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La sociedad debe recuperar los valores abandonados, como la austeridad, la generosidad, el sacrificio, la honradez y la dedicación.
La crisis económica que vive España «va a ser larga» y la sociedad deberá «emplearse a fondo» en la «recuperación de los valores que implican austeridad, esfuerzo, sacrificio, generosidad o responsabilidad en el trabajo».
De este modo se ha referido hoy el director de Cáritas Madrid, Julio Beamonte, a la «peor situación» que ha vivido España en el último medio siglo y que ha generado el estado de pobreza en que viven muchas personas, aquellas en quienes basa su actividad esta organización humanitaria de la Iglesia Católica española.
Beamonte ha presentado ante la prensa la Memoria 2011 de Cáritas Madrid, de la que se desprende que esta organización atiende en la actualidad al doble de personas a las que ayudaba en el cuatrienio 2004-2008.
El director de Cáritas Madrid ha estimado en 300.000 el número de personas atendidas de forma «indirecta» por la organización el año pasado, a partir de la cifra de 118.000 «atendidas directamente» que cita la Memoria y teniendo en cuenta, ha dicho, que cada una de estas personas pertenece a una familia de tres o cuatro integrantes.
Este número de personas, ha dicho, supone el «aumento claro» de la población que ha resultado «golpeada duramente» por la crisis y que ha pasado de una situación normal de integración social a la de «vulnerabilidad» y luego a la de «exclusión«.
Según Cáritas, el perfil de las personas demandantes de ayuda ha cambiado «sustancialmente», de modo que ahora son «más jóvenes, con un nivel cultural más alto, más hombres sobre el número de mujeres, más familias monoparentales, y una reducción de la presencia de inmigrantes, mientras que ha aumentado el número de españoles».
También ha sido mencionado el aumento de los «pobres vergonzantes», aquellas personas que «no se sienten capaces de que los demás sepan que piden ayuda; aquello que recogen la ayuda en los comedores y la llevan a casa para alimentar a su familia».
Para el director de la organización, esta es «la cara de la moneda que muestra la pobreza», aunque hay otra, la de «la esperanza«, en la que Cáritas sitúa a aquella parte de la población, «incrementada notablemente, que es solidaria y que dona tiempo y recursos a sus hermanos mas necesitados».
Beamonte ha afirmado que «desde esa esperanza», las carencias que está dejando la crisis deben servir «como punto de inflexión y como una oportunidad para rearmar moralmente a la sociedad«.
«La sociedad debe recuperar los valores abandonados, como la austeridad, la generosidad, el sacrificio, la honradez y la dedicación», cuyo abandono -ha dicho- ha supuesto la creación de una sociedad «de usar y tirar».
Con respecto al trabajo de su organización humanitaria, Beamonte ha afirmado que Cáritas, «sustancialmente», centra su ayuda en los temas «vivienda, laboral y necesidad económica», que es, este último, «al que se atiende con ayudas directas».
A lo largo de 2011, Cáritas ayudó a unas 600 familias en temas de vivienda, a otras 14.000 con ayudas económicas directas para «asuntos vitales», mientras que sus trece comedores sirvieron un millón de comidas.
Al término de su intervención y consultado acerca de la polémica relacionada con el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), del que la Iglesia está exenta, Beamonte ha afirmado que «si la ley lo determinase que hay que pagar ese impuesto, debe pagarse«.
Y con respecto a la «dación en pago«, o la entrega de inmuebles para satisfacer deudas hipotecarias, Beamonte ha reconocido que «está generando muchas situaciones injustas«, aunque ha afirmado que «las leyes están para cumplirlas» o para cambiarlas previa discusión «en los estamentos necesarios».
«Si la ley es injusta, lúchese por cambiarla; y una vez cambiada acéptese con todas sus consecuencias», ha dicho el directivo de Cáritas.
Según Cáritas, el presupuesto superior a 23 millones de euros de 2011 procedió en un 73 o 74 por ciento de las donaciones voluntarias de la comunidad cristiana, un 12 por ciento de determinados proyectos subvencionados por la administración, un 8 por ciento de ingresos propios y un 3 por ciento procedente del IRPF.
Por otro lado, el director de Cáritas Diocesana de Zaragoza, Carlos Sauras, y el secretario de la institución, Francisco Yagüe, han explicado este martes que la tasa de pobreza en Aragón se ha incrementado un 0,9 por ciento durante el año 2011, en comparación con el anterior.
Durante una rueda de prensa en la sede de Cáritas en Zaragoza con motivo de la presentación de la memoria de 2011, Yagüe ha apuntado que la pobreza se está haciendo, en Aragón y en España, «más extensa y crónica«.
Así, ha indicado que, según el indicador de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE) en el año 2011 la tasa de pobreza relativa, que mide la desigualdad, se ha situado en el 13,6 por ciento en Aragón y en el 20,7 en España, mientras que el año anterior estaba en el 12,7 y el 19,5 por ciento, respectivamente.
Además, Yagüe ha señalado que según el indicador Arope, que mide la cantidad de personas que están bajo el umbral de la pobreza a través de la privación de material, es decir, que no tienen acceso en sus hogares a una serie de productos básicos, en Aragón se encuentran en esa situación el 15,9 por ciento de los hogares, cuando el año anterior se encontraba en el 14,20 por ciento.
En lo que se refiere a los datos de la memoria de Cáritas Diocesana de Zaragoza, el secretario de la institución ha recalcado que se mantiene «un elevado número o índice de personas y familias atendidas».
De esta forma, Cáritas Zaragoza ha atendido en 2011 a 4.504 familias, cuando en 2010 se atendieron a 4.211 y. En 2009 se atendieron 5.329. Por lugares de atención, la mayoría (3.063) lo fueron desde las parroquias.
En este sentido, Yagüe ha matizado que se atendieron a 7.704 personas en los 117 puntos de acogida que tiene Cáritas en la provincia de Zaragoza.
Asimismo, ha recalcado que de las personas atendidas por Cáritas el grupo que más se ha incrementado durante este año 2011 han sido los que están en edad de trabajar, que han supuesto el 61,1 por ciento del total, un 3,6 por ciento más que en el año 2010. No obstante, los porcentajes entre hombres y mujeres son muy similares, 51 y 48,9 por ciento respectivamente, al igual que el porcentaje de los que son nacidos en España o en el extranjero, 48,9 y 49,3 por ciento, respectivamente.
El desempleo
El secretario de Cáritas Diocesana de Zaragoza ha asegurado que es el desempleo el que «continúa precarizando la situación económica» de los ciudadanos.
Además, los inmigrantes sufren problemas de legalidad administrativa al no conseguir trabajo y así no poder renovar sus permisos. El 15 por ciento de las personas inmigrantes que han acudido a Cáritas en 2011 se encontraban en situación de irregularidad administrativa.
En lo que respecta a las familias que son atendidas por Cáritas en la provincia de Zaragoza, Francisco Yagüe ha subrayado que el 47,6 por ciento son atendidas por primera vez, «una tendencia que desciende, ya que mantenemos el volumen de atención pero las personas que acuden por primera vez son menos», lo que refleja que los problemas de pobreza «empiezan a ser persistentes».
Si se separa a los ciudadanos que acuden a Cáritas por el tipo de vivienda en la que residen, Yagüe ha destacado que el 54,2 por ciento están en una casa alquilada, el 16,7 por ciento en una realquilada o subarrendada. El 7,1 por ciento tienen la vivienda en propiedad pero todavía la están pagando, el 4,4, cedida, el 3,1, en propiedad pagada, el 0,9 están una vivienda ocupada, el 0,2 está acogido y el 13,4 por ciento se desconoce.
Respecto a las ayudas económicas que ha proporcionado Cáritas Zaragoza, el 58,97 por ciento han ido destinadas a alimentación, el 28,64 a vivienda y el 2,36 por ciento a gastos sanitarios. En total, se dieron 6.544 ayudas valoradas en 837.557,61 euros.
Cáritas Diocesana de Zaragoza cuenta con 120 trabajadores, 7.089 socios y 1.241 voluntarios, de los que 143 fueron nuevas incorporaciones. El 65,91 son mujeres, el 57,29 poseen estudios medios o superiores y el 23,69 compaginan su labor de voluntariado con la vida laboral.
Además, respecto a las cuentas de la entidad, en el año 2011 el 57,10 por ciento de los ingresos los recibió de campañas, donativos y aportaciones de los socios. En los gastos, el 60,91 fueron destinados a la atención de familias y servicios especializados.
Campañas
Por su parte, el director de Cáritas Diocesana de Zaragoza, Carlos Sauras, ha informado de que, como todos los años coincidiendo con la celebración del Corpus Christi, la entidad ha intensificado su campaña de sensibilización con el lema ‘Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir‘.
Según ha puntualizado, Cáritas Diocesana de Zaragoza mantiene durante todo el año una campaña de sensibilización, que este 2012 tiene el lema ‘Vive sencillamente y la economía de la gratuidad nos hará felices’. No obstante, intensifica estas campañas en dos momentos de año: Navidad y Corpus Christi.
Con estas campañas «buscamos no sólo recaudar sino mover a la generosidad y el compromiso comunitario«, ha afirmado Carlos Sauras, quien ha añadido que estas actuaciones «hacen en una sociedad más solidaria».
Sauras también ha sostenido que la labor de Cáritas es ayudar a las personas a que «puedan ser autónomas», aunque ha recordado que es «difícil» dada la situación económica que «venimos padeciendo desde 2008» y que el 44 por ciento de las personas acogidas por la entidad «llevan más de tres años» en situación de pobreza.
«La situación actual es muy grave, el objetivo tiene que ser desarrollar unas políticas sociales eficaces, ya que son temas estructurales que afectan al conjunto de la sociedad», ha apostillado.
Sin embargo, sí que ha mencionado que en este tiempo de crisis «hemos visto mucha solidaridad, y eso es un gran componente de esperanza que ha hecho posible la atención a más personas que lo necesitan».
«La sociedad española ha respondido con solidaridad, una generosidad familiar que ha sido ejemplar y demuestra lo importante que es la estructura de la familia en la construcción de una sociedad», ha insistido. Así, también ha destacado la solidaridad entre grupos de personas «por ejemplo los inmigrantes entre sí» y la de los voluntarios de Cáritas.
Por otra parte, ha comunicado que la situación social y económica está empezando a hacer mella en algunos sectores y, en ocasiones, «en las propias relaciones familiares y en una mayor precariedad de la salud mental».
Aportaciones
En lo que se refiere a las aportaciones que realiza la Conferencia Episcopal, Sauras ha indicado que se han percibido estos últimos años pero se trata de donaciones puntuales, y ha recordado que Cáritas pertenece a la Iglesia Católica aunque colabora «con todo tipo de personas, lo importante es que todos trabajemos bajo la filosofía de Cáritas«.
Asimismo, ha comentado que las ayudas que se reciben del Gobierno de Aragón en realidad se hacen mediante la firma de convenios, no son directas, y que ayuda, tanto a la Administración pública como a Cáritas, a llevar a cabo labores sociales necesarias para la sociedad.
IBI
Por otra parte, Carlos Sauras ha subrayado que en algunas zonas Cáritas realiza un servicio no sólo útil para los ciudadanos sino que además no está cubierto por las administraciones públicas, por lo que ha considerado que no se debería hacer pagar el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) ni a los sitios de culto ni a algunos espacios que mantienen un servicio necesario.
(Rd/Agencias)