Recortes que matan

Redacción de Atrio,

El extenso artículo de Hinkelammert El criminal negocio de la crisis de la deuda tiene que ser leído aquí y en septiembre. Dos artículos publicamos aquí hoy que lo concretan. Uno nos lo envía Eloy Isorna y es de un un doctor en medicina que habla con conocimiento de causa de la privación de atención sanitaria ordinaria a los sinpapeles. El otro es de José Ignacio Calleja a quien la SER preguntaba: ¿Por qué la Iglesia española no hace hoy denuncia social? Ambos han comentado el artículo citado al principio y, por eso, relaciono estos artículos con aquel texto que, para nosotros, sigue siendo clave.

Hay muchas formas de matar

Por Juan Gérvas, médico de familia, de www.equipocesca.org

Te pueden matar de muchas formas. Hay muchas formas de matar. Pueden meterte un cuchillo en el vientre. Pueden pegarte un tiro en la nuca. Pueden reventar el tren en el que vas a trabajar. Secuestrarte e “irse de la mano”. Quitarte el pan. Llevarte al suicidio. No curarte una enfermedad.

Hay muchas formas de matar. Algunas están prohibidas en España.

El día 1 de septiembre de 2012 se añadirá una forma legal de matar en España. El 1 de septiembre de 2012 se negará la atención sanitaria ordinaria en los establecimientos públicos a los extranjeros mayores de 18 años no registrados ni autorizados como residentes en España (salvo en caso de embarazo, parto y puerperio). Se autoriza su atención de urgencias por enfermedad grave o accidente.

El Gobierno de España sostiene que no puede pagar esa atención a enfermos “no urgentes” y con ello condena a la muerte a los enfermos crónicos del colectivo de extranjeros mayores de 18 años no registrados ni autorizados como residentes en España. Muerte por SIDA, por ejemplo. Muerte por cáncer. Muerte por falta de insulina. Muerte por falta de diálisis renal. Muerte sin consuelo en el paciente terminal. Muerte por tuberculosis. Suicido del esquizofrénico por falta de medicación. Muerte por enfermedades crónicas que requieren tratamiento vital. Sufrimiento y muertes “legales” en España.

No será el Gobierno ni ningún parlamentario, ni político alguno del PP el que ejecute a los extranjeros no registrados ni autorizados como residentes en España. El Gobierno espera que los profesionales sanitarios cumplan la función de verdugos que les ha asignado, por Ley. Los administrativos, enfermeras, médicos, farmacéuticos y otros que ofrecen servicios sanitarios imprescindibles para vivir matarán por negación de atención a los extranjeros mayores de 18 años no registrados ni autorizados como residentes en España.

El Gobierno de España dice que “hay que cumplir la Ley”, pero no da instrucciones concretas por escrito, pues se podría acusar ante la Justicia al que las firmara de “denegación de auxilio”, y puede llegar a la “omisión del deber de socorro”.

El Gobierno de España dice que no se puede objetar la Ley que convierte en verdugos a los profesionales sanitarios. Pero tolera la objeción contra el aborto voluntario, legal en España. “Esa es otra cuestión” dicen; “es vida” dicen. ¿Qué hilo se rompe al cumplir los 18 años para que cese el derecho la vida?

El Gobierno de España, mientras tanto, deja de cumplir con sus obligaciones y hace dejación de sus funciones y no carga a los sistemas sanitarios de la Unión Europea los servicios que se presta a sus ciudadanos, en cifra que ronda los 500 millones de euros. Son también extranjeros, pero “de los nuestros”. No hay que matarlos, está prohibido (y tienen quien los defienda).

El Gobierno de España dice que “no puede atender a la población del mundo entero”, pero no permite matar dejando sin atención urgente por enfermedad grave o accidente a los extranjeros no registrados ni autorizados como residentes en España. Sería demasiado evidente, se podrían hacer fotografías, entrevistas, relatos y habría un escándalo mundial. Hay formas y formas de matar.

El Gobierno de España lo forman políticos del PP y lo apoyan parlamentarios del PP, con mayoría absoluta. Quienes votaron al PP nunca pudieron imaginar que iban a ser “cooperadores necesarios” de muertes, nunca nadie les anunció que serían “cómplices” de quienes matan con una nueva legislación, negando tratamientos.

El PP es un partido demócrata-cristiano que defiende una Europa de valores, unida, abierta, más humana y que abraza la diversidad. Cuesta creer que cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria pueda decir a los parlamentarios y políticos del PP: “Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me distéis de comer; tuve sed y me distéis de beber; era forastero y me acogisteis; estaba desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel y vinisteis a verme”. Contribuyen a avivar las llamas del infierno en la Tierra, cuesta creer que lo hagan en nombre del Hijo del Hombre.

No hay ahorro, sino negación de atención. Los extranjeros mayores de 18 años no registrados ni autorizados como residentes en España pagan los impuestos de todos los bienes y servicios que consumen (al llamar por teléfono a su país, al comprar pan, al utilizar el transporte público, etc.). Esos impuestos cubren parte del gasto sanitario, no se les regalaría casi nada. Pues, además, consumen menos recursos que los nacionales y muchos menos que los extranjeros de la Unión Europea.

Los extranjeros mayores de 18 años no registrados ni autorizados como residentes en España podrán ser donantes de órganos, pero no podrán recibirlos. ¿Los queremos para eso, para que mueran y extraerles los órganos?

Hay muchas formas de matar. Pueden meterte un cuchillo en el vientre. Pueden pegarte un tiro en la nuca. Pueden reventar el tren en el que vas a trabajar. Secuestrarte e “irse de la mano”. Quitarte el pan. Llevarte al suicidio. No curarte una enfermedad.

¡Caigan sobre las cabezas de los políticos del PP la sangre y el sufrimiento de tantos que sufrirán y morirán por aplicación del Real Decreto Ley 16-2012!

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La “dirección” está sobrepasada

¿Por qué la Iglesia española no hace hoy denuncia social?

El río de la injusticia social es demasiado ancho para pasarlo sin mojarse

José Ignacio Calleja, en Religión Digital

A propósito de la retirada de “la tarjeta sanitaria” a un millón de inmigrantes, y sobre todo, a los 150.000 sin papeles, o inmigrantes “irregulares”, que quedan fuera del sistema sanitario común, – salvo en situaciones de urgencia y otros extremos -, me preguntan desde la SER por qué la Iglesia Católica no se pronuncia sobre esto: ¿Es que el cristianismo, – me dicen -, no tiene una palabra moral para estos casos?

Y, ¿qué diré? Vamos a olvidarnos de ir contra el mensajero (¡la SER!) y vamos a evitarnos el recurso a la complejidad de la relación entre los valores evangélicos y los problemas sociales. Y vayamos a la respuesta de lo imprescindible:

La iglesia católica sí denuncia y actúa en muchos de sus partícipes intermedios, pero es cierto que su representación institucional, la Conferencia Episcopal Española, en su Presidencia y Ejecutiva, está desparecida ante la dimensión social de la crisis española. En lo relativo a la denuncia de la injusticia social y de las estructuras sociales de injusticia, está desaparecida.

– ¿Las razones? Una, que esa “dirección” de la Iglesia es tan cercana en ideas sociales y en afectos personales al grupo político gobernante, que, si algo le tiene que decir, es poco y en privado.

– Segunda, la “presidencia ejecutiva” de la Iglesia española está sobrepasada por la dimensión social de la crisis. Ocupados en recomponer el lugar de la Iglesia en las sociedades laicas en términos neoconservadores, y entusiasmados por las oportunidades de lo espiritual en situaciones de desorientación cultural, la crisis social y económica los ha sobrepasado, convirtiéndolos en dirigentes anacrónicos.

– Tercera, toman el atajo de lo espiritual, pero el río de la injusticia social es demasiado ancho para pasarlo sin mojarse. Socialmente hablando, en clave de estructuras de injusticia social en España, y en Europa, la presidencia de la iglesia española, está desbordada por la realidad histórica y fuera de su tiempo.

– Cuarta, es posible que la presidencia escasamente amplia y colegiada de la iglesia española, sí sepa lo que habría que decir socialmente en este tiempo, en términos de justicia social, pero no vea forma de decirlo con ganas, porque honestamente, no es su estilo de iglesia y cristianismo, y tendrían que dejarlo.

Podríamos seguir, pero la radio y tres minutos no dan más de sí.