Es injusto quitar la tierra por millones de hectáreas a los países pobres del Sur para, con mano de obra esclava de los mismos, fabricar productos y obtener materias primas para consumir en los países ricos del Norte, que en el año 2014 hemos tirado a la basura 1.400.000 toneladas de comida útil. Como seres humanos y más como creyentes no podemos estar tranquilos mientras haya en el mundo un solo ser humano, o un solo ser vivo, muriendo injustamente de hambre, y que el planeta Tierra sea tan mal tratado que ya se ha convertido en un pobre más entre los empobrecidos del mundo, cuya pobreza daña más a los que menos tienen.



