Me han invitado a “comunicar” oraciones que tenga o que yo haga y me he atrevido a decir: “a mí, eso, me da vida". Y aquí estoy.
Sin duda, pondré muchas ya editadas en diversos libros o revistas y ya a sus autores les doy las gracias porque me ayudaron a orar.
Primero os diré que: “es necesario orar”. Orar para el cristiano/a (tal vez para cualquier persona) no es una obligación, es: “una necesidad.”
Muchas veces decimos: no se. Pero a orar, se aprende orando y hay una forma de oración para cada persona, para cada situación, para cada momento.
Sin el balbuceo de las primeras palabras, la persona humana no llegaría nunca a hablar. Y siempre hay alguien que nos ayuda. Eso quiero yo con mis sencillas aportaciones.
La primera condición para orar, es: “romper” a orar, ponerse a orar. Es seguro que Dios, terminará haciendo descender mansamente sobre ti, sobre mí, la lluvia de su gracia, de su presencia.
Otra de las condiciones es saber que al Señor se le encuentra principalmente “por los caminos del Evangelio”
El cristiano, seguidor de Jesús, ora, porque cree. La vida cristiana de seguimiento, dispone para la oración. Pero la oración nos dispone para esa vida cristiana que quizá está floja, fría… Y conscientes de nuestra limitación, muchas veces como los discípulos tenemos que “gritar”: “Señor, auméntanos la fe”. “Ven en ayuda de mi incredulidad”; quiero creer. Señor, yo creo, pero aumenta mi fe.
Zuriñe
Leer más