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Bajo los tibios rayos del sol invictus nos acercamos al comienzo de un nuevo año. Suele ser ocasión propicia para cerrar el año viejo con un balance y abrir el nuevo con renovadas expectativas. Es demasiado larga la lista de despropósitos a los que asistimos con impotencia y a veces con una sensación de culpable indiferencia: guerras, asesinatos, violaciones, torturas y una larga lista de agresiones a la dignidad de las personas plasmada en la declaración de Derechos Humanos Universalizables.
Si hay dos palabras que se repiten en los análisis de sociólogos, filósofos y politólogos son: desencanto e incertidumbre. A la luz de la historia está claro que no cualquier tiempo pasado fue mejor y también que cualquier situación actual (política, social, económica, cultural…) es manifiestamente mejorable. Las ilusionantes expectativas creadas por los intelectuales de la Ilustración (Kant incluso hablaba de una paz perpetua) se han quedado muy por debajo de lo esperado. La frustración y el desengaño se van apoderando de nosotros al comprobar lo poco que ha dado de sí el “homo” que desde hace unos 300.000 años dicen que viene ejerciendo de “sapiens”… Leer más (Pedro Miguel Ansó Esarte)