entrevista con Jesús que vuelve a la Tierra) titulado «¿Fin del mundo?», relacionado con el escenario en el que transcurre la imagen del evangelio de este domingo; puede ser recogido en:http://emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=180089

 

 

 

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