• DOMINGO 2º DE ADVIENTO –C-
(Diciembre 9 de 2013)
• Hemos comenzado un año litúrgico más, un nuevo camino hacia la Navidad.
• Un camino “nuestro” lleno de obstáculos para que pueda realizarse el encuentro de aquel Jesús que es la clave que da sentido a nuestra existencia.
• Hoy surge fuerte y poderosa ante nosotr@s una figura clave en el Adviento, un protagonista: Juan Bautista.
• Él se encuentra con el obstáculo de nuestra sordera, su voz es una llamada al cambio. La salvación viene siempre de una Palabra: de DIOS.
• “La Palabra de Dios vino sobre Juan en el desierto”. Sólo en el desierto donde las personas se ven obligadas a vivir de lo esencial, donde no se puede vivir de apariencias sino en la verdad, ahí, se puede escuchar la llamada de Dios a cambiar el mundo. La llamada, ya escuchada de Isaías y repetida por Juan Bautista, nos invita a entrar en el dinamismo de la conversión, a ponernos de nuevo en camino, a cambiar desde dentro y crecer en lo fundamental, en el amor.
• Esa renovación desde dentro tiene su manifestación externa: “Que se abajen los montes y se rellenen los valles, que se enderece lo torcido y se iguale lo escabroso, que se supriman desigualdades y se acorten distancias para que la salvación pueda llegar a tod@s”
• La Palabra de Dios se hace presente en la historia; en la historia de la humanidad y en cada una de nuestras historias personales y comunitarias.
• La humanidad sigue necesitando de hombres y mujeres que nos ayuden a escuchar la voz de Dios.
• Será Navidad, si al abrir nuestros oídos a la Palabra del Señor nos disponemos a decir: “Que se eleven los baches del subdesarrollo y la pobreza; que desciendan los montes de la injusticia y el egoísmo; que se enderezcan las curvas de la mentira, y la marginación; que se allanen los senderos de la relación entre las personas”.
• Si los caminos se allanan, la salvación de Dios en persona llegará. Viene por los caminos rectos de la humildad, de la Paz, de la pobreza y del Amor. AMÉN
• O R A C I Ó N
• ¡Ven, Señor Jesús!
Han pasado dos mil años y ya ves cómo andamos, Señor.
Un año más, a la espera de tu venida. Un año más, acallando con esperanza y fuerza las voces de l@s que gritan: esto no tiene arreglo.
Un año más nos ponemos en camino y vienen y nos alcanzan desde siglos atrás: Isaías, Juan Bautista, María. Nos acompañan en el camino, nos ayudan a decir, a gritar, a cantar: “VEN, SEÑOR JESÚS, VEN”.
• Isaías nos dice: El desierto reverdecerá, la estepa florecerá…
Animad a l@s desesperanzad@s y cobardes de corazón.
* Escuchamos a Juan, el Precursor: convertíos, ya viene, ya está cerca, preparad el camino al Señor, allanad sus senderos. Juan, nos invita a tomar en serio, a recorrer con austeridad, el camino del ADVIENTO.
* Y aquí está a nuestro lado, ella, MARÍA. Nuestra Señora de la esperanza, que nos
trae la LUZ.
* Lo sabemos, Señor; la tarea del Adviento no es sólo pedir tu venida, es allanar las sendas, es arreglar los caminos. Es encender luces de esperanza.
¡VEN, SEÑOR JESÚS! TE NECESITAMOS.
* SEGUIMOS ORANDO: GRACIAS, SEÑOR
Gracias, Señor,
porque me invitas a allanar los senderos,
a preparar el camino para que vengas.
Gracias, Señor,
porque quieres contar conmigo.
Gracias, Señor,
porque quieres entrar en mi casa
y hacer de ella una morada nueva.
Gracias, Señor,
porque te acuerdas de nosotros
y de mí,
y te pones en el camino
por el que yo voy caminando,
para que te encuentre
porque tú me has encontrado.
Gracias, Señor,
porque vienes,
porque estás,
porque estarás. Gracias, Señor. Amén.
• O R A C I Ó N
• Jesús Del Adviento, humanidad divina. Salvación nuestra:
Nos disponemos a recordar tu venida a nuestro mundo;
Hace tiempo que dijimos sí a tu Reino; pero seguimos resistentes a tu mensaje y a tu vida; necesitamos renovar el bautismo que nos vinculó con el Padre y contigo, necesitamos que tu Espíritu venga en ayuda nuestra para que nos recuerde:
el amor incondicional que nos tienes; despierte en nosotr@s los deseos de justicia, bondad, fraternidad, verdad, paz… AMÉN
• Z U R I Ñ E
El fenómeno migratorio provoca controversias enconadas en los países receptores de la Unión Europea. Los gobiernos responden con políticas cada vez más restrictivas y en ocasiones con prácticas que vulneran derechos fundamentales y disposiciones legales de la propia U.E.