Osoro pasa página rouquista y lo apuesta todo a la primavera de Francisco

Los nuevos auxiliares comparten el modelo de Iglesia que el Papa promueve desde Roma y Osoro, desde Madrid. Más decidido, más valiente, más arriesgado, más libre y más ‘franciscano’ que nunca, ha comenzado a escenificar su punto de inflexión en Madrid con sus tres nuevos auxiliares.

Su natural prudente y bondadoso le llevó a esperar tres años antes de pasar página. Y sólo ahora, tras patearse la diócesis de arriba abajo, se va a ver al auténtico cardenal de Madrid, Carlos Osoro. Más decidido, más valiente, más arriesgado, más libre y más ‘franciscano’ que nunca, ha comenzado a escenificar su punto de inflexión en Madrid con sus tres nuevos auxiliares.

Con esta elección, Osoro inicia la etapa postRouco en Madrid. Le ha mimado (con ático incluido), ha respetado las poltronas de muchos de los suyos, le ha tratado con elegancia y exquisitez. Pero, pagada la deuda de la cortesía hacia su antecesor, el cardenal madrileño se dispone a cambiar de rumbo y remar mar adentro.

Con velas desplegadas. Sin pesos muertos ni motores gripados. Con alegría, ternura y misericordia. Sin nostalgias del pasado, poderes o privilegios. Abandonando la Iglesia fortaleza de las seguridades y de los principios innegociables, para navegar hacia una Iglesia samaritana y hospital de campaña.

Y para construirla ha optado, una vez más, por una Iglesia de todos y para todos. Una Iglesia que suma. Todos los obispos, cuando toman posesión de una nueva diócesis, siempre dicen que quieren ser de todos. Al cabo de poco tiempo, se les olvida la promesa y se centran en sus grupos-estufas, que les dan calor, les bailan el agua, les llenan la catedral y les ofrecen una tranquila zona de confort.

Cuando llegó a Madrid, Don Carlos también dijo lo de ser obispo de todos, pero, además, lo cumplió. A eso se dedicó, en cuerpo y alma, desde hace tres años. Sin un minuto de respiro. Sin un momento de descanso. Desde la mañana a la noche, todos los días de la semana y, por supuesto, los fines de semana. Sin vida propia, con una agenda a rebosar e, incluso, sin cuidarse físicamente.

Se dejó la piel en iglesias, hospitales, cárceles, colegios, casas…No dice nunca (o casi) no a nada ni a nadie. Y, cuando tiene que llorar (especialmente por las incomprensiones de los de dentro), se va a su capilla y se arrodilla ante la Purísima. O se para a acariciar, antes de salir o de entrar, a la Virgen con el niño, que tiene junto a la puerta.  Leer mas…


 

Al-Azhar invita a los musulmanes a celebrar la Navidad con los cristianos coptos

Tras el atentado contra otra Iglesia en Egipto. La institución suní condena el acto terrorista «traicionero» que causó una decena de muertos.

Estas acciones van en contra de la «unidad de la patria», más que de los fieles de una religión determinada, y por ello la respuesta debe ser «el amor y la amistad que unen a musulmanes y cristianos»

El jeque de Al-Azhar, institución de referencia del islam suní, Ahmed al Tayeb, pidió hoy a los musulmanes egipcios que celebren la Navidad con sus «hermanos» cristianos, después del ataque contra una iglesia al sur de El Cairo, en el que han muerto siete personas, y que ha sido reivindicado por el Estado Islámico.

Según la agencia de noticias oficial MENA, Al Tayeb condenó este acto terrorista «traicionero» contra una iglesia en el barrio de Heluán, al sureste de El Cairo, en el cual fallecieron seis fieles y un oficial de la Policía.

El clérigo musulmán recalcó que «la frecuencia de estos ataques terroristas terribles contra los hermanos coptos en los días de fiesta tienen unos objetivos claros».

En su opinión, estas acciones van en contra de la «unidad de la patria», más que de los fieles de una religión determinada, y por ello la respuesta debe ser «el amor y la amistad que unen a musulmanes y cristianos».

Al Tayeb invitó a todo el pueblo egipcio a mostrar esa unidad participando en las celebraciones de la Navidad copta, el próximo 7 de enero, según el rito ortodoxo.

También el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, condenó la acción y transmitió sus condolencias a las familias de las víctimas de este «ataque terrorista que golpeó un lugar sagrado, en el momento en el que los cristianos egipcios están celebrando la Navidad».

Destacó que los «intentos desesperados de los terroristas no van a disminuir la determinación y la unidad nacional del pueblo egipcio, sino que van a aumentar su voluntad de seguir por el camino para derrotar el terrorismo y el extremismo en todo el país».

El Ministerio de Interior egipcio anunció el fallecimiento de siete personas, incluido un oficial de la Policía, a manos de un hombre que intentó irrumpir en la iglesia de Mar Mina para hacer explotar una bomba y que anteriormente había matado a tiros a dos personas en un comercio cercano.

Redacción de Religión Digital, 30 de diciembre de 2017

 


 

2017: Cine espiritual para regalar. De «Silencio a «Lo que de verdad importa»

Probablemente junto con «El árbol de la vida» de Terrence Malick nos encontremos en «Silencio» con una de las películas de más densidad teológica en perspectiva cristiana.

El top de este año de menor a mayor calificación, según Peio Sánchez:

10) «Lo que de verdad importa» (2017, España) de Paco Arango

Una película para la buena-gente que está dispuesta a ponerse en marcha para echar una mano. Además en «Lo que de verdad importa» el compromiso en la lucha contra el sufrimiento está profundamente unido a la fe. Se trata de un film sobre la vocación trascendente a la que estamos llamados todos los seres humanos. Quien ve en esta película una apología de lo mágico y el curanderismo se equivoca. Lo que realmente presenta es la gracia divina que transforma el mundo. Así aparece la desolación del hombre sin Dios, el ensimismamiento en el dolor, la iglesia como lugar de consejo y acogida, el milagro como intervención ordinaria de Dios, el descubrimiento de la fe, la protesta jobiana ante el padecimiento, la esperanza en la vida eterna y el amor sostenido por la apertura a los débiles.

9) «All Saints» (2017, EEUU) de Steve Gomer

Un comerciante engreído que se convierte en pastor protestante de una pequeña iglesia de Tennessee llena de problemas y que acoge a un grupo de emigrantes de Birmania. John Corbett, al que recordamos por Doctor en Alaska, realizando el mejor papel de su carrera. De la mano un buen guion sugerente (Steve Armour) y una correcta realización nos muestra como el Señor ayuda a los que se ayudan entre sí. En la línea del cine inspirador norteamericano basada en hechos reales y donde se resalta el sentido comunitario donde los objetivos comunes y el esfuerzo colectivo están amasados por la fe.

8) «Las confesiones» (2016, Italia) de Roberto Andò

Interesante película del director italiano Roberto Andò. El mayor atractivo reside en el punto de partida: un austero hombre de Dios colocado en el centro de las decisiones económicas del mundo. Lo más limitado: una factura excesivamente teatral que carga sobre el discurso y pierde confianza en la expresión del drama. Con un innegable sentido cristiano nos presenta la figura señera del cartujo Roberto Salus que tiene sobre sí la huella del papa Francisco. Las confesiones, título de resonancias agustinianas, mantienen su promesa. Ante Dios cabe una verdad diferente, una conversión última y urgente, que vuelva a las personas y cambie el rumbo que apunta destrucción.   Leer mas…

 

Un millar de religiosos y fieles achacan a Munilla «la descomposición de la diócesis de San Sebastián»

Acusan al obispo de “estar dividiendo” a su rebaño  y “alejándose del Pueblo de Dios. Varios sacerdotes han dicho ‘No’ al prelado cuando les ha pedido que fueran arciprestes.

Lleva ocho años en la diócesis de San Sebastián. Una diócesis difícil, marcada por las heridas de la violencia de ETA, y con un clero dividido. Pero José Ignacio Munilla tampoco ha hecho mucho por ser obispo de todos. ¿El resultado? «La descomposición de la diócesis de San Sebastián», tal y como denuncian un millar de fieles, religiosos y sacerdotes, que han entregado un comunicado a la diócesis.

En el mismo, los firmantes denuncian la reforma de los arciprestazgos de la diócesis (se ha pasado de 13 a 6), hecha «sin consenso» y «anunciando el cierre de parroquias». Tras publicar el decreto, no antes, Munilla pidió que se realizara un sondeo en las comarcas para nombrar a los nuevos arciprestes.

«La respuesta ha sido mayoritariamente negativa: la abstención ha sido del 51%, el voto en blanco del 9% y el voto nulo de un 1’5%; solo el 38% ha propuesto un nombre en la papeleta», apunta el documento, que añade que varios sacerdotes han dicho ‘No’ al obispo Munilla cuando éste les ha propuesto ocupar dicho puesto. Varios religiosos y laicos han presentado su dimisión en varios consejos pastorales «en desacuerdo con esta reestructuración».

Así las cosas, un millar de diocesanos han firmado un escrito crítico con monseñor Munilla, donde denuncian que su actuación está llevando a la «descomposición de la diócesis de San Sebastián» a la que está conduciendo su actuación. El documento afirma que es «una reestructuración que nace sin apoyos», «sin futuro alguno».

«Más que una reestructuración es una descomposición impuesta por decreto», señala el documento, que se pregunta «¿por qué desmantelar la diócesis en esta reforma que viene de arriba a abajo, en vez de proponer cambios y realizar un proceso con las comunidades cristianas desde abajo hacia arriba?».

La respuesta, en forma de pregunta: «¿No tendrá como fin último el contar con un consejo de arciprestes más reducido para poder controlarlo mejor?». Según el informe, «la relación entre los sacerdotes no va a mejorar, ni se va a renovar la ilusión por el trabajo en común, ni van a asistir más sacerdotes a los encuentros de formación organizados por la diócesis».

El texto subraya que «más que una reestructuración» es «una descomposición impuesta por decreto» y que un cambio de mapa no traerá consigo las respuestas que requieren las necesidades pastorales de los sacerdotes y las parroquias. «¿Por qué desmantelar la diócesis en esta reestructuración vertical de arriba abajo, en vez de proponer cambios y realizar un proceso con las comunidades cristianas, desde abajo hacia arriba?», se preguntan las cristianas y cristianos en el documento, en el que denuncian que Munilla «no atiende a lo que se le plantea», actúa de forma contraria a la de la diócesis, donde «los procesos sinodales han sido habituales: se ha dado la oportunidad de participar al Pueblo de Dios, se la escuchado» y «está dividiendo cada vez más a la diócesis».

«En nuestra diócesis los procesos sinodales han sido habituales: se ha dado la oportunidad de participar a la comunidad, se le ha escuchado. La actividad de este obispo, que aun teniendo gente en contra continúa adelante, está dividiendo cada vez más al presbiterio y a la diócesis, alejando cada vez más al obispo del ‘conjunto del Pueblo de Dios’ de Gipuzkoa», concluyen.

El escrito finaliza proponiendo «una reunión para pensar juntos, hablar, escucharnos sobre cómo queremos que sea la iglesia del siglo XXI en Gipuzkoa».

Jesús Bastante en Religión Digital, 3 de enero de 2018

Para leer el comunicado íntegro, pincha aquí:


 

Francisco, a los teólogos: «Asuman la tarea de repensar la Iglesia para que sea conforme al Evangelio»

«Se necesita una teología que esté formada por cristianas y cristianos que no piensen sólo en hablar entre ellos mismos, sino que sepan estar al servicio de las diversas Iglesias y de la Iglesia», señaló el Papa Francisco a los miembros de la Asociación Teológica italiana, a quienes pidió que «asuman también la tarea de repensar la Iglesia para que sea conforme al Evangelio que debe anunciar».

Durante el encuentro, celebrado en la sala Clementina, el Pontífice alentó a proponer una teología que muestre al Dios Salvífico y misericordioso. «En estos días estamos inmersos en la contemplación de nuestro Dios, que se ha implicado y comprometido con nuestra pobre humanidad hasta llegar a enviar a su Hijo y a tomar, en Él nuestra frágil carne», recalcó.

«Todo pensamiento teológico cristiano no puede no comenzar siempre e incesantemente desde aquí, en una reflexión que nunca extinguirá el manantial vivo del Amor divino, que se ha dejado tocar, mirar y saborear en la gruta de Belén», apuntó el Papa, quien invitó a los teólogos italianos a perseverar «en el espíritu de servicio y de comunión indicado por el Concilio Ecuménico Vaticano II» impulsando la «fidelidad creativa» y el «hacer teología juntos», y poniéndose en guardia contra el individualismo.

Francisco hizo hincapié en la importancia de la tarea de los teólogos, al afirmar que con su tarea la Iglesia pueda seguir anunciando el corazón del Evangelio a las mujeres y a los hombres de hoy, en una cultura profundamente cambiada.

«Se necesita una teología que ayude a todos los cristianos a anunciar y mostrar, sobre todo, el rostro salvífico de Dios, el Dios misericordioso, en especial ante algunos desafíos inéditos que involucran hoy a la humanidad: como el de la crisis ecológica, el desarrollo de las neurociencias o de las técnicas que pueden modificar al hombre; como el desafío de las cada vez más grandes desigualdades sociales o de las migraciones de pueblos enteros», sostuvo, y añadió: «Como el del relativismo teórico, pero también el del relativismo práctico».

El Obispo de Roma afirmó que un teólogo no debe «perder la capacidad de sorprenderse» y recordó, sobre todo, que la teología se «hace de rodillas». «El teólogo es aquel que estudia, piensa, reflexiona, pero lo hace de rodillas. Hay que hacer teología de rodillas como los grandes Padres de la Iglesia que pensaban, oraban, adoraban y loaban a Dios. Teología es también ser teólogos en la Iglesia, esto es en el santo pueblo de Dios que tiene, lo diré con una palabra no teológica, el olfato de la fe», profundizó.

Francisco aseguró que «es sobre todo en el deseo y la perspectiva de una Iglesia en salida misionera que el ministerio teológico resulta, en esta coyuntura histórica, particularmente importante y urgente».

«Para que la Iglesia pueda continuar haciendo oír el centro del Evangelio a las mujeres y a los hombres de hoy, para que el Evangelio alcance de verdad a las personas en su singularidad y con el fin de que impregne a la sociedad en todas sus dimensiones», concluyó.

Jesús Bastante en Religión Digital, 29 de diciembre de 2017

 

 

El Congreso brasileño declara a Helder Cámara patrono de los Derechos Humanos

El Presidente de la República de Brasil, Michel Temer, ha declarado a Don Helder Cámara, Patrono Brasileño de los Derechos Humanos. En un decreto del Diario Oficial de la Unión, como consecuencia de una ley decretada por el Congreso Nacional, publicado este 27 de diciembre, el gobierno brasileño reconoce la figura de alguien que se destacó en la defensa de los derechos de los más desfavorecidos, especialmente en el periodo de la Dictadura Militar, siendo Arzobispo de Recife.

La figura de Don Helder siempre fue una piedra en el zapato del gobierno militar, que lo persiguió duramente a lo largo de dos décadas, pues él representaba la voz de los marginados y perseguidos. Sus escritos, homilías y actitudes nunca pasaran desapercibidos para los militares, que le vigilaban de todas las formas posibles, intentando poner a la opinión pública en su contra, lo que, por otro lado, nunca consiguieron, pues en él se concentraban las esperanzas de una vida mejor para buena parte de la población brasileña.

El reconocimiento del Gobierno Temer ha provocado rápidas reacciones a través de la prensa nacional y de las redes sociales. Son muchos los que se sorprenden ante este hecho, pues resulta extraño que uno de los gobiernos que más han ido acabando con los derechos de la población en su poco más de un año de mandato, sea quien lleve a cabo este reconocimiento oficial. A nadie se le escapan los recortes sociales y el aumento del costo de vida, que están afectando a los más pobres, así como otra serie de políticas que en nada se pueden comparar con los anhelos del que fue Arzobispo de Recife.

Por otro lado, no son pocos los que ven en este acto una tentativa de reconciliación con la Iglesia católica, que especialmente a través de sus obispos, ha criticado y condenado repetidamente muchas de las medidas tomadas por el gobierno, pues en ellas ven una pérdida de derechos para los más vulnerables de la sociedad, del lado de los cuales no ha dudado en posicionarse la gran mayoría del episcopado brasileño.

Sea como fuere, independientemente de las razones ocultas que puedan existir, la declaración de Don Helder Cámara como Patrono Brasileño de los Derechos Humanos, no deja de ser motivo de alegría, pues pone nuevamente en relieve la figura de un brasileño universal, cuyo testimonio profético ultra pasó las fronteras del país, convirtiéndole en una de las mayores referencias del país y de la Iglesia católica a lo largo de la historia de Brasil.

Luis Miguel Modino en Religión Digital, 27 de diciembre de 2017

 

La virgen de la barcaza – Jesús Bastante

Se ha abierto una vía de agua, la gente empieza a inquietarse. Hace días que los móviles dejaron de funcionar, que el motor se paró, que el patrón huyó en otra lancha. Ya no nos queda comida. Pero tú, mi niño, no pierdas la esperanza. Confía.

¿Ves esa estrella de cinco puntas? Ella nos marcará el camino. No dejará que nos perdamos no temas, nos llevará a un puerto seguro. Ten esperanza. Sí, es cierto, llevamos semanas navegando, y ninguna ciudad nos ha abierto sus muelles. Nadie quiere acogernos. Somos muchos, y extranjeros, no tenemos nada que ofrecer. Pero es Navidad, hoy tendremos suerte. Ten fe.

Antes de acurrucarte, has imaginado un pequeño pesebre con esas botellas rotas. Se hace de noche, y las olas te mecen, ojalá duermas, ojalá sueñes.

Se ha abierto una vía de agua, la gente empieza a inquietarse. Hace días que los móviles dejaron de funcionar, que el motor se paró, que el patrón huyó en otra lancha. Ya no nos queda comida. Pero tú, mi niño, no pierdas la esperanza. Confía. Todo saldrá bien.

Esta noche, ¿te acuerdas? No, cómo vas a hacerlo, si eres aún un bebé. Venían los tíos desde Kirkuk, los abuelos repartían caramelos, los vecinos abrían sus cocinas, tu padre… antes del terror y de la huída, antes de llegar a esta barcaza. Todos nos juntábamos en la plaza, reíamos y cantábamos. Encendíamos velas y compartíamos el fuego.

Nos contaban la historia de aquella familia de Belén, de su borrico, de la noche en que nadie les quiso dar posada. Ella, María, estaba embarazada. Él, José, no quiso abandonarla a merced del frío. Y su hijo nació en un pesebre, al abrigo de los animales.

Algún día te contarán esta historia, y dirán que tú naciste aquel día. Se hace de noche, mi vida. Calor no te faltará, aquí somos muchos. Duerme y espera… Tú busca la estrella, que el cielo está oscuro y cubierto de niebla, pero es la noche. Seguro. Tú duerme, que es Navidad. Que todo saldrá bien. Mira la estrella, mírala. Mira la estrella…

No habrá Navidad si Jesús no nace de verdad, cada día, en en el corazón de aquellos que todavía tienen sueños que cumplir, y realidades que cambiar. Y barcas que salir a buscar al mar oscuro. Para eso, también, nace el Niño. ¡Feliz Navidad!

Jesús Bastante en Religión Digital, 25 de diciembre de 2017

 

El evangelio domesticado – Víctor Codina

¿Resulta raro que el Papa Francisco hable de reformar la Iglesia? Domesticamos el evangelio, lo mutilamos, lo acomodamos y lo volvemos políticamente correcto. Hemos transformado la Navidad en la fiesta del consumo.

Muchas veces descartamos textos evangélicos que nos resultan difíciles de comprender. Por ejemplo: que lo que hacemos a los pobres, se lo hacemos a Jesús, que a los pequeños les han sido revelados los misterios del Reino ocultados a los sabios y prudentes, que en el Magnificat se diga que Dios ha derribado del solio a los poderosos y exaltado a los humildes, que en las bienaventuranzas se proclame que los pobres son felices y se lance un ¡ay a los ricos!, que Dios prefiera la misericordia a los sacrificios… Incluso nos parece correcto que el hermano mayor de la parábola del hijo pródigo no quisiese participar del banquete festivo.

Tampoco nos convence escuchar que hemos de cargar con la cruz cada día y más bien sintonizamos con Pedro cuando se niega a aceptar la pasión de Jesús. No nos gusta escuchar que hemos de nacer de nuevo, ni acabamos de entender eso de que Dios mora en nosotros, ni aquello de que donde haya dos o tres reunidos en su nombre, él está presente.

Tampoco nos hemos tomado en serio lo de no llamar a nadie padre ni maestro, pues llamamos padre a los sacerdotes, excelencia a los obispos, eminencia a los cardenales y santidad al Papa. Tampoco nos gusta en absoluto escuchar que hemos de estar vigilantes, porque el Señor vendrá cuando menos lo pensemos. Y eso de la resurrección nos resulta tan extraño que preferimos pensar que el alma es inmortal, como decían los filósofos griegos y los sabios romanos.

A muchos varones escandaliza que unas mujeres ungieran los pies de Jesús con perfumes y lágrimas, que la hemorroísa le tocase el fleco del manto y que una mujer sirofenicia hiciese cambiar de planes al mismo Jesús. Tampoco gusta que Jesús se apareciera primero a las mujeres y que les encargase anunciar la resurrección a los discípulos.

En resumen, vamos acomodando el evangelio a nuestro estilo de vida, mundanizamos la Iglesia, vivimos un cristianismo burgués, sin cruz ni resurrección, con una religión a la carta. Domesticamos el evangelio, lo mutilamos, lo acomodamos y lo volvemos políticamente correcto. Hemos transformado la Navidad en la fiesta del consumo. La sal ha perdido su sabor, nos hemos convertido en piadosos fariseos que cumplen ritos y normas exteriores, la fe se reduce a una especie de bechamel que cubre por fuera pero no transforma la vida. ¿Nos extrañará que muchos jóvenes y no jóvenes, hombres y mujeres, se alejen de este estilo de Iglesia? ¿Resulta raro que el Papa Francisco hable de reformar la Iglesia? No podemos extinguir el fuego del Espíritu.

Víctor Codina en Blog de CJ, 22 de diciembre de 2017

 

 

A Belén – Joxe Arregi

“Vamos a Belén”, se dijeron los pastores, entre animosos y turbados, según el relato del evangelio de Lucas. Es de noche y están a la intemperie, las ovejas que cuidan a turnos no son de su propiedad, el pan de mañana para sus hijos es incierto. De pronto la noche se ilumina, irrumpe la voz de un ángel, el Fondo mejor del corazón de la vida. “No temáis. En Belén os ha nacido el mesías liberador”.  Y allí se encaminan.

Bellísimo relato, cuya verdad no hemos de buscar en el hecho histórico, sino en la metáfora. Una metáfora poética, profética, política. Inspirada y vigorosa metáfora teológica de Dios o de la Vida que ha de nacer, que hemos de gestar y cuidar.

“Vamos a Belén”, quiero decirte también yo, amiga, amigo, desde el fondo de mi alma en este día de Nochebuena, a pesar de que la aurora del sol naciente, la Natividad del único Dios verdadero, la Paz y la Liberación de todos los vivientes, parece aún tan lejano, tan incierto.

Vamos a Belén. ¿Pero a qué Belén? ¿Al antiguo Belén de Judea? ¿O al Belén de las ficciones y de las creencias? Vamos más bien a los Belenes –son tantos– de tierra y de carne que pueblan la Tierra. Son más de ciento treinta ciudades, pueblos, aldeas o lugares que se llaman Belén: de Chile a México, de Argentina a Estados Unidos, de Colombia a Costa Rica, de Venezuela al Salvador, de Uruguay a Guatemala, de Paraguay a Cuba, de Honduras a Perú, de Panamá a Ecuador, Bolivia y Brasil, de Filipinas a Indonesia, de Chequia a Guinea Ecuatorial y de Turquía a Polonia, Grecia, Portugal, España… Lugares sin fin de todos los continentes. Imágenes del verdadero Belén.

También el Belén histórico, del que hablan los evangelios, el que ha dado nombre a todos los lugares que se llaman así, es una imagen del verdadero Belén que aún no es. Los Evangelios hablan de Belén en términos proféticos, más bien que históricos, y la profecía sigue sin cumplirse: Belén sigue siendo una localidad sometida en la Cisjordania palestina ocupada por Israel. Está a 9 kilómetros de Jerusalén, que significa “ciudad de paz” pero es en realidad ciudad de violencia, de la que no hay un único responsable, pero sí un responsable mayor: el estado de Israel con su poderoso aliado, los Estados Unidos de América. Belén de Palestina con sus 25.000 habitantes, todos extranjeros en su tierra, la mitad cristianos y la otra mitad musulmanes, muchos de ellos refugiados palestinos, doblemente extranjeros. Belén rodeado, aislado más bien, por un muro inhumano erigido por el estado israelí, muro de cemento y de soldados que restringen a capricho la libertad de entrada y de salida de sus habitantes.

Belén es toda la geografía del planeta en su diversidad y paradojas, con sus dramas más terribles y con sus sueños más bellos. Es figura de todos los Belenes. Imagen de todas las injusticias y grietas del mundo. E imagen de otro mundo que hemos de engendrar, imagen del poder de lo pequeño y lo sencillo, de la bondad más fuerte, de la fe en la vida y en la humanidad a pesar de todo.

No en balde Belén significa “ciudad del pan”, del pan que falta a tantos, de tanto pan que despilfarramos, de la tristeza de la codicia, de la alegría de la comensalía, de la felicidad de la bondad y del compartir, la única felicidad verdadera. Belén es el nombre de esa ciudad futura de todos los hombres y mujeres, de todos los vivientes.

Ése es el Belén del que nos hablan los Evangelios. Los evangelios no son crónicas de lo que alguna vez sucedió en el campo de los pastores a las afueras de Belén de Judea. Son más bien profecía de lo que hemos de hacer que suceda: que haya pan, libertad, igualdad para todos. Aunque Jesús no hubiera nacido en Belén, sino en Nazaret, como seguramente nació, y aunque María no fuera físicamente virgen y José fuera, como sin duda fue, el padre de Jesús, eso no restaría nada al mensaje evangélico ni habría de afectar en nada a la fe de los cristianos de hoy. Pues, al igual que los poemas y las profecías, los evangelios se escribieron para mover el corazón y liberar la esperanza, siempre tan amenazada. No se escribieron para contar el pasado, sino para imaginar y suscitar el futuro. Y ahí estamos, ¿o no?

Vayamos, pues. Delante del Belén de nuestra casa, quiero inclinarme ante el niño Jesús – profecía de la humanidad– como María y José. Y volver a soñar, y que el sueño me impulse a construir el Belén de un futuro mucho mejor para todos.

Joxe Arregi en Diario de Noticias, 24 de Diciembre de 2017

 

 

 

Humano como Jesús sólo Dios mismo – Leonardo Boff

La Navidad nos hace recordar nuestros orígenes humildes. El Hijo de Dios no quiso nacer en un palacio con todo lo que tiene de pompa y de gloria. No prefirió un templo con sus ritos, inciensos, velas encendidas y cánticos. Ni siquiera buscó una casa mínimamente decente. Nació allí donde comen los animales, en un pesebre. Sus padres eran trabajadores pobres, del campo y del taller, en camino para cumplimentar un censo impuesto por el emperador romano.

Esta escena nos remite a la situación presente en nuestro país y en el mundo: millones y millones de pobres, muchos hambrientos, y otros tantos millones de niños con los ojos casi fuera de las órbitas a causa del hambre y de la delgadez extrema. La mayoría muere antes de cumplir los 3 años. Ellos actualizan para nosotros la condición escogida por el Hijo de Dios.

Al elegir a aquellos que no existen socialmente y a los considerados como invisibles, el Hijo de Dios quiso darnos un mensaje: hay una dignidad divina en todos estos sufridores. Hacia ellos debemos mostrar solidaridad y compasión, no como pena, sino como una forma de participar en su sufrimiento. Siempre habrá pobres en este mundo, ya lo dice la Biblia. Razón de más para que retomemos siempre la solidaridad y la compasión. Si alguien hace el mismo camino, extiende la mano y levanta al caído, y más aún, si alguien se hace compañero, es decir, aquél que comparte el pan, el sufrimiento se vuelve menor y la cruz más ligera.

Quien está lejos de los pobres, aunque sea el cristiano más piadoso, está lejos de Cristo. Siempre cabe recordar la palabra del Juez Supremo: “Lo que hagas o dejes de hacer a estas hermanas y hermanos míos más pequeños: los hambrientos, los sedientos, los encarcelados y los desnudos, a mi me lo hiciste o dejaste de hacer” (Mt 25,40).

La Navidad es una fiesta de contradicción: nos recuerda que el mundo todavía no ha sido humanizado porque somos crueles y sin piedad con aquellos castigados por la vida. La Navidad nos recuerda esa misma situación vivida por el Verbo de la vida, el Hijo hecho carne.

Por otro lado, en Navidad nos alegramos de que Dios en Jesús “mostró su bondad y jovialidad para con nosotros” (Epístola a Tito 3,4). Nos alegra saber que Dios se hizo un niño que no juzga ni condena a nadie. Solo quiere, como niño, ser acogido más que acoger, ser ayudado más que ayudar.

Me complace terminar esta pequeña reflexión con los versos del gran poeta portugués Fernando Pessoa. Pocos han dicho cosas más bellas que él sobre el Niño Jesús:

“Él es el Niño Eterno, el Dios que faltaba.
Él es lo humano natural,
es lo divino que sonríe y que juega.
Por eso sé con total certeza
que Él es el Niño Jesús verdadero.
Es un niño tan humano que es divino.

 

Nos llevamos tan bien el uno con el otro,
en compañía de todo,
que nunca pensamos el uno en el otro.
Pero vivimos los dos juntos,
con un acuerdo íntimo
como la mano derecha con la izquierda.

 

Cuando yo muera, hijito,
que sea yo el niño, el más pequeño.
Tómame en tus brazos
y llévame dentro de tu casa.
Desviste mi ser cansado y humano
y acuéstame en tu cama.

 

Cuéntame historias, si me despierto,
para que vuelva a dormirme.
Y dame sueños tuyos para jugar,
hasta que nazca cualquier día
que tu sabes cuál es.”

 

Después de esta belleza sencilla y verdadera sólo me queda desear una Feliz Navidad serena a todos en este mundo nuestro tan perturbado.

Leonardo Boff en Atrio, 26-diciembre-2017