Orar con el Evangelio

DOMINGO  XXI – T.O.  Ciclo – A – 

     El Señor se retira con sus discípulos e intenta hacer balance sobre la misión.

     “¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”, preguntas.

Es lógico que, como buen pastor, quieras saber el calado del mensaje y de tu amor, sólo desde la realidad conocida puedes proponerte  metas.

     Señor, en este rato de oración, de encuentro contigo, quisiera identificarme con Pedro, con los discípulos, ante la pregunta que les haces:

     ¿Quién dice la gente que soy yo?

     “Y vosotros ¿quién decís que soy yo?”, preguntas a los de casa.

Pedro, en nombre de los discípulos, reconoce tu identidad

         “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

     Por la fe expresada, le reconoces “dichoso” porque el Padre se lo ha revelado. Es gracia, regalo de Dios, que se da a todos los creyentes. Esta fe es la roca sobre la que se asienta la Iglesia.


     Cualquier día, en cualquier momento, sin previo aviso, lanzas tu pregunta:

     Y tú ¿quién dices    que soy yo?. ¿Quién digo yo que es Jesús de Nazaret para mí?…

     Y… tengo como “miedo” para responder porque no me atrevo a correr riesgos cuando me preguntas así. Me impones silencio para que escuche tu latir y siga tu camino. Y vuelves a la carga:                  

     Y tú ¿quién dices que soy yo?…                               

     Señor, enséñame como tú sabes.

     Llévame a tu ritmo por los caminos del Padre.Corrígeme,y vuelve a explicarme tus proyectos y quereres, y quién eres.

     Tú, deseas que todos comprendamos tu Reino y sepamos cómo entrar en él.

     Sí, Jesús, tú eres la respuesta de Dios a la búsqueda de sentido de toda la humanidad, eres la revelación del amor de Dios a cada ser humano.

         Eres, el  DIOS-CON-NOSOTROS.

     Con esta humildad, nos has querido salvar. Y…vuelvo a escucharte:                           

        Y tú ¿Quién dices que soy Yo ?                                                  

(Zuriñe)