POR JUAN B. ASTIGARRAGA
Vamos a distinguir dos tipos de razones de por qué no podremos salir de la crisis, las originadas por la zona euro y las de política económica interior.
EL CORSÉ DE LAS NORMAS DE LA EUROZONA
En primer lugar un país adscrito a la eurozona no puede individualmente devaluar. Los países que pertenecen a la zona euro tienen como bien sabemos una sola moneda, el euro. Los países que andan con problemas serios, o sea Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia, y que han perdido competitividad por tener un modelo productivo inadecuado, desearían poder devaluar la moneda, o sea rebajar de esta manera el precio exterior de todos los productos exportados, para aumentar así sus exportaciones, y mejorar su actividad económica. Pero las reglas de la eurozona no lo permiten.
El euro no se puede devaluar más que si lo acuerdan todos los países de la zona euro. Otros países como Suecia, Gran Bretaña y Noruega, que mantienen sus monedas, han podido devaluarlas, lo han hecho con éxito, han vendido más al exterior, han aumentado sus exportaciones y han mejorado con respecto a la crisis. Y la difícil situación de los citados países mediterráneos e Irlanda con problemas, les obliga a hacer lo que se ha venido en llamar una devaluación interna; esto es, reducir el estado de bienestar y reducir los salarios, para reducir costes, volver a ser competitivos y poder exportar. Todo esto con enormes sacrificios de la clase trabajadora.
Y sin conseguir ningún resultado sino todo lo contrario, el déficit se agranda al disminuir el Producto Interior Bruto (PIB). En segundo lugar en la UE no se pueden establecer aranceles discriminativos (para ciertos productos invadidos por los productos de los países emergentes, por ejemplo China que tiene salarios muy bajos, escasa protección social y una moneda devaluada), con el fin de defender la producción y el empleo interior. En tercer lugar, el único banco central es el Banco Central Europeo (BCE).
O sea que cada país como no tiene banco central propio, no puede imprimir dinero para apoyar a su Estado comprando Deuda Pública a un interés razonable, y/o abaratar el interés, para que fluya el crédito haciendo imposible de esta manera la estimulación de la economía. Y el BCE sólo financia a los bancos y no a los Estados, que de esta manera se ven obligados a conseguir financiaciones muy caras en los mercados, con lo que se vuelve a hinchar el déficit.
Y en cuarto lugar, por el pacto de estabilidad presupuestaria, están prohibidas las políticas expansivas keynesianas — que consisten fundamentalmente de aumentar el Gasto Público en épocas de crisis –, pues el máximo déficit admitido no debe superar el 3% del Producto Interior Bruto y la Deuda Pública no debe superar el 60%, recomendándose además la reducción regresiva de impuestos. O sea menos impuestos y menos Gasto Público con las consecuencias que analizaremos a continuación.
LOS ERRORES DE LA POLÍTICA ECONÓMICA INTERIOR
La situación económica se ha convertido en una recesión larvada y continua. Mucho paro, el paro y las congelaciones o disminuciones de salarios llevan a un bajo consumo, poca inversión por falta de expectativas, y en definitiva poca demanda efectiva, poca actividad económica, y un gran sufrimiento de las clases media y baja. Ante esta perspectiva la peor política económica que se podía aplicar es la de la austeridad: menos Gasto Público y más Impuestos, que es la que se está llevando a cabo, con la única razón de reducir el déficit.
Cuando el verdadero problema no es el déficit sino que es entrar en la espiral deflacionaria a la que estamos asomándonos. Incomprensiblemente es la política recomendada y exigida por la Comisión de la UE, el BCE y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Veamos por qué es imposible salir de la crisis por este camino. La demanda efectiva interior tiene tres sumandos: Consumo, Inversión y Gasto Publico. Si el Consumo y la Inversión son escasos que es nuestro caso, la mejor manera de estimular la economía se lleva a cabo manteniendo e incluso ampliando, priorizando y con eficiencia el Gasto Público, lo que hará posible animar la economía y el empleo, y como consecuencia mejorar la recaudación impositiva y así reducir el déficit.
En cambio si seguimos con las políticas de austeridad, al recortar el Gasto Público se disminuye la debilitada y decreciente demanda interior, (o sea el consumo más la inversión), y se ahondará más en el estancamiento de la economía, caminando hacia la depresión y por supuesto a un mayor déficit, que es lo que dicen y tratan los gobiernos neoliberales de conseguir con fracasos sucesivos cuando no estrepitosos. Y en España, el país de la UE con más paro (seis millones, o sea uno de cada cuatro españoles en edad de trabajar esta desocupado), las políticas económicas que se están aplicando, primero por el gobierno del PSOE de último año de Zapatero (que ocasionó la pérdida de las elecciones), y ahora con nuevos planes catastróficos del PP, es justamente las de la austeridad: reformas y recortes.
Todo esto no es nada nuevo, ya se dio en la crisis de 1930, pero los intereses financieros y los políticos han olvidado la historia con la caterva de expertos y economistas que les apoyan. Es, como afirma el premio Nóbel Joseph Stiglitz, el camino recto hacia el suicidio. También es necesario citar a Paul Krugman y españoles como Vicenç Navarro, Juan Torres y un largo etcétera que trabajan en contra de estas políticas ortodoxas de los políticos que tenemos con un liderazgo vergonzante. Como dice José Luis Sanpedro hay economistas que trabajan para los ricos y otros que trabajan para los trabajadores
CONCLUSIÓN
No parece posible salir de la crisis, por una parte con el panorama exterior de la eurozona, que nos lleva a la indefensión y a la imposibilidad de mejorar nuestra competitividad; y por otra parte con las absurdas políticas de austeridad promovidas por la troica y aceptadas con gusto por el gobierno de Rajoy.
CUYOS PRINCIPIOS SON ABSOLUTAMENTE NEOLIBERALES, cuyo peso cae fundamentalmente sobre los trabajadores, a los que tiene atemorizados con sus recortes y reformas, y por otra parte tiene en el punto de mira la privatización del Estado de Bienestar, para seguir aumentando los negocios, con corrupción si fuera menester y disminuyendo la cantidad y la calidad de la protección social.
A corto plazo no se ve la posibilidad de un viraje de esta política, pero a medio plazo habrá tal situación insostenible de sufrimiento, que no habrá mas remedio. La eurozona dominada por Alemania, y España con los gobiernos que estén en el poder, cada una en su demarcación tendrán que cambiar el rumbo.
Y lo peor del caso es que no se han enterado o no se quieren enterar que sus políticas económicas, tanto la nacional como la europea están de espaldas a la solución de la crisis, y no recuerdan la historia económica del siglo XX ni el abundante cuerpo de investigación económica sobre la Gran Depresión, y de la posguerra con sus políticas keynesianas expansivas de gasto público e impuestos progresivos.
La historia de los próximos años dejará en el mayor de los ridículos a los promotores de semejante barbarie. Ya nada será igual que antes y afortunadamente no todo van a ser desventajas de esta crisis del sistema.
Las crisis traen después mejoras, y voy a referirme a la más importante que ya sobrenada en el ambiente: la necesidad de una democracia más real y participativa, pues los poderes económicos han abusado excesivamente, despreciando el sufrimiento humano hasta límites inaguantables, y rayanos en réplicas violentas o al menos de resistencia civil.