CURAS DONOSTIARRAS DENUNCIAN POR ENÉSIMA VEZ LOS «DESMANES PASTORALES» DE SU OBISPO

Religión Digital

(José Manuel Vidal).- Llegó, hace siete años a San Sebastián, donde fue recibido con la repulsa pública del 90% de su clero. Pero el obispo impuesto, José Ignacio Munilla, decidió responder a sus curas críticos con una política de «tierra pastoral quemada», en la que sólo tienen cabida los «suyos», curas y colaboradores en su mayoría «importados», que responden a su estilo de Iglesia piramidal.

Pero, a pesar del paso del tiempo y del poder ejercido sin miramientos por parte del prelado, los curas críticos no tiran la toalla y vuelven a denunciar, una vez más, los «desmanes pastorales» de monseñor Munilla. «Por si alguien en Roma nos escucha», dicen entre esperanzados y desconfiados. Leer más

«EL VERDADERO VALOR ESTÁ EN LO ESENCIAL», Fray Marcos

Mt 25, 14-30
Fe Adulta

Mateo sigue con sus amonestaciones. Estamos en el tiempo de la comunidad, antes de que llegue el tiempo escatológico, que creían inminente. Cada miembro de la comunidad debe tomar la parte de responsabilidad que le corresponde y no defraudar ni a Dios ni a los demás. En tiempo de Mt, ya muchos se hacían cristianos, no por convicción, sino para vivir del cuento, sin dar golpe. Es curioso que las tres parábolas de este c. 25 hagan referencia a omisiones, a la hora de ponderar las consecuencias de nuestras acciones.

El talento no era una moneda real. En griego “tálanton” significa el contenido de un platillo de la balanza (pesada). Era una cantidad desorbitada, que equivalía a 26-41 kilos de plata = 6.000 denarios; el salario de 16 años de un jornalero. Para entender lo de enterrar el talento, hay que tener en cuenta, que había una norma jurídica, según la cual, el que enterraba el dinero, que tenía en custodia, envuelto en un pañuelo, no tenía responsabilidad civil, si se perdía. Enterrar el dinero se consideraba una buena práctica.

Durante mucho tiempo se ha interpretado la parábola materialmente, creyendo que nos invitaba a producir y acaparar bienes materiales. De esta mala interpretación nace el capitalismo salvaje en Occidente, que nos ha llevado a desigualdades sangrantes que no hacen más que crecer, incluso en plena crisis. Una vez más, hemos utilizado el evangelio en contra del mensaje de Jesús. Me gusta más la versión de Lc, en la que todos los empleados reciben lo mismo; la diferencia está en la manera de responder.

También sería insuficiente interpretar “talentos” como cualidades de la persona. Esta interpretación es la más común y ha quedado sancionada por nuestro lenguaje. ¿Qué significa tener talento? Tampoco es éste el verdadero planteamiento de la parábola. En el orden de las cualidades, estamos obligados a desplegar todas las posibilidades, pero siempre pensando en el bien de todos y no para acaparar más y desplumar a los menos capacitados. Para mayor “inri”, dando gracias a Dios por ser más listos que los demás.

Si nos quedamos en el orden de las cualidades, podíamos concluir que Dios es injusto. La parábola no juzga las cualidades, sino el uso que hago de ellas. Tenga más o menos, lo que se me pide es que las ponga al servicio de mi auténtico ser, al servicio de todos. En el orden del ser, todos somos idénticos. Si percibimos diferencias es que estamos valorando lo accidental. En lo esencial, todos tenemos el mismo talento. Las bienaventuranzas lo dejan muy claro: por más carencias que sientas puedes alcanzar la plenitud humana.

En todos los órdenes tenemos que poner los talentos a fructificar, pero no todos los órdenes tienen la misma importancia. Como seres humanos tenemos algo esencial, y mucho que es accidental. Lo importante es la esencia que constituye al hombre como tal. Ese es el verdadero talento. Todo lo que puede tener o no tener (lo accidental) no debe ser la principal preocupación. Los talentos de que habla el evangelio, no pueden hacer referencia a realidades secundarias sino a las realidades que hacen al hombre más humano. Y ya sabemos que ser más humano significa ser capaz de amar más.

Los talentos son lo bienes esenciales que debemos descubrir. La parábola del tesoro escondido es la mejor pista. Somos un tesoro de valor incalculable. La primera obligación de un ser humano es descubrir esa realidad. La “buena noticia” sería que todos pusiéramos ese tesoro al servicio de todos. En eso consistiría el Reino predicado por Jesús. El relato del domingo pasado, el de hoy y el del próximo, terminan prácticamente igual: “Entraron al banquete de boda…” “Pasa al banquete de tu señor”. “Heredad el Reino…” Banquete, boda y Reino son símbolos de plenitud.

Algunos puntos necesitan aclaración. En primer lugar, el que no arriesga el dinero, no lo hace por holgazanería o comodidad, sino por miedo. El siervo inútil no derrocha la fortuna; simplemente la guarda. Debía hacernos pensar que se condene uno por no hacer nada. Creo que en nuestras comunidades, lo que hoy predomina es el miedo. No nos deja poner en marcha iniciativas que supongan riesgo de perder seguridades, pero con esa actitud, se está cercenando la posibilidad de llevar esperanza a muchos desesperados.

En segundo lugar, la actitud del Señor tampoco puede ser ejemplo de lo que hace Dios. Pensemos en la parábola del hijo pródigo, que es tratado por el Padre de una manera muy diferente. Quitarle al que tiene menos lo poco que tiene para dárselo al que tiene más, tomando al pie de la letra, sería impropio del Dios de Jesús. Dios no tiene ninguna necesidad de castigar. El que escondió el talento ya se ha privado de él haciéndolo inútil para él mismo y para los demás. Es algo que teníamos que aprender también nosotros.

Finalmente es también muy interesante constatar que, tanto el que negocia con cinco, como el que negocia con dos, reciben exactamente el mismo premio. Esto indica que en ningún caso se trata de valorar los resultados del trabajo, sino la actitud de los empleados. En una cultura en la que todo se valora por los resultados, es muy difícil comprender esto. En un ambiente social donde nadie se mueve si no es por una paga; donde todo lo que hace tiene que reportar algún beneficio, es casi imposible comprender la gratuidad que nos pide el evangelio. Si necesito premio es que no entendí nada.

La parábola nos habla de progreso, de evolución constante hacia lo no descubierto. El único pecado es negarse a caminar. El ser humano tiene que estar volcado hacia su interior para poder desplegar todas sus posibilidades. Todo el pasado del hombre (y de la vida) no es más que el punto de partida, la rampa de lanzamiento hacia mayor plenitud. La tentación está en querer asegurar lo que ya tengo, enterrar el talento. Tal actitud no demuestra más que falta de confianza en uno mismo y en la vida, y por lo tanto, en Dios.

Lo que tenemos que hacer es tomar conciencia de la riqueza que ya tenemos. Unos no llegamos a descubrirla y otros la escondemos. El resultado es el mismo. No es nada fácil, porque nos han repetido hasta la saciedad, que estamos en pecado desde antes de nacer, que no valemos para nada, que la única salvación posible tiene que venirnos de fuera. Lo malo es que nos lo seguimos creyendo. El relato del camello que se negaba a moverse porque se creía atado a la estaca, aunque no lo estaba. O el león que vivía con las ovejas como un borrego más, sin enterarse de lo que era, es el mejor ejemplo de nuestra postura.

Todo afán de seguridades, nos aleja del mensaje de Jesús. Todo intento de alcanzar verdades absolutas y normas de conducta inmutables, que nos dejen tranquilos, carece de sentido cristiano. Ninguna conceptualización de Dios puede ser definitiva; hace siempre referencia a algo mayor. Estamos aquí para evolucio­nar, para que la vida nos atraviese y salga de nosotros enriquecida. El miedo no tiene sentido, porque la fuerza y la energía no la tenemos que poner nosotros. Nuestro objetivo debía ser que al abandonar este mundo, lo dejáramos un poquito mejor que cuando llegamos a él, haciéndolo más humano.

 

Meditación

No hay un “yo” que posea un tesoro.
Soy, realmente, un tesoro de valor incalculable.
Solo hay un camino para poder disfrutar de lo que soy.
Poner toda esa riqueza a disposición de los demás
es la gran paradoja del ser humano.
Solo alcanza su plenitud cuando se da plenamente.

 

Fray Marcos

 

 

¿Desglobalización?

Redacción de Atrio,
Por Boaventura de Sousa Santos

  • Artículo publicado en Público el 10 de noviembre de 2017
  • Nos sugiere este texto Rodrigo Olvera, por su interés general y concreto a muchas de nuestras situaciones.
  • ATRIO lo publica, agradeciendo la sugerencia y resaltando algún párrafo Leer más

El sentido de la vida no se ha perdido

Leonardo Boff,
Atrio

Quien observa el panorama brasilero bajo la óptica de la ética (toda óptica produce su ética) no deja de quedar desolado y profundamente entristecido. Un presidente no es solo portador del poder supremo de un país. El cargo posee una carga ética. Él debe testimoniar, con su vida y actos, los valores que quiere que su pueblo viva. Aquí tenemos lo contrario: un presidente tenido por corrupto, no sólo por acusación de políticos, ni siquiera por delaciones, siempre discutibles, sino por una seria investigación de la Policía Federal y de otros órganos como el Ministerio Público. Leer más

Cantar de los cantares

José Arregi

La petición de un prólogo me brinda la ocasión de saborear de nuevo el Cantar de los cantares, modismo superlativo para decir “el canto más bello” o “el mejor cantar”. Pido disculpas por hablar de cosas tan sublimes mientras en el mundo aumentan los dramas y los grandes medios nos siguen ocultando tantos graves desórdenes con la excusa de Cataluña. Leer más

Urteko 33. igandea – 33 T.O., José A. Pagola

– A (Mateo 25,14-30)

Evangelio del 19 / Nov / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

BILAKETA SORTZAILEA – BÚSQUEDA CREATIVA

Itxurazko bere xalotasuna eta guzti, talentuen parabolak karga lehergarri handia du. Harrigarria da ikustea, hirugarren morroia gaitzetsia dela inolako ekintza txarrik egin gabe. Bere oker guztia ezer ez egina du: ez du arriskatu bere talentua, ez dio fruiturik emanarazi, osorik gorde du leku seguru batean.

Argia da Jesusen mezua. Ez kontserbatismoari, bai sormenari. Ez bizitza antzu bati, bai Jainkoari emandako erantzun eginkorrari. Ez segurtasun-obsesiboari, bai ahalegin arriskutsuari mundua eraldatzeko. Ez konformismopean hobiratutako fedeari, bai lan konprometituari Jainkoaren erreinuari bideak urratzeko.

Jesusen jarraitzaileen bekatu handietako bat izan daiteke ez arriskatu nahi izatea, berari era sortzailean jarraitzeko. Esanguratsua da kristauen artean urte askotan erabili izan den hizkuntzari erreparatzea, arreta sarritan zertan zentratu izan dugun ikusteko: fedearen gordailua gorde; tradizioa kontserbatu; ohitura onei eutsi; grazia gorde; bokazioari eutsi…

Kontserbatismo-tentazio hau bortitzagoa izan ohi da krisialdi erlijioso batean. Aise gertatzen da orduan ortodoxia kontrolatu beharrari gogoa eta eskua ezartzea, diziplina eta arautegia indartu beharra, Elizako izatea segurtatzea… Den-denak izan lezake bere azalpena, baina ez al da gertatzen sarritan Ebanjelioa desitxuratzeko aitzakia eta Espirituaren sormena izoztekoa?

Zuzendari erlijiosoentzat eta kristau-elkarteen arduradunentzat erosoagoa gerta liteke «errepikatzea», era aspergarrian, iraganetik hartuak diren bideak, kontuan hartu gabe gizaki modernoaren galderak, kontraesanak eta planteamenduak; baina zertarako hori guztia, gure egunetako gizon-emakumeentzat ekaitz bortitz diren problemei eta sufrimenduei argia eta esperantza eskaintzeko gai ez bagara?

Elizaren barnean gaur egun zaindu beharreko jarreren izenak ez dira «zuhurtasuna», «iraganari leialtasuna», «amore ematea»… Aitzitik, beste izen bat dute: «bilaketa sortzailea», «ausardia», «arriskurako gaitasuna», «Espirituari entzutea», den-dena berri egiten baitu honek.

Gauzarik larriena izan daiteke, parabolako hirugarren morroiak bezala, guk ere uste izatea, Jainkoari leial erantzuten ari gatzaizkiola geure jarrera kontserbadoreaz, egiaz hark espero zuenari huts egiten ari gatzaizkiolarik. Elizaren egitekorik nagusiena gaur egun ezin izan da iraganari eustea, baizik Jesusen Berri Ona komunikatzen ikastea inoiz ez bezalako aldaketa soziokulturalek astindua den gizartean.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

33 Tiempo ordinario – A (Mateo 25,14-30)

Evangelio del 19 / Nov / 2017
por Coordinador – Mario González Jurado

BÚSQUEDA CREATIVA

A pesar de su aparente inocencia, la parábola de los talentos encierra una carga explosiva. Es sorprendente ver que el tercer criado es condenado sin haber cometido ninguna acción mala. Su único error consiste en no hacer nada: no arriesga su talento, no lo hace fructificar, lo conserva intacto en un lugar seguro.

El mensaje de Jesús es claro. No al conservadurismo, sí a la creatividad. No a una vida estéril, sí a la respuesta activa a Dios. No a la obsesión por la seguridad, sí al esfuerzo arriesgado por transformar el mundo. No a la fe enterrada bajo el conformismo, sí al trabajo comprometido en abrir caminos al reino de Dios.

El gran pecado de los seguidores de Jesús puede ser siempre el no arriesgarnos a seguirlo de manera creativa. Es significativo observar el lenguaje que se ha empleado entre los cristianos a lo largo de los años para ver en qué hemos centrado con frecuencia la atención: conservar el depósito de la fe; conservar la tradición; conservar las buenas costumbres; conservar la gracia; conservar la vocación…

Esta tentación de conservadurismo es más fuerte en tiempos de crisis religiosa. Es fácil entonces invocar la necesidad de controlar la ortodoxia, reforzar la disciplina y la normativa, asegurar la pertenencia a la Iglesia… Todo puede ser explicable, pero, ¿no es con frecuencia una manera de desvirtuar el Evangelio y congelar la creatividad del Espíritu?

Para los dirigentes religiosos y los responsables de las comunidades cristianas puede ser más cómodo «repetir» de manera monótona los caminos heredados del pasado, ignorando los interrogantes, las contradicciones y los planteamientos del hombre moderno, pero ¿de qué sirve todo ello si no somos capaces de transmitir luz y esperanza a los problemas y sufrimientos que sacuden a los hombres y mujeres de nuestros días?

Las actitudes que hemos de cuidar hoy en el interior de la Iglesia no se llaman «prudencia», «fidelidad al pasado», «resignación»… Llevan más bien otro nombre: «búsqueda creativa», «audacia», «capacidad de riesgo», «escucha del Espíritu», que todo lo hace nuevo.

Lo más grave puede ser que, lo mismo que el tercer criado de la parábola, también nosotros creamos que estamos respondiendo fielmente a Dios con nuestra actitud conservadora, cuando en realidad estamos defraudando sus expectativas. El principal quehacer de la Iglesia hoy no puede ser conservar el pasado, sino aprender a comunicar la Buena Noticia de Jesús en una sociedad sacudida por cambios socioculturales sin precedentes.

José Antonio Pagola

 

Domingo 19 de noviembre de 2017, 33º Ordinario

Prov 31,10-13.19-20.30-31: Una mujer hacendosa, ¿quién la encontrará?
Salmo 127:
Dichoso el que teme al Señor
1Tes 5,1-6:
Que el día del Señor no los sorprenda
Mt 25,14-30:
Parábola de los talentos

Mateo 25,14-30

Has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu señor

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno; a cada cual según su capacidad; luego se marchó. [El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.]

Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: «Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco.» Su señor le dijo: «Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.»

[Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: «Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos.» Su señor le dijo: «Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.»

Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: «Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.» El señor le respondió: «Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Conque sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.»»]

COMENTARIO A LOS TEXTOS EVANGÉLICOS:

La «parábola de los talentos» es el texto principal entre los tres de hoy. Un comentario pastoral a esta lectura podrá ir por la senda usual ante este texto: Mateo acaba de hablar de la venida futura del Hijo del Hombre para el juicio, y a continuación nos dice cuáles son las actitudes adecuadas ante esa venida, a saber, la vigilancia (parábola de las diez vírgenes) y el compromiso de la caridad (parábolas de los talentos y del juicio de las naciones). La parábola de los talentos es, en este contexto interpretativo, un elogio del compromiso, de la efectividad, del trabajo, del rendimiento. Podrá ser aplicada fructuosamente al trabajo, la profesión, las realidades terrestres, el compromiso secular…

Sin embargo, el contexto de la hora histórica que vivimos es tal, que este mensaje, en sí mismo bueno y hasta naif, ingenuo, puede resultar funcional respecto a la ideología actualmente dominante, el neoliberalismo. Éste, en efecto, predica, como grandes valores suyos, la eficacia, la competitividad, la creación de riqueza, el aumento de la productividad, el crecimiento económico (si tenemos un crecimiento bajo o no crecemos, nos declaramos en crisis), los altos rendimientos de interés bancario, la inversión en valores, etc. Son nombres modernos bien adecuados para lo que se presenta en la parábola, aunque si se los utiliza en la homilía, no pocos oyentes pensarán que el orador sagrado se salió de su competencia (o peor: que «se metió en política»). Por una casualidad del destino, esta parábola se hizo bien actual, y los teólogos neoconservadores (también hay «neocons» en teología) la valoran altamente. Algunas de sus frases, sin necesidad siquiera de interpretaciones rebuscadas, avalan directamente principios neoliberales. Pensemos, por ejemplo en el enigmático versículo de Mt 25, 29: «Al que produce se le dará y tendrá en abundancia, pero al que no produce, se le quitará hasta lo que tiene». No será fácil evitar en la predicación hacer el juego con esta parábola a un sistema que, para muchos cristianos de hoy, está en los antípodas de los principios cristianos.

La eficacia, la productividad, la eficiencia… no son malas en principio. Diríamos que no son valores en sí mismas, sino «cuantificaciones» que pueden ser aplicadas a unos u otros valores. Se puede ser eficiente en muchas dimensiones, muy distintas (unas buenas y otras malas) y con unas intenciones muy diversas (malas y buenas también). La eficacia en sí misma, abstraída de su aplicación y de su intención… no existe, o no nos interesa ahora. El juicio que hagamos sobre la eficacia dependerá de la materia a la que apliquemos esa eficiencia, así como del objetivo al que se oriente.

Cabe entonces imaginar una «eficiencia» cristiana (agrupando en este símbolo varios otros valores semejantes). El mismo evangelio la presenta en otros lugares, en su célebre inclinación hacia la praxis: No todo el que dice ‘Señor, Señor’, sino el que hace…, la parábola de los dos hermanos (el que dice pero no hace y el que sí hace aunque había dicho que no haría), bienaventurados más bien los que escuchan la palabra y la ponen en práctica… y más paradigmáticamente, el texto que continúa al de hoy, el que meditaremos el domingo próximo, Mt 25,31ss, en el que el criterio del juicio escatológico que allí aparece será precisamente lo que hayamos «hecho» efectivamente a los pobres…

La eficiencia aceptada y hasta encomiada por el evangelio es la eficiencia «por-el-Reino», la que está puesta al servicio de la causa de la solidaridad y del amor. No es la eficiencia del que logra aumentar la rentabilidad (reduciendo empleos por la adopción de tecnologías nuevas, por ejemplo), o la del que logra conquistar mercados por su competitividad (reduciendo la capacidad de auto-subsistencia de los países pequeños, o pobres, sin tecnología), o la del que logra ingresos fantásticos por inversiones especulativas del capital «golondrina» en este gran casino mundial financiero en que se ha convertido el mundo…

La «eficiencia por la eficiencia» no es un valor cristiano, ni siquiera es un valor verdaderamente humano (no parece que nos humanice; más bien parece que lo heredamos de nuestro pasado como depredadores). Quizá sea cierto que el capitalismo, sobre todo en su expresión salvaje actual, sea «el sistema económico que más riqueza crea»; pero no es menos cierto que lo hace aumentando simultáneamente el abismo entre pobres y ricos, la concentración de la riqueza a costa de la expulsión del mercado de masas crecientes de excluidos. El criterio supremo, para nosotros, no es una eficiencia económica que produce riqueza y distorsiona la sociedad y la hace más desequilibrada e injusta. No sólo de pan vive el ser humano. Cristianamente no podemos aceptar un sistema que en favor del (o en culto al) crecimiento de la riqueza, sacrifica idolátricamente la justicia, la fraternidad y la participación de masas humanas. Poner la eficiencia por encima de todo esto es una idolatría, es la idolatría del culto del dinero, verdadero dios neoliberal. Y sobre la «idolatría del mercado» y el carácter sacrificial de la ideología neoliberal, ya se ha escrito mucho.

No, no es pues que nosotros no queramos ser eficientes y competentes (más que competitivos), o que no seamos partidarios de la «calidad total», ni mucho menos… Somos partidarios de la mayor «eficacia en el servicio al Reino», así como de «la competencia y la calidad total en el servicio al Evangelio». (In ordinariis non ordinarius, decía un viejo adagio de la ascética clásica, queriendo llevar la calidad total a los detalles más pequeños de la vida ordinaria u oculta).

Y no es que no haya que reconocer que con frecuencia los más «religiosos» hayan estado ajenos a las implicaciones económicas de la vida real, predicando fácilmente una generosa distribución donde no se consigue una producción suficiente, esperándolo todo de la limosna o los piadosos mecenas. También en el campo de la economía teórica –sobre todo en esta hora– necesitamos un renovado compromiso de los cristianos.

Si Jesús se lamentó de que los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz, ello significa que la «astucia» (otro tipo de eficacia) no es mala; lo malo es ponerla al servicio de las tinieblas y no de la luz.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 85 de la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «El patrón se fue de viaje». El audio, el guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: https://radialistas.net/article/85-el-patron-se-fue-de-viaje/

 

 

 

El Gobierno solicita al Colegio de Registradores los bienes que inmatriculó la Iglesia desde 1998

El Gobierno central ha anunciado, a preguntas del diputado nacional del PSOE por Córdoba Antonio Hurtado, que ya ha pedido “al Colegio de Registradores de la Propiedad una relación de todas las inmatriculaciones llevadas a cabo por vía del artículo 206 de la Ley Hipotecaria, que fue derogado por la Ley 13/2015, de 24 de junio, de Reforma de la Ley Hipotecaria, desde 1998 hasta la citada derogación”.  Leer más….

SÍ, HAY POBREZA LABORAL

Eduardo Rojo. El 20 de octubre tuve la oportunidad de participar con los amigos y amigas de la Fundación Novafeina en la 4ª Jornada empresa + social, dedicada a “La contratación de personas vulnerables, buena práctica empresarial socialmente responsable”. Fue una satisfacción poder compartir nuevamente mis pareceres, reflexiones e ideas sobre las políticas de empleo y la integración de las personas que tienen más necesidades de protección con quienes conocen de primera mano la realidad laboral de esos colectivos y luchan diariamente porque la inserción… Leer más….