Lecturas:
2Re 5, 14-17
Sal 97, 1-4
2Tim 2, 8-13
Lc 17, 11-19
PRIMERAS REFLEXIONES
Recomendación bien sencilla de la carta a los de Colosas: “sed agradecidos” (Col 3, 15). Ha sido siempre muy valorado eso de ser personas agradecidas. Se enseñaba a responder “gracias” por los mínimos motivos. Dicen que Pablo VI, tanta delicadeza, murió diciendo “gracias”. Algo cambiamos y ya no es tan frecuente ni tan apreciado. Parece que el dar las gracias coloque a uno por debajo de otro, a uno como acreedor y a otro como deudor. Como si el agradecer conllevara algo de humillación. Podemos preguntarnos incluso si la dificultad en agradecer tiene relación con el reconocimiento de acciones que no tienen respuesta o pago proporcionado, de cosas que no tienen precio ni recompensa adecuada, y a las que sólo queda responder con el agradecimiento. No todo tiene valor de intercambio, no se reduce la realidad a trueques de ‘te doy para que me des’. Como ni tengo con qué, ni puedo, ni sé corresponder a algo que me regalan, me resta decir gracias. Sentir esa vinculación, nueva en cada caso, frágil y leve, del agradecimiento.