Herrieliza

Orar con el Evangelio (Lc. 1, 39-45) – C –

 

*  El personaje principal del Evangelio de este domingo es María, la Madre de Jesús.
    En la presentación de María llama la atención la cantidad de verbos, de acciones que se utilizan para describir el papel de María:
*    Se puso en camino.
*    Fue aprisa.
*    Entró.
*    Saludo…
*    Nos describe, una persona puesta al servicio de l@s demás;
que no se para ante las dificultades… Decidida.
Una persona, para l@s demás..
     Su “FIARSE DE DIOS”, se traduce en SERVICIO…
     Por eso Dios, la ha elegido como Madre  de su Hijo.
*    Buena lección para nuestro Adviento.
                         

                                O R A C I Ó N 

*       VIRGEN  DE  LA  ESPERANZA

 * CUARTA SEMANA DE ADVIENTO. (20 Diciembre)  

*    María de Nazaret
Madre de nuestro Señor,
compañera de nuestras marchas,
ven a visitarnos, quédate con nosotros.
Te necesitamos, Madre buena,
vivimos tiempos difíciles,
atravesamos bajones,
tenemos caídas, nos agarra la flojera
nos inmoviliza la apatía,
nos da rabia la solidez de la injusticia.


*María, virgen de
la Esperanza.
Contágianos tu fuerza,
acércanos el Espíritu que llena tu vida.
Ayúdanos a vivir con alegría,
a pesar de las pruebas y las cruces
que encontramos en el seguimiento
de tu Hijo.
Que no nos desaliente
la lentitud de los cambios,
que las espinas de la vida
no nos ahoguen la semilla del Evangelio.
Que no perdamos la utopía,
Madre buena,
de creer que es posible otro mundo
y otra sociedad.
Que no bajemos los brazos
en la lucha por la justicia
y en la práctica de la solidaridad.
Que no se enturbie nuestra mirada,
al punto que no veamos la luz del Señor
que nos acompaña siempre,
que camina a nuestro lado,
que nos sostiene en los momentos duros.
           
Madre de la Esperanza, ayúdanos. AMÉN
                               

              Z U R I Ñ E 

 

Entrevista al teólogo José Marí­a Castillo que presenta su último libro: ”?La humanización de Dios”

José Manuel Vidal

Religión Digital

“Jesús mandó a los apóstoles a evangelizar descalzos, y al Papa lo reciben como a un jefe de Estado”
“El poder de la Iglesia de hoy me da lástima y coraje”
La Iglesia española se agarra al integrismo dogmático y a la política para compensar sus carencias
José María Castillo es uno de los grandes de la teología en España y en el mundo. Es un teólogo de raza, que sabe combinar a la perfección el ensayo profundo, el libro serio, con la divulgación.

Por ello se convirtió en un teólogo de referencia, tanto a nivel clerical como a nivel de bases. Hace unos años dejo la Compañía de Jesús. Decía, en aquella época, que para sentirse más libre. Es un teólogo, como todos los que están en frontera, perseguido por Doctrina de la Fe (con varios mónitums contra él), pero que sigue en la brecha. No se ha quemado. Es de los que siguen dando el pan de sus libros a la gente. Por ejemplo, su nuevo ensayo editado por Trota: La humanización de Dios.

P- José María, buenos días. Es un placer tenerte con nosotros.
R- Encantado, muchas gracias.

P- Y es un placer doble, porque contamos también con tu blog, que dignifica aun más nuestra página.
R- Eso para mí es también un regalo. Me siento muy a gusto, y lo considero una generosidad por vuestra parte.

Leer más

Por qué analizar el mundo desde los Derechos Humanos

                Vivimos un mundo lleno de información. La inmediatez de la noticia se valora por encima de la propia noticia y lo que hoy es motivo de atención mañana caerá en el olvido, aunque las causas que provocaron el interés permanezcan.

                 Muchas veces las noticias nos ocultan la información. Muchas veces lo inmediato impide el análisis sereno y profundo, la contextualización precisa para encontrar las claves necesarias de interpretación de los acontecimientos.

                 Hoy el enfoque adecuado para interpretar el mundo, sus conflictos, los procesos históricos que lo cambian y los retos que lo interpelan deben ser los Derechos Humanos. 

                En su contenido,  concepto y desarrollo son la propuesta ética que debe regir las relaciones entre países y personas, en el seno de la sociedad y sus instituciones sean estas formales o informales

Leer más

Cuatro frases que hacen crecer la nariz de Pinocho

Eduardo Galeano

1 Somos todos culpables de la ruina del planeta.

La salud del mundo está hecha un asco. 'Somos todos responsables', claman las voces de la alarma universal, y la generalización absuelve: si somos todos responsables, nadie lo es. Como conejos se reproducen los nuevos tecnócratas del medio ambiente. Es la tasa de natalidad más alta del mundo: los expertos generan expertos y más expertos que se ocupan de envolver el tema en el papel celofán de la ambigüedad. Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al 'sacrificio de todos' en las declaraciones de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales que nadie cumple. Estas cataratas de palabras -inundación que amenaza convertirse en una catástrofe ecológica comparable al agujero del ozono- no se desencadenan gratuitamente. El lenguaje oficial ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad de consumo, a quienes la imponen por modelo en nombre del desarrollo y a las grandes empresas que le sacan el jugo. Pero las estadísticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrerío revelan que el 20 por ciento de la humanidad comete el 80 por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradación de la tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los recursos naturales no renovables. La señora Harlem Bruntland, quien encabeza el gobierno de Noruega, comprobó recientemente que si los 7 mil millones de pobladores del planeta consumieran lo mismo que los países desarrollados de Occidente, "harían falta 10 planetas como el nuestro para satisfacer todas sus necesidades". Una experiencia imposible. Pero los gobernantes de los países del Sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, mágico pasaporte que nos hará a todos ricos y felices, no sólo deberían ser procesados por estafa. No sólo nos están tomando el pelo, no: además, esos gobernantes están cometiendo el delito de apología del crimen. Porque este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo.

Leer más

¿Es posible la experiencia de una Iglesia alternativa?

Acepto la invitación de Utopía a dar cuenta de esta cuestión en un momento de crisis en mi vida provocado por un conflicto eclesial. No es el primero y estoy segura que tampoco será el último. El conflicto eclesial y social forma parte de nuestra condición de creyentes familiarizados con la utopía y su “ embarre “en la historia.  Soy mujer y mi experiencia como creyente es inseparable de mi condición sexuada y de mi género. Soy mujer y desde hace más de 25 años mi vida está vinculada a los contextos marginales y de exclusión donde el Cristo “nuevamente encarnado”[1] , que diría Ignacio de Loyola , nos continua citando para transformar con ellas y ellos la historia.

Soy mujer y mi vida está vinculada desde hace muchos años a los movimientos sociales y a una comprensión política de la fe .Y esto que para muchas y muchos de nosotros es no sólo una opción ideológica sino una opción espiritual que nace de la contemplación y de la escucha desde lo hondo a la Palabra viva de Dios en la historia, nos pone precisamente en cuestión dentro de la Iglesia.


[1] Ignacio de Loyola , Ejercicios Espirituales (109)

Leer más

dominngo tercero de adviento. 13 de diciembre de 2009

DOMINGO TERCERO DE ADVIENTO13 de diciembre de 2009So 3, 14-18ª   Sal: Is 12, 2-6   Flp 4, 4-7   Lc 3, 10-18 IDEAS SUELTAS EN TORNO A LAS LECTURAS                Aparecen en el evangelio de hoy propuestas concretas de conversión, apropiadas al estado de vida de cada uno. Concretan la conversión anunciada y exigida. Es clásico distinguir “primera conversión” de la segunda o las siguientes. En la primera se trata del paso decisivo a la fe, el cambio a la adhesión personal a Jesucristo.  Las demás serán muy probablemente necesarias a lo largo de la vida, pero no tendrán la radicalidad y responsabilidad de la primera. Y surge espontánea la primera cuestión sobre la importancia y la calidad de nuestra primera conversión que ha de preceder y culminar en el bautismo. En la práctica totalidad de los casos, entre nosotros no tiene lugar la primera conversión. Queda solapada en la decisión de los padres de bautizarnos. Así, en ningún momento podemos asumir nuestra propia vida con suficiente perspectiva como para confiarla a las manos de Dios, por la atracción (la gracia) que nos ha supuesto Jesucristo y todo lo suyo. ¿Es prescindible esta primera conversión? ¿Es suficiente ir haciéndola a lo largo de la vida en las diferentes conversiones? ¿Es posible transferirla en toda su seriedad a la confirmación, o incluso a la preparación del matrimonio? Puede que de no tener que elegirla nunca con implicación  personal, con claridad sobre su alternativa contraria de no adhesión, la base de nuestra fe ofrezca siempre un tono como de dejación. Otros asumieron la responsabilidad (?) y nosotros no nos vemos obligados a hacerlo nunca de manera verdaderamente personalizada. ¿Es factible retrasar el bautismo hasta la maduración que haga posible esa conversión primera? ¿Cuál sería ese momento? ¿Pudiera mantenerse el bautismo de infantes y exigir en otro momento diferente la conversión, pero -eso sí- exigirla de verdad? Esta especie de desbandada general de bautizados, ¿sería igual tras una conversión primera personal y personalizada? ¿Sería un caso más en que la exigencia más fuerte, lejos de asustar, implicase más a los creyentes? ¿O sucedería lo contrario y seríamos menos todavía?
Leer más

Domingo 13 de diciembre – III de adviento

Lecturas
So 3, 14-18ª  
Sal: Is 12, 2-6  
Flp 4, 4-7  
Lc 3, 10-18
 

IDEAS SUELTAS EN TORNO A LAS LECTURAS

                Aparecen en el evangelio de hoy propuestas concretas de conversión, apropiadas al estado de vida de cada uno. Concretan la conversión anunciada y exigida. Es clásico distinguir “primera conversión” de la segunda o las siguientes. En la primera se trata del paso decisivo a la fe, el cambio a la adhesión personal a Jesucristo.  Las demás serán muy probablemente necesarias a lo largo de la vida, pero no tendrán la radicalidad y responsabilidad de la primera. Y surge espontánea la primera cuestión sobre la importancia y la calidad de nuestra primera conversión que ha de preceder y culminar en el bautismo. En la práctica totalidad de los casos, entre nosotros no tiene lugar la primera conversión. Queda solapada en la decisión de los padres de bautizarnos. Así, en ningún momento podemos asumir nuestra propia vida con suficiente perspectiva como para confiarla a las manos de Dios, por la atracción (la gracia) que nos ha supuesto Jesucristo y todo lo suyo. ¿Es prescindible esta primera conversión? ¿Es suficiente ir haciéndola a lo largo de la vida en las diferentes conversiones? ¿Es posible transferirla en toda su seriedad a la confirmación, o incluso a la preparación del matrimonio? Puede que de no tener que elegirla nunca con implicación  personal, con claridad sobre su alternativa contraria de no adhesión, la base de nuestra fe ofrezca siempre un tono como de dejación. Otros asumieron la responsabilidad (?) y nosotros no nos vemos obligados a hacerlo nunca de manera verdaderamente personalizada. ¿Es factible retrasar el bautismo hasta la maduración que haga posible esa conversión primera? ¿Cuál sería ese momento? ¿Pudiera mantenerse el bautismo de infantes y exigir en otro momento diferente la conversión, pero -eso sí- exigirla de verdad? Esta especie de desbandada general de bautizados, ¿sería igual tras una conversión primera personal y personalizada? ¿Sería un caso más en que la exigencia más fuerte, lejos de asustar, implicase más a los creyentes? ¿O sucedería lo contrario y seríamos menos todavía?

Leer más

ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc.2, 28-32) y (Jn. 19, 25-27)

*    María  Inmaculada  , madre de Dios y nuestra (Diciembre 8)

*            *Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. 
No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios.
Vas a concebir en tu seno y vas  a dar a luz un hijo: le pondrás por nombre Jesús.
Él será grande y será llama­do hijo del Altísimo. El Espíritu vendrá sobre ti y el Altísimo te cubrirá con su sombra, por eso el que ha de nacer de ti será santo y se llamará Hijo de Dios.

*       Estaban en pie, junto a la cruz de Jesús, su madre, María de Cleofás, hermana de su madre y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo preferi­do, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquel momento el discípulo  la recibió en su casa

*                  * Momento de reflexión personal, en silencio ..

* Reflexión  

*     Nos preparamos para celebrar la fiesta de la Inmaculada,
“fiesta del comienzo absoluto”, en que celebramos la gra­tuita iniciativa de Dios, que ha elegido a María como Ma­dre del Salvador.
     Antes de mirar el “sí” de María, nos alegramos del “sí” absoluto de Dios a María,
y en ella a toda la humanidad. Dios preservó a María de toda mancha de pecado para que, en plenitud de gracia, fuese digna Madre de su Hijo. María aparece así como la primera redi­mida.
    Celebramos también la fiesta de la Iglesia ya que toda la humanidad, y en particular la Iglesia, ha quedado benefi­ciada de esta plenitud de gracia que María ha recibido de Dios.  Desde la cruz, Jesús nos la da por Madre. En ella tenemos una compañera, un modelo, una estrella que nos guía, una
Madre que nos quiere.

                   Oración en común (un lect@r y todos)

L. Te saludamos, Madre Inmaculada.
El mundo entero te saluda como a su reina
y como a la criatura más excelsa de nuestra raza. 
T. Te saludamos, María,
porque el Señor ha hecho en ti maravillas.

L.
Dios te ensalzó y te hizo grande, por eso te llamarán bienaventurada todas las generaciones.
T. Te saludamos, María, y te cantamos por ser la Madre de Dios y madre nuestra.

L. Tú estás presente en nuestra vida y nos  acompañas en nuestro caminar.
T. Te bendecimos, María, porque eres la predilecta de Dios, la elegida y predestinada antes de todos los siglos para ser su Madre. 

L. Madre de Dios, reina y madre de todas las personas humanas, Madre de la Iglesia, en medio del rumor afanoso de la vida, tu corazón de madre alienta nuestras luchas.  
T. Santa María, Madre de Dios y madre nuestra, ruega por nosotros tus hijos ahora y siempre.
                   Z U R I Ñ E

Orar con el Evangelio (Lc. 3, 3 – 18) -C-

* TERCER  DOMINGO  DE  ADVIENTO (Diciembre 13)

*    La primera lectura de este Domingo,  de Adviento nos recuerda
que es el domingo  llamado  “DE LA ALEGRÍA”.
*    Jesús, el Hijo y el Verbo, se hace carne de nuestra carne.
Hay que recordar  que Ía  alegría  cristiana es “profunda”
y se nutre de las tres virtudes teologales: de la Fe,  
que nos hace ver la realidad  tal  como Dios mismo la ve;
la  Esperanza, que es como la brújula para seguir caminando,
y el Amor, que nos hace darnos y compartir sin límites, en gratuidad,
sacando lo mejor de nosotr@s mism@s.
                                     *                       

                                 O R A C I Ó N

 *    Estad  siempre alegres, que el Señor viene y nos salva.
Contagiad vuestra  alegría a todo el mundo.
    El Señor está cerca, es el
  “DIOS,  CON    NOSOTR@S 

*  Si nos  despierta y nos  saca de la mediocridad,
si compromete y complica nuestra  vida,
pero la llena de sentido…es  Dios.
 

*    Si llama al corazón, al amor, a la generosidad, a la ilusión,
 no al miedo  ni al temor… es  Dios.
 

*    Si nos  invita a ser profundamente felices y a hacer felices a los demás…
Si  habla el lenguaje de la confianza y de la paz… es  Dios.
 

*    Si nos va liberando de cosas, de egoísmos;
si rompe nuestros planes como rompió los de
María de Nazaret… es  Dios.
 

*    Si no nos saca de la realidad del mundo sino que nos invita a estar en ella
como levadura, sal , luz… es  Dios.
 

*    Si nos invita a acercarnos, a estar y a sentir con los más pobres,
a dar vida, alegría, plenitud, sentido… es  Dios. 

*    Si nos invita a centrarnos en Jesús, a seguirle,
a convivir con Él  y a anunciar su Buena Noticia …es  Dios.

 *   Y eso es NAVIDAD,  DIOS – CON – NOSOTR@S.

 *    Estad siempre alegres y que vuestra alegría, 
      la conozca todo el mundo. AMÉN

                            Z U R I Ñ E   

 

A Monseñor Munilla

José Arregui

A MONSEÑOR MUNILLA

Estimado José Ignacio Munilla, estimado Monseñor:
              No sé si hago bien llamándole así, "Monseñor", pues Jesús nos prohibió de manera expresa y tajante llamar a nadie "señor" en esta tierra, o "padre, o "maestro". Si me permite, preferiría llamarle simplemente "hermano", pues así nos enseñó el mismo Jesús: "Todos vosotros sois hermanas, sois hermanos, y nadie debe estar por encima de nadie". Son palabras de Jesús. En nombre de Jesús, permítame dirigirme a Ud. como hermano, con respeto evangélico, con libertad evangélica, con responsabilidad evangélica.

Su nombramiento como obispo otra palabra que no es de Jesús de esta mi diócesis de San Sebastián ha sido percibida por muchos como un abuso y una provocación. Yo también lo veo así, y quiero explicarle por qué. No pienso que sea ante todo por razones de índole personal. No, no es eso. Ud. es con toda honra hijo de su padre y de su madre, Ud. es con todo derecho hijo de la patria que le enseñaron a amar, y tiene con todo derecho las ideas teológicas que le enseñaron o que quiso aprender. Yo no le reprocho nada de ello: ¿cómo podría yo reprocharle, hermano Munilla, tener sus raíces y ser quien es? Reconozco, además, que posee una mente poderosa, y estoy seguro de que, a pesar de su rostro severo, está lleno de ternura.

 

Leer más