Francisco, a las CEBs de Brasil: «Dios nunca es indiferente al sufrimiento de su pueblo»

Ser Iglesia en salida es una de las actitudes que deben ser asumidas por todo cristiano, como bien nos recuerda el Papa Francisco. Las comunidades eclesiales de base siempre tuvieron eso como una prioridad. Nacidas y fortalecidas a partir Del Vaticano II, estar presentes en las periferias del mundo, escuchar la voz de quien sufre, una actitud muy presente en la caminada de las CEBs.

El 14° Intereclesial de las Comunidades Eclesiales de Base de Brasil, que desde el 23 al 27 de enero está siendo celebrado en Londrina, estado de Paraná, tiene como tema de reflexión los desafíos en el mundo urbano, basado en el texto de Éxodo 3,7, «Yo vi y oí los clamores de mi pueblo y bajé para liberarlo».

Quien vive su fe en las comunidades de base se dice de Francisco, un Papa siempre atento a la realidad, distante de todo protocolo, que no se queda impasible ante los problemas de la sociedad y de la propia Iglesia, que no se somete al discurso políticamente correcto. Un Papa que habla con gestos, con actitudes, que sabe pedir perdón por sus errores, que antes que con las palabras se expresa con el corazón.

El Obispo de Roma ha enviado, por medio de su Secretario de Estado, Pietro Parolin, un mensaje «a los participantes venidos de todos los rincones de Brasil» para el 14° Intereclesial de las CEBs, algo que no es novedad, pues ya lo hizo en el anterior, celebrado en enero de 2014 en Juazeiro do Norte, la tierra del Padre Cícero, el «santo» del pueblo.

El mensaje papal ha sido leído en la celebración de abertura, llena de simbolismos que recogían la vida e historia de las comunidades de base en Brasil, por el Presidente de la Comisión del Laicado de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, Monseñor Federico Clasen, en la que además de los tres mil delegados y delegadas, representantes de la práctica totalidad de las diócesis de Brasil y de otros países, indígenas, inmigrantes, descendientes de esclavos, se ha hecho presente una representación de la Iglesia local de Londrina, llegando a unas siete mil personas, según la organización.  Leer mas…

Luis Miguel Modino en Religión Digital, 24 de enero de 2018

 

Carlos Mejía Godoy cantó la Misa Campesina al Papa Francisco en Perú

El cantautor nicaragüense Carlos Mejía Godoy interpretó los cantos de la Misa Campesina Nicaragüense acompañado de músicos peruanos ante el Papa Francisco durante el viaje apostólico que desarrolla el líder de la Iglesia Católica en el país andino La presentación se realizó a primera hora de la mañana de éste sábado 20 de enero, en las afueras de la Nunciatura Apostólica en Lima.

En una estampa única, mientras Francisco bendecía a los fieles, se entonaba el canto de entrada, el popularmente conocido «Vos sos el Dios de los pobres». Todo un signo para un Pontificado centrado en la defensa de los humildes, marginados y explotados del mundo contemporáneo.

Tras finalizar su bendición matutina a los fieles que se agolpaban en las afueras de la legación diplomática vaticana en Lima antes de emprender viaje a la ciudad de Trujillo, el Papa saludó a los artistas. «Los felicito por la música y por el canto. Gracias. Los aplaudimos a ellos que están cantando» dijo emocionado el Sumo Pontífice.

Por su parte el laureado cantautor nicaragüense en las redes sociales manifestó su regocijo por poder cantar ante la presencia del Papa Francisco, expresando que había sido uno de los momentos más emotivos de su vida.

«Hoy ha sido uno de los momentos más emotivos de mi vida, como artista, como cristiano y como ser humano. A pocos meses de cumplir 75 años, 50 dedicados a cantarle a Nicaragua, he tenido el privilegio de compartir por una iniciativa de la embajadora de Nicaragua en Perú señora Marcela Pérez Silva, un evento muy especial, que rebasó mis expectativas», escribió Mejía Godoy en su cuenta oficial en Facebook.

Por su parte, la embajadora de Nicaragua en Lima, Marcela Pérez Silva publicó en las redes sociales que «la Misa Campesina Nicaragüense resonó más linda que nunca, en quechua y castellano, frente a la Nunciatura. Nuestros corazones vibraron de amor cantándole al pueblo y al Dios de los Pobres, en las bellas melodías de Carlos Mejía Godoy».   Leer mas…

 

El Papa no nos escuchó, el cardenal O’Malley sí

El Cardenal Sean O’Malley, OFM, Cap, Arzobispo de Boston y ex Presidente de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, emitió un comunicado el 20 de enero tras las declaraciones del Papa Francisco sobre las acusaciones de encubrimiento de abusos en contra del Obispo de Osorno Juan Barros Madrid. El Cardenal capuchino llegó a Lima antes del retorno del Papa a Roma, según lo confirma la Sociedad Misionera de Santiago Apóstol en Perú.

El 18 de enero, antes de la Misa que presidió en Iquique, el Papa Bergoglio señaló que: «El día que me traigan una prueba contra el Obispo Barros, ahí voy a hablar. No hay una sola prueba en contra. Todo es calumnia ¿Está claro?».

En su comunicado, el Cardenal O’Malley indicó que «es comprensible que las declaraciones del Papa Francisco en Santiago de Chile han sido motivo de gran dolor para los sobrevivientes de abusos sexuales cometidos por el clero o algún otro perpetrador… Las palabras que llevan el mensaje ‘si no puedes probar tus acusaciones entonces no se te va a creer’, abandonan a aquellos que sufren reprensibles violaciones criminales de su dignidad humana y relegan a los sobrevivientes a un exilio desacreditado».

El Cardenal señaló que no conoce personalmente los hechos sobre los que opinó el Santo Padre, pero lo que sí sabe es que «el Papa Francisco reconoce plenamente las grandes fallas de la Iglesia y el clero que ha abusado de los niños generando un impacto devastador en los sobrevivientes y sus seres queridos».

Ante estos hechos la Comunidad de Laicos y Laicas de Osorno señalamos:

1.- El duro juicio de Papa Francisco emitido en Iquique ha causado desconcierto, frustración y dolor en medio de una feligresía ya impactada por los reiterados casos de abuso sexual y encubrimiento de los hechos criminales denunciados en todo el mundo.  Leer mas…

Comunidad de Laicos y Laicas de Osorno, en RyL 22 de enero de 2018

 

 

Las mujeres católicas de EEUU, a favor del diaconado femenino y en contra de la planificación familiar natural

Un 60% apoya la posibilidad de que accedan a las órdenes sagradas. A favor de la reintroducción del diaconado femenino y en contra de la planificación familiar natural. Así se han revelado las mujeres católicas estadounidenses en una encuesta publicada en la web de América, que también ha descubierto que solo la mitad de este colectivo cree que sus curas «hacen un buen trabajo» a la hora de incluir a las mujeres en los diferentes aspectos de la vida parroquial.

De acuerdo con el sondeo realizado a 1.508 mujeres norteamericanas, tanto anglosajonas como hispanas, solo una cuarte parte de las que se identifican como católicas asiste a misa al menos cada semana. Más allá de su presencia en las celebraciones eucarísticas, la encuesta también reveló que un 67% de las mujeres católicas estadounidenses nunca han servido en una parroquia en ningún papel pastoral, sea éste como catequista, monaguilla o ministro de la hospitalidad.

Solo la mitad de las mujeres católicas creen que su párroco «hace un buen trabajo» a la hora de fomentar su participación en la vida de la comunidad, y que solo el 18% de ellas se sienten «muy» involucradas en la toma de decisiones en su parroquia. Quizás por eso, las estadounidenses se han revelado a favor de la reintroducción de las diaconisas. El 60% de ellas apoyan la posibilidad de que las mujeres que tengan más de 35 años accedan al ministerio sagrado, frente al escaso 7% que está en contra de la medida.

En cuanto a la planificación familiar natural, por otro lado -la serie de prácticas recomendadas por la Iglesia para la planificación del embarazo que evitan el uso de los anticonceptivos- solo un 22% de las encuestadas que han estado casadas o que han vivido con una pareja respondieron que se han apuntado a dichos métodos. La conclusión concuerda plenamente con los elementos de la fe que las mujeres católicas identifican como los más importantes de su catolicismo, siendo los dos primeros «ayudar a los pobres» y «recibir la comunión» (45% los dos), frente a «vivir una vida consistente con la doctrina de la Iglesia (35%) o «proteger la vida» (30%).

Y en lo que se refiere a su participación política, por último, el sondeo de América reveló que el 41% de las mujeres católicas de los Estados Unidos se identifican como demócratas, frente al 24% que lo hacen como republicanas. Solo el 12% de las católicas estadounidenses, no obstante, piensan que la doctrina social de la Iglesia les ayudará cuando acudan a votar en las elecciones al Congreso y Senado el noviembre de este 2018, mientras que el 19% creen que las orientaciones del Papa Francisco les será de provecho cuando depositen su voto.

Cameron Doody en Religión Digital, 22 de enero de 2018 

 

 

 

Caín, ¿dónde está tu hermana? Dios y la violencia contra las mujeres

Un libro para pensar la gran responsabilidad que tienen nuestras iglesias y comunidades respecto de la violencia machista.

La responsabilidad ética a la que todos estamos llamados, mujeres y varones, ha de convertirse en denuncia, en formulación teórica, y en compasión transformadora. La lacra de la violencia contra las mujeres no remite nunca en nuestras sociedades. Al contrario, parece que aumenta cada día tomando formas nuevas, algunas más visibles y otras más invisibles y difíciles de detectar.

La Asociación de Teólogas Españolas ofrece la reflexión de mujeres creyentes, teólogas y feministas que repiensan esta cuestión desde el encuentro con el Dios liberador. Y no sólo desde la teoría, sino también desde la praxis de compartir el sufrimiento con «hermanas nuestras» violadas, maltratadas, asesinadas o víctimas de trata. Todas y cada una de ellas son el inocente ‘Abel’ de ayer, de hoy, de mañana.

Este libro “Caín, ¿dónde está tu hermana? Dios y la violencia contra las mujeres” aporta una reflexión compartida desde diferentes perspectivas -teoría feminista, hermenéutica bíblica, acompañamiento pastoral, teología de la cruz- y se enmarca dentro del «grito» de Dios hacia Caín, asesino de su hermano, señalando también la gran responsabilidad que tienen nuestras iglesias y comunidades respecto de la violencia machista.

Se trata de una responsabilidad compartida con nuestras sociedades, formalmente igualitarias, pero poderosamente patriarcales; y no podemos permanecer en silencio, sino que debemos denunciar e intervenir ante este grito silenciado.

Cinco autoras ofrecen sus respectivos análisis, desde el presupuesto común de que la violencia contra las mujeres no debe entenderse únicamente como drama personal, sino como un problema «político» consecuencia de un sistema social profundamente enraizado en una tradición cultural, religiosa y antropológica de supremacía del varón respecto de la mujer.

Por todo ello, la responsabilidad ética a la que todos estamos llamados, mujeres y varones, ha de convertirse en denuncia, en formulación teórica, y en compasión transformadora, si no queremos renunciar a nuestra humanidad.

Para saber más acerca del libro, pincha aquí:

Asociación de Teólogas Españolas en Religión Digital, 4 de enero de 2018


 

El Congreso brasileño declara a Helder Cámara patrono de los Derechos Humanos

El Presidente de la República de Brasil, Michel Temer, ha declarado a Don Helder Cámara, Patrono Brasileño de los Derechos Humanos. En un decreto del Diario Oficial de la Unión, como consecuencia de una ley decretada por el Congreso Nacional, publicado este 27 de diciembre, el gobierno brasileño reconoce la figura de alguien que se destacó en la defensa de los derechos de los más desfavorecidos, especialmente en el periodo de la Dictadura Militar, siendo Arzobispo de Recife.

La figura de Don Helder siempre fue una piedra en el zapato del gobierno militar, que lo persiguió duramente a lo largo de dos décadas, pues él representaba la voz de los marginados y perseguidos. Sus escritos, homilías y actitudes nunca pasaran desapercibidos para los militares, que le vigilaban de todas las formas posibles, intentando poner a la opinión pública en su contra, lo que, por otro lado, nunca consiguieron, pues en él se concentraban las esperanzas de una vida mejor para buena parte de la población brasileña.

El reconocimiento del Gobierno Temer ha provocado rápidas reacciones a través de la prensa nacional y de las redes sociales. Son muchos los que se sorprenden ante este hecho, pues resulta extraño que uno de los gobiernos que más han ido acabando con los derechos de la población en su poco más de un año de mandato, sea quien lleve a cabo este reconocimiento oficial. A nadie se le escapan los recortes sociales y el aumento del costo de vida, que están afectando a los más pobres, así como otra serie de políticas que en nada se pueden comparar con los anhelos del que fue Arzobispo de Recife.

Por otro lado, no son pocos los que ven en este acto una tentativa de reconciliación con la Iglesia católica, que especialmente a través de sus obispos, ha criticado y condenado repetidamente muchas de las medidas tomadas por el gobierno, pues en ellas ven una pérdida de derechos para los más vulnerables de la sociedad, del lado de los cuales no ha dudado en posicionarse la gran mayoría del episcopado brasileño.

Sea como fuere, independientemente de las razones ocultas que puedan existir, la declaración de Don Helder Cámara como Patrono Brasileño de los Derechos Humanos, no deja de ser motivo de alegría, pues pone nuevamente en relieve la figura de un brasileño universal, cuyo testimonio profético ultra pasó las fronteras del país, convirtiéndole en una de las mayores referencias del país y de la Iglesia católica a lo largo de la historia de Brasil.

Luis Miguel Modino en Religión Digital, 27 de diciembre de 2017

 

La virgen de la barcaza – Jesús Bastante

Se ha abierto una vía de agua, la gente empieza a inquietarse. Hace días que los móviles dejaron de funcionar, que el motor se paró, que el patrón huyó en otra lancha. Ya no nos queda comida. Pero tú, mi niño, no pierdas la esperanza. Confía.

¿Ves esa estrella de cinco puntas? Ella nos marcará el camino. No dejará que nos perdamos no temas, nos llevará a un puerto seguro. Ten esperanza. Sí, es cierto, llevamos semanas navegando, y ninguna ciudad nos ha abierto sus muelles. Nadie quiere acogernos. Somos muchos, y extranjeros, no tenemos nada que ofrecer. Pero es Navidad, hoy tendremos suerte. Ten fe.

Antes de acurrucarte, has imaginado un pequeño pesebre con esas botellas rotas. Se hace de noche, y las olas te mecen, ojalá duermas, ojalá sueñes.

Se ha abierto una vía de agua, la gente empieza a inquietarse. Hace días que los móviles dejaron de funcionar, que el motor se paró, que el patrón huyó en otra lancha. Ya no nos queda comida. Pero tú, mi niño, no pierdas la esperanza. Confía. Todo saldrá bien.

Esta noche, ¿te acuerdas? No, cómo vas a hacerlo, si eres aún un bebé. Venían los tíos desde Kirkuk, los abuelos repartían caramelos, los vecinos abrían sus cocinas, tu padre… antes del terror y de la huída, antes de llegar a esta barcaza. Todos nos juntábamos en la plaza, reíamos y cantábamos. Encendíamos velas y compartíamos el fuego.

Nos contaban la historia de aquella familia de Belén, de su borrico, de la noche en que nadie les quiso dar posada. Ella, María, estaba embarazada. Él, José, no quiso abandonarla a merced del frío. Y su hijo nació en un pesebre, al abrigo de los animales.

Algún día te contarán esta historia, y dirán que tú naciste aquel día. Se hace de noche, mi vida. Calor no te faltará, aquí somos muchos. Duerme y espera… Tú busca la estrella, que el cielo está oscuro y cubierto de niebla, pero es la noche. Seguro. Tú duerme, que es Navidad. Que todo saldrá bien. Mira la estrella, mírala. Mira la estrella…

No habrá Navidad si Jesús no nace de verdad, cada día, en en el corazón de aquellos que todavía tienen sueños que cumplir, y realidades que cambiar. Y barcas que salir a buscar al mar oscuro. Para eso, también, nace el Niño. ¡Feliz Navidad!

Jesús Bastante en Religión Digital, 25 de diciembre de 2017

 

El evangelio domesticado – Víctor Codina

¿Resulta raro que el Papa Francisco hable de reformar la Iglesia? Domesticamos el evangelio, lo mutilamos, lo acomodamos y lo volvemos políticamente correcto. Hemos transformado la Navidad en la fiesta del consumo.

Muchas veces descartamos textos evangélicos que nos resultan difíciles de comprender. Por ejemplo: que lo que hacemos a los pobres, se lo hacemos a Jesús, que a los pequeños les han sido revelados los misterios del Reino ocultados a los sabios y prudentes, que en el Magnificat se diga que Dios ha derribado del solio a los poderosos y exaltado a los humildes, que en las bienaventuranzas se proclame que los pobres son felices y se lance un ¡ay a los ricos!, que Dios prefiera la misericordia a los sacrificios… Incluso nos parece correcto que el hermano mayor de la parábola del hijo pródigo no quisiese participar del banquete festivo.

Tampoco nos convence escuchar que hemos de cargar con la cruz cada día y más bien sintonizamos con Pedro cuando se niega a aceptar la pasión de Jesús. No nos gusta escuchar que hemos de nacer de nuevo, ni acabamos de entender eso de que Dios mora en nosotros, ni aquello de que donde haya dos o tres reunidos en su nombre, él está presente.

Tampoco nos hemos tomado en serio lo de no llamar a nadie padre ni maestro, pues llamamos padre a los sacerdotes, excelencia a los obispos, eminencia a los cardenales y santidad al Papa. Tampoco nos gusta en absoluto escuchar que hemos de estar vigilantes, porque el Señor vendrá cuando menos lo pensemos. Y eso de la resurrección nos resulta tan extraño que preferimos pensar que el alma es inmortal, como decían los filósofos griegos y los sabios romanos.

A muchos varones escandaliza que unas mujeres ungieran los pies de Jesús con perfumes y lágrimas, que la hemorroísa le tocase el fleco del manto y que una mujer sirofenicia hiciese cambiar de planes al mismo Jesús. Tampoco gusta que Jesús se apareciera primero a las mujeres y que les encargase anunciar la resurrección a los discípulos.

En resumen, vamos acomodando el evangelio a nuestro estilo de vida, mundanizamos la Iglesia, vivimos un cristianismo burgués, sin cruz ni resurrección, con una religión a la carta. Domesticamos el evangelio, lo mutilamos, lo acomodamos y lo volvemos políticamente correcto. Hemos transformado la Navidad en la fiesta del consumo. La sal ha perdido su sabor, nos hemos convertido en piadosos fariseos que cumplen ritos y normas exteriores, la fe se reduce a una especie de bechamel que cubre por fuera pero no transforma la vida. ¿Nos extrañará que muchos jóvenes y no jóvenes, hombres y mujeres, se alejen de este estilo de Iglesia? ¿Resulta raro que el Papa Francisco hable de reformar la Iglesia? No podemos extinguir el fuego del Espíritu.

Víctor Codina en Blog de CJ, 22 de diciembre de 2017

 

 

A Belén – Joxe Arregi

“Vamos a Belén”, se dijeron los pastores, entre animosos y turbados, según el relato del evangelio de Lucas. Es de noche y están a la intemperie, las ovejas que cuidan a turnos no son de su propiedad, el pan de mañana para sus hijos es incierto. De pronto la noche se ilumina, irrumpe la voz de un ángel, el Fondo mejor del corazón de la vida. “No temáis. En Belén os ha nacido el mesías liberador”.  Y allí se encaminan.

Bellísimo relato, cuya verdad no hemos de buscar en el hecho histórico, sino en la metáfora. Una metáfora poética, profética, política. Inspirada y vigorosa metáfora teológica de Dios o de la Vida que ha de nacer, que hemos de gestar y cuidar.

“Vamos a Belén”, quiero decirte también yo, amiga, amigo, desde el fondo de mi alma en este día de Nochebuena, a pesar de que la aurora del sol naciente, la Natividad del único Dios verdadero, la Paz y la Liberación de todos los vivientes, parece aún tan lejano, tan incierto.

Vamos a Belén. ¿Pero a qué Belén? ¿Al antiguo Belén de Judea? ¿O al Belén de las ficciones y de las creencias? Vamos más bien a los Belenes –son tantos– de tierra y de carne que pueblan la Tierra. Son más de ciento treinta ciudades, pueblos, aldeas o lugares que se llaman Belén: de Chile a México, de Argentina a Estados Unidos, de Colombia a Costa Rica, de Venezuela al Salvador, de Uruguay a Guatemala, de Paraguay a Cuba, de Honduras a Perú, de Panamá a Ecuador, Bolivia y Brasil, de Filipinas a Indonesia, de Chequia a Guinea Ecuatorial y de Turquía a Polonia, Grecia, Portugal, España… Lugares sin fin de todos los continentes. Imágenes del verdadero Belén.

También el Belén histórico, del que hablan los evangelios, el que ha dado nombre a todos los lugares que se llaman así, es una imagen del verdadero Belén que aún no es. Los Evangelios hablan de Belén en términos proféticos, más bien que históricos, y la profecía sigue sin cumplirse: Belén sigue siendo una localidad sometida en la Cisjordania palestina ocupada por Israel. Está a 9 kilómetros de Jerusalén, que significa “ciudad de paz” pero es en realidad ciudad de violencia, de la que no hay un único responsable, pero sí un responsable mayor: el estado de Israel con su poderoso aliado, los Estados Unidos de América. Belén de Palestina con sus 25.000 habitantes, todos extranjeros en su tierra, la mitad cristianos y la otra mitad musulmanes, muchos de ellos refugiados palestinos, doblemente extranjeros. Belén rodeado, aislado más bien, por un muro inhumano erigido por el estado israelí, muro de cemento y de soldados que restringen a capricho la libertad de entrada y de salida de sus habitantes.

Belén es toda la geografía del planeta en su diversidad y paradojas, con sus dramas más terribles y con sus sueños más bellos. Es figura de todos los Belenes. Imagen de todas las injusticias y grietas del mundo. E imagen de otro mundo que hemos de engendrar, imagen del poder de lo pequeño y lo sencillo, de la bondad más fuerte, de la fe en la vida y en la humanidad a pesar de todo.

No en balde Belén significa “ciudad del pan”, del pan que falta a tantos, de tanto pan que despilfarramos, de la tristeza de la codicia, de la alegría de la comensalía, de la felicidad de la bondad y del compartir, la única felicidad verdadera. Belén es el nombre de esa ciudad futura de todos los hombres y mujeres, de todos los vivientes.

Ése es el Belén del que nos hablan los Evangelios. Los evangelios no son crónicas de lo que alguna vez sucedió en el campo de los pastores a las afueras de Belén de Judea. Son más bien profecía de lo que hemos de hacer que suceda: que haya pan, libertad, igualdad para todos. Aunque Jesús no hubiera nacido en Belén, sino en Nazaret, como seguramente nació, y aunque María no fuera físicamente virgen y José fuera, como sin duda fue, el padre de Jesús, eso no restaría nada al mensaje evangélico ni habría de afectar en nada a la fe de los cristianos de hoy. Pues, al igual que los poemas y las profecías, los evangelios se escribieron para mover el corazón y liberar la esperanza, siempre tan amenazada. No se escribieron para contar el pasado, sino para imaginar y suscitar el futuro. Y ahí estamos, ¿o no?

Vayamos, pues. Delante del Belén de nuestra casa, quiero inclinarme ante el niño Jesús – profecía de la humanidad– como María y José. Y volver a soñar, y que el sueño me impulse a construir el Belén de un futuro mucho mejor para todos.

Joxe Arregi en Diario de Noticias, 24 de Diciembre de 2017

 

 

 

Humano como Jesús sólo Dios mismo – Leonardo Boff

La Navidad nos hace recordar nuestros orígenes humildes. El Hijo de Dios no quiso nacer en un palacio con todo lo que tiene de pompa y de gloria. No prefirió un templo con sus ritos, inciensos, velas encendidas y cánticos. Ni siquiera buscó una casa mínimamente decente. Nació allí donde comen los animales, en un pesebre. Sus padres eran trabajadores pobres, del campo y del taller, en camino para cumplimentar un censo impuesto por el emperador romano.

Esta escena nos remite a la situación presente en nuestro país y en el mundo: millones y millones de pobres, muchos hambrientos, y otros tantos millones de niños con los ojos casi fuera de las órbitas a causa del hambre y de la delgadez extrema. La mayoría muere antes de cumplir los 3 años. Ellos actualizan para nosotros la condición escogida por el Hijo de Dios.

Al elegir a aquellos que no existen socialmente y a los considerados como invisibles, el Hijo de Dios quiso darnos un mensaje: hay una dignidad divina en todos estos sufridores. Hacia ellos debemos mostrar solidaridad y compasión, no como pena, sino como una forma de participar en su sufrimiento. Siempre habrá pobres en este mundo, ya lo dice la Biblia. Razón de más para que retomemos siempre la solidaridad y la compasión. Si alguien hace el mismo camino, extiende la mano y levanta al caído, y más aún, si alguien se hace compañero, es decir, aquél que comparte el pan, el sufrimiento se vuelve menor y la cruz más ligera.

Quien está lejos de los pobres, aunque sea el cristiano más piadoso, está lejos de Cristo. Siempre cabe recordar la palabra del Juez Supremo: “Lo que hagas o dejes de hacer a estas hermanas y hermanos míos más pequeños: los hambrientos, los sedientos, los encarcelados y los desnudos, a mi me lo hiciste o dejaste de hacer” (Mt 25,40).

La Navidad es una fiesta de contradicción: nos recuerda que el mundo todavía no ha sido humanizado porque somos crueles y sin piedad con aquellos castigados por la vida. La Navidad nos recuerda esa misma situación vivida por el Verbo de la vida, el Hijo hecho carne.

Por otro lado, en Navidad nos alegramos de que Dios en Jesús “mostró su bondad y jovialidad para con nosotros” (Epístola a Tito 3,4). Nos alegra saber que Dios se hizo un niño que no juzga ni condena a nadie. Solo quiere, como niño, ser acogido más que acoger, ser ayudado más que ayudar.

Me complace terminar esta pequeña reflexión con los versos del gran poeta portugués Fernando Pessoa. Pocos han dicho cosas más bellas que él sobre el Niño Jesús:

“Él es el Niño Eterno, el Dios que faltaba.
Él es lo humano natural,
es lo divino que sonríe y que juega.
Por eso sé con total certeza
que Él es el Niño Jesús verdadero.
Es un niño tan humano que es divino.

 

Nos llevamos tan bien el uno con el otro,
en compañía de todo,
que nunca pensamos el uno en el otro.
Pero vivimos los dos juntos,
con un acuerdo íntimo
como la mano derecha con la izquierda.

 

Cuando yo muera, hijito,
que sea yo el niño, el más pequeño.
Tómame en tus brazos
y llévame dentro de tu casa.
Desviste mi ser cansado y humano
y acuéstame en tu cama.

 

Cuéntame historias, si me despierto,
para que vuelva a dormirme.
Y dame sueños tuyos para jugar,
hasta que nazca cualquier día
que tu sabes cuál es.”

 

Después de esta belleza sencilla y verdadera sólo me queda desear una Feliz Navidad serena a todos en este mundo nuestro tan perturbado.

Leonardo Boff en Atrio, 26-diciembre-2017