El error ideológico del islam: El sueño desesperado del Califato islámico

Samir Khalil Samir
REDES CRISTIANAS

Es tiempo de salvar al Islam, luchando contra el fanatismo religioso. La retórica de Abu Bakr al Baghdadi es engañar. Ningún musulmán quiere vivir en un califato. El mismo “califa” es rechazado por todos. Y él tiene razón al indicar la decadencia del mundo islámico en el cual los primeros responsables son los mismos musulmanes.
El error del mundo islámico es a nivel ideológico. Lleva a guerras de tipo ideológico: cultural, religioso, histórico, pero jamás basadas sobre las verdaderas exigencias de la gente. La gente árabe pide soluciones a las necesidades esenciales; igualdad entre hombres y mujeres; entre musulmanes y no musulmanes; ricos y pobres (en el mundo árabe el pobre jamás tiene voz) . En lugar de tomar lo mejor de la civilización moderna, nosotros buscamos soluciones retrocediendo al pasado.

En este error, hay también una responsabilidad de Occidente: tiene que mejorar la relación con el mundo árabe. Entre nosotros, el mundo occidental es visto como un lugar inmoral, sin valores. Y en parte es verdad. El Occidente es visto como la guía del mundo, pero que ejerce su dominio a través de las armas, con la ley del más fuerte…
Aunque atendiendo a estos elementos, el mundo musulmán, rechaza el proyecto occidental, demasiado “humano” y espera un “proyecto divino”, que es la sharia. En realidad, la sharia no tiene nada de “divino”: ella es la sedimentación de las reglas tribales y beduinas del siglo IX y X, y nada tienen que ver con el Corán, que es del siglo VII, o con el profeta Muhammad. Desgraciadamente, aunque esta idea es admitida por la mayor parte de la población, los capitostes políticos, sobre todo los más ricos, continúan manteniendo viva esta idea de la sharia como una cosa “santa”  defendiendo la cultura beduina y del desierto, siendo ellos los descendientes de aquella época. Pero ellos no son ni podrán ser jamás un modelo para el mundo musulmán.

La crisis del mundo islámico se ha agudizado también por la fundación del Estado de Israel, una creación injusta porque nace sobre el territorio de otro Estado que no era en nada culpable de la Shoah. El desastre de 1948 y después del 1967 ha mostrado hasta qué punto el mundo árabe (y el mundo islámico) fuese en retardo, y ha suscitado las revoluciones árabes y la animosidad contra Occidente, además del odio contra Israel (y para algunos contra hebreos y cristianos). Pero, sobre esta creación, siendo ya un hecho histórico, no se puede volver a atrás.
Para entrar en la prospectiva de mayor colaboración internacional, debemos trabajar por una solución de la cuestión israel-palestina. Esto supone, tanto para los israelitas como para palestinos, la decisión de buscar una solución justa, si bien nunca perfecta, pues entrambos ha recibido daños y procurado  heridas.

Favorecer la división y la guerra es una mala política porque elimina la paz para todos, también para Israel. Israel podrá seguir expropiando territorios a los palestinos, pero llegará a un punto en que tendrá que tenerse, en un mismo Estado, israelitas y palestinos… La única vía es la colaboración. Algunos acusan a los EE.UU. y a algunos países europeos de haber facilitado este genocidio interno al mundo islámico. De nuevo, la culpa es nuestra. El problema ha nacido por nosotros en Siria, porque el Gobierno de Damasco , además de dictatorial, es un gobierno de la minoría alauita, que se ha transformado en una guerra religiosa entre sunitas y chiitas , una guerra que se remonta al siglo séptimo….

Conclusión Si de verdad queremos reconstruir la sociedad árabe, son necesarias algunas opciones fundamentales:
1.Nosotros, árabes, debemos aprender a convivir sobre la base de valores comunes, sin hacer guerra por motivo de diferencias religiosas. Y, en segundo lugar, debemos pensar en la solidaridad entre los pueblos y en la región. No es posible que existan árabes superricos y gente que apenas puede sobrevivir: estas diferencias incitan a la guerra.
2. En otro nivel, es preciso colaborar en toda la región, sobre todo con Israel, para la paz con los palestinos. Todo paso hacia la paz en este sentido podrá facilitar las relaciones con Occidente.
3. Otra urgencia es que los Países árabes establezcan Constituciones inspiradas en la justicia, la igualdad, los derechos, la paz, sin hacer distinción entre sexos y religiones.

4. Finalmente hay que limpiar la sociedad de la corrupción. Nuestros Países están inmersos en la corrupción. En Egipto, por ejemplo, muchas personas no acuden a los hospitales porque todo servicio, incluso el más simple, puede ser atendido únicamente si pagas, si no no te curan.
El movimiento reciente del Califato Abu Bark no respeta ninguno de estos cuatro principios. Por esto mismo no tendrá éxito, más bien reforzará las discriminaciones basadas sobre normas establecidas hace más de 1000 años. La gran mayoría de musulmanes quiere vivir según los valores auténticos actuales; sólo los salafitas quieren volver a la época medieval.

La solución es entrar en una visión de colaboración internacional árabe, para construir una civilización nueva, integrando los elementos positivos de la modernidad y los valores contenidos en la tradición islámica. Fuera de esto, el mundo árabe no hará sino retroceder y, lo que es peor, lo hará en nombre de la religión. Es decir, del Islam. Es tiempo de salvar al Islam, luchando contra el fanatismo religioso.