NUEVAS GUERRAS, VIEJOS DEMONIOS

“2013 pasará a la historia de África como el año en que murió Nelson Mandela. Sin embargo, en materia de paz y seguridad, este año que ahora acaba supone la confirmación de que el Sahel, esa enorme zona situada al sur del desierto del Sahara que atraviesa el continente de este a oeste, así como su zona de influencia, son el escenario de nuevos conflictos que protagonizan nuevos actores bélicos.

De las viejas guerras africanas de los años noventa, como las de Angola, Liberia, Sierra Leona y el Congo, guerras mortíferas y atroces de machetes, amputaciones, niños soldado y diamantes de sangre en los que se peleaba por el poder y por los recursos, se ha pasado a los conflictos de Malí, República Centroafricana y Sudán del Sur, guerras asimétricas que surgen en la periferia de estados débiles que se alimentan de diferencias étnicas y religiosas. El Sahel y sus zonas próximas están en plena ebullición”. Así comienza un interesante artículo de JOSÉ NARANJO que hemos encontrado en Guinguinbali.com y que titula: NUEVAS GUERRAS, VIEJOS DEMONIOS, para terminar haciéndonos ver cómo todos los grupos terroristas, narcotraficantes y bandidos dedicados al negocio de la violencia, usan la religión como herramienta para penetrar en la población más desfavorecida en todo el Sahel. No se explica la capacidad de golpear de Boko Haram en Nigeria y el norte de Camerún, el éxito de Seleka en Centroáfrica o la resistencia y penetración de Belmoctar en el norte de Malí si no fuera porque han creado vínculos con la población local. Al final, es la pobreza la que abona los extremismos.

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