por Fernando Armendáriz Arbizu
El fenómeno migratorio provoca controversias enconadas en los países receptores de la Unión Europea. Los gobiernos responden con políticas cada vez más restrictivas y en ocasiones con prácticas que vulneran derechos fundamentales y disposiciones legales de la propia U.E.
El apasionamiento con el que se discute los temas relativos a la emigración alejan de un acercamiento racional y, lo que es más peligroso, se hace desde afirmaciones erróneas cargadas de xenofobia que ignoran que los emigrantes y las emigrantes son personas titulares de derechos y obligaciones, aun más cuando procediendo de países europeos pertenecen a una misma comunidad regional.
Estas breves consideraciones no pretenden agotar el tema sino más bien partir de ellas para un debate abierto que se puede extender, siempre teniendo en cuenta que el marco en donde nos movemos es la consideración del respeto a los Derechos Humanos sin distinción de raza, religión o procedencia.
Primera.-
Desde la perspectiva de los Derechos Humanos, y teniendo en cuenta tan sólo algunos de los artículos de la Declaración Universal que luego se desarrollan más en pactos, conveníos y convenciones regionales existen obligaciones que no se pueden esquivar.
(Art. 1º) Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. De lo que se deduce inequívocamente que compartimos una misma condición que nos hace poseedores de unos derechos universales.
(Art. 6º) Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica Es por tanto de obligado cumplimiento que cualquier regulación, sea el que sea el ámbito de aplicación que contemple deberá reconocer esta personalidad jurídica y en ningún caso negarla. ¿Cómo conciliar la existencia de los “sin papeles” o las restricciones para el empadronamiento de inmigrantes planteadas en algunos municipios con este derecho universal?
(Art. 13º 1) Toda persona tiene derecho a circular libremente y elegir su residencia en el territorio de un estado Nunca como ahora se ha restringido la libertad de movimiento para las personas venidas del sur. Las trabas burocráticas se extienden, incluso más allá de la emigración, a quienes ocasionalmente deben o quieren viajar a los países del norte.
(Art.14º 1) En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo y a disfrutar de él en cualquier país El refugiado o refugiada política no es un emigrante en sentido económico pero se encuentra con no pocas dificultades para acceder a esta figura. La Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 de la que 142 países son parte es de obligado cumplimiento para sus firmantes. Los 15,2 millones de refugiados y refugiadas que existen hoy en el mundo la justifican.
La disminución en la última década del porcentaje de refugiados del 8,8% al 7,6% tiene más que ver con las dificultades de ser reconocidos como tales que con la superación de conflictos que provocan la necesidad de refugio.
(Art. 29º 1) Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad Y si esta no es la comunidad de nacimiento existe una reciprocidad entre los derechos y deberes, entre lo que se recibe y se aporta.
Ni se pueden justificar conductas inaceptables por el hecho de ser alguien de otra cultura, otro país u otra forma de ver las cosas ni se puede cargar sobre la población emigrante sólo los problemas que existen en la sociedad construyendo estereotipos tan falsos como perversos.
Cualquiera de las dos actitudes es injusta además de ineficaz para resolver las dificultades que conlleva el fenómeno migratorio, tanto para el que viene de fuera como para la sociedad en donde se asienta
Segunda.-
El fenómeno migratorio es consustancial al ser humano y a la formación de los países.
Desde nuestro pasado más remoto de nómadas hasta los desplazamientos políticos, bélicos o económicos siempre se ha dado. No es raro encontrar en nuestra genealogía algún emigrante y es casi imposible encontrar en las poblaciones modernas una que no sufriera la necesidad de salir de su tierra empujada por circunstancias adversas.
La identidad de países y naciones se ha conformado, no sólo por la de las poblaciones originarias sino por una interrelación entre estas y otras culturas venidas de fuera.
Este proceso conlleva para el conjunto de las poblaciones derechos y también obligaciones que posibiliten una integración respetuosa y armónica que acepte la nueva situación no como una amenaza sino como una oportunidad. El papel de los poderes públicos en este proceso es fundamental pero también de otros como los medios de comunicación y todo el tejido social que se ve interpelado por procesos migratorios.
Cambiar el temor por la confianza es una necesidad que, con una perspectiva histórica, nos muestra como el primer sentimiento es generador de inseguridad y destructivo y el segundo generador de esperanza en la construcción de un camino futuro que irremediablemente tendremos que recorrer juntos.
Tercera.-
La emigración es siempre forzada y corresponde a situaciones de violación de los Derechos Humanos. Quienes las sufren de manera más grave son los propios emigrantes. Las responsabilidades de estas violaciones de derechos suelen estar ocultas por intereses políticos o económicos y se sitúan lejos de los países de mayor emigración.
Un orden internacional injusto arroja a grandes masas de población a la búsqueda de un falso futuro mejor. Contemplar el desarrollo como una forma de cumplimiento de los Derechos Humanos es el camino para solucionar las situaciones que impulsan a las personas a desplazarse de sus países forzadamente.
Cuarta.-
La condición de ciudadano o ciudadana es un derecho que va más allá de las fronteras del estado-nación la ciudadanía se construye en base a derechos y a las obligaciones que emanan de ellos y no a circunstancias del azar y el nacimiento. Los extranjeros en Europa son ciudadanos europeos de origen diverso.
Con un número estimado de 214 millones personas, los migrantes constituirían el quinto país más poblado del mundo. De su potencial económico puede dar idea la cifra de remesas que envían a sus países en desarrollo, estimada por el Banco Mundial en 316.000 millones de dólares.
Este hipotético país de la diáspora está constituido por ciudadanos y ciudadanas de una doble pertenencia y múltiples identidades que les da un carácter de ciudadanía universal.
Emigración, ciudadanía y democracia son términos unidos estrechamente que implican desafíos y desenmascaran los discursos cuando se pasan por el cedazo de la realidad.
Quinta.-
Todo emigrante tiene un rostro humano una circunstancia vital, una historia y más allá de una cifra es el reflejo de un mundo injusto que le niega su condición de sujeto de derechos y dignidad. Acercarnos a esta realidad nos permitirá conocer mejor al emigrante o la emigrante y por ende a la emigración.
Es de personas en definitiva de quienes estamos hablando. Consideradas como iguales en su individualidad y parte de nuestra sociedad en su conjunto. Compartir con ellas problemas sueños y formas de ser y creer nos hace mirarnos en nuestra condición de seres humanos con más puntos vitales de encuentro que de conflicto.
Preguntas para una reflexión y debate:
A la luz de estas consideraciones previas, más extensas en su formulación u otras que no se han abordado, se ofrece una serie de interrogantes a los que dar respuesta. Pueden ser también otros los añadidos o sobrar algunos de los expuestos pero como inicio he aquí la propuesta.
– ¿Es la emigración una oportunidad o una amenaza?
– Enumerar al menos tres efectos positivos y tres negativos de la emigración
– ¿Crees que se debieran regular los flujos migratorios? Cómo te parece que se debiera hacer, con qué criterios
– ¿Percibes un aumento del racismo y la xenofobia en tu entorno? ¿ En qué lo notas?
– En su libro El desajuste del mundo, Amin Maalouf escribe respecto a la relación de occidente con los inmigrantes: “U occidente consigue reconquistarlos, recobrar su confianza, integrarlos en los valores que defiende y hacer de ellos intermediarios elocuentes con el resto del mundo, o se convertirán en el mayor de sus problemas” ¿Qué opinión te merece esta afirmación?
– ¿En qué medida te parece que afecta la crisis a la emigración?
– Teniendo en cuenta el fenómeno migratorio ¿Cómo te parece que será el futuro de Europa?
1.- Una región de un amplio y variado mestizaje en coexistencia pacífica
2.- Una fortaleza de rígidas leyes contra la emigración
3.- Un continente caótico y fragmentado en mil razas, lenguas y credos