Religión Digital
La sensibilidad del papa León XIV por la paz es manifiesta; su pedagogía y su pastoral por la paz son oportunas y necesarias, porque en los inicios del segundo cuarto de siglo XXI distan mucho de ser pacíficos o de anhelar la paz, como tarea social, política e individual. Los conflictos, las guerras, la violencia es la identidad de nuestra historia, que hace patente K. Marx y que, a pesar de que para él la “violencia es la partera de la historia”, el compromiso con la paz ha de ser evidente en nuestras culturas y en nuestra civilización.
Pero ahí está el dicho romano que en latín suena de este modo, “si vis pacem, para bellum”, “si quieres la paz, prepara la guerra. Esta máxima ha sido y es el eje cartesiano de la historia, tanto individual como colectiva; civil y religiosa; como si el “homo homini lupus” (el hombre es un lobo para el hombre) fuese irremediablemente inevitable. Pero habría que cambiarlo radicalmente por “si quieres la paz, prepara la paz”. Es lo que Jesús de Nazaret pretendió al romper esta dinámica belicista y de violencia con aquello de “dichosos los mansos…; dichosos los que buscan la paz (Mt. 5,4.9); “amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen, bendecid a los que os maldicen y orad por los que os calumnian” (Lc. 6,27-28)… Leer más (Antonio Gil de Zúñiga)