La reforma del Concordato, una eterna cantinela

El nuncio apostólico en España, Renzo Fratini, critica la exhumación de los restos de Franco: “Dejarlo en paz era lo mejor. Ya lo juzgará Dios”. Monseñor, la historia y los ciudadanos juzgan también. Señor nuncio, los símbolos son importantes, aunque no sean banderas, y usted se inclina abiertamente por mantener la iconografía del franquismo. No se puede ser equidistante ante quien provocó una Guerra Civil, una represión concienzuda y selectiva, y un atraso evidente en la sociedad española. La Iglesia católica española obtuvo del franquismo múltiples privilegios, como…  Leer más (Alberto Sabio)

Lo aberrante del infierno

En otro lugar he escrito que la creencia en el mito del infierno es la aberración más grande que ha habido en la historia de la humanidad. Hacía mucho tiempo que quería saber cómo la Iglesia había adoptado la creencia de esta barbaridad, cuándo, por culpa de quién. Pero parecía todo un tabú. En mi libro sobre «La Biblia bien contada» queda claro que de la Biblia no se puede sacar aproximación alguna en este sentido, aunque un texto de Cristo «muy mal interpretado» sí daría lugar a ello. La primera sorpresa es que esta adopción de la herejía no fue en un momento, en una época, sino poco a poco, a lo largo de mil años.   Leer más (Antoni Ferret)

El rector de la Universidad de Deusto cree que la «reconciliación» en Euskadi tras ETA tardará «una o dos generaciones»

«El Gobierno vasco habla de convivencia, derechos humanos, de paz… yo siempre hablo de reconciliación». «La reconciliación o la convivencia es el reto que tenemos y creo que se dan pasos». Respecto a la posición de la Iglesia en esta cuestión, ha defendido que en el pasado ha supuesto un «espacio de respeto, de no extremismo».

El rector de la Universidad de Deusto, José María Guibert, ha considerado que la «reconciliación» tras ETA en Euskadi tardará «una o dos generaciones», aunque ha valorado que las «ganas están ahí». Guibert ha sido cuestionado en una entrevista en Radio Euskadi por la situación de Euskadi tras el final de ETA y los pasos dados en pos de la convivencia.

Según ha considerado, se «avanza mucho y se va muy rápido», aunque ha advertido de que hasta hace poco tiempo no se hablaba de «reconciliación». «El Gobierno vasco habla de convivencia, derechos humanos, de paz… yo siempre hablo de reconciliación», ha añadido. A su juicio, la reconciliación en Euskadi es algo que «está por hacerse» y «tardará una o dos generaciones pero claramente hay elementos que indican que las ganas de reconciliar y de convivir están ahí».

Respecto a la posición de la Iglesia en esta cuestión, ha defendido que en el pasado ha supuesto un «espacio de respeto, de no extremismo», aunque «quizá algunos han criticado que tenía que haber hecho más cosas». «Eso se ve desde los ojos de ahora», ha sostenido…     Leer más

 

«Las Mujeres en la Iglesia», curso online organizado por el Boston College

La Escuela de Teología y Ministerio del Boston College ofrece un espacio abierto de reflexión y discernimiento, de búsquedas y encuentros para profundizar y contribuir con nuevos aportes a la presencia y la participación de las mujeres en la vida y en la misión de la Iglesia hoy.

Se realizará en un período de cinco semanas, de las cuales la primera es introductoria. Ofrece distintas perspectivas teológicas y pastorales sobre la presencia y participación de las mujeres en la Iglesia y en la sociedad a la luz de la Revelación Bíblica y el Magisterio, en diálogo con el tiempo presente.

Presentaremos una introducción histórica y teológica a la temática. Abordaremos el tema de las mujeres y ministerios en las primeras comunidades desde una hermenéutica feminista. También presentaremos una aproximación a la cristología narrativa, siguiendo al Jesús de los evangelios, pero descubriendo otra manera de percibirlo en su relación con las mujeres como interlocutoras y compañeras de misión.

Reconoceremos los desafíos teológicos y pastorales planteados a las mujeres que participaron en el Concilio Vaticano II para, finalmente, reflexionar sobre los desafíos que se nos presentan hoy en la construcción de una Iglesia inclusiva y solidaria en la que todas y todos seamos protagonistas desde distintos espacios de participación e interacción… Leer más

 

DOMINGO 15 (C) Fray Marcos

 

(Dt 30,10-14) «El mandamiento está muy cerca de ti, en tu corazón. Cúmplelo.

(Col 1, 15-20) «Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.

(Lc 10,25-37) «¿Quién es mi prójimo? Anda, haz tú lo mismo”.

        

.-Sin prójimo no hay Dios que valga. El evangelio es demasiado simple. Solo cuando me aproximo al que me necesita me estoy acercando al verdadero Dios.

Hoy la primera lectura nos da la clave para entender el evangelio. La voluntad de Dios no viene de fuera, sino que es una exigencia de nuestro ser. Dios no crea al ser humano y luego le impone unas obligaciones. Dios no tiene “voluntad”, porque no tiene partes ni cualidades ni potencias. Es un “ser” simplicísimo. Lo que Dios espera es que despleguemos esas posibilidades (exigencias) que nacen de nuestro ser más profundo. ¡Cuanto fundamentalismo se evitaría si tuviéramos en cuenta esta simple verdad!       

El jurista sabía la respuesta, luego no pregunta para aprender, sino para examinar. Jesús se lo hace ver, haciendo que él mismo responda. Lo que no estaba tan claro era quién era Dios y quién era el prójimo. Aquí sí que había y sigue habiendo mucho que aclarar… Jesús habla de superar la Ley como venida de un Dios que desde fuera y desde arriba nos exige normas de conducta que van en contra de nuestros intereses. Como la primera lectura de hoy, Jesús habla de una ley no escrita que llevamos todos dentro y que hay que descubrir.        

Solo Lc narra esta maravillosa parábola del “buen samaritano”. Como todas, no necesita explicación. Lo único que exige es implicación. El oyente tiene que tomar partido después de oírla. Si no lo hace, la narración carece de sentido. Se nos invita a descubrir una manera nueva de ser humanos. No basta ser religioso y tener muy buenas relaciones con el Dios del templo, aunque sea sacerdote o levita, hay que hacerse prójimo. La parábola nos propone dejar de considerarse a sí mismo el ombligo del mundo  y poner en el centro al otro.        

Cuando pregunto, ¿Quién es mi prójimo?, presupongo que puede haber alguien que no lo es y tendría que amar solo al que los es. En algunos casos, en el AT, el prójimo tenía este sentido. La religión judía nació como un medio de aglutinar un pueblo en torno a un Dios, con unas obligaciones que le permitían asegurar una cohesión interna capaz de superar el egoísmo destructor. Para nada pensaban en un amor universal, sino en un amor a los pertenecientes al pueblo, con la finalidad de defenderse de los que no pertenecían a él.      

La pregunta presupone que el ser o no ser prójimo depende del otro, o de las circunstancias. Este es el fundamento de la mentalidad legalista que excluye toda aproximación. La ayuda al miserable desde el estricto cumplimiento de la Ley no excluye el sentimiento de superioridad o desprecio. Cumplo lo mandado pero no me involucro en la situación del otro. Simplemente lo hago “por amor a dios”. Esta es la trampa donde hemos caído. Lo que hizo el Samaritano está a años luz de esta actitud. Se aproxima, lo cura, lo venda, lo lleva a la posada, etc.       

El relato es típico de la literatura oriental, pero los personajes implicados en él, lo convierten en  provocador. Los oficiales de la religión están demasiado preocupados por la legalidad y la pureza para preocuparse de los demás. Para el sacerdote y el levita, lo primero era la Ley. Para el samaritano, lo primero era el hombre. El hereje, el idólatra, el impuro, odiado precisamente por no ser religioso, no está sujeto a normas externas, lleva la ley en el corazón. La palabra empleada en griego para indicar que se conmueve, nos indica que el Samaritano se dejó llevar por su verdadero ser desde el interior y acabó imitando a Dios.        

La parábola, no deja lugar a dudo sobre lo que Jesús entendía por próximo. Prójimo es todo aquel con quien me encuentro en mi camino. Prójimo es aquel que me necesita. Estamos equivocados al pensar que el prójimo lo puedo determinar yo. Jesús nos dice que el prójimo se me impone, aunque yo puedo tomar la decisión de escamotear esa presencia e ignorarlo. Cuando me niego a verlo, estoy fallando, buscando excusas para escapar a esa imposición que me saca de mi programación, de mis planes, a veces tan religiosos ellos.        

Estamos equivocados cuando pensamos que si me acerco a otra persona para ayudarla, estoy haciendo una cosa buena, pero que si no la ayudo, no pasa nada, porque yo soy libre de ayudarla o de no ayudarla. No vemos como una necesidad el ayudarla, sino como una posibilidad que se me ofrece y que yo puedo aprovechar. No, debemos sentir esa ayuda, como una urgencia. Soy capaz de programar un prójimo para una hora determinada, pero rechazo instinti­vamente al que se me impone sin mi consentimiento.      

Tanto en el AT como en el evangelio, se entiende a Dios como cosa, es decir como alguien que existe al margen de la creación. Hoy sabemos que Dios está en las cosas, no al margen de ellas, ni por encima de ellas. Si pudiéramos ver la creación desde Dios veríamos que no se diferencia en nada de ella. La creación es la manifestación de Dios. Vista desde la criatura, sí hay diferencia, pero no por lo que la creación es, sino por lo que no es; por sus limitaciones. Dios es infinito, la criatura no, ni por separado ni en conjunto. Si en todas las cosas está Dios, es claro que en cualquier ser humano se está manifestando su presencia.

Aclaremos esta idea con el ejemplo de la luz. La luz no se puede ver. Los espacios intersiderales son inmensos vacíos en absoluta oscuridad, aunque la luz los traviesa. Solo cuando los fotones encuentran a su paso algo material, puedo descubrir los reflejos de la luz en ese objeto. Esto pasa con Dios, no se le puede ver más que reflejado. Para cada uno de nosotros no hay más Dios que el que podemos ver en la creación. La conclusión es clara: No puedo pensar en un Dios al margen de la creación, porque sería un ídolo. Por lo tanto, no puede haber dos mandamientos. Amo a Dios solo en la medida que amo a sus criaturas.

Hay una frase, que empleamos siempre para justificar nuestro egoísmo, pero que es verdadera: «el amor bien entendido empieza por uno mismo». Efectivamente, descubriendo la luz que se refleja en mi propio ser, estaré capacitado para verla en los demás. El Dios que descubro en mí, es el mismo que debo descubrir en los demás. Si me doy cuenta de lo que soy en el Todo, veré al otro insertado en el Todo. Si creo que soy una mónada aislada, veré al otro algo distinto de mí, que me estorba, y no encontraré motivos para amarlo.        

Cuando tenga claro esto, solucionaré el problema de mi egoísmo. Es falsa la creencia de que yo soy una individualidad aislada, que tengo existencia y consistencia propia. Yo, separado del creador y de las demás criaturas, no soy nada. Lo que constituye mi ser y lo que constituye el ser de los demás, es la misma Realidad, Dios que está fundamentando mi propio ser y el de los demás. Por tanto, no puedo ir en contra de los demás sin ir en contra mía. El día que descubra lo que no soy, habré dado un paso hacia el verdadero amor.        

El prójimo está siempre ahí, a tu vera. Descubrirlo y aceptarlo depende solo de ti. Siempre que te aproximas a otro para ayudarle de cualquier forma, lo  estás convirtiendo en próximo. Cada vez que haces a uno prójimo, te estás acercando a ti mismo y te estas acercando a Dios. Cada vez que superas tu egoísmo y pones al otro en el centro, te acercas a la plenitud de humanidad. Siempre que das un rodeo para pasar de largo ante el dolor ajeno, te estás alejando de ti mismo y de Dios. Una religiosidad que me permite vivir sin verme afectado por los problemas de los demás será siempre una religiosidad falsa.

 

Meditación

Prójimo es todo aquel que me necesita

si estoy dispuesto a  ayudarlo, a ser más humano.

No debo pensar solamente en las necesidades materiales.

Si creo que puedo amar a Dios desentendiéndome de otro,

es que no he entendido nada del mensaje de Jesús.

Si no descubro a la persona que me necesita,

Es que no me preocupo de lo que pasa en mi interior

Urteko 15. igandea – C (Lukas 10,25-37)

EZ EGIN EZIKUSIARENIK

«Eta izan errukitsuak, zuen Aita errukitsua den bezala». Hau da Jesusek gizadiari utzi dion ondarea. Historian txertatu nahi izan duen iraultza ulertzeko, arretaz irakurri beharra dugu «samariar onaren» kontakizuna. Hartan deskribatu digu sustatu behar dugun jarrera, gure ustekeriak eta jarrera ideologiko edo erlijiosoak baino harago, mundu gizakoiago bat eraikitzeko.

Bide bakarti baten ertzean gizaki batek datza, ostu egin diote, eraso, dena kendu, erdi hilik utzi, bere zorira utzi. Izenik eta aberririk gabeko zauritu honengan laburbildu du Jesusek hainbat eta hainbat biktima errugaberen egoera, zuzengabeki tratatuak eta historiako hainbat bide-ertzetan utziak izan direnen egoera.

Ingurumari horretan, bi bidaiari ageri dira: lehena apaiz bat, bestea lebitar bat. Biak dira Jerusalemeko erlijio ofizialean errespetuz hartutako mundukoak. Biek modu berean jokatu dute: «zauritua ikusi, bidetik saihestu eta ezikusiarena egin». Biek itxi dituzte begiak eta bihotza, gizon hura ez da inor haientzat, aurrera egin dute gelditu gabe. Hau da Jesusek egiten dion errotiko kritika bere kideengan bihotz errukitsu bat sortzeko gai ez den erlijio orori. Zer zentzu du halako gizatasun eskasa duen erlijio batek?

Bide beretik badator hirugarren pertsonaia bat ere. Ez da apaiza, ezta lebitarra ere. Ezta Tenpluko erlijioko kide ere. Halaz guztiz, iristean, «zauritua ikusi du, hunkitu da eta hurbildu zaio». Berehala, ezezagun harentzat ahal duen guztia egin du, bizirik ateratzeko eta haren duintasuna berreskuratzeko. Hau da Jesusek munduan txertatu nahi duen dinamika.

Lehenik eta behin, ezikusiarenik ez egin. Sufritzen ari denari arretaz eta erantzukizunez begiratu. Begiratu honek aska gaitzake egoismotik eta axolagabekeriatik, hainbat eta hainbat biktima errugaberen artean bizi izanik kontzientzia lasaiaz eta errugabetasun-ilusioaz bizitzen uzten diguten jarrera horietatik. Aldi berean, begiratu horrek eragin diezaguke «hunkitzera; baita halakoen sufrimendua geure sufrimendu egitera ere».

Erreakzionatzea da funtsezko gauza, eta sufritzen ari den harengana «hurbiltzea; ez, noski, halakoari laguntzera beharturik ote nagoen ala ez galdetzeko, baizik eta jabetzeko premian dagoen pertsona dela, ondo-ondoan behar gaituena dela. Geure jarduera zehatzak agertuko digu geure gizatasun-kalitatea.

Hau guztia ez da teoria hutsa. Gaurko kontakizuneko samariarra ez da pentsatzen jarri kode erlijioso edo moral bat bete beharra duen ala ez. Soil-soilik, zaurituaren egoerari erantzun dio, burura etorritako guztia egin du, haren sufrimena arindu eta haren bizitza eta duintasuna beren onera ekartzeko. Konklusio-moduan, hitz hauek esan dizkio Jesusek: «Zoaz eta egin zeuk ere gauza bera».

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

15 Tiempo ordinario – C (Lc 10,25-37)

NO PASAR DE LARGO

«Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo». Esta es la herencia que Jesús ha dejado a la humanidad. Para comprender la revolución que quiere introducir en la historia, hemos de leer con atención su relato del «buen samaritano». En él se nos describe la actitud que hemos de promover, más allá de nuestras creencias y posiciones ideológicas o religiosas, para construir un mundo más humano.

En la cuneta de un camino solitario yace un ser humano, robado, agredido, despojado de todo, medio muerto, abandonado a su suerte. En este herido sin nombre y sin patria resume Jesús la situación de tantas víctimas inocentes maltratadas injustamente y abandonadas en las cunetas de tantos caminos de la historia.

En el horizonte aparecen dos viajeros; primero un sacerdote, luego un levita. Los dos pertenecen al mundo respetado de la religión oficial de Jerusalén. Los dos actúan de manera idéntica: «ven al herido, dan un rodeo y pasan de largo». Los dos cierran sus ojos y su corazón, aquel hombre no existe para ellos, pasan sin detenerse. Esta es la crítica radical de Jesús a toda religión incapaz de generar en sus miembros un corazón compasivo. ¿Qué sentido tiene una religión tan poco humana?

Por el camino viene un tercer personaje. No es sacerdote ni levita. Ni siquiera pertenece a la religión del Templo. Sin embargo, al llegar, ve al herido, se conmueve y se acerca. Luego, hace por aquel desconocido todo lo que puede para rescatarlo con vida y restaurar su dignidad. Esta es la dinámica que Jesús quiere introducir en el mundo.

Lo primero es no cerrar los ojos. Saber «mirar» de manera atenta y responsable al que sufre. Esta mirada nos puede liberar del egoísmo y la indiferencia que nos permiten vivir con la conciencia tranquila y la ilusión de inocencia en medio de tantas víctimas inocentes. Al mismo tiempo, «conmovernos» y dejar que su sufrimiento nos duela también a nosotros.

Pero lo decisivo es reaccionar y «acercarnos» al que sufre, no para preguntarnos si tengo o no alguna obligación de ayudarle, sino para descubrir que es un ser necesitado que nos necesita cerca. Nuestra actuación concreta nos revelará nuestra calidad humana.

Todo esto no es teoría. El samaritano del relato no se siente obligado a cumplir un determinado código religioso o moral. Sencillamente, responde a la situación del herido inventando toda clase de gestos prácticos orientados a aliviar su sufrimiento y a restaurar su vida y su dignidad. Jesús concluye con estas palabras. «Vete y haz tú lo mismo».

José Antonio Pagola

 

Domingo 14 Julio 2019 – 15º Ordinario- (c)- Koinonía.

 

Deuteronomio 30,10-14: El mandamiento está cerca de ti
Salmo 68: Busquen al Señor y revivirá su corazón
Colosenses 1,15-20: Todo fue creado por él y para él
Lucas 10,25-37: ¿Quién es mi prójimo?

Deuteronomio 30, 10-14

El mandamiento está muy cerca de ti; cúmplelo

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Escucha la voz del Señor, tu Dios, guardando sus preceptos y mandatos, lo que está escrito en el código de esta ley; conviértete al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma.

Porque el precepto que yo te mando hoy no es cosa que te exceda, ni inalcanzable; no está en el cielo, no vale decir: «¿Quién de nosotros subirá al cielo y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?»; ni está más allá del mar, no vale decir: «¿Quién de nosotros cruzará el mar y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?»

El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo.»

Salmo responsorial: 68

Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

Mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude. Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia; por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R.

Yo soy un pobre malherido; Dios mío, tu salvación me levante. Alabaré el nombre de Dios con cantos, proclamaré su grandeza con acción de gracias. R.

Miradlo, los humildes, y alegraos, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. R.

El Señor salvará a Sión, reconstruirá las ciudades de Judá. La estirpe de sus siervos la heredará, los que aman su nombre vivirán en ella. R.

Colosenses 1, 15-20

Todo fue creado por él y para él

Cristo Jesús es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles,

Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.

Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.

Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Evangelio Lucas 10, 25-37

¿Quién es mi prójimo?

En aquel tiempo, se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?»

Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?»

Él contestó: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.»

Él le dijo: «Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.»

Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?»

Jesús dijo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo.

Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él, y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: «Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta.» ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?»

Él contestó: «El que practicó la misericordia con él.»

Díjole Jesús: «Anda, haz tú lo mismo.»

COMENTARIO LITÚRGICO

Primera lectura. La época del destierro fue para Israel una situación que confrontó el modelo de Alianza entre Dios y su pueblo, como principio de cambio y conversión. Esta conversión incluye la vuelta personal a Dios y el cumplimiento de todos suS mandatos, “con todo corazón” como pide Dt 6,4.

Aunque el capítulo 30 está redactado en segunda persona del singular, es de sentido plural en la época del exilio: “cuando te sucedan estas cosas” (v. 1) ya les han sucedido. Todo el capítulo presupone la destrucción de Judá y Jerusalén el año 587 a.e.c. –«antes de la Era Común»–.

La buena nueva para el pueblo se centra en el capítulo 30. Se presenta mostrando que el precepto no supera las fuerzas, ni está fuera del alcance (v. 11) aunque el pueblo esté en el exilio. No está en el cielo, ni más allá de los mares (vv. 12-13). La Palabra de Dios ya ha sido pronunciada y se encuentra en nuestra boca y en nuestro corazón. Si nos llenamos de su palabra, se realizará su voluntad en nosotros (v. 14). Tener cerca la Palabra es amar a nuestro prójimo.

Hoy necesitamos también estar abiertos a la palabra que se nos dirige en los signos de los tiempos y los lugares, como palabra reveladora de la acción de Dios en nuestra historia, con el compromiso de escucharla y vivirla en radicalidad y compromiso

El himno de Colosenses presenta poéticamente la primacía de Cristo, como hijo de Dios y como principio de toda la nueva humanidad que renace en él. Conecta la acción salvadora de Cristo con la obra de la creación, unidas a un mismo tronco, con las raíces profundas de la fe.

La nueva creación que surge con Cristo, en esta visión entusiástica de Pablo, se presenta en el modelo de nueva humanidad, por el mundo y la historia, donde hay que trabajar por ellas para cumplir el plan salvador de Dios en su Hijo. Es una confesión de amor, más que confesión de fe o de teología, por parte de Pablo.

Visión panorámica de esta parábola del evangelio de Lucas. Sólo él nos trasmite esta parábola.

La mentalidad judía del tiempo de Jesús, absorbida por el legalismo, se había convertido en una conciencia fría, sin calor humano, a la que no le importaban las necesidades ni los derechos del ser humano. Solo se hacía lo que permitía la estructura legal y rechazaba lo que prohibía dicha estructura. El legalismo impuesto por la estructura religiosa era la norma oficial de la moral del pueblo. Se había llegado, por ejemplo, a establecer, desde la legalidad religiosa, que la ley del culto primaba sobre cualquier ley, así fuera la ley del amor al prójimo. Esto asombraba y preocupaba a Jesús pues no era posible que en nombre de Dios se establecieran normas que terminaran deshumanizando al pueblo.

Este era el contexto en que nació la parábola del buen samaritano: un hombre necesitado de ayuda, caído en el camino, más muerto que vivo, sin derechos, violentado en su dignidad de persona, es abandonado por los cumplidores de la ley (sacerdotes y levitas) y en cambio es socorrido por un ilegal samaritano (que no tenían buenas relaciones con los israelitas). Jesús hizo una propuesta de verdadera opción por los derechos de ese ser humano caído, condenado por las estructuras sociales, políticas, económicas y religiosas que aparecen excluyentes (estructuras que se encargan de no respetar los derechos de las personas y no les permitan vivir en libertad y en autonomía). Jesús quiere decirnos cómo la solidaridad es un valor que hay que anteponer no solo a la ley del culto, sino también a la misma necesidad personal, buscando el bienestar social y comunitario, la defensa de los derechos de tantos y tantas que viven en situaciones de falta de solidaridad y de reconocimiento de sus derechos, nos hace pensar en la opción por continuar el camino de compromiso y de trabajo en nuestras comunidades y organizaciones, desde el compromiso solidario con los hermanos y hermanas que están caídos en el camino, por el no reconocimiento de sus derechos.

La parábola es todo menos un juego de palabras bonitas, es algo más que una pieza literaria de la antigüedad. Es una constante interpelación para hoy.

Este texto, tan ampliamente conocido en la liturgia, se inicia con una pregunta de un maestro de la ley, o letrado, frente lo que hay que hacer para ganar la vida eterna. Jesús, a su vez, le devuelve la pregunta para que el letrado la busque en su especialidad, él tiene la respuesta en la ley… El letrado, citando de memoria Dt 6,5 y Lv 19,18, hace una apretada síntesis del sentido frente a los 613 preceptos y obligaciones que se alcanzaban a contar en la cuenta de los rabinos, para responder en dos que son fundamentales: Amar a Dios y al prójimo… Jesús aprueba la respuesta.

El letrado interroga nuevamente, pues en el Levítico el prójimo es el israelita y en el Deuteronomio se reserva el título de hermanos únicamente para los israelitas… Jesús, en lugar de discutir y entrar en callejones sin salidas, no busca plantear nuevas teorías e interpretaciones frente a la ley antigua y su práctica, sino que propone una parábola como ejemplo vivo de quién es el prójimo.

Podemos contemplar en la parábola los personajes y sacar de allí las consecuencias de enseñanza para el día de hoy: un hombre (v. 30) anónimo que es victima de los ladrones y cae medio muerto en el camino; un samaritano (v. 33) un medio pagano – o tal vez un pagano completo- cuyo trato y relación con los judíos era casi un insulto a sus tradiciones; un sacerdote (v. 31) y un levita (v. 32), la contraposición y la diferencia entre dos rangos de poder religioso, pues el levita era un clérigo de rango inferior que se ocupaba principalmente de los sacrificios, “testimonios” de un culto oficial y de los rituales a seguir en la religión establecida.

La relación entre cada uno de los personajes de la parábola es distinta: el sacerdote y el levita frente al hombre caído en el camino no se basa en el plan de la necesidad que tiene este último, sino en el de inutilidad que presentaría ante la ley y el desempeño del oficio, el prestarle cualquier atención al hombre caído, impediría a estos representantes del culto oficial poder ofrecer los sacrificios agradables a Dios. El samaritano, por el contrario, no encuentra ninguna barrera para prestar su servicio desinteresado al desconocido que está tendido y malherido, que necesita la ayuda de alguien que pase por ese camino. El samaritano únicamente siente compasión por la necesidad de ese hombre anónimo y se entrega con infinito amor a defender la vida que está amenazada y desposeída.

Prójimo, compañero, dice Jesús en esta parábola, debe ser para nosotros, en primer lugar, el compatriota, pero no sólo él, sino todo ser humano que necesita de nuestra ayuda. El ejemplo del samaritano despreciado nos muestra que ningún ser humano está tan lejos de nosotros, para no estar preparados en todo tiempo y lugar, para arriesgar la vida por el hermano o la hermana, porque son nuestro prójimo.

 

 

 

¡Mil mujeres muertas!

La cifra es realmente escalofriante, asombrosa y terrible.  En nada menos que “mil” fue fijada la cantidad de mujeres muertas, asesinadas o sacrificadas por sus respectivas parejas, exparejas, aspirantes a pareja o lo que sea, oficialmente registrada desde el año 2003 en España hasta el día 11 del presente mes de junio. Y lo más grave del caso es que, tal y como auguran los técnicos y estudiosos en estas materias, los tiempos futuros dan la impresión de ser menos benevolentes, sino todo lo contrario. A estas, por ahora, mil mujeres, las matan los hombres–varones, fundamental y degradantemente porque ellas son mujeres-mujeres…   Leer más (Antonio Aradillas)

La clase de Religión

En Andalucía, en cuanto se ha puesto a mandar la derecha política, se ha impuesto la clase de Religión como asignatura obligatoria. Como es lógico, quienes han tomado esta decisión, sin duda alguna, están persuadidos de que “la fe cristiana” se transmite por medio de “enseñanzas”. Y no han caído en la cuenta de que, según el Evangelio, el instrumento indispensable para transmitir la fe en Jesucristo no son nuestras enseñanzas, sino nuestras conductas. Esto es tan cierto y tan seguro que, sin miedo a exagerar o a equivocarse, se puede (y se debe) afirmar que la fe entra por los sentidos…    Leer más (José Mª Castillo)

La Iglesia seguirá sin pagar IBI en templos para culto o acción social: «Hay que tratarla como a una ONG»

El Ministerio de Hacienda fija que la contribución de la Iglesia no afecte a los espacios destinados a labores sociales, comparando la institución con algunas ONGs dedicadas a este tipo de acciones, como comedores o lugares de reunión. La ministra en funciones de Hacienda, María Jesús Montero, ha explicado que la intención del Gobierno de hacer pagar a la Iglesia el impuesto sobre bienes inmuebles (IBI) se refiere solo a las propiedades que no están puestas a disposición de la sociedad para culto o actividades sociales…   Leer más (EFE)