Cristianisme i Justicia
Tanto en la última convocatoria de elecciones al Parlamento Europeo como en las de los diferentes estados de la UE hemos visto un incremento en el número de votantes a partidos de ultraderecha. Se trata de formaciones políticas diversas, pero con una narrativa común que ha incorporado la religión cristiana hasta el punto de haber llegado a la asociación entre la una y la otra. No nos extraña oír a políticos ultraderechistas identificando el cristianismo con un «nosotros» que entiende como propio de aquello que ellos llaman «cultura occidental». Una cultura que caracterizan como homogénea y que estaría sostenida por valores tradicionales que tendrían que regir la vida pública, privada, social y política. De esta forma, el «nosotros» cristiano se presenta como lo bueno, mientras que «el resto» (que suele estar identificado con un «ellos» —que hace referencia al Islam—), no solo tiene que ser excluido, sino que también se tiene que combatir. Esta actitud excluyente deja de lado consensos universales como los derechos humanos, la dignidad inalienable de todas las personas y, desde una mirada cristiana, vacía de sentido parábolas como la del buen samaritano (Lc 10, 25-37) o tradiciones como la de la hospitalidad (Hb 13, 2).
En el caso de España, esta dinámica la hemos visto concretada en la utilización del catolicismo como un elemento más de la estrategia política de algunos partidos de ultraderecha… Leer más (Mª Carmen de la Fuente)